El mercado del alquiler residencial en España se ha convertido en una bomba de relojería, que ningún responsable político está logrando desactivar. Las rentas que se piden en las grandes capitales huyen de toda lógica y, a pesar de ello, por cada piso que sale al mercado hay más de un centenar de familias que pujan por él. Para la presidenta de la Asociación de propietarios de viviendas en alquiler (Asval), el gran ‘lobby’ de caseros en España, la solución está más que clara: se necesita construir vivienda y que las Administraciones Públicas vayan de la mano del sector privado para generar alquileres baratos para los ciudadanos .-¿Qué balance hace de esta primera mitad del año?-Para nosotros ha habido un elemento fundamental en este semestre: la vertiente europea. El año pasado tuvimos el Plan Europeo de Vivienda Asequible, que se está desarrollando, pero ya contamos con una parte normativa importante. Por ejemplo, la decisión de la Comisión Europea sobre los servicios económicos de interés general, un tema del que se ha hablado poco pero que es muy relevante. Es importante porque no solo incluye la vivienda social, sino que por primera vez incorpora la vivienda asequible. En el ámbito interno, a nivel estatal, es inevitable comenzar el año con el Real Decreto Ley que no fue aprobado, que generó mucha confusión entre los propietarios particulares y una situación que no fue favorable.-Ese decreto estuvo en vigor durante más de un mes y permitía a los inquilinos solicitar la congelación de los contratos de alquiler. El Gobierno ha anunciado ahora que lo recuperará a pesar de que el Congreso lo rechazó. ¿Qué valoración hace?-Nosotros no podemos opinar sobre textos que no hemos leído. Parece que va acompañado de otro tipo de medidas. Lo que sí podemos decir es que Asval cree en la separación de poderes y en que cada institución debe ejercer las competencias que le corresponden. El marco parlamentario es el que es y el Gobierno debe asumirlo, pero cada poder tiene sus funciones.-¿Cómo reaccionaron los asociados cuando se aprobó la medida en marzo?-Reaccionaron con inquietud. Recibimos muchas consultas y contactos porque se generó una incertidumbre muy importante y también una conflictividad dentro de un marco jurídico que hasta ese momento estaba claro. Ahora serán los tribunales los que tengan que resolver esas cuestiones.Noticia relacionada general No No La ministra de Vivienda insta a las CC.AA. a que compren parte del millón de hogares que no son de uso residencial Raúl Masa-El próximo decreto también planteará aumentar el IVA de la vivienda turística. ¿Es de verdad una solución para generar un trasvase de casas al alquiler de larga duración?-No creo que esa medida consiga ese objetivo. Mientras el marco jurídico del alquiler de larga duración no cambie, las viviendas que salgan del alquiler turístico no volverán necesariamente al alquiler residencial. Probablemente muchas acabarán vendiéndose y se perderán para el mercado del alquiler.-¿Cree que una medida como la congelación de alquileres realmente es una solución para el mercado?-Lo que se pretendía era congelar esos alquileres, pero todas las medidas tienen impactos y esta también ha tenido efectos negativos. Al final, ¿qué necesita España? Necesitamos que siga creciendo la oferta de alquiler y de alquiler asequible, porque es lo que demandan los ciudadanos. Este tipo de medidas no incrementa el parque de viviendas en alquiler. El último boletín anual del Ministerio de Vivienda vuelve a mostrar que necesitamos aumentar la oferta y que actualmente no estamos respondiendo a las necesidades de la población. Tenemos que hablar menos de diagnóstico y más de ejecución. -Algunos fondos de inversión están retirando sus posiciones del alquiler en España. ¿Cree que es una buena noticia para el mercado como sugieren algunas formaciones políticas?-Tampoco es exactamente así. Hay fondos que entraron en España en un momento concreto, han cumplido su ciclo y ahora se están retirando. El problema es que muchos de esos edificios destinados al alquiler se están vendiendo mediante procesos de privatización de las viviendas, lo que reduce todavía más ese parque de alquiler asequible que necesitamos. Al mismo tiempo están entrando otros fondos, especialmente fondos de larga duración, que están comprando proyectos de colaboración público-privada y que siguen invirtiendo en España, especialmente en vivienda asequible, porque es una necesidad de país.-¿Por qué no baja el precio del alquiler?-Porque no estamos incrementando la oferta. Y no aumenta porque tenemos unas normas que se aprobaron en otro contexto y que hoy no están respondiendo a las necesidades de la población. Tenemos que ser ágiles, cambiar esas normas y conseguir aumentar la oferta de manera definitiva. Hay que abandonar posiciones que ya se ha demostrado que no funcionan y trabajar para tener un país más ágil y competitivo. La vivienda es el núcleo esencial. Sin un parque de vivienda asequible, España pierde competitividad. Tenemos que poder dar respuesta a los jóvenes que necesitan emanciparse y también a las personas que llegan a nuestro país y contribuyen a mantener una economía competitiva.-También Europa apunta en esa dirección…—Lo señala Europa y también la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en sus informes. El diagnóstico es prácticamente unánime: necesitamos construir vivienda. Además, necesitamos hacerlo con escala. En 2025 se generaron alrededor de 240.000 nuevos hogares y construimos poco más de 90.000 viviendas. El déficit sigue aumentando. Tenemos que ser valientes y adoptar las medidas necesarias. El Banco de España, la Comisión Europea y la CNMC están marcando un camino claro y tenemos que ser capaces de aplicarlo.-¿El Plan Estatal de Vivienda ofrece soluciones reales para el mercado del alquiler?—Tiene una visión a largo plazo. Desde el principio hemos señalado que echábamos de menos una inversión mucho más potente. España es uno de los países con menor inversión en vivienda y 7.000 millones en cinco años no responden a las necesidades que tenemos. El plan tiene líneas interesantes y esperamos que las comunidades autónomas se centren en aquellas que pueden ser más rápidas y ágiles, especialmente la promoción de vivienda en alquiler asequible sobre suelo público y privado.-¿España está preparada para convertirse en un país de inquilinos? Somos un país con mucho arraigo a la propiedad…—En España ha aumentado el porcentaje de familias que viven en alquiler y la demanda sigue siendo muy elevada. Otra cuestión es si ese alojamiento debe venir de un parque público de alquiler o si debe prestarlo el sector privado. Cada país tiene sus características. Viena lleva cien años invirtiendo en vivienda y no podemos trasladar directamente ese modelo. En España, históricamente, el gran prestador de vivienda protegida ha sido el sector privado. El sector público debe centrarse en la vivienda social y en dinamizar la inversión privada para esa clase media que tiene dificultades de acceso.-¿Funciona la limitación de precios del alquiler contemplada en la ley de Vivienda?—La limitación de precios es una medida que muchos países europeos han abandonado, como Irlanda, porque tiene efectos secundarios importantes. Puede tener sentido en momentos concretos y en determinadas localizaciones, pero no es una solución estructural. España tiene un problema estructural: faltan viviendas. Mientras no generemos oferta, no resolveremos el problema de los precios.-¿Qué medidas permitirían bajar los precios sin generar efectos negativos?-Primero, contar con los propietarios particulares y entender que forman parte de la solución. Necesitan seguridad jurídica y estabilidad normativa. Si conseguimos eso, muchos propietarios volverían a poner sus viviendas en el mercado. También debemos trabajar la rehabilitación, que es una forma rápida de movilizar vivienda, y modificar el sistema urbanístico español, que responde a una realidad distinta a la actual. Necesitamos acelerar procesos manteniendo la transparencia.-¿Piensa que existe realmente inseguridad jurídica en el mercado residencial en España?-Sí, completamente. No tengo ninguna duda. Nuestros asociados nos lo trasladan continuamente. Hay comunidades autónomas con normas y sanciones importantes cuya aplicación todavía no está clara. Los propietarios quieren hacer las cosas bien, pero muchas veces no saben cuál es el camino que tienen que seguir.-En Cataluña ha habido problemas con la aplicación de la limitación de alquileres. ¿Lo sufren sus asociados?-En otros países europeos se excluye la obra nueva y la rehabilitación integral precisamente para evitar efectos negativos del control de precios. En España esas excepciones no se aplicaron y tenemos un modelo más incisivo que otros países europeos, lo que genera inseguridad y falta de confianza.-Usted estuvo en el Gobierno durante la primera legislatura de Pedro Sánchez como secretaria general de Vivienda. ¿Hubo medidas que, de haberse aplicado entonces, habrían evitado la situación actual?-En ese primer Gobierno se retomó la Ley del Suelo. Si hubiésemos conseguido aprobarla entonces, habría tenido un impacto positivo. -¿En qué debería centrarse ahora el Ministerio de Vivienda?-Debería centrarse en urbanismo y suelo, seguir trabajando en la Ley del Suelo, mejorar los procesos técnicos y abordar cuestiones como las evaluaciones ambientales. También hay que facilitar la colaboración público-privada, modificar aspectos como la Ley de Subvenciones y revisar la fiscalidad del alquiler. No tiene sentido que el alquiler tenga una fiscalidad mucho más dura que la compraventa de vivienda. El mercado del alquiler residencial en España se ha convertido en una bomba de relojería, que ningún responsable político está logrando desactivar. Las rentas que se piden en las grandes capitales huyen de toda lógica y, a pesar de ello, por cada piso que sale al mercado hay más de un centenar de familias que pujan por él. Para la presidenta de la Asociación de propietarios de viviendas en alquiler (Asval), el gran ‘lobby’ de caseros en España, la solución está más que clara: se necesita construir vivienda y que las Administraciones Públicas vayan de la mano del sector privado para generar alquileres baratos para los ciudadanos .-¿Qué balance hace de esta primera mitad del año?-Para nosotros ha habido un elemento fundamental en este semestre: la vertiente europea. El año pasado tuvimos el Plan Europeo de Vivienda Asequible, que se está desarrollando, pero ya contamos con una parte normativa importante. Por ejemplo, la decisión de la Comisión Europea sobre los servicios económicos de interés general, un tema del que se ha hablado poco pero que es muy relevante. Es importante porque no solo incluye la vivienda social, sino que por primera vez incorpora la vivienda asequible. En el ámbito interno, a nivel estatal, es inevitable comenzar el año con el Real Decreto Ley que no fue aprobado, que generó mucha confusión entre los propietarios particulares y una situación que no fue favorable.-Ese decreto estuvo en vigor durante más de un mes y permitía a los inquilinos solicitar la congelación de los contratos de alquiler. El Gobierno ha anunciado ahora que lo recuperará a pesar de que el Congreso lo rechazó. ¿Qué valoración hace?-Nosotros no podemos opinar sobre textos que no hemos leído. Parece que va acompañado de otro tipo de medidas. Lo que sí podemos decir es que Asval cree en la separación de poderes y en que cada institución debe ejercer las competencias que le corresponden. El marco parlamentario es el que es y el Gobierno debe asumirlo, pero cada poder tiene sus funciones.-¿Cómo reaccionaron los asociados cuando se aprobó la medida en marzo?-Reaccionaron con inquietud. Recibimos muchas consultas y contactos porque se generó una incertidumbre muy importante y también una conflictividad dentro de un marco jurídico que hasta ese momento estaba claro. Ahora serán los tribunales los que tengan que resolver esas cuestiones.Noticia relacionada general No No La ministra de Vivienda insta a las CC.AA. a que compren parte del millón de hogares que no son de uso residencial Raúl Masa-El próximo decreto también planteará aumentar el IVA de la vivienda turística. ¿Es de verdad una solución para generar un trasvase de casas al alquiler de larga duración?-No creo que esa medida consiga ese objetivo. Mientras el marco jurídico del alquiler de larga duración no cambie, las viviendas que salgan del alquiler turístico no volverán necesariamente al alquiler residencial. Probablemente muchas acabarán vendiéndose y se perderán para el mercado del alquiler.-¿Cree que una medida como la congelación de alquileres realmente es una solución para el mercado?-Lo que se pretendía era congelar esos alquileres, pero todas las medidas tienen impactos y esta también ha tenido efectos negativos. Al final, ¿qué necesita España? Necesitamos que siga creciendo la oferta de alquiler y de alquiler asequible, porque es lo que demandan los ciudadanos. Este tipo de medidas no incrementa el parque de viviendas en alquiler. El último boletín anual del Ministerio de Vivienda vuelve a mostrar que necesitamos aumentar la oferta y que actualmente no estamos respondiendo a las necesidades de la población. Tenemos que hablar menos de diagnóstico y más de ejecución. -Algunos fondos de inversión están retirando sus posiciones del alquiler en España. ¿Cree que es una buena noticia para el mercado como sugieren algunas formaciones políticas?-Tampoco es exactamente así. Hay fondos que entraron en España en un momento concreto, han cumplido su ciclo y ahora se están retirando. El problema es que muchos de esos edificios destinados al alquiler se están vendiendo mediante procesos de privatización de las viviendas, lo que reduce todavía más ese parque de alquiler asequible que necesitamos. Al mismo tiempo están entrando otros fondos, especialmente fondos de larga duración, que están comprando proyectos de colaboración público-privada y que siguen invirtiendo en España, especialmente en vivienda asequible, porque es una necesidad de país.-¿Por qué no baja el precio del alquiler?-Porque no estamos incrementando la oferta. Y no aumenta porque tenemos unas normas que se aprobaron en otro contexto y que hoy no están respondiendo a las necesidades de la población. Tenemos que ser ágiles, cambiar esas normas y conseguir aumentar la oferta de manera definitiva. Hay que abandonar posiciones que ya se ha demostrado que no funcionan y trabajar para tener un país más ágil y competitivo. La vivienda es el núcleo esencial. Sin un parque de vivienda asequible, España pierde competitividad. Tenemos que poder dar respuesta a los jóvenes que necesitan emanciparse y también a las personas que llegan a nuestro país y contribuyen a mantener una economía competitiva.-También Europa apunta en esa dirección…—Lo señala Europa y también la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en sus informes. El diagnóstico es prácticamente unánime: necesitamos construir vivienda. Además, necesitamos hacerlo con escala. En 2025 se generaron alrededor de 240.000 nuevos hogares y construimos poco más de 90.000 viviendas. El déficit sigue aumentando. Tenemos que ser valientes y adoptar las medidas necesarias. El Banco de España, la Comisión Europea y la CNMC están marcando un camino claro y tenemos que ser capaces de aplicarlo.-¿El Plan Estatal de Vivienda ofrece soluciones reales para el mercado del alquiler?—Tiene una visión a largo plazo. Desde el principio hemos señalado que echábamos de menos una inversión mucho más potente. España es uno de los países con menor inversión en vivienda y 7.000 millones en cinco años no responden a las necesidades que tenemos. El plan tiene líneas interesantes y esperamos que las comunidades autónomas se centren en aquellas que pueden ser más rápidas y ágiles, especialmente la promoción de vivienda en alquiler asequible sobre suelo público y privado.-¿España está preparada para convertirse en un país de inquilinos? Somos un país con mucho arraigo a la propiedad…—En España ha aumentado el porcentaje de familias que viven en alquiler y la demanda sigue siendo muy elevada. Otra cuestión es si ese alojamiento debe venir de un parque público de alquiler o si debe prestarlo el sector privado. Cada país tiene sus características. Viena lleva cien años invirtiendo en vivienda y no podemos trasladar directamente ese modelo. En España, históricamente, el gran prestador de vivienda protegida ha sido el sector privado. El sector público debe centrarse en la vivienda social y en dinamizar la inversión privada para esa clase media que tiene dificultades de acceso.-¿Funciona la limitación de precios del alquiler contemplada en la ley de Vivienda?—La limitación de precios es una medida que muchos países europeos han abandonado, como Irlanda, porque tiene efectos secundarios importantes. Puede tener sentido en momentos concretos y en determinadas localizaciones, pero no es una solución estructural. España tiene un problema estructural: faltan viviendas. Mientras no generemos oferta, no resolveremos el problema de los precios.-¿Qué medidas permitirían bajar los precios sin generar efectos negativos?-Primero, contar con los propietarios particulares y entender que forman parte de la solución. Necesitan seguridad jurídica y estabilidad normativa. Si conseguimos eso, muchos propietarios volverían a poner sus viviendas en el mercado. También debemos trabajar la rehabilitación, que es una forma rápida de movilizar vivienda, y modificar el sistema urbanístico español, que responde a una realidad distinta a la actual. Necesitamos acelerar procesos manteniendo la transparencia.-¿Piensa que existe realmente inseguridad jurídica en el mercado residencial en España?-Sí, completamente. No tengo ninguna duda. Nuestros asociados nos lo trasladan continuamente. Hay comunidades autónomas con normas y sanciones importantes cuya aplicación todavía no está clara. Los propietarios quieren hacer las cosas bien, pero muchas veces no saben cuál es el camino que tienen que seguir.-En Cataluña ha habido problemas con la aplicación de la limitación de alquileres. ¿Lo sufren sus asociados?-En otros países europeos se excluye la obra nueva y la rehabilitación integral precisamente para evitar efectos negativos del control de precios. En España esas excepciones no se aplicaron y tenemos un modelo más incisivo que otros países europeos, lo que genera inseguridad y falta de confianza.-Usted estuvo en el Gobierno durante la primera legislatura de Pedro Sánchez como secretaria general de Vivienda. ¿Hubo medidas que, de haberse aplicado entonces, habrían evitado la situación actual?-En ese primer Gobierno se retomó la Ley del Suelo. Si hubiésemos conseguido aprobarla entonces, habría tenido un impacto positivo. -¿En qué debería centrarse ahora el Ministerio de Vivienda?-Debería centrarse en urbanismo y suelo, seguir trabajando en la Ley del Suelo, mejorar los procesos técnicos y abordar cuestiones como las evaluaciones ambientales. También hay que facilitar la colaboración público-privada, modificar aspectos como la Ley de Subvenciones y revisar la fiscalidad del alquiler. No tiene sentido que el alquiler tenga una fiscalidad mucho más dura que la compraventa de vivienda. El mercado del alquiler residencial en España se ha convertido en una bomba de relojería, que ningún responsable político está logrando desactivar. Las rentas que se piden en las grandes capitales huyen de toda lógica y, a pesar de ello, por cada piso que sale al mercado hay más de un centenar de familias que pujan por él. Para la presidenta de la Asociación de propietarios de viviendas en alquiler (Asval), el gran ‘lobby’ de caseros en España, la solución está más que clara: se necesita construir vivienda y que las Administraciones Públicas vayan de la mano del sector privado para generar alquileres baratos para los ciudadanos .-¿Qué balance hace de esta primera mitad del año?-Para nosotros ha habido un elemento fundamental en este semestre: la vertiente europea. El año pasado tuvimos el Plan Europeo de Vivienda Asequible, que se está desarrollando, pero ya contamos con una parte normativa importante. Por ejemplo, la decisión de la Comisión Europea sobre los servicios económicos de interés general, un tema del que se ha hablado poco pero que es muy relevante. Es importante porque no solo incluye la vivienda social, sino que por primera vez incorpora la vivienda asequible. En el ámbito interno, a nivel estatal, es inevitable comenzar el año con el Real Decreto Ley que no fue aprobado, que generó mucha confusión entre los propietarios particulares y una situación que no fue favorable.-Ese decreto estuvo en vigor durante más de un mes y permitía a los inquilinos solicitar la congelación de los contratos de alquiler. El Gobierno ha anunciado ahora que lo recuperará a pesar de que el Congreso lo rechazó. ¿Qué valoración hace?-Nosotros no podemos opinar sobre textos que no hemos leído. Parece que va acompañado de otro tipo de medidas. Lo que sí podemos decir es que Asval cree en la separación de poderes y en que cada institución debe ejercer las competencias que le corresponden. El marco parlamentario es el que es y el Gobierno debe asumirlo, pero cada poder tiene sus funciones.-¿Cómo reaccionaron los asociados cuando se aprobó la medida en marzo?-Reaccionaron con inquietud. Recibimos muchas consultas y contactos porque se generó una incertidumbre muy importante y también una conflictividad dentro de un marco jurídico que hasta ese momento estaba claro. Ahora serán los tribunales los que tengan que resolver esas cuestiones.Noticia relacionada general No No La ministra de Vivienda insta a las CC.AA. a que compren parte del millón de hogares que no son de uso residencial Raúl Masa-El próximo decreto también planteará aumentar el IVA de la vivienda turística. ¿Es de verdad una solución para generar un trasvase de casas al alquiler de larga duración?-No creo que esa medida consiga ese objetivo. Mientras el marco jurídico del alquiler de larga duración no cambie, las viviendas que salgan del alquiler turístico no volverán necesariamente al alquiler residencial. Probablemente muchas acabarán vendiéndose y se perderán para el mercado del alquiler.-¿Cree que una medida como la congelación de alquileres realmente es una solución para el mercado?-Lo que se pretendía era congelar esos alquileres, pero todas las medidas tienen impactos y esta también ha tenido efectos negativos. Al final, ¿qué necesita España? Necesitamos que siga creciendo la oferta de alquiler y de alquiler asequible, porque es lo que demandan los ciudadanos. Este tipo de medidas no incrementa el parque de viviendas en alquiler. El último boletín anual del Ministerio de Vivienda vuelve a mostrar que necesitamos aumentar la oferta y que actualmente no estamos respondiendo a las necesidades de la población. Tenemos que hablar menos de diagnóstico y más de ejecución. -Algunos fondos de inversión están retirando sus posiciones del alquiler en España. ¿Cree que es una buena noticia para el mercado como sugieren algunas formaciones políticas?-Tampoco es exactamente así. Hay fondos que entraron en España en un momento concreto, han cumplido su ciclo y ahora se están retirando. El problema es que muchos de esos edificios destinados al alquiler se están vendiendo mediante procesos de privatización de las viviendas, lo que reduce todavía más ese parque de alquiler asequible que necesitamos. Al mismo tiempo están entrando otros fondos, especialmente fondos de larga duración, que están comprando proyectos de colaboración público-privada y que siguen invirtiendo en España, especialmente en vivienda asequible, porque es una necesidad de país.-¿Por qué no baja el precio del alquiler?-Porque no estamos incrementando la oferta. Y no aumenta porque tenemos unas normas que se aprobaron en otro contexto y que hoy no están respondiendo a las necesidades de la población. Tenemos que ser ágiles, cambiar esas normas y conseguir aumentar la oferta de manera definitiva. Hay que abandonar posiciones que ya se ha demostrado que no funcionan y trabajar para tener un país más ágil y competitivo. La vivienda es el núcleo esencial. Sin un parque de vivienda asequible, España pierde competitividad. Tenemos que poder dar respuesta a los jóvenes que necesitan emanciparse y también a las personas que llegan a nuestro país y contribuyen a mantener una economía competitiva.-También Europa apunta en esa dirección…—Lo señala Europa y también la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en sus informes. El diagnóstico es prácticamente unánime: necesitamos construir vivienda. Además, necesitamos hacerlo con escala. En 2025 se generaron alrededor de 240.000 nuevos hogares y construimos poco más de 90.000 viviendas. El déficit sigue aumentando. Tenemos que ser valientes y adoptar las medidas necesarias. El Banco de España, la Comisión Europea y la CNMC están marcando un camino claro y tenemos que ser capaces de aplicarlo.-¿El Plan Estatal de Vivienda ofrece soluciones reales para el mercado del alquiler?—Tiene una visión a largo plazo. Desde el principio hemos señalado que echábamos de menos una inversión mucho más potente. España es uno de los países con menor inversión en vivienda y 7.000 millones en cinco años no responden a las necesidades que tenemos. El plan tiene líneas interesantes y esperamos que las comunidades autónomas se centren en aquellas que pueden ser más rápidas y ágiles, especialmente la promoción de vivienda en alquiler asequible sobre suelo público y privado.-¿España está preparada para convertirse en un país de inquilinos? Somos un país con mucho arraigo a la propiedad…—En España ha aumentado el porcentaje de familias que viven en alquiler y la demanda sigue siendo muy elevada. Otra cuestión es si ese alojamiento debe venir de un parque público de alquiler o si debe prestarlo el sector privado. Cada país tiene sus características. Viena lleva cien años invirtiendo en vivienda y no podemos trasladar directamente ese modelo. En España, históricamente, el gran prestador de vivienda protegida ha sido el sector privado. El sector público debe centrarse en la vivienda social y en dinamizar la inversión privada para esa clase media que tiene dificultades de acceso.-¿Funciona la limitación de precios del alquiler contemplada en la ley de Vivienda?—La limitación de precios es una medida que muchos países europeos han abandonado, como Irlanda, porque tiene efectos secundarios importantes. Puede tener sentido en momentos concretos y en determinadas localizaciones, pero no es una solución estructural. España tiene un problema estructural: faltan viviendas. Mientras no generemos oferta, no resolveremos el problema de los precios.-¿Qué medidas permitirían bajar los precios sin generar efectos negativos?-Primero, contar con los propietarios particulares y entender que forman parte de la solución. Necesitan seguridad jurídica y estabilidad normativa. Si conseguimos eso, muchos propietarios volverían a poner sus viviendas en el mercado. También debemos trabajar la rehabilitación, que es una forma rápida de movilizar vivienda, y modificar el sistema urbanístico español, que responde a una realidad distinta a la actual. Necesitamos acelerar procesos manteniendo la transparencia.-¿Piensa que existe realmente inseguridad jurídica en el mercado residencial en España?-Sí, completamente. No tengo ninguna duda. Nuestros asociados nos lo trasladan continuamente. Hay comunidades autónomas con normas y sanciones importantes cuya aplicación todavía no está clara. Los propietarios quieren hacer las cosas bien, pero muchas veces no saben cuál es el camino que tienen que seguir.-En Cataluña ha habido problemas con la aplicación de la limitación de alquileres. ¿Lo sufren sus asociados?-En otros países europeos se excluye la obra nueva y la rehabilitación integral precisamente para evitar efectos negativos del control de precios. En España esas excepciones no se aplicaron y tenemos un modelo más incisivo que otros países europeos, lo que genera inseguridad y falta de confianza.-Usted estuvo en el Gobierno durante la primera legislatura de Pedro Sánchez como secretaria general de Vivienda. ¿Hubo medidas que, de haberse aplicado entonces, habrían evitado la situación actual?-En ese primer Gobierno se retomó la Ley del Suelo. Si hubiésemos conseguido aprobarla entonces, habría tenido un impacto positivo. -¿En qué debería centrarse ahora el Ministerio de Vivienda?-Debería centrarse en urbanismo y suelo, seguir trabajando en la Ley del Suelo, mejorar los procesos técnicos y abordar cuestiones como las evaluaciones ambientales. También hay que facilitar la colaboración público-privada, modificar aspectos como la Ley de Subvenciones y revisar la fiscalidad del alquiler. No tiene sentido que el alquiler tenga una fiscalidad mucho más dura que la compraventa de vivienda. RSS de noticias de economia
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