El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha subrayado el profundo arraigo de la tamborada de Hellín (Albacete) y sus 150 años de historia. Es más, durante su asistencia al pregón el pasado 21 de marzo, anunció un homenaje al tambor que tendrá lugar el 31 de mayo, Día de Castilla-La Mancha. Y no es para menos. Esta práctica social, declarada de Interés Turístico Internacional, cuenta con una participación multitudinaria en auge que se caracteriza por su larga duración y extensión a varios días y noches de forma ininterrumpida. Son unas 25.000 personas las que le dan al tambor intensa y continuadamente de forma simultánea y colectiva en un espacio público urbano durante la Semana Santa, y en las calles de Hellín solo se escucha un estruendo ensordecedor . Será un homenaje bien merecido.En noviembre de 2018 la Tamborada de Hellín fue declarada por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, con el título de ‘Las Tamboradas, repiques rituales de tambores’. Esta declaración agrupa a 17 localidades españolas de cinco comunidades autónomas, donde se producen manifestaciones culturales similares, expresiones de un patrimonio vivo entendido como el conjunto de prácticas, saberes y técnicas transmitidas a través de generaciones que es necesario reconocer, proteger y difundir. Y precisamente esto es lo que se quiere hacer con el reconocimiento en el Día de la Región.Noticia relacionada No ALBACETE Miles de tamborileros y hermandades se fusionarán un año más este Miércoles Santo en Hellín EPLa historia de esta tradición es interesante y llamativa. Según relata José Luis Jiménez, presidente de la Asociación de Peñas de Tamborileros de Hellín, durante la Semana Santa de 1876 hubo una revuelta por por cuestiones políticas. «La I República había fracasado y su tendencia liberal se vio sustituida por una monarquía conservadora, fue una revuelta dentro de la procesión , los liberales eran los nazarenos que desfilaban con tambor y pita (clarín) y entonces originaron la trifulca, protestas por la restauración de la Monarquía», indica.«Fueron actos muy irreverentes en contra de la religión, insultaron a las imágenes y armaron una revuelta muy grave para el clero ». De ello tomó nota el cura párroco, quien pasó un informe al alcalde diciendo que eran actos irreverentes en contra de la religión. Y al año siguiente el alcalde publicó un bando prohibiendo a los nazarenos que desfilasen dentro de las procesiones con tambores y trompetas bajo amenaza de expulsión.A los nazarenos no les gustó la decisión y protestaron. Entonces se les permitió tocar el tambor y el clarín pero antes o después de las procesiones. Y esto fue el germen de la tamborada . «Y entonces comenzó a hacerse como estamos tocando en la actualidad, antes o después. El primer año podrían ser 200 o 300, y a los dos o tres años llegaban a los 3.000, una cantidad considerable en aquella época», continúa José Luis Jiménez.El Miércoles Santo es el día de la tamborada más masiva , con unas 25.000 personas tocando el tambor, porque comienza de día y es la más participativa. También participan muchos niños, porque en Hellín, «desde que empiezan a andar, a los pequeños ya se les cuelga un tambor. Y las nocturnas como que son para gente más mayor y menos masivas», destaca el presidente de la Asociación de Peñas de Tamborileros..También se toca durante las procesiones, pero fuera de ellas, aclara Jiménez. «Si la procesión va por un recorrido, los tambores vamos por otro». La primera tamborada de la Semana Santa, la más informal, tiene lugar el Viernes de Dolores. Comienzan a las doce de la noche y se extiende toda la madrugada del sábado. Son siete u ocho horas ininterrumpidas y es típico subir al Calvario y presentar las condolencias al Cristo yacente que está en la ermita, aunque es un ritual que desgraciadamente se está perdiendo porque la gente se queda en las calles céntricas de Hellín y más si hace frío.La del Miércoles Santo es la más masiva. Comienza a las 15:00 horas y sigue hasta la recogida de la procesión, sobre las dos de la madrugada, unas 11 horas sin parar, un día destacado para la participación familiar y de peñas, viviendo con gran ilusión el sonido del tambor.El suelo parece vibrar al paso de los tambores. Portal de Cultura de CLMDurante la tarde, los tamborileros abren paso a la procesión que traslada a Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y el grupo escultórico de Los Azotes desde la parroquia de San Roque a la Asunción.El Jueves Santo comienza a las 12 de la noche (viernes) y se extiende hasta el día siguiente, hasta que termina la procesión, a las cinco o seis de la tarde. Esta sí es larga, aquí si la gente si se cansa de darle a los palos se descansa un poco, y otra parecida es la del Sábado Santo, o de Gloria. El inicio es las doce la noche (Domingo de Resurección) y los redobles intensos del tambor se escuchan hasta las cinco de la tarde. Miles de tamborileros y peñas bajan hasta el Recinto Ferial, para participar en la celebración de El Encuentro entre las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores y Jesús Resucitado. Y es aquí donde los tamborileros de Hellín protagonizan uno de los más espectaculares momentos de la Semana Santa. Un estremecedor silencio en el acercamiento de las dos imágenes, que estalla en una impresionante explosión de redobles cuando ambas se unen y se abre la piña con las palomas.Los muros y el suelo parecen vibrar al paso de los tambores. Esta sensación convierte al visitante en parte del rito. Con las manos entumecidas, llenas de ampollas, los pies cansados y el cuerpo maltrecho de llevar el tambor colgado, se despiden hasta la siguiente Semana Santa. José Luis Jiménez destaca también la Tamborada Escolar , que se hace el Viernes de Dolores. «Comienza a las cinco de la tarde y cada colegio va representado con su distintivo (pañuelo de color) y desfila con sus directores y el personal docente y hacen un recorrido hasta la plaza del ayuntamiento. »Son dos o tres horas y los niños lo aguantan perfectamente, ellos son el futuro«, afirma.Además, la Asociación de Peñas y Tamborileros tiene durante la Cuaresma una Escuela de Tamborileros, «de la que estamos muy orgullosos». Una serie de monitores en los colegios imparten clases para los niños que quieran iniciarse. Y también de mayores para el perfeccionamiento y gente que quiera aprender.La Asociación de Peñas tiene censadas unas 125 , pero hay muchas más que son libres, no están asociadas. Todos los tamborileros visten igual. La indumentaria es una túnica negra y el pañuelo rojo, aunque algunos lo llevan blanco. y el cinto granate.Los tambores, obras de arteLos tambores son otra historia dentro de la tamborada. Casi ninguno es igual porque son instrumentos artísticos realizados artesanalmente. Son obras de arte. «El tambor es un instrumento bastante simple, pero en el exterior, en el perímetro, esa carcasa de metal, los tornillos, son obras de arte de quienes los tallan en madera o los pintan y se pone ornamentación en la caja. Hay tambores valorados en más de 25.000 euros», confiesa José Luis Jiménez.En 2025 se preparó una exposición de 100 tambores artísticos y están organizando una segunda. Son artistas habilidosos y le echan muchas horas dándole forma, esculpiendo y normalmente se ornamentan con imágenes de la Pasión, se intenta poner en los 12 tornillos que llevan una obra de arte de lo que es la Semana Santa.En Hellín hay pocas personas que no sean tamborileros y cofrades. «O estás en la procesión o estás tocando. Y en Hellín el 80% de la gente somos así. Actuamos de una forma o de otra. Es casi simbiosis de las dos cosas», apunta. La protesta mascarada de 1876 El pasado día 7 se presentó, en el Museo de la Semana Santa y Tamborada de Hellín (MUSS), el libro ‘La protesta mascarada de 1876’, de Francisco Peñalver y Antonio del Carmen, donde se da cuenta de cómo los nazarenos con tambor y pita quedaron expulsados de los desfiles religiosos debido a «actos irreverentes» al protagonizar una revuelta política. Ese mismo día se celebró en Hellín una tamborada extraordinaria de ocho horas que discurrió por los trayectos tradicionales y planteada como la del Miércoles, Jueves y Sábado Santo, es decir, todos los participantes fueron ataviados con túnica y pañuelo, y resultó un éxito. Era uno de los tres actos preparados para conmemorar los 150 años de la tamborada, como el concierto inédito del día 1 de marzo en la iglesia de la Asunción, en el que se representaron hasta 32 toques de tambor, seis o siete tradicionales de Hellín, cuyas partituras de los toques han sido rescatadas por el historiador Antonio del Carmen, integrante de la Asociación de Peñas de Tamborileros. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha subrayado el profundo arraigo de la tamborada de Hellín (Albacete) y sus 150 años de historia. Es más, durante su asistencia al pregón el pasado 21 de marzo, anunció un homenaje al tambor que tendrá lugar el 31 de mayo, Día de Castilla-La Mancha. Y no es para menos. Esta práctica social, declarada de Interés Turístico Internacional, cuenta con una participación multitudinaria en auge que se caracteriza por su larga duración y extensión a varios días y noches de forma ininterrumpida. Son unas 25.000 personas las que le dan al tambor intensa y continuadamente de forma simultánea y colectiva en un espacio público urbano durante la Semana Santa, y en las calles de Hellín solo se escucha un estruendo ensordecedor . Será un homenaje bien merecido.En noviembre de 2018 la Tamborada de Hellín fue declarada por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, con el título de ‘Las Tamboradas, repiques rituales de tambores’. Esta declaración agrupa a 17 localidades españolas de cinco comunidades autónomas, donde se producen manifestaciones culturales similares, expresiones de un patrimonio vivo entendido como el conjunto de prácticas, saberes y técnicas transmitidas a través de generaciones que es necesario reconocer, proteger y difundir. Y precisamente esto es lo que se quiere hacer con el reconocimiento en el Día de la Región.Noticia relacionada No ALBACETE Miles de tamborileros y hermandades se fusionarán un año más este Miércoles Santo en Hellín EPLa historia de esta tradición es interesante y llamativa. Según relata José Luis Jiménez, presidente de la Asociación de Peñas de Tamborileros de Hellín, durante la Semana Santa de 1876 hubo una revuelta por por cuestiones políticas. «La I República había fracasado y su tendencia liberal se vio sustituida por una monarquía conservadora, fue una revuelta dentro de la procesión , los liberales eran los nazarenos que desfilaban con tambor y pita (clarín) y entonces originaron la trifulca, protestas por la restauración de la Monarquía», indica.«Fueron actos muy irreverentes en contra de la religión, insultaron a las imágenes y armaron una revuelta muy grave para el clero ». De ello tomó nota el cura párroco, quien pasó un informe al alcalde diciendo que eran actos irreverentes en contra de la religión. Y al año siguiente el alcalde publicó un bando prohibiendo a los nazarenos que desfilasen dentro de las procesiones con tambores y trompetas bajo amenaza de expulsión.A los nazarenos no les gustó la decisión y protestaron. Entonces se les permitió tocar el tambor y el clarín pero antes o después de las procesiones. Y esto fue el germen de la tamborada . «Y entonces comenzó a hacerse como estamos tocando en la actualidad, antes o después. El primer año podrían ser 200 o 300, y a los dos o tres años llegaban a los 3.000, una cantidad considerable en aquella época», continúa José Luis Jiménez.El Miércoles Santo es el día de la tamborada más masiva , con unas 25.000 personas tocando el tambor, porque comienza de día y es la más participativa. También participan muchos niños, porque en Hellín, «desde que empiezan a andar, a los pequeños ya se les cuelga un tambor. Y las nocturnas como que son para gente más mayor y menos masivas», destaca el presidente de la Asociación de Peñas de Tamborileros..También se toca durante las procesiones, pero fuera de ellas, aclara Jiménez. «Si la procesión va por un recorrido, los tambores vamos por otro». La primera tamborada de la Semana Santa, la más informal, tiene lugar el Viernes de Dolores. Comienzan a las doce de la noche y se extiende toda la madrugada del sábado. Son siete u ocho horas ininterrumpidas y es típico subir al Calvario y presentar las condolencias al Cristo yacente que está en la ermita, aunque es un ritual que desgraciadamente se está perdiendo porque la gente se queda en las calles céntricas de Hellín y más si hace frío.La del Miércoles Santo es la más masiva. Comienza a las 15:00 horas y sigue hasta la recogida de la procesión, sobre las dos de la madrugada, unas 11 horas sin parar, un día destacado para la participación familiar y de peñas, viviendo con gran ilusión el sonido del tambor.El suelo parece vibrar al paso de los tambores. Portal de Cultura de CLMDurante la tarde, los tamborileros abren paso a la procesión que traslada a Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y el grupo escultórico de Los Azotes desde la parroquia de San Roque a la Asunción.El Jueves Santo comienza a las 12 de la noche (viernes) y se extiende hasta el día siguiente, hasta que termina la procesión, a las cinco o seis de la tarde. Esta sí es larga, aquí si la gente si se cansa de darle a los palos se descansa un poco, y otra parecida es la del Sábado Santo, o de Gloria. El inicio es las doce la noche (Domingo de Resurección) y los redobles intensos del tambor se escuchan hasta las cinco de la tarde. Miles de tamborileros y peñas bajan hasta el Recinto Ferial, para participar en la celebración de El Encuentro entre las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores y Jesús Resucitado. Y es aquí donde los tamborileros de Hellín protagonizan uno de los más espectaculares momentos de la Semana Santa. Un estremecedor silencio en el acercamiento de las dos imágenes, que estalla en una impresionante explosión de redobles cuando ambas se unen y se abre la piña con las palomas.Los muros y el suelo parecen vibrar al paso de los tambores. Esta sensación convierte al visitante en parte del rito. Con las manos entumecidas, llenas de ampollas, los pies cansados y el cuerpo maltrecho de llevar el tambor colgado, se despiden hasta la siguiente Semana Santa. José Luis Jiménez destaca también la Tamborada Escolar , que se hace el Viernes de Dolores. «Comienza a las cinco de la tarde y cada colegio va representado con su distintivo (pañuelo de color) y desfila con sus directores y el personal docente y hacen un recorrido hasta la plaza del ayuntamiento. »Son dos o tres horas y los niños lo aguantan perfectamente, ellos son el futuro«, afirma.Además, la Asociación de Peñas y Tamborileros tiene durante la Cuaresma una Escuela de Tamborileros, «de la que estamos muy orgullosos». Una serie de monitores en los colegios imparten clases para los niños que quieran iniciarse. Y también de mayores para el perfeccionamiento y gente que quiera aprender.La Asociación de Peñas tiene censadas unas 125 , pero hay muchas más que son libres, no están asociadas. Todos los tamborileros visten igual. La indumentaria es una túnica negra y el pañuelo rojo, aunque algunos lo llevan blanco. y el cinto granate.Los tambores, obras de arteLos tambores son otra historia dentro de la tamborada. Casi ninguno es igual porque son instrumentos artísticos realizados artesanalmente. Son obras de arte. «El tambor es un instrumento bastante simple, pero en el exterior, en el perímetro, esa carcasa de metal, los tornillos, son obras de arte de quienes los tallan en madera o los pintan y se pone ornamentación en la caja. Hay tambores valorados en más de 25.000 euros», confiesa José Luis Jiménez.En 2025 se preparó una exposición de 100 tambores artísticos y están organizando una segunda. Son artistas habilidosos y le echan muchas horas dándole forma, esculpiendo y normalmente se ornamentan con imágenes de la Pasión, se intenta poner en los 12 tornillos que llevan una obra de arte de lo que es la Semana Santa.En Hellín hay pocas personas que no sean tamborileros y cofrades. «O estás en la procesión o estás tocando. Y en Hellín el 80% de la gente somos así. Actuamos de una forma o de otra. Es casi simbiosis de las dos cosas», apunta. La protesta mascarada de 1876 El pasado día 7 se presentó, en el Museo de la Semana Santa y Tamborada de Hellín (MUSS), el libro ‘La protesta mascarada de 1876’, de Francisco Peñalver y Antonio del Carmen, donde se da cuenta de cómo los nazarenos con tambor y pita quedaron expulsados de los desfiles religiosos debido a «actos irreverentes» al protagonizar una revuelta política. Ese mismo día se celebró en Hellín una tamborada extraordinaria de ocho horas que discurrió por los trayectos tradicionales y planteada como la del Miércoles, Jueves y Sábado Santo, es decir, todos los participantes fueron ataviados con túnica y pañuelo, y resultó un éxito. Era uno de los tres actos preparados para conmemorar los 150 años de la tamborada, como el concierto inédito del día 1 de marzo en la iglesia de la Asunción, en el que se representaron hasta 32 toques de tambor, seis o siete tradicionales de Hellín, cuyas partituras de los toques han sido rescatadas por el historiador Antonio del Carmen, integrante de la Asociación de Peñas de Tamborileros. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha subrayado el profundo arraigo de la tamborada de Hellín (Albacete) y sus 150 años de historia. Es más, durante su asistencia al pregón el pasado 21 de marzo, anunció un homenaje al tambor que tendrá lugar el 31 de mayo, Día de Castilla-La Mancha. Y no es para menos. Esta práctica social, declarada de Interés Turístico Internacional, cuenta con una participación multitudinaria en auge que se caracteriza por su larga duración y extensión a varios días y noches de forma ininterrumpida. Son unas 25.000 personas las que le dan al tambor intensa y continuadamente de forma simultánea y colectiva en un espacio público urbano durante la Semana Santa, y en las calles de Hellín solo se escucha un estruendo ensordecedor . Será un homenaje bien merecido.En noviembre de 2018 la Tamborada de Hellín fue declarada por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, con el título de ‘Las Tamboradas, repiques rituales de tambores’. Esta declaración agrupa a 17 localidades españolas de cinco comunidades autónomas, donde se producen manifestaciones culturales similares, expresiones de un patrimonio vivo entendido como el conjunto de prácticas, saberes y técnicas transmitidas a través de generaciones que es necesario reconocer, proteger y difundir. Y precisamente esto es lo que se quiere hacer con el reconocimiento en el Día de la Región.Noticia relacionada No ALBACETE Miles de tamborileros y hermandades se fusionarán un año más este Miércoles Santo en Hellín EPLa historia de esta tradición es interesante y llamativa. Según relata José Luis Jiménez, presidente de la Asociación de Peñas de Tamborileros de Hellín, durante la Semana Santa de 1876 hubo una revuelta por por cuestiones políticas. «La I República había fracasado y su tendencia liberal se vio sustituida por una monarquía conservadora, fue una revuelta dentro de la procesión , los liberales eran los nazarenos que desfilaban con tambor y pita (clarín) y entonces originaron la trifulca, protestas por la restauración de la Monarquía», indica.«Fueron actos muy irreverentes en contra de la religión, insultaron a las imágenes y armaron una revuelta muy grave para el clero ». De ello tomó nota el cura párroco, quien pasó un informe al alcalde diciendo que eran actos irreverentes en contra de la religión. Y al año siguiente el alcalde publicó un bando prohibiendo a los nazarenos que desfilasen dentro de las procesiones con tambores y trompetas bajo amenaza de expulsión.A los nazarenos no les gustó la decisión y protestaron. Entonces se les permitió tocar el tambor y el clarín pero antes o después de las procesiones. Y esto fue el germen de la tamborada . «Y entonces comenzó a hacerse como estamos tocando en la actualidad, antes o después. El primer año podrían ser 200 o 300, y a los dos o tres años llegaban a los 3.000, una cantidad considerable en aquella época», continúa José Luis Jiménez.El Miércoles Santo es el día de la tamborada más masiva , con unas 25.000 personas tocando el tambor, porque comienza de día y es la más participativa. También participan muchos niños, porque en Hellín, «desde que empiezan a andar, a los pequeños ya se les cuelga un tambor. Y las nocturnas como que son para gente más mayor y menos masivas», destaca el presidente de la Asociación de Peñas de Tamborileros..También se toca durante las procesiones, pero fuera de ellas, aclara Jiménez. «Si la procesión va por un recorrido, los tambores vamos por otro». La primera tamborada de la Semana Santa, la más informal, tiene lugar el Viernes de Dolores. Comienzan a las doce de la noche y se extiende toda la madrugada del sábado. Son siete u ocho horas ininterrumpidas y es típico subir al Calvario y presentar las condolencias al Cristo yacente que está en la ermita, aunque es un ritual que desgraciadamente se está perdiendo porque la gente se queda en las calles céntricas de Hellín y más si hace frío.La del Miércoles Santo es la más masiva. Comienza a las 15:00 horas y sigue hasta la recogida de la procesión, sobre las dos de la madrugada, unas 11 horas sin parar, un día destacado para la participación familiar y de peñas, viviendo con gran ilusión el sonido del tambor.El suelo parece vibrar al paso de los tambores. Portal de Cultura de CLMDurante la tarde, los tamborileros abren paso a la procesión que traslada a Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y el grupo escultórico de Los Azotes desde la parroquia de San Roque a la Asunción.El Jueves Santo comienza a las 12 de la noche (viernes) y se extiende hasta el día siguiente, hasta que termina la procesión, a las cinco o seis de la tarde. Esta sí es larga, aquí si la gente si se cansa de darle a los palos se descansa un poco, y otra parecida es la del Sábado Santo, o de Gloria. El inicio es las doce la noche (Domingo de Resurección) y los redobles intensos del tambor se escuchan hasta las cinco de la tarde. Miles de tamborileros y peñas bajan hasta el Recinto Ferial, para participar en la celebración de El Encuentro entre las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores y Jesús Resucitado. Y es aquí donde los tamborileros de Hellín protagonizan uno de los más espectaculares momentos de la Semana Santa. Un estremecedor silencio en el acercamiento de las dos imágenes, que estalla en una impresionante explosión de redobles cuando ambas se unen y se abre la piña con las palomas.Los muros y el suelo parecen vibrar al paso de los tambores. Esta sensación convierte al visitante en parte del rito. Con las manos entumecidas, llenas de ampollas, los pies cansados y el cuerpo maltrecho de llevar el tambor colgado, se despiden hasta la siguiente Semana Santa. José Luis Jiménez destaca también la Tamborada Escolar , que se hace el Viernes de Dolores. «Comienza a las cinco de la tarde y cada colegio va representado con su distintivo (pañuelo de color) y desfila con sus directores y el personal docente y hacen un recorrido hasta la plaza del ayuntamiento. »Son dos o tres horas y los niños lo aguantan perfectamente, ellos son el futuro«, afirma.Además, la Asociación de Peñas y Tamborileros tiene durante la Cuaresma una Escuela de Tamborileros, «de la que estamos muy orgullosos». Una serie de monitores en los colegios imparten clases para los niños que quieran iniciarse. Y también de mayores para el perfeccionamiento y gente que quiera aprender.La Asociación de Peñas tiene censadas unas 125 , pero hay muchas más que son libres, no están asociadas. Todos los tamborileros visten igual. La indumentaria es una túnica negra y el pañuelo rojo, aunque algunos lo llevan blanco. y el cinto granate.Los tambores, obras de arteLos tambores son otra historia dentro de la tamborada. Casi ninguno es igual porque son instrumentos artísticos realizados artesanalmente. Son obras de arte. «El tambor es un instrumento bastante simple, pero en el exterior, en el perímetro, esa carcasa de metal, los tornillos, son obras de arte de quienes los tallan en madera o los pintan y se pone ornamentación en la caja. Hay tambores valorados en más de 25.000 euros», confiesa José Luis Jiménez.En 2025 se preparó una exposición de 100 tambores artísticos y están organizando una segunda. Son artistas habilidosos y le echan muchas horas dándole forma, esculpiendo y normalmente se ornamentan con imágenes de la Pasión, se intenta poner en los 12 tornillos que llevan una obra de arte de lo que es la Semana Santa.En Hellín hay pocas personas que no sean tamborileros y cofrades. «O estás en la procesión o estás tocando. Y en Hellín el 80% de la gente somos así. Actuamos de una forma o de otra. Es casi simbiosis de las dos cosas», apunta. La protesta mascarada de 1876 El pasado día 7 se presentó, en el Museo de la Semana Santa y Tamborada de Hellín (MUSS), el libro ‘La protesta mascarada de 1876’, de Francisco Peñalver y Antonio del Carmen, donde se da cuenta de cómo los nazarenos con tambor y pita quedaron expulsados de los desfiles religiosos debido a «actos irreverentes» al protagonizar una revuelta política. Ese mismo día se celebró en Hellín una tamborada extraordinaria de ocho horas que discurrió por los trayectos tradicionales y planteada como la del Miércoles, Jueves y Sábado Santo, es decir, todos los participantes fueron ataviados con túnica y pañuelo, y resultó un éxito. Era uno de los tres actos preparados para conmemorar los 150 años de la tamborada, como el concierto inédito del día 1 de marzo en la iglesia de la Asunción, en el que se representaron hasta 32 toques de tambor, seis o siete tradicionales de Hellín, cuyas partituras de los toques han sido rescatadas por el historiador Antonio del Carmen, integrante de la Asociación de Peñas de Tamborileros. RSS de noticias de espana
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