La exposición ‘Aqua Mater’, comisariada por Lélia Wanick Salgado, se presenta en el histórico depósito enterrado número 4 del Canal de Isabel II en Madrid. El espacio impresiona por sus enormes arcos, la altura de la sala y sus grandes dimensiones. A ese efecto se suma la banda sonora de François-Bernard Mâche, compuesta a partir de sonidos naturales. La grandiosidad del espacio y la solemnidad de la música enmarcan estupendamente esta soberbia muestra.Sebastião Salgado murió el año pasado. Dejó una obra fotográfica monumental, conmovedora y abiertamente comprometida. Alcanzó la fama mundial con sus espeluznantes series de ‘garimpeiros’. En ellas, miles de mineros cargaban sacos de tierra desde el fondo de una mina. Son cuerpos hacinados, movidos por la miseria y la fiebre del oro. En esta ocasión, su mirada se desplaza hacia el paisaje, con el agua como hilo conductor. Se aleja así de esa estetización de la miseria que a veces se le ha reprochado.En las imágenes, de arriba abajo, ‘Erg Ubari, Libya’ (2009); ‘Serra do Divisor National Park, state of Acre, Brazil (2016); y ‘State of Indiana, USA’ (1988). Obras del conjunto ‘Aqua Mater’, de Sebastiao Salgado en la Fundación Canal Sebastiao SalgadoPersiste, sin embargo, la búsqueda del espectáculo. De la miseria humana pasa a los grandes paisajes naturales. Su mirada recorre el mundo de norte a sur y se detiene en volcanes, cascadas, glaciares e icebergs. Antes, los mineros cubiertos de barro denunciaban las formas más aberrantes de la explotación capitalista. Ahora, los millares de pingüinos sobre los glaciares manifiestan la tragedia del cambio climático. «Los glaciares –decía Salgado– son un termómetro del planeta. Y están desapareciendo. Se encuentran entre los indicadores más evidentes y simbólicos del cambio climático».La exposición se articula en tres apartados unidos por el tema del agua. Uno está dedicado al hielo y a los imponentes glaciares e icebergs. Salgado supo captar su escala descomunal. Un diminuto velero frente a una montaña de hielo basta para corregir la engañosa perspectiva de la imagen. Otro apartado aborda la escasez de agua en países desertificados. Las fotografías recorren Namibia, Etiopía, Mali y los ríos de arena de Argelia. Muestran pueblos resecos y animales sedientos.El recorrido se abre también al mar, la navegación, la pesca y los astilleros. El agua no es solo agua potable. Salgado fotografía tanto la botadura de grandes barcos como su desguace. También contempla ríos, cataratas y cascadas desde impresionantes perspectivas aéreas. O fotografía la lluvia de los monzones sobre los campos de arroz.arte_abc_0724Perspectiva, profundidad, gigantismo. Todo sugiere cierto heroísmo de la mirada. Como si fuera el ojo mismo de Dios, contempla el planeta y observa, conmovido, su destrucción. Desde esa perspectiva, la lluvia sobre el Amazonas parece el hongo nuclear de una bomba atómica. Es una mirada melancólica y amarga. Sebastiao Salgado ‘Aqua Mater’ Lugar: Fundación Canal (Sala Castellana 214 ). Madrid. Dirección: Paseo de la Castellana, 214 Comisaria: Lélia Wanick Salgado. Colabora: La Fábrica Clausura: Hasta el 31 de enero de 2027 Valoración: ****Walter Benjamin lo expresó así: «La humanidad, que fue una vez en Homero objeto de contemplación para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado tal que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden». Tal vez el planeta o, mejor dicho, la especie humana se merece su propia destrucción. La exposición ‘Aqua Mater’, comisariada por Lélia Wanick Salgado, se presenta en el histórico depósito enterrado número 4 del Canal de Isabel II en Madrid. El espacio impresiona por sus enormes arcos, la altura de la sala y sus grandes dimensiones. A ese efecto se suma la banda sonora de François-Bernard Mâche, compuesta a partir de sonidos naturales. La grandiosidad del espacio y la solemnidad de la música enmarcan estupendamente esta soberbia muestra.Sebastião Salgado murió el año pasado. Dejó una obra fotográfica monumental, conmovedora y abiertamente comprometida. Alcanzó la fama mundial con sus espeluznantes series de ‘garimpeiros’. En ellas, miles de mineros cargaban sacos de tierra desde el fondo de una mina. Son cuerpos hacinados, movidos por la miseria y la fiebre del oro. En esta ocasión, su mirada se desplaza hacia el paisaje, con el agua como hilo conductor. Se aleja así de esa estetización de la miseria que a veces se le ha reprochado.En las imágenes, de arriba abajo, ‘Erg Ubari, Libya’ (2009); ‘Serra do Divisor National Park, state of Acre, Brazil (2016); y ‘State of Indiana, USA’ (1988). Obras del conjunto ‘Aqua Mater’, de Sebastiao Salgado en la Fundación Canal Sebastiao SalgadoPersiste, sin embargo, la búsqueda del espectáculo. De la miseria humana pasa a los grandes paisajes naturales. Su mirada recorre el mundo de norte a sur y se detiene en volcanes, cascadas, glaciares e icebergs. Antes, los mineros cubiertos de barro denunciaban las formas más aberrantes de la explotación capitalista. Ahora, los millares de pingüinos sobre los glaciares manifiestan la tragedia del cambio climático. «Los glaciares –decía Salgado– son un termómetro del planeta. Y están desapareciendo. Se encuentran entre los indicadores más evidentes y simbólicos del cambio climático».La exposición se articula en tres apartados unidos por el tema del agua. Uno está dedicado al hielo y a los imponentes glaciares e icebergs. Salgado supo captar su escala descomunal. Un diminuto velero frente a una montaña de hielo basta para corregir la engañosa perspectiva de la imagen. Otro apartado aborda la escasez de agua en países desertificados. Las fotografías recorren Namibia, Etiopía, Mali y los ríos de arena de Argelia. Muestran pueblos resecos y animales sedientos.El recorrido se abre también al mar, la navegación, la pesca y los astilleros. El agua no es solo agua potable. Salgado fotografía tanto la botadura de grandes barcos como su desguace. También contempla ríos, cataratas y cascadas desde impresionantes perspectivas aéreas. O fotografía la lluvia de los monzones sobre los campos de arroz.arte_abc_0724Perspectiva, profundidad, gigantismo. Todo sugiere cierto heroísmo de la mirada. Como si fuera el ojo mismo de Dios, contempla el planeta y observa, conmovido, su destrucción. Desde esa perspectiva, la lluvia sobre el Amazonas parece el hongo nuclear de una bomba atómica. Es una mirada melancólica y amarga. Sebastiao Salgado ‘Aqua Mater’ Lugar: Fundación Canal (Sala Castellana 214 ). Madrid. Dirección: Paseo de la Castellana, 214 Comisaria: Lélia Wanick Salgado. Colabora: La Fábrica Clausura: Hasta el 31 de enero de 2027 Valoración: ****Walter Benjamin lo expresó así: «La humanidad, que fue una vez en Homero objeto de contemplación para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado tal que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden». Tal vez el planeta o, mejor dicho, la especie humana se merece su propia destrucción. La exposición ‘Aqua Mater’, comisariada por Lélia Wanick Salgado, se presenta en el histórico depósito enterrado número 4 del Canal de Isabel II en Madrid. El espacio impresiona por sus enormes arcos, la altura de la sala y sus grandes dimensiones. A ese efecto se suma la banda sonora de François-Bernard Mâche, compuesta a partir de sonidos naturales. La grandiosidad del espacio y la solemnidad de la música enmarcan estupendamente esta soberbia muestra.Sebastião Salgado murió el año pasado. Dejó una obra fotográfica monumental, conmovedora y abiertamente comprometida. Alcanzó la fama mundial con sus espeluznantes series de ‘garimpeiros’. En ellas, miles de mineros cargaban sacos de tierra desde el fondo de una mina. Son cuerpos hacinados, movidos por la miseria y la fiebre del oro. En esta ocasión, su mirada se desplaza hacia el paisaje, con el agua como hilo conductor. Se aleja así de esa estetización de la miseria que a veces se le ha reprochado.En las imágenes, de arriba abajo, ‘Erg Ubari, Libya’ (2009); ‘Serra do Divisor National Park, state of Acre, Brazil (2016); y ‘State of Indiana, USA’ (1988). Obras del conjunto ‘Aqua Mater’, de Sebastiao Salgado en la Fundación Canal Sebastiao SalgadoPersiste, sin embargo, la búsqueda del espectáculo. De la miseria humana pasa a los grandes paisajes naturales. Su mirada recorre el mundo de norte a sur y se detiene en volcanes, cascadas, glaciares e icebergs. Antes, los mineros cubiertos de barro denunciaban las formas más aberrantes de la explotación capitalista. Ahora, los millares de pingüinos sobre los glaciares manifiestan la tragedia del cambio climático. «Los glaciares –decía Salgado– son un termómetro del planeta. Y están desapareciendo. Se encuentran entre los indicadores más evidentes y simbólicos del cambio climático».La exposición se articula en tres apartados unidos por el tema del agua. Uno está dedicado al hielo y a los imponentes glaciares e icebergs. Salgado supo captar su escala descomunal. Un diminuto velero frente a una montaña de hielo basta para corregir la engañosa perspectiva de la imagen. Otro apartado aborda la escasez de agua en países desertificados. Las fotografías recorren Namibia, Etiopía, Mali y los ríos de arena de Argelia. Muestran pueblos resecos y animales sedientos.El recorrido se abre también al mar, la navegación, la pesca y los astilleros. El agua no es solo agua potable. Salgado fotografía tanto la botadura de grandes barcos como su desguace. También contempla ríos, cataratas y cascadas desde impresionantes perspectivas aéreas. O fotografía la lluvia de los monzones sobre los campos de arroz.arte_abc_0724Perspectiva, profundidad, gigantismo. Todo sugiere cierto heroísmo de la mirada. Como si fuera el ojo mismo de Dios, contempla el planeta y observa, conmovido, su destrucción. Desde esa perspectiva, la lluvia sobre el Amazonas parece el hongo nuclear de una bomba atómica. Es una mirada melancólica y amarga. Sebastiao Salgado ‘Aqua Mater’ Lugar: Fundación Canal (Sala Castellana 214 ). Madrid. Dirección: Paseo de la Castellana, 214 Comisaria: Lélia Wanick Salgado. Colabora: La Fábrica Clausura: Hasta el 31 de enero de 2027 Valoración: ****Walter Benjamin lo expresó así: «La humanidad, que fue una vez en Homero objeto de contemplación para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado tal que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden». Tal vez el planeta o, mejor dicho, la especie humana se merece su propia destrucción. RSS de noticias de cultura
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