La protagonista de ‘Dormida’ —Margaret, 35 años de edad, editora en revista neoyorquina, flamante divorciada sin entender muy bien por qué, madre de dos hijas, novio al que casi le exige modales de dominador — lleva lo que para mucho sería una vida cómoda y privilegiada en Brooklyn. Pero, ah, cuán azul era su trauma. Y ese azul es el de los blues de piscina en casa en barrio residencial de New Jersey casi ahogándola desde una infancia flotando en la más imperfecta de las familias perfectas. Así y ahí —lejos en el tiempo pero cerca en su memoria— hermano mayor acosador (que devendrá en reaccionario de cuidado) y madre despótica de vocación suicida y abandónica. Narrativa ‘Dormida’ Autora Honor Jones Editorial Libros del Asteroide Año 2026 Páginas 312 Precio 21,95 euros Valoración ***Una amiga que la acompaña desde entonces y hasta ahora y el amor que siente por sus hijas son para Margaret la luz sobre esas aguas que se suponen plácidas pero que pueden fulminar con calambre sin retorno a la superficie. Mientras, fuera del jardín, comienza a rugir el redentor temporal del #MeToo y Margaret encarga artículos sobre abusos de otras para no encargarse de quienes abusaron y abusan de ella. Momento (im)perfecto —la excusa es el cumpleaños a celebrar de una de sus hijas— para que Margaret vuelva a aquella casa embrujada y enfrentarse a los fantasmas vivísimos de todo aquello a lo que se le dio la espalda durante veinticinco años. Y, claro, el lector sentirá en principio una cierta inquietud y hasta desconfianza de mojarse los pies en los bordes de esta primera novela que ha sido comparada por la crítica nada más y nada menos que con lo de Virginia Woolf y John Cheever y Richard Yates. Y, de acuerdo, hay en Margaret algo no de dormida pero sí de insomne y sonambulante Mrs. Dalloway, de esposa rural, y de problemática hermana Grime. Pero hay poco y nada de la potencia lírico-epifánica de ellas y, sí, en cambio, una más que admirable precisión y justeza en las palabras (cabe destacar que Jones se formó en redacciones de ‘The New York Times’ y ‘The Atlantic’) que la aproximan más a descendiente lejana de Madame Bovary.Hay en Margaret algo no de dormida pero sí de insomne Mrs. Dalloway, de esposa rural, y de problemática hermana Grime Porque ‘Dormida’ (Jones ya anuncia segunda novela para el año que viene, ‘Sanctuary’, que se presenta como nueva variación con mujer en fuga en isla-spa donde se descubrirá como náufraga existencial) en verdad se inscribe en un saludable y reciente neo-tradicionalismo que conecta con motivos ya clásicos de la literatura norteamericana y que —tras los pasos de John Updike y de Ann Beattie y Richard Ford y Anne Tyler— recientemente nos ha dado tristes para sus protagonistas (pero alegres para sus lectores) novelas como ‘Entre amigos’ de Hal Ebbott, ‘La vida imaginada’ de Andrew Porter, ‘El resto de nuestras vidas’ de Benjamin Markovitz o —por mencionar a una aún no traducida— la muy ‘à la’ Jay McInerney ‘A Gorgeous Excitement’ de Cynthia Weiner. Sí: se lee ‘Dormida’ con los ojos bien abiertos pero, a la vez, empañados por un cierto ‘déjà vu’ (lo que no está mal, porque antes que nada y después de todo, lo ya visto y vivido es su tema) y como en la punta de un trampolín sobre aguas turbulentas: con su heroína preguntándose si saltar o no saltar, dudando de si esa piscina está vacía o no, temiendo clavarse en su clavado, mientras uno no deja de alentarla para que se zambulla y, sí, se despierte. La protagonista de ‘Dormida’ —Margaret, 35 años de edad, editora en revista neoyorquina, flamante divorciada sin entender muy bien por qué, madre de dos hijas, novio al que casi le exige modales de dominador — lleva lo que para mucho sería una vida cómoda y privilegiada en Brooklyn. Pero, ah, cuán azul era su trauma. Y ese azul es el de los blues de piscina en casa en barrio residencial de New Jersey casi ahogándola desde una infancia flotando en la más imperfecta de las familias perfectas. Así y ahí —lejos en el tiempo pero cerca en su memoria— hermano mayor acosador (que devendrá en reaccionario de cuidado) y madre despótica de vocación suicida y abandónica. Narrativa ‘Dormida’ Autora Honor Jones Editorial Libros del Asteroide Año 2026 Páginas 312 Precio 21,95 euros Valoración ***Una amiga que la acompaña desde entonces y hasta ahora y el amor que siente por sus hijas son para Margaret la luz sobre esas aguas que se suponen plácidas pero que pueden fulminar con calambre sin retorno a la superficie. Mientras, fuera del jardín, comienza a rugir el redentor temporal del #MeToo y Margaret encarga artículos sobre abusos de otras para no encargarse de quienes abusaron y abusan de ella. Momento (im)perfecto —la excusa es el cumpleaños a celebrar de una de sus hijas— para que Margaret vuelva a aquella casa embrujada y enfrentarse a los fantasmas vivísimos de todo aquello a lo que se le dio la espalda durante veinticinco años. Y, claro, el lector sentirá en principio una cierta inquietud y hasta desconfianza de mojarse los pies en los bordes de esta primera novela que ha sido comparada por la crítica nada más y nada menos que con lo de Virginia Woolf y John Cheever y Richard Yates. Y, de acuerdo, hay en Margaret algo no de dormida pero sí de insomne y sonambulante Mrs. Dalloway, de esposa rural, y de problemática hermana Grime. Pero hay poco y nada de la potencia lírico-epifánica de ellas y, sí, en cambio, una más que admirable precisión y justeza en las palabras (cabe destacar que Jones se formó en redacciones de ‘The New York Times’ y ‘The Atlantic’) que la aproximan más a descendiente lejana de Madame Bovary.Hay en Margaret algo no de dormida pero sí de insomne Mrs. Dalloway, de esposa rural, y de problemática hermana Grime Porque ‘Dormida’ (Jones ya anuncia segunda novela para el año que viene, ‘Sanctuary’, que se presenta como nueva variación con mujer en fuga en isla-spa donde se descubrirá como náufraga existencial) en verdad se inscribe en un saludable y reciente neo-tradicionalismo que conecta con motivos ya clásicos de la literatura norteamericana y que —tras los pasos de John Updike y de Ann Beattie y Richard Ford y Anne Tyler— recientemente nos ha dado tristes para sus protagonistas (pero alegres para sus lectores) novelas como ‘Entre amigos’ de Hal Ebbott, ‘La vida imaginada’ de Andrew Porter, ‘El resto de nuestras vidas’ de Benjamin Markovitz o —por mencionar a una aún no traducida— la muy ‘à la’ Jay McInerney ‘A Gorgeous Excitement’ de Cynthia Weiner. Sí: se lee ‘Dormida’ con los ojos bien abiertos pero, a la vez, empañados por un cierto ‘déjà vu’ (lo que no está mal, porque antes que nada y después de todo, lo ya visto y vivido es su tema) y como en la punta de un trampolín sobre aguas turbulentas: con su heroína preguntándose si saltar o no saltar, dudando de si esa piscina está vacía o no, temiendo clavarse en su clavado, mientras uno no deja de alentarla para que se zambulla y, sí, se despierte. La protagonista de ‘Dormida’ —Margaret, 35 años de edad, editora en revista neoyorquina, flamante divorciada sin entender muy bien por qué, madre de dos hijas, novio al que casi le exige modales de dominador — lleva lo que para mucho sería una vida cómoda y privilegiada en Brooklyn. Pero, ah, cuán azul era su trauma. Y ese azul es el de los blues de piscina en casa en barrio residencial de New Jersey casi ahogándola desde una infancia flotando en la más imperfecta de las familias perfectas. Así y ahí —lejos en el tiempo pero cerca en su memoria— hermano mayor acosador (que devendrá en reaccionario de cuidado) y madre despótica de vocación suicida y abandónica. Narrativa ‘Dormida’ Autora Honor Jones Editorial Libros del Asteroide Año 2026 Páginas 312 Precio 21,95 euros Valoración ***Una amiga que la acompaña desde entonces y hasta ahora y el amor que siente por sus hijas son para Margaret la luz sobre esas aguas que se suponen plácidas pero que pueden fulminar con calambre sin retorno a la superficie. Mientras, fuera del jardín, comienza a rugir el redentor temporal del #MeToo y Margaret encarga artículos sobre abusos de otras para no encargarse de quienes abusaron y abusan de ella. Momento (im)perfecto —la excusa es el cumpleaños a celebrar de una de sus hijas— para que Margaret vuelva a aquella casa embrujada y enfrentarse a los fantasmas vivísimos de todo aquello a lo que se le dio la espalda durante veinticinco años. Y, claro, el lector sentirá en principio una cierta inquietud y hasta desconfianza de mojarse los pies en los bordes de esta primera novela que ha sido comparada por la crítica nada más y nada menos que con lo de Virginia Woolf y John Cheever y Richard Yates. Y, de acuerdo, hay en Margaret algo no de dormida pero sí de insomne y sonambulante Mrs. Dalloway, de esposa rural, y de problemática hermana Grime. Pero hay poco y nada de la potencia lírico-epifánica de ellas y, sí, en cambio, una más que admirable precisión y justeza en las palabras (cabe destacar que Jones se formó en redacciones de ‘The New York Times’ y ‘The Atlantic’) que la aproximan más a descendiente lejana de Madame Bovary.Hay en Margaret algo no de dormida pero sí de insomne Mrs. Dalloway, de esposa rural, y de problemática hermana Grime Porque ‘Dormida’ (Jones ya anuncia segunda novela para el año que viene, ‘Sanctuary’, que se presenta como nueva variación con mujer en fuga en isla-spa donde se descubrirá como náufraga existencial) en verdad se inscribe en un saludable y reciente neo-tradicionalismo que conecta con motivos ya clásicos de la literatura norteamericana y que —tras los pasos de John Updike y de Ann Beattie y Richard Ford y Anne Tyler— recientemente nos ha dado tristes para sus protagonistas (pero alegres para sus lectores) novelas como ‘Entre amigos’ de Hal Ebbott, ‘La vida imaginada’ de Andrew Porter, ‘El resto de nuestras vidas’ de Benjamin Markovitz o —por mencionar a una aún no traducida— la muy ‘à la’ Jay McInerney ‘A Gorgeous Excitement’ de Cynthia Weiner. Sí: se lee ‘Dormida’ con los ojos bien abiertos pero, a la vez, empañados por un cierto ‘déjà vu’ (lo que no está mal, porque antes que nada y después de todo, lo ya visto y vivido es su tema) y como en la punta de un trampolín sobre aguas turbulentas: con su heroína preguntándose si saltar o no saltar, dudando de si esa piscina está vacía o no, temiendo clavarse en su clavado, mientras uno no deja de alentarla para que se zambulla y, sí, se despierte. RSS de noticias de cultura
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