El pedagogo italiano Francesco Tonucci, ‘Frato’, como dicta su alter ego de dibujante de viñetas, invitaba a los docentes del mundo a «escuchar» a los niños y las niñas bajo su tutela pedagógica para sean ellos los «verdaderos protagonistas» de su educación. El educador transalpino recibía este viernes en una abarrotada Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca el doctorado ‘honoris causa’ por su trayectoria profesional como docente, investigador y dibujante, así como por sus propuestas sociales y educativas reconocidas internacionalmente.Antes de recibir la distinción, Tonucci aludía a uno de las «contradicciones educativas» de este siglo que «contrasta totalmente» con su propuesta, como es el hecho de que, en sus palabras, «los docentes se preparan para ser escuchados», es decir, su formación está «especialmente enfocada» a su propio protagonismo.Lo contrario, sugería, «podría parecer una provocación», pero, según su tesis, «los niños aprenden las cosas más importantes de la vida ellos solos». En este sentido, utilizó el ejemplo del habla. «El niño descubre que el aire, en algunas ocasiones, produce sonidos y esto le sorprende, le divierte, pero no sabe cómo esto ocurre, es casualidad. Lo repite hasta que consigue entender que él puede producir este sonido, que poniendo la boca de una forma u otra, los sonidos salen distintos. Este es un descubrimiento fundamental de la vida. Hasta un día que dice mamá y la familia lo celebra como un gol en el estadio», reflexionaba.Este proceso, lamentaba, «con la escuela se interrumpe». Al contrario, debe continuar, «especialmente hoy que los niños no pueden salir de casa». «Nosotros pudimos vivir en la calle y seguíamos aprendiendo por casualidad, porque no había adultos con nosotros», matizaba el reconocido investigador, asociado al Instituto de Ciencias y Tecnologías de la Cognición del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia, dibujante y firme defensor de los derechos del niño. «Los filósofos griegos ya decían que era incorrecto, no es un vaso que se llena, sino que es como la leña que arde, que arde toda junta, así se mueve la inteligencia de los hombres, de los niños, reconstruyéndose en continuo, no añadiendo cosas», apuntaba, en su intervención recogida por Ical, el creador del proyecto internacional La ciudad de los niños, que se ha difundido tanto en Europa como en América Latina con una red de más de 200 ciudades.Noticia relacionada general No No Sergio Mattarella, investido Honoris Causa por la USAL: «A Europa le corresponde saber decir que no» Henar DíazAdemás, continuaba, habitualmente se acompaña con otro «error fuerte que, en su opinión, es tener clases homogéneas de edad. «Hoy en día, si nace mellizos, la pediatría moderna y la pedagogía moderna aconsejan a los padres que no hagan lo mismo, no vestirlos iguales y no ponerles en la misma clase. ¿Iguales qué significa? Pues significa vacíos», lamentaba, quien, a día de hoy, es un referente de la innovación educativa y promotor de la participación y del trabajo colaborativo para crear conocimiento en la comunidad escolar.En declaraciones a los medios de comunicación, el gran canciller de la Upsa y obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo, José Luis Retana, apuntaba que la reflexión del profesor Tonucci «también vale para la iglesia y para al catequesis, no solo para las universidades». Una idea en la que coincidió con el rector, Santiago García-Jalón de la Lama, quien destacó su «decisiva contribución a al pedagogía contemporánea». El pedagogo italiano Francesco Tonucci, ‘Frato’, como dicta su alter ego de dibujante de viñetas, invitaba a los docentes del mundo a «escuchar» a los niños y las niñas bajo su tutela pedagógica para sean ellos los «verdaderos protagonistas» de su educación. El educador transalpino recibía este viernes en una abarrotada Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca el doctorado ‘honoris causa’ por su trayectoria profesional como docente, investigador y dibujante, así como por sus propuestas sociales y educativas reconocidas internacionalmente.Antes de recibir la distinción, Tonucci aludía a uno de las «contradicciones educativas» de este siglo que «contrasta totalmente» con su propuesta, como es el hecho de que, en sus palabras, «los docentes se preparan para ser escuchados», es decir, su formación está «especialmente enfocada» a su propio protagonismo.Lo contrario, sugería, «podría parecer una provocación», pero, según su tesis, «los niños aprenden las cosas más importantes de la vida ellos solos». En este sentido, utilizó el ejemplo del habla. «El niño descubre que el aire, en algunas ocasiones, produce sonidos y esto le sorprende, le divierte, pero no sabe cómo esto ocurre, es casualidad. Lo repite hasta que consigue entender que él puede producir este sonido, que poniendo la boca de una forma u otra, los sonidos salen distintos. Este es un descubrimiento fundamental de la vida. Hasta un día que dice mamá y la familia lo celebra como un gol en el estadio», reflexionaba.Este proceso, lamentaba, «con la escuela se interrumpe». Al contrario, debe continuar, «especialmente hoy que los niños no pueden salir de casa». «Nosotros pudimos vivir en la calle y seguíamos aprendiendo por casualidad, porque no había adultos con nosotros», matizaba el reconocido investigador, asociado al Instituto de Ciencias y Tecnologías de la Cognición del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia, dibujante y firme defensor de los derechos del niño. «Los filósofos griegos ya decían que era incorrecto, no es un vaso que se llena, sino que es como la leña que arde, que arde toda junta, así se mueve la inteligencia de los hombres, de los niños, reconstruyéndose en continuo, no añadiendo cosas», apuntaba, en su intervención recogida por Ical, el creador del proyecto internacional La ciudad de los niños, que se ha difundido tanto en Europa como en América Latina con una red de más de 200 ciudades.Noticia relacionada general No No Sergio Mattarella, investido Honoris Causa por la USAL: «A Europa le corresponde saber decir que no» Henar DíazAdemás, continuaba, habitualmente se acompaña con otro «error fuerte que, en su opinión, es tener clases homogéneas de edad. «Hoy en día, si nace mellizos, la pediatría moderna y la pedagogía moderna aconsejan a los padres que no hagan lo mismo, no vestirlos iguales y no ponerles en la misma clase. ¿Iguales qué significa? Pues significa vacíos», lamentaba, quien, a día de hoy, es un referente de la innovación educativa y promotor de la participación y del trabajo colaborativo para crear conocimiento en la comunidad escolar.En declaraciones a los medios de comunicación, el gran canciller de la Upsa y obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo, José Luis Retana, apuntaba que la reflexión del profesor Tonucci «también vale para la iglesia y para al catequesis, no solo para las universidades». Una idea en la que coincidió con el rector, Santiago García-Jalón de la Lama, quien destacó su «decisiva contribución a al pedagogía contemporánea». El pedagogo italiano Francesco Tonucci, ‘Frato’, como dicta su alter ego de dibujante de viñetas, invitaba a los docentes del mundo a «escuchar» a los niños y las niñas bajo su tutela pedagógica para sean ellos los «verdaderos protagonistas» de su educación. El educador transalpino recibía este viernes en una abarrotada Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca el doctorado ‘honoris causa’ por su trayectoria profesional como docente, investigador y dibujante, así como por sus propuestas sociales y educativas reconocidas internacionalmente.Antes de recibir la distinción, Tonucci aludía a uno de las «contradicciones educativas» de este siglo que «contrasta totalmente» con su propuesta, como es el hecho de que, en sus palabras, «los docentes se preparan para ser escuchados», es decir, su formación está «especialmente enfocada» a su propio protagonismo.Lo contrario, sugería, «podría parecer una provocación», pero, según su tesis, «los niños aprenden las cosas más importantes de la vida ellos solos». En este sentido, utilizó el ejemplo del habla. «El niño descubre que el aire, en algunas ocasiones, produce sonidos y esto le sorprende, le divierte, pero no sabe cómo esto ocurre, es casualidad. Lo repite hasta que consigue entender que él puede producir este sonido, que poniendo la boca de una forma u otra, los sonidos salen distintos. Este es un descubrimiento fundamental de la vida. Hasta un día que dice mamá y la familia lo celebra como un gol en el estadio», reflexionaba.Este proceso, lamentaba, «con la escuela se interrumpe». Al contrario, debe continuar, «especialmente hoy que los niños no pueden salir de casa». «Nosotros pudimos vivir en la calle y seguíamos aprendiendo por casualidad, porque no había adultos con nosotros», matizaba el reconocido investigador, asociado al Instituto de Ciencias y Tecnologías de la Cognición del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia, dibujante y firme defensor de los derechos del niño. «Los filósofos griegos ya decían que era incorrecto, no es un vaso que se llena, sino que es como la leña que arde, que arde toda junta, así se mueve la inteligencia de los hombres, de los niños, reconstruyéndose en continuo, no añadiendo cosas», apuntaba, en su intervención recogida por Ical, el creador del proyecto internacional La ciudad de los niños, que se ha difundido tanto en Europa como en América Latina con una red de más de 200 ciudades.Noticia relacionada general No No Sergio Mattarella, investido Honoris Causa por la USAL: «A Europa le corresponde saber decir que no» Henar DíazAdemás, continuaba, habitualmente se acompaña con otro «error fuerte que, en su opinión, es tener clases homogéneas de edad. «Hoy en día, si nace mellizos, la pediatría moderna y la pedagogía moderna aconsejan a los padres que no hagan lo mismo, no vestirlos iguales y no ponerles en la misma clase. ¿Iguales qué significa? Pues significa vacíos», lamentaba, quien, a día de hoy, es un referente de la innovación educativa y promotor de la participación y del trabajo colaborativo para crear conocimiento en la comunidad escolar.En declaraciones a los medios de comunicación, el gran canciller de la Upsa y obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo, José Luis Retana, apuntaba que la reflexión del profesor Tonucci «también vale para la iglesia y para al catequesis, no solo para las universidades». Una idea en la que coincidió con el rector, Santiago García-Jalón de la Lama, quien destacó su «decisiva contribución a al pedagogía contemporánea». RSS de noticias de espana
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