Es una de esas escenas de los sensacionalistas programas de televisión centrados en los equipos de seguridad de los aeropuertos: la policía revisa a una pasajera con unos bultos extraños en el pecho y descubre que escondía en el sujetador nada menos que 24 huevos. Ocurrió en octubre del año pasado en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, y el inesperado descubrimiento derivó en una operación policial que ha acabado con arrestos en las islas Canarias por tráfico ilegal de especies amenazadas.
En Brasil, el tráfico ilegal de especies retira cada año más de 38 millones de animales de su hábitat, pero la mayoría mueren antes de llegar a su destino
Es una de esas escenas de los sensacionalistas programas de televisión centrados en los equipos de seguridad de los aeropuertos: la policía revisa a una pasajera con unos bultos extraños en el pecho y descubre que escondía en el sujetador nada menos que 24 huevos. Ocurrió en octubre del año pasado en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, y el inesperado descubrimiento derivó en una operación policial que ha acabado con arrestos en las islas Canarias por tráfico ilegal de especies amenazadas.
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