Con la máxima ilusión, el agradecimiento a quienes apostaron por él y desglosando con claridad las líneas maestras de su propuesta baloncestística al frente del Caja 87. Así se presentó ante los medios de comunicación Juan Ignacio Díez de Acharán (Bahía Blanca, Argentina, 1995), nuevo técnico del conjunto verdirrojo. El elegido por la comisión deportiva para liderar este primer proyecto de la entidad hispalense en Primera FEB, donde recién aterriza tras el ascenso del pasado mes de mayo. «Esto es algo por lo que trabajé muchísimo y me genera una ilusión enorme. Me hace muy feliz estar aquí, en casa», se sinceraba Juani Díez, que encara «lo que viene con ilusión, muchísimo trabajo y humildad». Esos son los «tres valores fundamentales» con los que quiere el entrenador bahiense que «se relacione a nivel baloncestístico» a este Caja 87 que ha firmado a siete jugadores y mantenido a seis del equipo del ascenso. Quiere en la pista «un buen nivel de intensidad y agresividad para poder correr el campo, siendo duros en ambos lados de la cancha y rápidos pero con control, sólidos, con una identidad clara desde el día uno», esbozaba. Ha trabajado de la mano con la comisión deportiva en la confección del roster. «Plasmé mi idea de lo que considero que en esta Liga es necesario. Lo que necesitamos son victorias. Con mi filosofía más lo que ofrecía el mercado buscamos hacer la plantilla del mejor modo posible y estoy satisfecho con ella», reconocía. Preguntado por su filosofía y lo que plasmará el equipo en la cancha, insistía en los tres valores ya mencionados, «ilusión, trabajo y humildad». Y ampliaba la reflexión: «Tenemos que entender que hay un escalón y para amortiguarlo tenemos que hacerlo respetando el trabajo y dando el cien por cien cada día. Desde que empezamos estamos con dobles sesiones. Esa es la forma, con humildad, encajando las victorias y las derrotas. Puede haber malos momentos, pero hay que mantener una línea y un saber estar», explicaba, subrayando que «para un equipo es fundamental tener a pilares como Djedovic, que saben gestionar todo esto». Se ha reencontrado en Sevilla no sólo con Djedovic, sino también con el delegado, Curro Ramos, hombre multitarea que hace grupo y genera química de vestuario. «Es muy bonito. Hemos tenido como un déjà vu de cosas que nos pudimos haber dicho en otro momento. Tenemos anécdotas y sinergias que en la temporada me van a ayudar a ser mejor entrenador», confiaba Juani Díez, un técnico muy joven que está cumpliendo un sueño con esta vuelta a Sevilla.Marcos Domínguez, Juani Díez y Gonzalo Crespo, en la presentación del técnico argentino Juan Flores«Cómodo en la incomodidad»Aunque nacido en Argentina, es un profesional formado en España que pasó por la estructura del Betis Baloncesto, siendo incluso entrenador asistente en los últimos años, antes de la llamada la pasada temporada del Palmer Basket, de Primera FEB, donde dirigió a un equipo con el que logró la permanencia en la categoría. «Esa experiencia me ha hecho estar cómodo en la incomodidad. Porque esta es una liga que te lleva a esos contextos. Y logramos crear uno favorable para sobrellevarlo y salir de esa situación», explicaba respecto a su etapa en el club balear. Allí entrenó a Archange Bolavie, uno de los pívots contratados por el Caja 87. «Es importante disponer de la versatilidad que nos da Archi. Nos da cosas que los otros interiores quizá no tengan, como jugar por encima del aro, mayor presencia física, el ser intimidador… Nos puede ayudar a ser sólidos defensivamente», analizaba. En cuanto al estilo de juego, apuesta Juani Díez por «los básicos defensivos» para definir una identidad que parta de «la solidez y la agresividad para tratar de correr y darle ritmo al juego», habilitando de este modo «a los tiradores y los rollers como Archi o Ramón (Vilà)». Le da mucha importancia a ese nivel defensivo como premisa y desencadenante de ataques rápidos. «Ojalá podamos ser sólidos en el tiempo. Pero hay un scouting y no solo se puede ir en una dirección. Si tuviera que hablar de filosofía, diría eso, que queremos ser agresivos como seña de identidad. Ser un equipo contra el que los rivales no jueguen cómodos». «Estoy feliz por las personas que hay en el vestuario. Esto hace que tu techo se pueda llegar a ampliar. No me van a poner mala cara, tienen hambre y quieren seguir creciendo», apuntaba el argentino, que trabajará para «asentar al Caja 87 y dar pasos en el futuro viendo dónde está nuestro techo». «Hay que empezar con humildad y con los valores que dije al principio: el objetivo principal es entrenar bien mañana».«Una afición increíble»No se olvidó de la afición, pulmón de San Pablo que ha respondido a la llamada del club superando la frontera de los 3.500 abonados. «Es increíble. Estoy encantando por todas las muestras de cariño recibidas. Somos unos privilegiados y que haya tantas personas, cerca de 4.000, no es casualidad. Se ha trabajado desde la estructura del club para ello. He pasado por muchos pabellones de Primera FEB y es difícil ver a tanta gente en las gradas. Gracias por ese apoyo. Ojalá podamos hacerlos disfrutar estando a la altura de una afición que es magnífica», concluía Juani Díez. Con la máxima ilusión, el agradecimiento a quienes apostaron por él y desglosando con claridad las líneas maestras de su propuesta baloncestística al frente del Caja 87. Así se presentó ante los medios de comunicación Juan Ignacio Díez de Acharán (Bahía Blanca, Argentina, 1995), nuevo técnico del conjunto verdirrojo. El elegido por la comisión deportiva para liderar este primer proyecto de la entidad hispalense en Primera FEB, donde recién aterriza tras el ascenso del pasado mes de mayo. «Esto es algo por lo que trabajé muchísimo y me genera una ilusión enorme. Me hace muy feliz estar aquí, en casa», se sinceraba Juani Díez, que encara «lo que viene con ilusión, muchísimo trabajo y humildad». Esos son los «tres valores fundamentales» con los que quiere el entrenador bahiense que «se relacione a nivel baloncestístico» a este Caja 87 que ha firmado a siete jugadores y mantenido a seis del equipo del ascenso. Quiere en la pista «un buen nivel de intensidad y agresividad para poder correr el campo, siendo duros en ambos lados de la cancha y rápidos pero con control, sólidos, con una identidad clara desde el día uno», esbozaba. Ha trabajado de la mano con la comisión deportiva en la confección del roster. «Plasmé mi idea de lo que considero que en esta Liga es necesario. Lo que necesitamos son victorias. Con mi filosofía más lo que ofrecía el mercado buscamos hacer la plantilla del mejor modo posible y estoy satisfecho con ella», reconocía. Preguntado por su filosofía y lo que plasmará el equipo en la cancha, insistía en los tres valores ya mencionados, «ilusión, trabajo y humildad». Y ampliaba la reflexión: «Tenemos que entender que hay un escalón y para amortiguarlo tenemos que hacerlo respetando el trabajo y dando el cien por cien cada día. Desde que empezamos estamos con dobles sesiones. Esa es la forma, con humildad, encajando las victorias y las derrotas. Puede haber malos momentos, pero hay que mantener una línea y un saber estar», explicaba, subrayando que «para un equipo es fundamental tener a pilares como Djedovic, que saben gestionar todo esto». Se ha reencontrado en Sevilla no sólo con Djedovic, sino también con el delegado, Curro Ramos, hombre multitarea que hace grupo y genera química de vestuario. «Es muy bonito. Hemos tenido como un déjà vu de cosas que nos pudimos haber dicho en otro momento. Tenemos anécdotas y sinergias que en la temporada me van a ayudar a ser mejor entrenador», confiaba Juani Díez, un técnico muy joven que está cumpliendo un sueño con esta vuelta a Sevilla.Marcos Domínguez, Juani Díez y Gonzalo Crespo, en la presentación del técnico argentino Juan Flores«Cómodo en la incomodidad»Aunque nacido en Argentina, es un profesional formado en España que pasó por la estructura del Betis Baloncesto, siendo incluso entrenador asistente en los últimos años, antes de la llamada la pasada temporada del Palmer Basket, de Primera FEB, donde dirigió a un equipo con el que logró la permanencia en la categoría. «Esa experiencia me ha hecho estar cómodo en la incomodidad. Porque esta es una liga que te lleva a esos contextos. Y logramos crear uno favorable para sobrellevarlo y salir de esa situación», explicaba respecto a su etapa en el club balear. Allí entrenó a Archange Bolavie, uno de los pívots contratados por el Caja 87. «Es importante disponer de la versatilidad que nos da Archi. Nos da cosas que los otros interiores quizá no tengan, como jugar por encima del aro, mayor presencia física, el ser intimidador… Nos puede ayudar a ser sólidos defensivamente», analizaba. En cuanto al estilo de juego, apuesta Juani Díez por «los básicos defensivos» para definir una identidad que parta de «la solidez y la agresividad para tratar de correr y darle ritmo al juego», habilitando de este modo «a los tiradores y los rollers como Archi o Ramón (Vilà)». Le da mucha importancia a ese nivel defensivo como premisa y desencadenante de ataques rápidos. «Ojalá podamos ser sólidos en el tiempo. Pero hay un scouting y no solo se puede ir en una dirección. Si tuviera que hablar de filosofía, diría eso, que queremos ser agresivos como seña de identidad. Ser un equipo contra el que los rivales no jueguen cómodos». «Estoy feliz por las personas que hay en el vestuario. Esto hace que tu techo se pueda llegar a ampliar. No me van a poner mala cara, tienen hambre y quieren seguir creciendo», apuntaba el argentino, que trabajará para «asentar al Caja 87 y dar pasos en el futuro viendo dónde está nuestro techo». «Hay que empezar con humildad y con los valores que dije al principio: el objetivo principal es entrenar bien mañana».«Una afición increíble»No se olvidó de la afición, pulmón de San Pablo que ha respondido a la llamada del club superando la frontera de los 3.500 abonados. «Es increíble. Estoy encantando por todas las muestras de cariño recibidas. Somos unos privilegiados y que haya tantas personas, cerca de 4.000, no es casualidad. Se ha trabajado desde la estructura del club para ello. He pasado por muchos pabellones de Primera FEB y es difícil ver a tanta gente en las gradas. Gracias por ese apoyo. Ojalá podamos hacerlos disfrutar estando a la altura de una afición que es magnífica», concluía Juani Díez. Con la máxima ilusión, el agradecimiento a quienes apostaron por él y desglosando con claridad las líneas maestras de su propuesta baloncestística al frente del Caja 87. Así se presentó ante los medios de comunicación Juan Ignacio Díez de Acharán (Bahía Blanca, Argentina, 1995), nuevo técnico del conjunto verdirrojo. El elegido por la comisión deportiva para liderar este primer proyecto de la entidad hispalense en Primera FEB, donde recién aterriza tras el ascenso del pasado mes de mayo. «Esto es algo por lo que trabajé muchísimo y me genera una ilusión enorme. Me hace muy feliz estar aquí, en casa», se sinceraba Juani Díez, que encara «lo que viene con ilusión, muchísimo trabajo y humildad». Esos son los «tres valores fundamentales» con los que quiere el entrenador bahiense que «se relacione a nivel baloncestístico» a este Caja 87 que ha firmado a siete jugadores y mantenido a seis del equipo del ascenso. Quiere en la pista «un buen nivel de intensidad y agresividad para poder correr el campo, siendo duros en ambos lados de la cancha y rápidos pero con control, sólidos, con una identidad clara desde el día uno», esbozaba. Ha trabajado de la mano con la comisión deportiva en la confección del roster. «Plasmé mi idea de lo que considero que en esta Liga es necesario. Lo que necesitamos son victorias. Con mi filosofía más lo que ofrecía el mercado buscamos hacer la plantilla del mejor modo posible y estoy satisfecho con ella», reconocía. Preguntado por su filosofía y lo que plasmará el equipo en la cancha, insistía en los tres valores ya mencionados, «ilusión, trabajo y humildad». Y ampliaba la reflexión: «Tenemos que entender que hay un escalón y para amortiguarlo tenemos que hacerlo respetando el trabajo y dando el cien por cien cada día. Desde que empezamos estamos con dobles sesiones. Esa es la forma, con humildad, encajando las victorias y las derrotas. Puede haber malos momentos, pero hay que mantener una línea y un saber estar», explicaba, subrayando que «para un equipo es fundamental tener a pilares como Djedovic, que saben gestionar todo esto». Se ha reencontrado en Sevilla no sólo con Djedovic, sino también con el delegado, Curro Ramos, hombre multitarea que hace grupo y genera química de vestuario. «Es muy bonito. Hemos tenido como un déjà vu de cosas que nos pudimos haber dicho en otro momento. Tenemos anécdotas y sinergias que en la temporada me van a ayudar a ser mejor entrenador», confiaba Juani Díez, un técnico muy joven que está cumpliendo un sueño con esta vuelta a Sevilla.Marcos Domínguez, Juani Díez y Gonzalo Crespo, en la presentación del técnico argentino Juan Flores«Cómodo en la incomodidad»Aunque nacido en Argentina, es un profesional formado en España que pasó por la estructura del Betis Baloncesto, siendo incluso entrenador asistente en los últimos años, antes de la llamada la pasada temporada del Palmer Basket, de Primera FEB, donde dirigió a un equipo con el que logró la permanencia en la categoría. «Esa experiencia me ha hecho estar cómodo en la incomodidad. Porque esta es una liga que te lleva a esos contextos. Y logramos crear uno favorable para sobrellevarlo y salir de esa situación», explicaba respecto a su etapa en el club balear. Allí entrenó a Archange Bolavie, uno de los pívots contratados por el Caja 87. «Es importante disponer de la versatilidad que nos da Archi. Nos da cosas que los otros interiores quizá no tengan, como jugar por encima del aro, mayor presencia física, el ser intimidador… Nos puede ayudar a ser sólidos defensivamente», analizaba. En cuanto al estilo de juego, apuesta Juani Díez por «los básicos defensivos» para definir una identidad que parta de «la solidez y la agresividad para tratar de correr y darle ritmo al juego», habilitando de este modo «a los tiradores y los rollers como Archi o Ramón (Vilà)». Le da mucha importancia a ese nivel defensivo como premisa y desencadenante de ataques rápidos. «Ojalá podamos ser sólidos en el tiempo. Pero hay un scouting y no solo se puede ir en una dirección. Si tuviera que hablar de filosofía, diría eso, que queremos ser agresivos como seña de identidad. Ser un equipo contra el que los rivales no jueguen cómodos». «Estoy feliz por las personas que hay en el vestuario. Esto hace que tu techo se pueda llegar a ampliar. No me van a poner mala cara, tienen hambre y quieren seguir creciendo», apuntaba el argentino, que trabajará para «asentar al Caja 87 y dar pasos en el futuro viendo dónde está nuestro techo». «Hay que empezar con humildad y con los valores que dije al principio: el objetivo principal es entrenar bien mañana».«Una afición increíble»No se olvidó de la afición, pulmón de San Pablo que ha respondido a la llamada del club superando la frontera de los 3.500 abonados. «Es increíble. Estoy encantando por todas las muestras de cariño recibidas. Somos unos privilegiados y que haya tantas personas, cerca de 4.000, no es casualidad. Se ha trabajado desde la estructura del club para ello. He pasado por muchos pabellones de Primera FEB y es difícil ver a tanta gente en las gradas. Gracias por ese apoyo. Ojalá podamos hacerlos disfrutar estando a la altura de una afición que es magnífica», concluía Juani Díez. RSS de noticias de deportes
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