La ciencia nos habla cada vez más sobre la lucha por alargar los límites de la vida no solo intentando revertir la edad biológica sino la manera de llegar a centenarios sin deterioro cognitivo y con una razonable autonomía física.Y es que hoy en día no solo se busca vivir más, sino hacerlo con calidad de vida. La longevidad es asunto de moda, a tenor de la cantidad de publicaciones existentes en la literatura sobre biomedicina y ciencia de la salud, y las publicaciones en las distintas plataformas digitalesEn España, cerca de 20.000 personas son centenarios, una cifra que ha ido creciendo en las últimas décadas. Ahí aparece Iñaxi Lasa, que empezó a ir al gimnasio con más de 90 años y ahora, a sus 101, no solo es ejemplo de longevidad; también de vitalidad y superación.La rutina de ejercicios de Iñaxi Lasa a sus 101 años: fuerza, movilidad y constanciaCreció en un caserío sin electricidad, huérfana de padre a los 8 años y marcada por la Guerra Civil a los 12. La infancia de esta centenaria de Beasain, Guipúzcoa, transcurrió entre labores del campo: cuidar la huerta, animales y recolectar hierba, en una época donde «el deporte era subsistir» con trabajo físico constante. Esta rutina forjó su constitución resistente, basada en productos frescos del campo como verduras, legumbres, frutas y carne de matanza casera, sin ultraprocesados ni azúcar, tal y como cuenta en sus intervenciones en distintas entrevistas en los medios de comunicación.A los 93 años, un bono de gimnasio regalado por una cuidadora la impulsó a empezar, acompañada de su hijo Ignacio. Desde entonces, entrena dos horas diarias en el polideportivo Antzizar de Beasain, fines de semana incluidos: remo, elíptica, bicicleta, cinta, mancuernas y poleas para fuerza.«Hago, principalmente, ejercicios de fuerza. Una de las máquinas que más me gustan es el remo. Al principio tuve dos entrenadores. Ahora, que ya me he aprendido los ejercicios, los hago sola, y como no veo bien, mi hijo me va guiando», cuenta en una entrevista.Camina entre 6.000 y 7.000 pasos diario, y pasea tras comer para digerir mejor. «Me levanto a las 8:30, desayuno fruta, paseo o gimnasio. Me siento más ligera y con la cabeza despejada», explica quien es hoy en día un fenómeno en las redes sociales.«No tengo dolores de nada, aunque, a veces, si camino mucho me duelen las piernas y he perdido bastante visión, por lo que no puedo leer. Me siento contenta y agradecida. No pensé que viviría tanto, pero estoy muy bien», cuenta.Superando las adversidades a base de ejercicioPese a un cáncer de mama, dos operaciones de cadera, artrosis, glaucoma, degeneración macular y Covid a los 98, Iñaxi no falla. «Cuando no hay ganas, hay que entrenar sin ganas», dice, convencida de que el ejercicio le da energía extra. Su dieta mediterránea prioriza verduras, pescado, legumbres, nueces y carne blanca; evita harinas, azúcar, fritos, zumos y café. «Tomo magnesio desde hace más de 35 años, mucho antes de que se pusiera de moda, por un libro que leí de Ana María Lajusticia allá por los años 80», cuenta Iñaxi, que concluye apuntando que su forma de comer ahora «es mucho mejor que la de hace 30 años».Hace tres años, comenzó a grabar sus sesiones, conquistando 113.000 seguidores en TikTok y más de 20.000 en Instagram. Comparte sus sesiones de cardio, pesas, baile y paseos. «No soy influencer, soy referente para una vida activa. Me inspiro en lo que hago», apunta en las redes sociales. La ciencia nos habla cada vez más sobre la lucha por alargar los límites de la vida no solo intentando revertir la edad biológica sino la manera de llegar a centenarios sin deterioro cognitivo y con una razonable autonomía física.Y es que hoy en día no solo se busca vivir más, sino hacerlo con calidad de vida. La longevidad es asunto de moda, a tenor de la cantidad de publicaciones existentes en la literatura sobre biomedicina y ciencia de la salud, y las publicaciones en las distintas plataformas digitalesEn España, cerca de 20.000 personas son centenarios, una cifra que ha ido creciendo en las últimas décadas. Ahí aparece Iñaxi Lasa, que empezó a ir al gimnasio con más de 90 años y ahora, a sus 101, no solo es ejemplo de longevidad; también de vitalidad y superación.La rutina de ejercicios de Iñaxi Lasa a sus 101 años: fuerza, movilidad y constanciaCreció en un caserío sin electricidad, huérfana de padre a los 8 años y marcada por la Guerra Civil a los 12. La infancia de esta centenaria de Beasain, Guipúzcoa, transcurrió entre labores del campo: cuidar la huerta, animales y recolectar hierba, en una época donde «el deporte era subsistir» con trabajo físico constante. Esta rutina forjó su constitución resistente, basada en productos frescos del campo como verduras, legumbres, frutas y carne de matanza casera, sin ultraprocesados ni azúcar, tal y como cuenta en sus intervenciones en distintas entrevistas en los medios de comunicación.A los 93 años, un bono de gimnasio regalado por una cuidadora la impulsó a empezar, acompañada de su hijo Ignacio. Desde entonces, entrena dos horas diarias en el polideportivo Antzizar de Beasain, fines de semana incluidos: remo, elíptica, bicicleta, cinta, mancuernas y poleas para fuerza.«Hago, principalmente, ejercicios de fuerza. Una de las máquinas que más me gustan es el remo. Al principio tuve dos entrenadores. Ahora, que ya me he aprendido los ejercicios, los hago sola, y como no veo bien, mi hijo me va guiando», cuenta en una entrevista.Camina entre 6.000 y 7.000 pasos diario, y pasea tras comer para digerir mejor. «Me levanto a las 8:30, desayuno fruta, paseo o gimnasio. Me siento más ligera y con la cabeza despejada», explica quien es hoy en día un fenómeno en las redes sociales.«No tengo dolores de nada, aunque, a veces, si camino mucho me duelen las piernas y he perdido bastante visión, por lo que no puedo leer. Me siento contenta y agradecida. No pensé que viviría tanto, pero estoy muy bien», cuenta.Superando las adversidades a base de ejercicioPese a un cáncer de mama, dos operaciones de cadera, artrosis, glaucoma, degeneración macular y Covid a los 98, Iñaxi no falla. «Cuando no hay ganas, hay que entrenar sin ganas», dice, convencida de que el ejercicio le da energía extra. Su dieta mediterránea prioriza verduras, pescado, legumbres, nueces y carne blanca; evita harinas, azúcar, fritos, zumos y café. «Tomo magnesio desde hace más de 35 años, mucho antes de que se pusiera de moda, por un libro que leí de Ana María Lajusticia allá por los años 80», cuenta Iñaxi, que concluye apuntando que su forma de comer ahora «es mucho mejor que la de hace 30 años».Hace tres años, comenzó a grabar sus sesiones, conquistando 113.000 seguidores en TikTok y más de 20.000 en Instagram. Comparte sus sesiones de cardio, pesas, baile y paseos. «No soy influencer, soy referente para una vida activa. Me inspiro en lo que hago», apunta en las redes sociales. La ciencia nos habla cada vez más sobre la lucha por alargar los límites de la vida no solo intentando revertir la edad biológica sino la manera de llegar a centenarios sin deterioro cognitivo y con una razonable autonomía física.Y es que hoy en día no solo se busca vivir más, sino hacerlo con calidad de vida. La longevidad es asunto de moda, a tenor de la cantidad de publicaciones existentes en la literatura sobre biomedicina y ciencia de la salud, y las publicaciones en las distintas plataformas digitalesEn España, cerca de 20.000 personas son centenarios, una cifra que ha ido creciendo en las últimas décadas. Ahí aparece Iñaxi Lasa, que empezó a ir al gimnasio con más de 90 años y ahora, a sus 101, no solo es ejemplo de longevidad; también de vitalidad y superación.La rutina de ejercicios de Iñaxi Lasa a sus 101 años: fuerza, movilidad y constanciaCreció en un caserío sin electricidad, huérfana de padre a los 8 años y marcada por la Guerra Civil a los 12. La infancia de esta centenaria de Beasain, Guipúzcoa, transcurrió entre labores del campo: cuidar la huerta, animales y recolectar hierba, en una época donde «el deporte era subsistir» con trabajo físico constante. Esta rutina forjó su constitución resistente, basada en productos frescos del campo como verduras, legumbres, frutas y carne de matanza casera, sin ultraprocesados ni azúcar, tal y como cuenta en sus intervenciones en distintas entrevistas en los medios de comunicación.A los 93 años, un bono de gimnasio regalado por una cuidadora la impulsó a empezar, acompañada de su hijo Ignacio. Desde entonces, entrena dos horas diarias en el polideportivo Antzizar de Beasain, fines de semana incluidos: remo, elíptica, bicicleta, cinta, mancuernas y poleas para fuerza.«Hago, principalmente, ejercicios de fuerza. Una de las máquinas que más me gustan es el remo. Al principio tuve dos entrenadores. Ahora, que ya me he aprendido los ejercicios, los hago sola, y como no veo bien, mi hijo me va guiando», cuenta en una entrevista.Camina entre 6.000 y 7.000 pasos diario, y pasea tras comer para digerir mejor. «Me levanto a las 8:30, desayuno fruta, paseo o gimnasio. Me siento más ligera y con la cabeza despejada», explica quien es hoy en día un fenómeno en las redes sociales.«No tengo dolores de nada, aunque, a veces, si camino mucho me duelen las piernas y he perdido bastante visión, por lo que no puedo leer. Me siento contenta y agradecida. No pensé que viviría tanto, pero estoy muy bien», cuenta.Superando las adversidades a base de ejercicioPese a un cáncer de mama, dos operaciones de cadera, artrosis, glaucoma, degeneración macular y Covid a los 98, Iñaxi no falla. «Cuando no hay ganas, hay que entrenar sin ganas», dice, convencida de que el ejercicio le da energía extra. Su dieta mediterránea prioriza verduras, pescado, legumbres, nueces y carne blanca; evita harinas, azúcar, fritos, zumos y café. «Tomo magnesio desde hace más de 35 años, mucho antes de que se pusiera de moda, por un libro que leí de Ana María Lajusticia allá por los años 80», cuenta Iñaxi, que concluye apuntando que su forma de comer ahora «es mucho mejor que la de hace 30 años».Hace tres años, comenzó a grabar sus sesiones, conquistando 113.000 seguidores en TikTok y más de 20.000 en Instagram. Comparte sus sesiones de cardio, pesas, baile y paseos. «No soy influencer, soy referente para una vida activa. Me inspiro en lo que hago», apunta en las redes sociales. RSS de noticias de bienestar
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