España se encuentra entre los países europeos más expuestos a fenómenos meteorológicos extremos. Cerca del 74 % del territorio se encuentra en riesgo de desertificación, al tiempo que se producen episodios tan intensos -han llegado a superar los 700 litros por metro cuadrado en pocas horas- que son capaces de colapsar infraestructuras hidráulicas diseñadas para patrones climáticos muy distintos a los actuales.Así se extrae del II Estudio sobre el impacto de los extremos climáticos en los recursos hídricos, elaborado por la compañía Facsa junto a la consultora Red2Red, que da cuenta de cómo la gestión del agua afronta uno de los mayores retos en las últimas décadas. Empresas especializadas como Facsa, llevan ya años incorporando nuevas herramientas que permiten anticipar riesgos y mejorar la respuesta ante estas situaciones. Las infraestructuras físicas -presas, canales, redes de distribución-, siguen siendo clave para garantizar el suministro, pero se complementan con una nueva capa tecnológica basada en sensores, análisis avanzado de datos e inteligencia artificial.Es el caso de Facsa, que con más de 150 años de experiencia en el sector, ha desarrollado en los últimos años diferentes plataformas digitales propias que, apoyados en la inteligencia artificial, permiten tomar decisiones tras analizar en tiempo real todos los datos de la red que se extraen de sensores, estaciones meteorológicas, sistemas de telecontrol o contadores inteligentes instalados en las casas.Facsa gestiona más de 270 estaciones depuradoras de aguas residuales ABCEstos sistemas permiten detectar y alertar automáticamente de fugas antes de que provoquen pérdidas significativas de agua, prever aumentos de consumo en determinados periodos al conocer los patrones anteriores o identificar anomalías en las infraestructuras.La implantación de sistemas de telelectura de contadores de agua en los hogares está siendo clave para llevar a cabo esta transformación. Los dispositivos registran y transmiten automáticamente los datos de consumo desde los hogares hasta las plataformas de gestión del servicio. Más allá de detectar incidencias rápidamente, permiten mejorar la precisión en la facturación, eliminar estimaciones y ofrecer a los usuarios información más detallada sobre su consumo.Anticipar riesgos para evitar crisisEntre las herramientas más avanzadas impulsadas por la compañía destacan los llamados gemelos digitales, réplicas virtuales de redes e infraestructuras hidráulicas que permiten simular su comportamiento en diferentes escenarios. Estos modelos permiten recrear el funcionamiento de redes de abastecimiento o sistemas de drenaje urbano y analizar cómo reaccionarían ante episodios de lluvias intensas, inundaciones o cambios en la demanda.Facsa utiliza modelos hidráulicos y simulaciones avanzadas para estudiar el comportamiento de las infraestructuras y evaluar escenarios de inundabilidad, lo que facilita planificar medidas de mitigación y mejorar la gestión de instalaciones críticas.Centro de Control de Facsa ABCDurante los periodos de sequía, el análisis de datos facilita optimizar la distribución del agua y detectar pérdidas en las redes con mayor rapidez. En episodios de lluvias intensas, los modelos predictivos ayudan a identificar los puntos más vulnerables de las infraestructuras hidráulicas.Todo ello sin dejar de lado los recursos subterráneos. En paralelo, se monitorizan también, con sensores en pozos y piezómetros, el nivel del agua, el caudal extraído o la calidad de los acuíferos.En un contexto climático cada vez más variable, la combinación de conocimiento técnico, innovación tecnológica y planificación a largo plazo se perfila como una de las claves para garantizar la seguridad hídrica de las ciudades y de sectores estratégicos de la economía. España se encuentra entre los países europeos más expuestos a fenómenos meteorológicos extremos. Cerca del 74 % del territorio se encuentra en riesgo de desertificación, al tiempo que se producen episodios tan intensos -han llegado a superar los 700 litros por metro cuadrado en pocas horas- que son capaces de colapsar infraestructuras hidráulicas diseñadas para patrones climáticos muy distintos a los actuales.Así se extrae del II Estudio sobre el impacto de los extremos climáticos en los recursos hídricos, elaborado por la compañía Facsa junto a la consultora Red2Red, que da cuenta de cómo la gestión del agua afronta uno de los mayores retos en las últimas décadas. Empresas especializadas como Facsa, llevan ya años incorporando nuevas herramientas que permiten anticipar riesgos y mejorar la respuesta ante estas situaciones. Las infraestructuras físicas -presas, canales, redes de distribución-, siguen siendo clave para garantizar el suministro, pero se complementan con una nueva capa tecnológica basada en sensores, análisis avanzado de datos e inteligencia artificial.Es el caso de Facsa, que con más de 150 años de experiencia en el sector, ha desarrollado en los últimos años diferentes plataformas digitales propias que, apoyados en la inteligencia artificial, permiten tomar decisiones tras analizar en tiempo real todos los datos de la red que se extraen de sensores, estaciones meteorológicas, sistemas de telecontrol o contadores inteligentes instalados en las casas.Facsa gestiona más de 270 estaciones depuradoras de aguas residuales ABCEstos sistemas permiten detectar y alertar automáticamente de fugas antes de que provoquen pérdidas significativas de agua, prever aumentos de consumo en determinados periodos al conocer los patrones anteriores o identificar anomalías en las infraestructuras.La implantación de sistemas de telelectura de contadores de agua en los hogares está siendo clave para llevar a cabo esta transformación. Los dispositivos registran y transmiten automáticamente los datos de consumo desde los hogares hasta las plataformas de gestión del servicio. Más allá de detectar incidencias rápidamente, permiten mejorar la precisión en la facturación, eliminar estimaciones y ofrecer a los usuarios información más detallada sobre su consumo.Anticipar riesgos para evitar crisisEntre las herramientas más avanzadas impulsadas por la compañía destacan los llamados gemelos digitales, réplicas virtuales de redes e infraestructuras hidráulicas que permiten simular su comportamiento en diferentes escenarios. Estos modelos permiten recrear el funcionamiento de redes de abastecimiento o sistemas de drenaje urbano y analizar cómo reaccionarían ante episodios de lluvias intensas, inundaciones o cambios en la demanda.Facsa utiliza modelos hidráulicos y simulaciones avanzadas para estudiar el comportamiento de las infraestructuras y evaluar escenarios de inundabilidad, lo que facilita planificar medidas de mitigación y mejorar la gestión de instalaciones críticas.Centro de Control de Facsa ABCDurante los periodos de sequía, el análisis de datos facilita optimizar la distribución del agua y detectar pérdidas en las redes con mayor rapidez. En episodios de lluvias intensas, los modelos predictivos ayudan a identificar los puntos más vulnerables de las infraestructuras hidráulicas.Todo ello sin dejar de lado los recursos subterráneos. En paralelo, se monitorizan también, con sensores en pozos y piezómetros, el nivel del agua, el caudal extraído o la calidad de los acuíferos.En un contexto climático cada vez más variable, la combinación de conocimiento técnico, innovación tecnológica y planificación a largo plazo se perfila como una de las claves para garantizar la seguridad hídrica de las ciudades y de sectores estratégicos de la economía. España se encuentra entre los países europeos más expuestos a fenómenos meteorológicos extremos. Cerca del 74 % del territorio se encuentra en riesgo de desertificación, al tiempo que se producen episodios tan intensos -han llegado a superar los 700 litros por metro cuadrado en pocas horas- que son capaces de colapsar infraestructuras hidráulicas diseñadas para patrones climáticos muy distintos a los actuales.Así se extrae del II Estudio sobre el impacto de los extremos climáticos en los recursos hídricos, elaborado por la compañía Facsa junto a la consultora Red2Red, que da cuenta de cómo la gestión del agua afronta uno de los mayores retos en las últimas décadas. Empresas especializadas como Facsa, llevan ya años incorporando nuevas herramientas que permiten anticipar riesgos y mejorar la respuesta ante estas situaciones. Las infraestructuras físicas -presas, canales, redes de distribución-, siguen siendo clave para garantizar el suministro, pero se complementan con una nueva capa tecnológica basada en sensores, análisis avanzado de datos e inteligencia artificial.Es el caso de Facsa, que con más de 150 años de experiencia en el sector, ha desarrollado en los últimos años diferentes plataformas digitales propias que, apoyados en la inteligencia artificial, permiten tomar decisiones tras analizar en tiempo real todos los datos de la red que se extraen de sensores, estaciones meteorológicas, sistemas de telecontrol o contadores inteligentes instalados en las casas.Facsa gestiona más de 270 estaciones depuradoras de aguas residuales ABCEstos sistemas permiten detectar y alertar automáticamente de fugas antes de que provoquen pérdidas significativas de agua, prever aumentos de consumo en determinados periodos al conocer los patrones anteriores o identificar anomalías en las infraestructuras.La implantación de sistemas de telelectura de contadores de agua en los hogares está siendo clave para llevar a cabo esta transformación. Los dispositivos registran y transmiten automáticamente los datos de consumo desde los hogares hasta las plataformas de gestión del servicio. Más allá de detectar incidencias rápidamente, permiten mejorar la precisión en la facturación, eliminar estimaciones y ofrecer a los usuarios información más detallada sobre su consumo.Anticipar riesgos para evitar crisisEntre las herramientas más avanzadas impulsadas por la compañía destacan los llamados gemelos digitales, réplicas virtuales de redes e infraestructuras hidráulicas que permiten simular su comportamiento en diferentes escenarios. Estos modelos permiten recrear el funcionamiento de redes de abastecimiento o sistemas de drenaje urbano y analizar cómo reaccionarían ante episodios de lluvias intensas, inundaciones o cambios en la demanda.Facsa utiliza modelos hidráulicos y simulaciones avanzadas para estudiar el comportamiento de las infraestructuras y evaluar escenarios de inundabilidad, lo que facilita planificar medidas de mitigación y mejorar la gestión de instalaciones críticas.Centro de Control de Facsa ABCDurante los periodos de sequía, el análisis de datos facilita optimizar la distribución del agua y detectar pérdidas en las redes con mayor rapidez. En episodios de lluvias intensas, los modelos predictivos ayudan a identificar los puntos más vulnerables de las infraestructuras hidráulicas.Todo ello sin dejar de lado los recursos subterráneos. En paralelo, se monitorizan también, con sensores en pozos y piezómetros, el nivel del agua, el caudal extraído o la calidad de los acuíferos.En un contexto climático cada vez más variable, la combinación de conocimiento técnico, innovación tecnológica y planificación a largo plazo se perfila como una de las claves para garantizar la seguridad hídrica de las ciudades y de sectores estratégicos de la economía. RSS de noticias de espana
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