El precio del petróleo, y el ánimo de las Bolsas, se ha convertido en el reflejo más inmediato tanto de la evolución de la guerra de Irán como de sus perspectivas, un conflicto de gravísimos efectos económicos por la pérdida de una parte significativa, y capital, del suministro mundial de hidrocarburos. Pero este reflejo no dibuja con exactitud la implicación económica del conflicto, en particular cuando los parqués recogen no tanto el riesgo energético como las expectativas despertadas desde la Casa Blanca. Quizá este aspecto es el único en el que Donald Trump está siendo consistente: a medida que el precio del barril Brent se aproxima a los 120 dólares, lanza un mensaje que parece aproximar el final del conflicto. El petróleo baja de precio y las Bolsas suben. Al poco tiempo, la falta de concreción y el rechazo de las autoridades iraníes devuelven al mercado a la realidad.
Los expertos apuestan por, en lugar de directamente huir del mercado, buscar valores que puedan resistir el huracán geopolítico
El precio del petróleo, y el ánimo de las Bolsas, se ha convertido en el reflejo más inmediato tanto de la evolución de la guerra de Irán como de sus perspectivas, un conflicto de gravísimos efectos económicos por la pérdida de una parte significativa, y capital, del suministro mundial de hidrocarburos. Pero este reflejo no dibuja con exactitud la implicación económica del conflicto, en particular cuando los parqués recogen no tanto el riesgo energético como las expectativas despertadas desde la Casa Blanca. Quizá este aspecto es el único en el que Donald Trump está siendo consistente: a medida que el precio del barril Brent se aproxima a los 120 dólares, lanza un mensaje que parece aproximar el final del conflicto. El petróleo baja de precio y las Bolsas suben. Al poco tiempo, la falta de concreción y el rechazo de las autoridades iraníes devuelven al mercado a la realidad.
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