Hemos normalizado comer deprisa en una sociedad marcada por las prisas sin caer en que sus efectos sobre la salud digestiva pueden tener más consecuencias de las que parece. Así lo advierte la doctora Isabel Viña Bas, experta en nutrición y divulgadora científica, en su intervención en el proyecto educativo ‘Aprendemos Juntos’, impulsado por BBVA, donde subraya que la digestión comienza incluso antes de tragar.«La primera causa de tener una digestión pesada e hinchada es comer muy rápido», afirma la experta, que explica que el organismo necesita un tiempo para activar los mecanismos que permiten procesar los alimentos de forma correcta. «El cerebro necesita tiempo para activar hormonas, jugos gástricos y enzimas digestivas. Si terminas de comer en cinco minutos, quizá tu cuerpo todavía ni ha empezado a prepararse», detalla.Este proceso implica la liberación de hormonas como la ghrelina o la colecistoquinina, fundamentales para regular el apetito y facilitar la digestión. Sin embargo, esa activación no es inmediata. Tal y como señala la especialista, pueden transcurrir entre 10 y 15 minutos desde que se empieza a comer hasta que el sistema digestivo está plenamente operativo. Comer en menos tiempo dificulta este proceso y puede provocar digestiones pesadas, hinchazón o malestar abdominal.Principales riesgos de comer rápidoEl hábito de comer rápido suele estar ligado a estilos de vida acelerados o a la multitarea durante las comidas, como trabajar frente al ordenador o mirar el móvil. Además, conductas como no masticar bien o no hacer pausas entre bocados refuerzan este problema.La evidencia científica respalda las advertencias a las que hace referencia la doctora Viña. Diversos estudios han asociado comer rápidamente con un mayor riesgo de obesidad, síndrome metabólico y resistencia a la insulina. También se ha observado una peor regulación de las señales de saciedad, lo que favorece el exceso de ingesta calórica. A largo plazo, este patrón puede contribuir a trastornos digestivos funcionales y a una menor absorción de nutrientes.Beneficios de comer despacioDisfrutamos más de la comida. Saborear y apreciar los alimentos. Menos molestias digestivas (gases, ardor, distensión, pesadez, nauseas). Mejor control de los niveles de glucosa en la sangre tras la ingesta de los alimentos. Mejor consciencia y poder de decisión sobre lo que se come. Aumento del gasto energético por termogénesis (masticación). Ayuda a tener un peso saludable (menos ingesta, mejor saciedad, menos picoteo).Los expertos recomiendan adoptar una alimentación más consciente: dedicar al menos 20 minutos a cada comida, masticar adecuadamente y evitar distracciones. No se trata de un período aleatorio, sino el suficiente para que el cerebro registre la saciedad. Hemos normalizado comer deprisa en una sociedad marcada por las prisas sin caer en que sus efectos sobre la salud digestiva pueden tener más consecuencias de las que parece. Así lo advierte la doctora Isabel Viña Bas, experta en nutrición y divulgadora científica, en su intervención en el proyecto educativo ‘Aprendemos Juntos’, impulsado por BBVA, donde subraya que la digestión comienza incluso antes de tragar.«La primera causa de tener una digestión pesada e hinchada es comer muy rápido», afirma la experta, que explica que el organismo necesita un tiempo para activar los mecanismos que permiten procesar los alimentos de forma correcta. «El cerebro necesita tiempo para activar hormonas, jugos gástricos y enzimas digestivas. Si terminas de comer en cinco minutos, quizá tu cuerpo todavía ni ha empezado a prepararse», detalla.Este proceso implica la liberación de hormonas como la ghrelina o la colecistoquinina, fundamentales para regular el apetito y facilitar la digestión. Sin embargo, esa activación no es inmediata. Tal y como señala la especialista, pueden transcurrir entre 10 y 15 minutos desde que se empieza a comer hasta que el sistema digestivo está plenamente operativo. Comer en menos tiempo dificulta este proceso y puede provocar digestiones pesadas, hinchazón o malestar abdominal.Principales riesgos de comer rápidoEl hábito de comer rápido suele estar ligado a estilos de vida acelerados o a la multitarea durante las comidas, como trabajar frente al ordenador o mirar el móvil. Además, conductas como no masticar bien o no hacer pausas entre bocados refuerzan este problema.La evidencia científica respalda las advertencias a las que hace referencia la doctora Viña. Diversos estudios han asociado comer rápidamente con un mayor riesgo de obesidad, síndrome metabólico y resistencia a la insulina. También se ha observado una peor regulación de las señales de saciedad, lo que favorece el exceso de ingesta calórica. A largo plazo, este patrón puede contribuir a trastornos digestivos funcionales y a una menor absorción de nutrientes.Beneficios de comer despacioDisfrutamos más de la comida. Saborear y apreciar los alimentos. Menos molestias digestivas (gases, ardor, distensión, pesadez, nauseas). Mejor control de los niveles de glucosa en la sangre tras la ingesta de los alimentos. Mejor consciencia y poder de decisión sobre lo que se come. Aumento del gasto energético por termogénesis (masticación). Ayuda a tener un peso saludable (menos ingesta, mejor saciedad, menos picoteo).Los expertos recomiendan adoptar una alimentación más consciente: dedicar al menos 20 minutos a cada comida, masticar adecuadamente y evitar distracciones. No se trata de un período aleatorio, sino el suficiente para que el cerebro registre la saciedad. Hemos normalizado comer deprisa en una sociedad marcada por las prisas sin caer en que sus efectos sobre la salud digestiva pueden tener más consecuencias de las que parece. Así lo advierte la doctora Isabel Viña Bas, experta en nutrición y divulgadora científica, en su intervención en el proyecto educativo ‘Aprendemos Juntos’, impulsado por BBVA, donde subraya que la digestión comienza incluso antes de tragar.«La primera causa de tener una digestión pesada e hinchada es comer muy rápido», afirma la experta, que explica que el organismo necesita un tiempo para activar los mecanismos que permiten procesar los alimentos de forma correcta. «El cerebro necesita tiempo para activar hormonas, jugos gástricos y enzimas digestivas. Si terminas de comer en cinco minutos, quizá tu cuerpo todavía ni ha empezado a prepararse», detalla.Este proceso implica la liberación de hormonas como la ghrelina o la colecistoquinina, fundamentales para regular el apetito y facilitar la digestión. Sin embargo, esa activación no es inmediata. Tal y como señala la especialista, pueden transcurrir entre 10 y 15 minutos desde que se empieza a comer hasta que el sistema digestivo está plenamente operativo. Comer en menos tiempo dificulta este proceso y puede provocar digestiones pesadas, hinchazón o malestar abdominal.Principales riesgos de comer rápidoEl hábito de comer rápido suele estar ligado a estilos de vida acelerados o a la multitarea durante las comidas, como trabajar frente al ordenador o mirar el móvil. Además, conductas como no masticar bien o no hacer pausas entre bocados refuerzan este problema.La evidencia científica respalda las advertencias a las que hace referencia la doctora Viña. Diversos estudios han asociado comer rápidamente con un mayor riesgo de obesidad, síndrome metabólico y resistencia a la insulina. También se ha observado una peor regulación de las señales de saciedad, lo que favorece el exceso de ingesta calórica. A largo plazo, este patrón puede contribuir a trastornos digestivos funcionales y a una menor absorción de nutrientes.Beneficios de comer despacioDisfrutamos más de la comida. Saborear y apreciar los alimentos. Menos molestias digestivas (gases, ardor, distensión, pesadez, nauseas). Mejor control de los niveles de glucosa en la sangre tras la ingesta de los alimentos. Mejor consciencia y poder de decisión sobre lo que se come. Aumento del gasto energético por termogénesis (masticación). Ayuda a tener un peso saludable (menos ingesta, mejor saciedad, menos picoteo).Los expertos recomiendan adoptar una alimentación más consciente: dedicar al menos 20 minutos a cada comida, masticar adecuadamente y evitar distracciones. No se trata de un período aleatorio, sino el suficiente para que el cerebro registre la saciedad. RSS de noticias de bienestar
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