«Las relaciones entre hombres son mucho más leales y hay más capacidad de perdón, mientras que entre mujeres son más emocionales». La antropóloga y experta en neurociencia y comportamiento Izanami Martínez sostiene en una entrevista en el pódcast ‘Worldcast’ que las diferencias entre hombres y mujeres no pueden explicarse solo por la cultura, sino también por un sistema hormonal que influye en la conducta, el instinto y la manera de relacionarse. En un momento en que encontrar una pareja estable de larga duración se ha convertido en un auténtico rompecabezas, marcado por el ‘amor líquido’, el fluir sentimental y las aplicaciones de citas, la autora defiende una visión biológica de los vínculos afectivos.Según expone, entre los hombres pesa más la lealtad entendida casi como una necesidad vital, por eso entre ellos hay más capacidad de perdón, mientras que entre las mujeres existiría mayor profundidad emocional y más matices a la hora de compartir lo que sienten, de ahí que todo sea más emocional. Para ilustrarlo, relata el caso de dos amigos que, tras un accidente gravísimo, apenas hablaron del dolor vivido y se limitaron a conversaciones cotidianas, algo que ella interpreta como una muestra de la forma distinta en que ellos procesan el vínculo.La compleja amistad entre un hombre y una mujerDurante la entrevista, la antropóloga insiste en que las hormonas tienen un papel decisivo en cómo sentimos y actuamos, porque afectan al cerebro, a la toma de decisiones y al nivel de autocontrol. Desde esa perspectiva, rechaza la idea de que hombres y mujeres sean intercambiables en términos de roles o capacidades, y defiende que la biología explica buena parte de las diferencias en el amor, la atracción y la convivencia.La entrevista también aborda la complejidad de la amistad entre sexos opuestos. Martínez asegura que, en su caso, no ve sentido a una amistad íntima con un hombre estando casada, porque considera que puede abrir una puerta emocional innecesaria y generar confusión en la pareja. Para ella, puede haber buena relación, complicidad e incluso afecto, pero no una amistad entendida en clave de hermandad o de confidencia profunda.Además, la experta enlaza esta visión con los roles de protección y cuidado en la crianza, que considera complementarios y no idénticos. En su planteamiento, el enamoramiento, la lealtad, la amistad y la familia están atravesados por una base biológica que sigue condicionando cómo nos vinculamos en una época de relaciones rápidas, descartables y cada vez más frágiles. «El amor requiere tener una amistad previa, un tiempo para conocer a la persona. Dedicarte un tiempito antes de irnos a la carne, primero conocer a la persona, ver cómo es, entender, conocer su entorno y luego a partir de ahí decides. Somos conscientes de que no se puede aspirar a la perfección, que lo que se ve en las películas y en las redes sociales es mentira. Sabemos que vamos a discutir, sabemos que no vamos a estar de acuerdo en muchas ocasiones, pero somos un equipo. Sabemos que nos vamos a encontrar con personas a lo largo de lo que nos queda de vida que nos van a poner muchísimo y que de pronto vamos a conocer a alguien con quien igual vamos a sentir un flechazo, pero elegimos conscientemente porque somos adultos», concluye. «Las relaciones entre hombres son mucho más leales y hay más capacidad de perdón, mientras que entre mujeres son más emocionales». La antropóloga y experta en neurociencia y comportamiento Izanami Martínez sostiene en una entrevista en el pódcast ‘Worldcast’ que las diferencias entre hombres y mujeres no pueden explicarse solo por la cultura, sino también por un sistema hormonal que influye en la conducta, el instinto y la manera de relacionarse. En un momento en que encontrar una pareja estable de larga duración se ha convertido en un auténtico rompecabezas, marcado por el ‘amor líquido’, el fluir sentimental y las aplicaciones de citas, la autora defiende una visión biológica de los vínculos afectivos.Según expone, entre los hombres pesa más la lealtad entendida casi como una necesidad vital, por eso entre ellos hay más capacidad de perdón, mientras que entre las mujeres existiría mayor profundidad emocional y más matices a la hora de compartir lo que sienten, de ahí que todo sea más emocional. Para ilustrarlo, relata el caso de dos amigos que, tras un accidente gravísimo, apenas hablaron del dolor vivido y se limitaron a conversaciones cotidianas, algo que ella interpreta como una muestra de la forma distinta en que ellos procesan el vínculo.La compleja amistad entre un hombre y una mujerDurante la entrevista, la antropóloga insiste en que las hormonas tienen un papel decisivo en cómo sentimos y actuamos, porque afectan al cerebro, a la toma de decisiones y al nivel de autocontrol. Desde esa perspectiva, rechaza la idea de que hombres y mujeres sean intercambiables en términos de roles o capacidades, y defiende que la biología explica buena parte de las diferencias en el amor, la atracción y la convivencia.La entrevista también aborda la complejidad de la amistad entre sexos opuestos. Martínez asegura que, en su caso, no ve sentido a una amistad íntima con un hombre estando casada, porque considera que puede abrir una puerta emocional innecesaria y generar confusión en la pareja. Para ella, puede haber buena relación, complicidad e incluso afecto, pero no una amistad entendida en clave de hermandad o de confidencia profunda.Además, la experta enlaza esta visión con los roles de protección y cuidado en la crianza, que considera complementarios y no idénticos. En su planteamiento, el enamoramiento, la lealtad, la amistad y la familia están atravesados por una base biológica que sigue condicionando cómo nos vinculamos en una época de relaciones rápidas, descartables y cada vez más frágiles. «El amor requiere tener una amistad previa, un tiempo para conocer a la persona. Dedicarte un tiempito antes de irnos a la carne, primero conocer a la persona, ver cómo es, entender, conocer su entorno y luego a partir de ahí decides. Somos conscientes de que no se puede aspirar a la perfección, que lo que se ve en las películas y en las redes sociales es mentira. Sabemos que vamos a discutir, sabemos que no vamos a estar de acuerdo en muchas ocasiones, pero somos un equipo. Sabemos que nos vamos a encontrar con personas a lo largo de lo que nos queda de vida que nos van a poner muchísimo y que de pronto vamos a conocer a alguien con quien igual vamos a sentir un flechazo, pero elegimos conscientemente porque somos adultos», concluye. «Las relaciones entre hombres son mucho más leales y hay más capacidad de perdón, mientras que entre mujeres son más emocionales». La antropóloga y experta en neurociencia y comportamiento Izanami Martínez sostiene en una entrevista en el pódcast ‘Worldcast’ que las diferencias entre hombres y mujeres no pueden explicarse solo por la cultura, sino también por un sistema hormonal que influye en la conducta, el instinto y la manera de relacionarse. En un momento en que encontrar una pareja estable de larga duración se ha convertido en un auténtico rompecabezas, marcado por el ‘amor líquido’, el fluir sentimental y las aplicaciones de citas, la autora defiende una visión biológica de los vínculos afectivos.Según expone, entre los hombres pesa más la lealtad entendida casi como una necesidad vital, por eso entre ellos hay más capacidad de perdón, mientras que entre las mujeres existiría mayor profundidad emocional y más matices a la hora de compartir lo que sienten, de ahí que todo sea más emocional. Para ilustrarlo, relata el caso de dos amigos que, tras un accidente gravísimo, apenas hablaron del dolor vivido y se limitaron a conversaciones cotidianas, algo que ella interpreta como una muestra de la forma distinta en que ellos procesan el vínculo.La compleja amistad entre un hombre y una mujerDurante la entrevista, la antropóloga insiste en que las hormonas tienen un papel decisivo en cómo sentimos y actuamos, porque afectan al cerebro, a la toma de decisiones y al nivel de autocontrol. Desde esa perspectiva, rechaza la idea de que hombres y mujeres sean intercambiables en términos de roles o capacidades, y defiende que la biología explica buena parte de las diferencias en el amor, la atracción y la convivencia.La entrevista también aborda la complejidad de la amistad entre sexos opuestos. Martínez asegura que, en su caso, no ve sentido a una amistad íntima con un hombre estando casada, porque considera que puede abrir una puerta emocional innecesaria y generar confusión en la pareja. Para ella, puede haber buena relación, complicidad e incluso afecto, pero no una amistad entendida en clave de hermandad o de confidencia profunda.Además, la experta enlaza esta visión con los roles de protección y cuidado en la crianza, que considera complementarios y no idénticos. En su planteamiento, el enamoramiento, la lealtad, la amistad y la familia están atravesados por una base biológica que sigue condicionando cómo nos vinculamos en una época de relaciones rápidas, descartables y cada vez más frágiles. «El amor requiere tener una amistad previa, un tiempo para conocer a la persona. Dedicarte un tiempito antes de irnos a la carne, primero conocer a la persona, ver cómo es, entender, conocer su entorno y luego a partir de ahí decides. Somos conscientes de que no se puede aspirar a la perfección, que lo que se ve en las películas y en las redes sociales es mentira. Sabemos que vamos a discutir, sabemos que no vamos a estar de acuerdo en muchas ocasiones, pero somos un equipo. Sabemos que nos vamos a encontrar con personas a lo largo de lo que nos queda de vida que nos van a poner muchísimo y que de pronto vamos a conocer a alguien con quien igual vamos a sentir un flechazo, pero elegimos conscientemente porque somos adultos», concluye. RSS de noticias de bienestar
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