Por allí resoplan los Alpes y por aquí, en Voiron, a las puertas de Grenoble, se disputa una clásica, como todos los días del Tour: los nombres de la primavera se hacen con la carrera siempre, Pedersen, dinamitero combativo, nitroglicerina vestida de verde; Jasper Stuyven, viejo peleón inteligente que intenta repetir su Milán-San Remo victorioso de hace cinco años; Van der Poel, un anillo para dominar a todos, generoso compañero como solo los grandes maestros pueden serlo, y Philipsen, el otro Jasper, que se lleva por fin la victoria tan esquiva el 26 de las canículas, la undécima de todos sus Tours.
Tadej Pogacar proclama su sed de victorias insaciable y anuncia que el sábado, Alpe d’Huez, será la etapa reina en la subida “más icónica”
Por allí resoplan los Alpes y por aquí, en Voiron, a las puertas de Grenoble, se disputa una clásica, como todos los días del Tour: los nombres de la primavera se hacen con la carrera siempre, Pedersen, dinamitero combativo, nitroglicerina vestida de verde; Jasper Stuyven, viejo peleón inteligente que intenta repetir su Milán-San Remo victorioso de hace cinco años; Van der Poel, un anillo para dominar a todos, generoso compañero como solo los grandes maestros pueden serlo, y Philipsen, el otro Jasper, que se lleva por fin la victoria tan esquiva el 26 de las canículas, la undécima de todos sus Tours.
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