Javier Bardem tiene una mirada magnética y una voz profunda y cavernosa que, de vez en cuando, se transforma en una carcajada sonora. Entonces, abre las costuras de su rostro, tan grande como su talento. Cuando habla, suena como el Comefuegos de Pinocho, o quizá como la ballena que engullía a Gepetto. Fuera de la pantalla, Bardem es un hombre comprometido con el medio ambiente, un padre reservado que protege la privacidad de su familia y de su esposa, Penélope Cruz. Cruz lo describió en Cannes como «empático, irónico y apasionado». En el cine, suele interpretar papeles brutales; en la vida real, contradice el estereotipo machista que su físico parece evocar. Es todo lo contrario.
El actor espera al estreno de El ser querido de Rodrigo Sorogoyen al final del verano con un nuevo papel televisivo de impacto: el remake de El cabo del miedo de Scorsese
Javier Bardem tiene una mirada magnética y una voz profunda y cavernosa que, de vez en cuando, se transforma en una carcajada sonora. Entonces, abre las costuras de su rostro, tan grande como su talento. Cuando habla, suena como el Comefuegos de Pinocho, o quizá como la ballena que engullía a Gepetto. Fuera de la pantalla, Bardem es un hombre comprometido con el medio ambiente, un padre reservado que protege la privacidad de su familia y de su esposa, Penélope Cruz. Cruz lo describió en Cannes como «empático, irónico y apasionado». En el cine, suele interpretar papeles brutales; en la vida real, contradice el estereotipo machista que su físico parece evocar. Es todo lo contrario.
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