El nombre de Javier Zulueta ha ocupado titulares durante las últimas semanas. No por una puerta grande ni por un nuevo contrato, sino por dos decisiones que marcan un punto de inflexión en su carrera: el final de su relación profesional con el maestro Luis de Pauloba y la conclusión de su etapa junto a la Empresa Pagés. El sevillano afronta ahora uno de esos momentos que también forman parte de la vida de un torero: el de seguir creyendo cuando las oportunidades tardan en llegar.«Uno quiere verse anunciado en los carteles y no ser noticia por cambios de apoderamiento. Pero esto también forma parte de la carrera de un torero. Son decisiones que hay que tomar y espero que todo sea para bien», explica a ABC con la serenidad de quien no pierde de vista el objetivo.Lejos de buscar responsables, Zulueta sólo tiene palabras de agradecimiento hacia quienes le han acompañado durante los últimos años. «Estaré eternamente agradecido a la familia Valencia. Apostaron por mí desde novillero sin caballos, me llevaron a muchísimas plazas y me hicieron crecer como torero. La relación profesional termina, pero la personal seguirá siempre».«La relación profesional termina, pero la personal seguirá siempre»La salida de Pagés de la gestión de la Real Maestranza cambió inevitablemente el tablero del toreo sevillano. También el suyo. «Fue un giro que nadie esperaba. Después de noventa y tres años parecía imposible pensar que Sevilla cambiara de empresa. Ha sucedido y ahora toca adaptarse ».Ese nuevo escenario ha situado al frente del coso del Baratillo a Lances de Futuro. Durante la temporada ha sido habitual ver al matador compartiendo conversaciones con el empresario José María Garzón, con quien mantiene una buena relación. «José María es sevillano, y nos conocemos desde hace mucho tiempo. Siempre se ha portado muy bien conmigo y le estoy muy agradecido».Cuando se le plantea si le gustaría que algún día ambos caminos profesionales pudieran unirse, responde con una sonrisa: «Hombre… no estaría mal ».«José María Garzón siempre se ha portado muy bien conmigo. Le agradezco mucho el trato que ha tenido»La conversación deriva inevitablemente hacia el sistema taurino y las dificultades que encuentran los jóvenes una vez toman la alternativa. Ahí Zulueta no esconde su reflexión. «Creo que el sistema tiene bastantes carencias. Cuando un torero hace los méritos delante del toro y después no lo ve reflejado en los carteles resulta duro. Las injusticias siempre me han dado mucho coraje ».El joven recuerda que hace apenas un año fue uno de los grandes triunfadores del escalafón novilleril. Sevilla, Huelva, Córdoba o Bilbao fueron algunas de las plazas donde dejó su sello antes de doctorarse. Sin embargo, esa inercia no ha tenido continuidad durante su primera temporada como matador.«Yo hice lo que tenía que hacer. Triunfé donde tenía que triunfar. Si este año no estoy anunciado será por el motivo que sea, pero sigo convencido de que llegará mi momento».«Yo hice lo que tenía que hacer: triunfar. Si este año no estoy anunciado, sigo convencido de que mi momento llegará»En su primera comparecencia como matador en la Feria de Abril, Zulueta dio una vuelta al ruedo tras una actuación que dejó buena impresión en la afición sevillana. «Creo que fue una tarde importante. Me entregué, Sevilla también se entregó conmigo y lo disfruté mucho », recuerda. Sin embargo, lamenta que ese reconocimiento no siempre tenga reflejo en los contratos: «Una vuelta al ruedo casi que no sirve para nada, pero esa faena llegó a los aficionados y con eso me quedo».Para Zulueta, el principal problema es que los jóvenes «dependemos casi toda nuestra carrera de una sola tarde», normalmente en plazas como Sevilla o Madrid, «donde es dificilísimo que todo salga perfecto». Por eso reclama una mayor apuesta por el relevo generacional : «Las figuras tienen que seguir siendo la base de los carteles, pero también debería haber sitio para los jóvenes. Si no se nos ve ahora, cuando llegue el relevo nadie nos conocerá».Mientras tanto, la rutina continúa lejos de los focos. El entrenamiento se ha convertido en su principal refugio. «Lo más duro es entrenar sin tener una fecha . Vengo de veranos de carretera, de cuadrilla y de torear todas las semanas. Ahora tengo que prepararme igual, como si fuera a torear ochenta corridas, sin saber cuándo volveré a vestirme de luces.»Esa preparación continuará durante las próximas semanas en la finca familiar de El Castillo, donde encuentra el ambiente necesario para seguir creciendo como torero junto a Curro Javier, una de las personas en las que más confía.La alternativa en Sevilla sigue muy presente en su memoria. Con Morante como padrino, Roca Rey de testigo y su padre como aguacilillo, vivió «uno de esos sueños que solamente les pasan a otros». Sólo le quedó una espina: « La espada. Esa oreja se escapó y siempre pensaré en ella, pero los errores también forman parte del aprendizaje».«Esa oreja se escapó y siempre pensaré en ella»El mercado de apoderamientos apenas se mueve en plena temporada, por lo que el invierno será decisivo para definir su futuro. Mientras tanto, su entorno más cercano intenta abrir puertas y existe la posibilidad de volver a vestirse de luces antes de que concluya el verano. «Hay una corrida hablada para finales de agosto. Ojalá salga adelante. Ahora mismo lo importante es volver a torear ».Mientras ese teléfono vuelve a sonar, Javier Zulueta seguirá haciendo lo que sabe: entrenar, soñar y esperar. Porque el campo también forja las carreras, el silencio también curte a los hombres y la paciencia, en el toreo, suele ser la antesala de las grandes historias. El nombre de Javier Zulueta ha ocupado titulares durante las últimas semanas. No por una puerta grande ni por un nuevo contrato, sino por dos decisiones que marcan un punto de inflexión en su carrera: el final de su relación profesional con el maestro Luis de Pauloba y la conclusión de su etapa junto a la Empresa Pagés. El sevillano afronta ahora uno de esos momentos que también forman parte de la vida de un torero: el de seguir creyendo cuando las oportunidades tardan en llegar.«Uno quiere verse anunciado en los carteles y no ser noticia por cambios de apoderamiento. Pero esto también forma parte de la carrera de un torero. Son decisiones que hay que tomar y espero que todo sea para bien», explica a ABC con la serenidad de quien no pierde de vista el objetivo.Lejos de buscar responsables, Zulueta sólo tiene palabras de agradecimiento hacia quienes le han acompañado durante los últimos años. «Estaré eternamente agradecido a la familia Valencia. Apostaron por mí desde novillero sin caballos, me llevaron a muchísimas plazas y me hicieron crecer como torero. La relación profesional termina, pero la personal seguirá siempre».«La relación profesional termina, pero la personal seguirá siempre»La salida de Pagés de la gestión de la Real Maestranza cambió inevitablemente el tablero del toreo sevillano. También el suyo. «Fue un giro que nadie esperaba. Después de noventa y tres años parecía imposible pensar que Sevilla cambiara de empresa. Ha sucedido y ahora toca adaptarse ».Ese nuevo escenario ha situado al frente del coso del Baratillo a Lances de Futuro. Durante la temporada ha sido habitual ver al matador compartiendo conversaciones con el empresario José María Garzón, con quien mantiene una buena relación. «José María es sevillano, y nos conocemos desde hace mucho tiempo. Siempre se ha portado muy bien conmigo y le estoy muy agradecido».Cuando se le plantea si le gustaría que algún día ambos caminos profesionales pudieran unirse, responde con una sonrisa: «Hombre… no estaría mal ».«José María Garzón siempre se ha portado muy bien conmigo. Le agradezco mucho el trato que ha tenido»La conversación deriva inevitablemente hacia el sistema taurino y las dificultades que encuentran los jóvenes una vez toman la alternativa. Ahí Zulueta no esconde su reflexión. «Creo que el sistema tiene bastantes carencias. Cuando un torero hace los méritos delante del toro y después no lo ve reflejado en los carteles resulta duro. Las injusticias siempre me han dado mucho coraje ».El joven recuerda que hace apenas un año fue uno de los grandes triunfadores del escalafón novilleril. Sevilla, Huelva, Córdoba o Bilbao fueron algunas de las plazas donde dejó su sello antes de doctorarse. Sin embargo, esa inercia no ha tenido continuidad durante su primera temporada como matador.«Yo hice lo que tenía que hacer. Triunfé donde tenía que triunfar. Si este año no estoy anunciado será por el motivo que sea, pero sigo convencido de que llegará mi momento».«Yo hice lo que tenía que hacer: triunfar. Si este año no estoy anunciado, sigo convencido de que mi momento llegará»En su primera comparecencia como matador en la Feria de Abril, Zulueta dio una vuelta al ruedo tras una actuación que dejó buena impresión en la afición sevillana. «Creo que fue una tarde importante. Me entregué, Sevilla también se entregó conmigo y lo disfruté mucho », recuerda. Sin embargo, lamenta que ese reconocimiento no siempre tenga reflejo en los contratos: «Una vuelta al ruedo casi que no sirve para nada, pero esa faena llegó a los aficionados y con eso me quedo».Para Zulueta, el principal problema es que los jóvenes «dependemos casi toda nuestra carrera de una sola tarde», normalmente en plazas como Sevilla o Madrid, «donde es dificilísimo que todo salga perfecto». Por eso reclama una mayor apuesta por el relevo generacional : «Las figuras tienen que seguir siendo la base de los carteles, pero también debería haber sitio para los jóvenes. Si no se nos ve ahora, cuando llegue el relevo nadie nos conocerá».Mientras tanto, la rutina continúa lejos de los focos. El entrenamiento se ha convertido en su principal refugio. «Lo más duro es entrenar sin tener una fecha . Vengo de veranos de carretera, de cuadrilla y de torear todas las semanas. Ahora tengo que prepararme igual, como si fuera a torear ochenta corridas, sin saber cuándo volveré a vestirme de luces.»Esa preparación continuará durante las próximas semanas en la finca familiar de El Castillo, donde encuentra el ambiente necesario para seguir creciendo como torero junto a Curro Javier, una de las personas en las que más confía.La alternativa en Sevilla sigue muy presente en su memoria. Con Morante como padrino, Roca Rey de testigo y su padre como aguacilillo, vivió «uno de esos sueños que solamente les pasan a otros». Sólo le quedó una espina: « La espada. Esa oreja se escapó y siempre pensaré en ella, pero los errores también forman parte del aprendizaje».«Esa oreja se escapó y siempre pensaré en ella»El mercado de apoderamientos apenas se mueve en plena temporada, por lo que el invierno será decisivo para definir su futuro. Mientras tanto, su entorno más cercano intenta abrir puertas y existe la posibilidad de volver a vestirse de luces antes de que concluya el verano. «Hay una corrida hablada para finales de agosto. Ojalá salga adelante. Ahora mismo lo importante es volver a torear ».Mientras ese teléfono vuelve a sonar, Javier Zulueta seguirá haciendo lo que sabe: entrenar, soñar y esperar. Porque el campo también forja las carreras, el silencio también curte a los hombres y la paciencia, en el toreo, suele ser la antesala de las grandes historias. El nombre de Javier Zulueta ha ocupado titulares durante las últimas semanas. No por una puerta grande ni por un nuevo contrato, sino por dos decisiones que marcan un punto de inflexión en su carrera: el final de su relación profesional con el maestro Luis de Pauloba y la conclusión de su etapa junto a la Empresa Pagés. El sevillano afronta ahora uno de esos momentos que también forman parte de la vida de un torero: el de seguir creyendo cuando las oportunidades tardan en llegar.«Uno quiere verse anunciado en los carteles y no ser noticia por cambios de apoderamiento. Pero esto también forma parte de la carrera de un torero. Son decisiones que hay que tomar y espero que todo sea para bien», explica a ABC con la serenidad de quien no pierde de vista el objetivo.Lejos de buscar responsables, Zulueta sólo tiene palabras de agradecimiento hacia quienes le han acompañado durante los últimos años. «Estaré eternamente agradecido a la familia Valencia. Apostaron por mí desde novillero sin caballos, me llevaron a muchísimas plazas y me hicieron crecer como torero. La relación profesional termina, pero la personal seguirá siempre».«La relación profesional termina, pero la personal seguirá siempre»La salida de Pagés de la gestión de la Real Maestranza cambió inevitablemente el tablero del toreo sevillano. También el suyo. «Fue un giro que nadie esperaba. Después de noventa y tres años parecía imposible pensar que Sevilla cambiara de empresa. Ha sucedido y ahora toca adaptarse ».Ese nuevo escenario ha situado al frente del coso del Baratillo a Lances de Futuro. Durante la temporada ha sido habitual ver al matador compartiendo conversaciones con el empresario José María Garzón, con quien mantiene una buena relación. «José María es sevillano, y nos conocemos desde hace mucho tiempo. Siempre se ha portado muy bien conmigo y le estoy muy agradecido».Cuando se le plantea si le gustaría que algún día ambos caminos profesionales pudieran unirse, responde con una sonrisa: «Hombre… no estaría mal ».«José María Garzón siempre se ha portado muy bien conmigo. Le agradezco mucho el trato que ha tenido»La conversación deriva inevitablemente hacia el sistema taurino y las dificultades que encuentran los jóvenes una vez toman la alternativa. Ahí Zulueta no esconde su reflexión. «Creo que el sistema tiene bastantes carencias. Cuando un torero hace los méritos delante del toro y después no lo ve reflejado en los carteles resulta duro. Las injusticias siempre me han dado mucho coraje ».El joven recuerda que hace apenas un año fue uno de los grandes triunfadores del escalafón novilleril. Sevilla, Huelva, Córdoba o Bilbao fueron algunas de las plazas donde dejó su sello antes de doctorarse. Sin embargo, esa inercia no ha tenido continuidad durante su primera temporada como matador.«Yo hice lo que tenía que hacer. Triunfé donde tenía que triunfar. Si este año no estoy anunciado será por el motivo que sea, pero sigo convencido de que llegará mi momento».«Yo hice lo que tenía que hacer: triunfar. Si este año no estoy anunciado, sigo convencido de que mi momento llegará»En su primera comparecencia como matador en la Feria de Abril, Zulueta dio una vuelta al ruedo tras una actuación que dejó buena impresión en la afición sevillana. «Creo que fue una tarde importante. Me entregué, Sevilla también se entregó conmigo y lo disfruté mucho », recuerda. Sin embargo, lamenta que ese reconocimiento no siempre tenga reflejo en los contratos: «Una vuelta al ruedo casi que no sirve para nada, pero esa faena llegó a los aficionados y con eso me quedo».Para Zulueta, el principal problema es que los jóvenes «dependemos casi toda nuestra carrera de una sola tarde», normalmente en plazas como Sevilla o Madrid, «donde es dificilísimo que todo salga perfecto». Por eso reclama una mayor apuesta por el relevo generacional : «Las figuras tienen que seguir siendo la base de los carteles, pero también debería haber sitio para los jóvenes. Si no se nos ve ahora, cuando llegue el relevo nadie nos conocerá».Mientras tanto, la rutina continúa lejos de los focos. El entrenamiento se ha convertido en su principal refugio. «Lo más duro es entrenar sin tener una fecha . Vengo de veranos de carretera, de cuadrilla y de torear todas las semanas. Ahora tengo que prepararme igual, como si fuera a torear ochenta corridas, sin saber cuándo volveré a vestirme de luces.»Esa preparación continuará durante las próximas semanas en la finca familiar de El Castillo, donde encuentra el ambiente necesario para seguir creciendo como torero junto a Curro Javier, una de las personas en las que más confía.La alternativa en Sevilla sigue muy presente en su memoria. Con Morante como padrino, Roca Rey de testigo y su padre como aguacilillo, vivió «uno de esos sueños que solamente les pasan a otros». Sólo le quedó una espina: « La espada. Esa oreja se escapó y siempre pensaré en ella, pero los errores también forman parte del aprendizaje».«Esa oreja se escapó y siempre pensaré en ella»El mercado de apoderamientos apenas se mueve en plena temporada, por lo que el invierno será decisivo para definir su futuro. Mientras tanto, su entorno más cercano intenta abrir puertas y existe la posibilidad de volver a vestirse de luces antes de que concluya el verano. «Hay una corrida hablada para finales de agosto. Ojalá salga adelante. Ahora mismo lo importante es volver a torear ».Mientras ese teléfono vuelve a sonar, Javier Zulueta seguirá haciendo lo que sabe: entrenar, soñar y esperar. Porque el campo también forja las carreras, el silencio también curte a los hombres y la paciencia, en el toreo, suele ser la antesala de las grandes historias. RSS de noticias de cultura
Noticias Similares
