Después de que la Caja Mágica se quedara fría al saber que Carlos Alcaraz no participará ni en Roma ni en Roland Garros, Rafa Jódar enciende de nuevo la ilusión del personal, que ve cómo este chico de 19 años se crece y se crece en esta pista en la que minimiza a todo un Alex de Miñaur, 8 del mundo, pero que parece un júnior en manos del madrileño. A toda velocidad (6-3 y 6-1 en una hora y 16 minutos), con toda contundencia, Jódar suma su segunda victoria en Madrid y se cita con la otra estrella en ciernes, Joao Fonseca, tras una lección de firmeza y convicción que abrumaron al australiano. Rafa Jódar 6 6 Alex de Miñaur 3 1Es el 8 del mundo, campeón de once títulos, pero es todo nervios en su estreno en la Caja Mágica. Al otro lado, un Jódar envalentonado después de remontar en su debut ante Jesper de Jong y llevarse la ovación cerrada del público en este bautismo espectacular que hizo en casa. Seguro, valiente, con saque, con potencia, sin miedo. Capitula al australiano en el inicio con un 3-1 rapidísimo que celebra la grada. Ha nacido una estrella, y de Madrid, y hay que volcarse con ella. Incluso Jannik Sinner atendió para tomar nota del tenista que viene.Y que está aquí, y que hace daño a De Miñaur, que no encuentra por dónde meterle mano al madrileño. Porque está en todas partes, animado y animándose de lado a lado, con puños para celebrar cada punto, centrado, activo, poderoso, intransigente. Con una derecha descomunal con la que desnorta al australiano, al que no le dan las ideas ni las piernas y trata de cambiar ritmos y velocidades, pero se atasca con la firmeza del español, que lanza el puño al aire y pide el aplauso del público cuando ejecuta un ‘drive’ que no puede devolver De Miñaur y que significa el primer set para él.Percute y percute el de Leganés, que no para de saltar, eléctrico en su caminar por la pista y encontrar siempre los apoyos perfectos para golpear sin miramientos ni respeto a quien tiene enfrente, que cede el ‘break’ en el primer juego del segundo set y no encuentra la salida al lío en el que lo mete Jódar.Es todo fuerza y determinación, en estado de gracia en el segundo set en el que todo sale; que le entraría hasta una piedra si tuviera que lanzarla. A las líneas, a las esquinas, a los ángulos cortos, a los largos. De Miñaur se desespera, ni su mejor derecha ejerce ningún tipo de presión en este Jódar que vuela, que pide la toalla rápido, que está para sacar enseguida, incluso a 220 kilómetros por hora, que está para dominar bien apoyado en todos los puntos de esta pista que estrenó el miércoles y que hoy paree el patio de su casa.Del ímpetu se le escapan dos derechas y De Miñaur acepta el regalo para ponerse 1-3, pero no sabe qué hacer con él y ni siquiera puede retenerlo más de cuatro puntos, los que encadena de nuevo el español para lograr otra rotura de puro fuego.Se sonríe el australiano, de absoluta frustración. Mira a su banquillo. Pregunta qué hacer. No le sale nada y al rival, todo. O al revés, A Jódar le sale todo y a él no le deja hacer nada. Y tiene prisa el español, que sacude por última vez con su servicio para el 5-1 y se saca dos restos de la manga para regalar a un público entregadísimo con la nueva estrella del firmamento tenístico. Y de casa. Cabizbajo y sin saludar se marcha a la carrera De Miñaur por el túnel de vestuarios. «Vamos, Madrid», se despide Jódar con la firma en la cámara. Una vez bautizado en la Caja Mágica, ahora solo toca crecer y crecer hasta el cielo de Madrid. Después de que la Caja Mágica se quedara fría al saber que Carlos Alcaraz no participará ni en Roma ni en Roland Garros, Rafa Jódar enciende de nuevo la ilusión del personal, que ve cómo este chico de 19 años se crece y se crece en esta pista en la que minimiza a todo un Alex de Miñaur, 8 del mundo, pero que parece un júnior en manos del madrileño. A toda velocidad (6-3 y 6-1 en una hora y 16 minutos), con toda contundencia, Jódar suma su segunda victoria en Madrid y se cita con la otra estrella en ciernes, Joao Fonseca, tras una lección de firmeza y convicción que abrumaron al australiano. Rafa Jódar 6 6 Alex de Miñaur 3 1Es el 8 del mundo, campeón de once títulos, pero es todo nervios en su estreno en la Caja Mágica. Al otro lado, un Jódar envalentonado después de remontar en su debut ante Jesper de Jong y llevarse la ovación cerrada del público en este bautismo espectacular que hizo en casa. Seguro, valiente, con saque, con potencia, sin miedo. Capitula al australiano en el inicio con un 3-1 rapidísimo que celebra la grada. Ha nacido una estrella, y de Madrid, y hay que volcarse con ella. Incluso Jannik Sinner atendió para tomar nota del tenista que viene.Y que está aquí, y que hace daño a De Miñaur, que no encuentra por dónde meterle mano al madrileño. Porque está en todas partes, animado y animándose de lado a lado, con puños para celebrar cada punto, centrado, activo, poderoso, intransigente. Con una derecha descomunal con la que desnorta al australiano, al que no le dan las ideas ni las piernas y trata de cambiar ritmos y velocidades, pero se atasca con la firmeza del español, que lanza el puño al aire y pide el aplauso del público cuando ejecuta un ‘drive’ que no puede devolver De Miñaur y que significa el primer set para él.Percute y percute el de Leganés, que no para de saltar, eléctrico en su caminar por la pista y encontrar siempre los apoyos perfectos para golpear sin miramientos ni respeto a quien tiene enfrente, que cede el ‘break’ en el primer juego del segundo set y no encuentra la salida al lío en el que lo mete Jódar.Es todo fuerza y determinación, en estado de gracia en el segundo set en el que todo sale; que le entraría hasta una piedra si tuviera que lanzarla. A las líneas, a las esquinas, a los ángulos cortos, a los largos. De Miñaur se desespera, ni su mejor derecha ejerce ningún tipo de presión en este Jódar que vuela, que pide la toalla rápido, que está para sacar enseguida, incluso a 220 kilómetros por hora, que está para dominar bien apoyado en todos los puntos de esta pista que estrenó el miércoles y que hoy paree el patio de su casa.Del ímpetu se le escapan dos derechas y De Miñaur acepta el regalo para ponerse 1-3, pero no sabe qué hacer con él y ni siquiera puede retenerlo más de cuatro puntos, los que encadena de nuevo el español para lograr otra rotura de puro fuego.Se sonríe el australiano, de absoluta frustración. Mira a su banquillo. Pregunta qué hacer. No le sale nada y al rival, todo. O al revés, A Jódar le sale todo y a él no le deja hacer nada. Y tiene prisa el español, que sacude por última vez con su servicio para el 5-1 y se saca dos restos de la manga para regalar a un público entregadísimo con la nueva estrella del firmamento tenístico. Y de casa. Cabizbajo y sin saludar se marcha a la carrera De Miñaur por el túnel de vestuarios. «Vamos, Madrid», se despide Jódar con la firma en la cámara. Una vez bautizado en la Caja Mágica, ahora solo toca crecer y crecer hasta el cielo de Madrid. Después de que la Caja Mágica se quedara fría al saber que Carlos Alcaraz no participará ni en Roma ni en Roland Garros, Rafa Jódar enciende de nuevo la ilusión del personal, que ve cómo este chico de 19 años se crece y se crece en esta pista en la que minimiza a todo un Alex de Miñaur, 8 del mundo, pero que parece un júnior en manos del madrileño. A toda velocidad (6-3 y 6-1 en una hora y 16 minutos), con toda contundencia, Jódar suma su segunda victoria en Madrid y se cita con la otra estrella en ciernes, Joao Fonseca, tras una lección de firmeza y convicción que abrumaron al australiano. Rafa Jódar 6 6 Alex de Miñaur 3 1Es el 8 del mundo, campeón de once títulos, pero es todo nervios en su estreno en la Caja Mágica. Al otro lado, un Jódar envalentonado después de remontar en su debut ante Jesper de Jong y llevarse la ovación cerrada del público en este bautismo espectacular que hizo en casa. Seguro, valiente, con saque, con potencia, sin miedo. Capitula al australiano en el inicio con un 3-1 rapidísimo que celebra la grada. Ha nacido una estrella, y de Madrid, y hay que volcarse con ella. Incluso Jannik Sinner atendió para tomar nota del tenista que viene.Y que está aquí, y que hace daño a De Miñaur, que no encuentra por dónde meterle mano al madrileño. Porque está en todas partes, animado y animándose de lado a lado, con puños para celebrar cada punto, centrado, activo, poderoso, intransigente. Con una derecha descomunal con la que desnorta al australiano, al que no le dan las ideas ni las piernas y trata de cambiar ritmos y velocidades, pero se atasca con la firmeza del español, que lanza el puño al aire y pide el aplauso del público cuando ejecuta un ‘drive’ que no puede devolver De Miñaur y que significa el primer set para él.Percute y percute el de Leganés, que no para de saltar, eléctrico en su caminar por la pista y encontrar siempre los apoyos perfectos para golpear sin miramientos ni respeto a quien tiene enfrente, que cede el ‘break’ en el primer juego del segundo set y no encuentra la salida al lío en el que lo mete Jódar.Es todo fuerza y determinación, en estado de gracia en el segundo set en el que todo sale; que le entraría hasta una piedra si tuviera que lanzarla. A las líneas, a las esquinas, a los ángulos cortos, a los largos. De Miñaur se desespera, ni su mejor derecha ejerce ningún tipo de presión en este Jódar que vuela, que pide la toalla rápido, que está para sacar enseguida, incluso a 220 kilómetros por hora, que está para dominar bien apoyado en todos los puntos de esta pista que estrenó el miércoles y que hoy paree el patio de su casa.Del ímpetu se le escapan dos derechas y De Miñaur acepta el regalo para ponerse 1-3, pero no sabe qué hacer con él y ni siquiera puede retenerlo más de cuatro puntos, los que encadena de nuevo el español para lograr otra rotura de puro fuego.Se sonríe el australiano, de absoluta frustración. Mira a su banquillo. Pregunta qué hacer. No le sale nada y al rival, todo. O al revés, A Jódar le sale todo y a él no le deja hacer nada. Y tiene prisa el español, que sacude por última vez con su servicio para el 5-1 y se saca dos restos de la manga para regalar a un público entregadísimo con la nueva estrella del firmamento tenístico. Y de casa. Cabizbajo y sin saludar se marcha a la carrera De Miñaur por el túnel de vestuarios. «Vamos, Madrid», se despide Jódar con la firma en la cámara. Una vez bautizado en la Caja Mágica, ahora solo toca crecer y crecer hasta el cielo de Madrid. RSS de noticias de deportes
Noticias Similares
