Uno de los últimos surrealistas vivos parece haber bajado definitivamente de la montaña sacra para, entre los mortales, compartir su testamento autobiográfico: ‘Art Sin Fin’ (Editorial Taschen) . Dos volúmenes que, en sí, son monolitos artísticos. Supone un homenaje a un ser poliédrico, con cientos de personalidades exploradas. Un artefacto literario –proyectado y editado en colaboración con M/M Paris y el filólogo Donatien Grau– que recoge el universo del director, músico, poeta, escritor, actor, psicoterapeuta, tarotista y mago del alma. También gran fabricante de marionetas, como no podía ser de otra manera. Alejandro Jodorowsky (1929, Tocopilla, Chile) atiende a ABC por videoconferencia en su hogar de París, donde vive desde hace años junto a su mujer, Pascale Montandon , diseñadora y directora de fotografía. De vez en cuando aparece su gato, con quien tiene un vínculo emocional profundo. Parece salir de una quimera existencial e infinita, un inframundo, pero todo puede ser mentira. La vida, al final, es un juego obtuso y complejo, y su significado más veraz está escrito en los arcanos mayores del tarot. O no. Ellos enseñan que, para salir del laberinto, en realidad no hay que intentar hacerlo. Solo así el propósito no se convierte en jaula. Kafka ya lo sabía . Por eso edificó imposibles (‘El Castillo’, ‘El Proceso’) y se dedicó a observarlos mientras le sometían. Al final, esta charla va de mirar para ver. Sin juicio, sin razón, sin sentido. «Matar al padre, al maestro… Para apropiarse de uno mismo», suelta desde un púlpito tan elevado que, en realidad, está cerca. Es precisamente por eso que no se ve. No podrían soportar tanto peso las ínfulas divinas que condecoran el aura de un aventajado, un profeta, un demiurgo. Un topo sacado de un oeste crepuscular y agónico. Un páramo agreste insalubre, animado por las notas de una flauta. Un recorrido álmico. Un inicio sin el ansiado final. Sin respuestas coherentes… Sin preguntas acertadas. –Leyendo su último trabajo, quería comenzar por dos frases potentes que menciona: «Tú eres yo; yo soy tú» y «El hombre no puede saltar fuera de su sombra». –Son esferas del cerebro. Uno esto lo descubre sin quererlo. ¿Cómo explicar todo? Creo que el ser humano debe integrar su sombra. Se hace a través de la renovación del arte, entre otras cosas. En el título de mi última obra aparecen tres palabras con tres letras cada una. Es arte sin fin. La vida es la realización de arte puro, y esto no es política ni nada por el estilo. –¿Cuál es el gran misterio de la vida?–Saber quiénes somos. Somos muchas partes unidas y amalgamadas. El cerebro da el intelecto, la inteligencia. Luego está el corazón, el amor simplemente. El amor por la vida, la familia… La tercera parte es la sexualidad. El hombre es hombre, la mujer es mujer, los niños son niños… No lo afirmo, sino lo planteo. Todos los gatos son gatos y los caballos son caballos. No hay excepciones. Esto es muy interesante.–¿Qué significa que todos los gatos son gatos?–Los gatos son animales. Nosotros, también. No somos más que ellos. Tampoco que los piojos. Pensando así, creo que podemos sostener mejor la vida entre todos. Parece complicado, pero en realidad es muy sencillo. –Mi carta favorita del tarot es El loco, la primera de los arcanos mayores. La única que no tiene número. Es alguien que se atreve a iniciar el camino hacia la espiritualidad, y además es impulsado por un animal: el perro. –En realidad, es una carta sin nombre, porque en el tarot el nombre es el número. El nombre no vale. A mí me interesan los números, y El loco no tiene número. No se sabe si él es hombre, con o sin valor. Ni si el perro lo es. Todo es todo. Nada es todo. –En mi habitación tengo enmarcada la carta número doce. Más que nada para recordarme que tengo que salir de la caja. Lógicamente, hablamos del Colgado, el Ahorcado. –Es una figura que está al revés. Mira al cielo, y eso es todo el misterio que hay a nuestro alrededor. El cielo es una mancha. ¿Qué es una mancha? No lo sé. Nadie lo sabe. –’El Topo’, ‘La montaña sacra’… Hablemos de sus películas. Aparecen recogidas en el recopilatorio de Taschen. También su relación con otros artistas del movimiento pánico: Arrabal o Topor. –Cada persona tiene un lenguaje propio. En esta conversación simpática todo es relativo. Tú me preguntas y yo te contesto, pero también es al revés. Somos un cerebro. También una unión de muchas formas. Actuamos con ojos, nariz, orejas… Para ver, oler y oír. También con boca, pero eso para callarse. Se habla demasiado. También yo. Por supuesto. «Matar es una palabra sola; no es un hecho. Somos materia para ser transformada. ¿Tienes perros?» Jodorowsky –¿Para usted qué significa el sexo?–Somos madres y padres. Tenemos padres y madres. Todos. También nos tenemos a nosotros mismos, pero no sabemos quiénes somos. Es lo que te puedo decir. –En su libro ‘Psicomagia’ me causó impresión esta cita: «Matar al padre-maestro para ser uno mismo».–Sí, matarle metafóricamente para después rehacerle. Matar es una palabra sola; no es un hecho. Somos materia para ser transformada. ¿Tienes perros?–Sí, una que se llama Rita. –Yo tengo un gatito. Estudio, y él salta para interponerse entre mis libros y mis ojos. Me da rabia, porque me interesa mucho leer. Gracias a esto he descubierto que él me interesa mucho más. –Ayudan a trabajar el apego, los perros y gatos. Para ellos, cualquier amor recibido es suficiente. –No, no, no… Te equivocas. ¿Por qué lo reduces solo a perros y gatos? En el campo es el caballo. No son perros ni gatos. En África, el elefante es quien instruye. Hay muchos animales. Todos son nuestros guías. –La conciencia humana produce un dolor, una rabia, una ira o un rencor que ellos no conocen. Son vírgenes de espíritu. –Nosotros tenemos todos los animales juntos en el tercer ojo. Todos somos el sol. Desarrollamos una fuerza. Está en el cráneo, que es tan grande como París. Es una superficie que nos acepta entero. Nos mira, nos reconoce. No sé si lo vemos siempre… El tercer ojo, sí. –No quisiera perderme del todo. Rescato otra frase tótem de ‘Art Sin Fin’. «No hay que enseñar al subconsciente el lenguaje de la realidad sino a ella el lenguaje de los sueños». ¿Qué quiere decir?–El lenguaje de los sueños es cuando dormimos. Ahí se abre un mundo entero para ver qué va a suceder. Insisto con lo de descubrir, para poder sobrevivir, quién soy yo, quién eres tú. ¿Te convence?«Nosotros tenemos todos los animales juntos en el tercer ojo. Todos somos el sol. Desarrollamos una fuerza. Está en el cráneo, que es tan grande como París» Jodorowsky –Sí. Tengo anotada aquí otra idea de Psicomagia, esa técnica que usted usa para la sanación. Cuando tiene un pensamiento intrusivo que le atormenta usa un método eficaz, aunque complicado, para neutralizarlo: lo exorciza intentando extirpar el paso precedente, precisamente el del propósito de extirparlo y exorcizarlo. Así, ya no hay voces recurrentes -tan diabólicas como tentadoras- que le dicen: «Ven, ven, ven aquí» Un poder de autocontrol total. Es como olvidar que uno quiere olvidar. ¿Cuánto ha estudiado o sufrido para llegar ahí?–Voy a la matriz. Todo en nuestra vida, sin que nos demos cuenta, son pasos diferentes de la realidad que estamos dando. Lo diferente de la realidad es la realidad misma. ¿Sabes qué es el cielo? La realidad. Es difícil aceptarlo, pero es la verdad. –No sé si me entendió. Lo que quería decir es que cuando uno tiene el propósito de hacer algo, lo normal es que ese sea precisamente el motivo para que no suceda. El objetivo es jaula. En su caso, la clave es que no parte con un objetivo. Detiene precisamente esa idea voraz de querer tener una intención. Está en el nirvana, algo así. –Te voy a decir una cosa. Tengo 97 años. Soy un viejo. Voy camino de ser centenario. ¿Se nota? Creo que no, porque en realidad no es real. Uno se puede desarrollar de diferentes maneras. Hazme una pregunta… Te la respondo a través del tarot. –¿Quiénes somos?–Los seres invisibles. –Volvamos a sus películas citadas antes. También la fallida ‘Dune’ (basada en la novela de Frank Herbert, 1965), quizás el mayor largometraje jamás realizado. –’La montaña sagrada’ es ‘El Topo’, y al revés. Son disfraces. Todos son disfraces. No hay montañas sagradas, porque no estamos hablando de animales. Solo ellos pueden ser sagrados. La silla donde me siento tampoco es sagrada. En la iglesia hay muchos asientos, pero ninguno es sagrado. ‘El Topo’ parece ser un ladrón, pero también un santo. ‘Dune’… ¿Qué decir? Es una sociedad humana que trata de agrandarse con el espíritu. Trabaja para eso. Pretende ser alguien sano, fuerte, que se conoce a sí mismo. –¿Usted se conoce?–A mí me siguen conociendo a través de libros y películas. Cada carrera que hago es cobardía. Me estoy separando de algo, y es precisamente que por eso corro. Correr es buscar algo que veo a lo lejos. Así conocí a mi mujer, por ejemplo. Quise comprarle un cuadro, el más pequeño de todos, el más económico. Estaba escrito todo. –Leyendo su biografía… La danza de la realidad… Habla de los arquetipos, la alquimia… ¿Cree en la cocreación? ¿Cree en eso?–Hay fuerzas que nos obligan a buscar determinadas cosas. –Para darle un sentido a la existencia. –Sí, eso es. Lo necesitamos porque no la conocemos. Creíamos conocerlo, pero no estamos seguro del todo. Hay que edificar sociedades espirituales. En mi caso, todos los domingos subo mensajes a mis redes sociales. Me ayuda Pascale, mi mujer. Subo mensajes para contrarrestar el ruido, las peleas, las guerras. –¿El arte salvará el mundo?–El planeta se está moviendo para salvarse de lo que acontece. ¿Cómo te explico esto? La tierra nos está ayudando, y al revés. Pero ni ella sabe quiénes somos, ni viceversa. No sabemos nada. Me gustaría que existiera Dios, pero no puedo comprobarlo. Hay cosas que suceden, pero no se pueden demostrar. «En mi caso, todos los domingos subo mensajes a mis redes sociales. Me ayuda Pascale, mi mujer. Subo mensajes para contrarrestar el ruido, las peleas, las guerras.»–En el documental ‘Psicomagia’ usa precisamente la magia para curar a las personas. Arte, belleza, perdón, amor, empatía… Valores que mueven el mundo, pero no son fáciles de llevar a cabo. –Depende. Para otros son fáciles. Nada está marcado por ley. No hay que generalizar. Hay fuerzas que navegan en nuestra sangre. La sangre sabe más que la inteligencia. ¿Lo entiendes?– ¿Le gusta la carta de la muerte? Usted habla de transformación, transmisión. Es el número trece. –En el movimiento del universo la muerte no existe. Está en nuestra mente, porque nos la inculcaron en un planeta muy pequeño como el nuestro. Nadie puede afirmar que alguien haya muerto. No es certificable. Es posible que esté viva de otra forma. No lo sabemos. Las formas necesitan una fuerza para darse cuenta que no hay formas, sino nuevas formas. Lo que existe, es así sólo durante un lapsus de tiempo. Luego no… Después, otra vez sí. Todo muta. –Para terminar, hablemos de música. David Bowie y Franco Battiato fueron dos genios cantautores que exploraron otros mundos, otras dimensiones, como usted. El siciliano escribió una canción titulada así: ‘L’ombra della luce’. Es como si lo que creemos luz en -este mundo- fuera falso. La luz es otra cosa. Verla aquí sería como banalizarla. Ustedes trabajaron juntos. Les unió el misticismo, la búsqueda interior… Viajes a otros planetas, otros mundos.–Quise mucho a Battiato. Habíamos construido una especie de convento en la montaña. Se murió, y por eso está aquí, vivo. Estamos hablando de él. Está en nuestro cerebro ahora. Estamos sosteniendo a un muerto, luego está vivo. –Entonces nunca moriremos. Nunca. Siempre, con el recuerdo que dejemos, habrá alguien que nos sostenga. Noticia relacionada No No premio zenda de honor Fernando Arrabal: «Mi biografía es mi mejor obra de teatro» Karina Sainz Borgo–Quería hablar de otros artistas-amigos quienes se han influenciado recíprocamente. David Lynch, Fellini y su mundo onírico, Milo Manara con Los Borgia, W. Herzog… Usted, que también ha estudiado Freud, Jung… Me gustó esto: «Consigo controlar mis dueños mientras duermo. Elijo qué soñar, hacia dónde ir». –Es verdad. Ser artista no es ser sabio. Los sabios no hacen arte. Son quienes saben de ciencia, por ejemplo. Conocen cómo acabar con las guerras, el hambre… Eso otra cosa. La ciencia es interesante, pero no es arte. Es una ciencia. Nada más. –Mi última pregunta… Todo el mundo le estudia. ¿Usted qué estudia de su mujer, por ejemplo? ¿Qué aprende de ella?–Le enseñé muchas cosas, y con todo eso no para de ayudarme. Lo maravilloso es compartir enseñanzas. Dejarse enseñar, tener humildad para esto. Uno de los últimos surrealistas vivos parece haber bajado definitivamente de la montaña sacra para, entre los mortales, compartir su testamento autobiográfico: ‘Art Sin Fin’ (Editorial Taschen) . Dos volúmenes que, en sí, son monolitos artísticos. Supone un homenaje a un ser poliédrico, con cientos de personalidades exploradas. Un artefacto literario –proyectado y editado en colaboración con M/M Paris y el filólogo Donatien Grau– que recoge el universo del director, músico, poeta, escritor, actor, psicoterapeuta, tarotista y mago del alma. También gran fabricante de marionetas, como no podía ser de otra manera. Alejandro Jodorowsky (1929, Tocopilla, Chile) atiende a ABC por videoconferencia en su hogar de París, donde vive desde hace años junto a su mujer, Pascale Montandon , diseñadora y directora de fotografía. De vez en cuando aparece su gato, con quien tiene un vínculo emocional profundo. Parece salir de una quimera existencial e infinita, un inframundo, pero todo puede ser mentira. La vida, al final, es un juego obtuso y complejo, y su significado más veraz está escrito en los arcanos mayores del tarot. O no. Ellos enseñan que, para salir del laberinto, en realidad no hay que intentar hacerlo. Solo así el propósito no se convierte en jaula. Kafka ya lo sabía . Por eso edificó imposibles (‘El Castillo’, ‘El Proceso’) y se dedicó a observarlos mientras le sometían. Al final, esta charla va de mirar para ver. Sin juicio, sin razón, sin sentido. «Matar al padre, al maestro… Para apropiarse de uno mismo», suelta desde un púlpito tan elevado que, en realidad, está cerca. Es precisamente por eso que no se ve. No podrían soportar tanto peso las ínfulas divinas que condecoran el aura de un aventajado, un profeta, un demiurgo. Un topo sacado de un oeste crepuscular y agónico. Un páramo agreste insalubre, animado por las notas de una flauta. Un recorrido álmico. Un inicio sin el ansiado final. Sin respuestas coherentes… Sin preguntas acertadas. –Leyendo su último trabajo, quería comenzar por dos frases potentes que menciona: «Tú eres yo; yo soy tú» y «El hombre no puede saltar fuera de su sombra». –Son esferas del cerebro. Uno esto lo descubre sin quererlo. ¿Cómo explicar todo? Creo que el ser humano debe integrar su sombra. Se hace a través de la renovación del arte, entre otras cosas. En el título de mi última obra aparecen tres palabras con tres letras cada una. Es arte sin fin. La vida es la realización de arte puro, y esto no es política ni nada por el estilo. –¿Cuál es el gran misterio de la vida?–Saber quiénes somos. Somos muchas partes unidas y amalgamadas. El cerebro da el intelecto, la inteligencia. Luego está el corazón, el amor simplemente. El amor por la vida, la familia… La tercera parte es la sexualidad. El hombre es hombre, la mujer es mujer, los niños son niños… No lo afirmo, sino lo planteo. Todos los gatos son gatos y los caballos son caballos. No hay excepciones. Esto es muy interesante.–¿Qué significa que todos los gatos son gatos?–Los gatos son animales. Nosotros, también. No somos más que ellos. Tampoco que los piojos. Pensando así, creo que podemos sostener mejor la vida entre todos. Parece complicado, pero en realidad es muy sencillo. –Mi carta favorita del tarot es El loco, la primera de los arcanos mayores. La única que no tiene número. Es alguien que se atreve a iniciar el camino hacia la espiritualidad, y además es impulsado por un animal: el perro. –En realidad, es una carta sin nombre, porque en el tarot el nombre es el número. El nombre no vale. A mí me interesan los números, y El loco no tiene número. No se sabe si él es hombre, con o sin valor. Ni si el perro lo es. Todo es todo. Nada es todo. –En mi habitación tengo enmarcada la carta número doce. Más que nada para recordarme que tengo que salir de la caja. Lógicamente, hablamos del Colgado, el Ahorcado. –Es una figura que está al revés. Mira al cielo, y eso es todo el misterio que hay a nuestro alrededor. El cielo es una mancha. ¿Qué es una mancha? No lo sé. Nadie lo sabe. –’El Topo’, ‘La montaña sacra’… Hablemos de sus películas. Aparecen recogidas en el recopilatorio de Taschen. También su relación con otros artistas del movimiento pánico: Arrabal o Topor. –Cada persona tiene un lenguaje propio. En esta conversación simpática todo es relativo. Tú me preguntas y yo te contesto, pero también es al revés. Somos un cerebro. También una unión de muchas formas. Actuamos con ojos, nariz, orejas… Para ver, oler y oír. También con boca, pero eso para callarse. Se habla demasiado. También yo. Por supuesto. «Matar es una palabra sola; no es un hecho. Somos materia para ser transformada. ¿Tienes perros?» Jodorowsky –¿Para usted qué significa el sexo?–Somos madres y padres. Tenemos padres y madres. Todos. También nos tenemos a nosotros mismos, pero no sabemos quiénes somos. Es lo que te puedo decir. –En su libro ‘Psicomagia’ me causó impresión esta cita: «Matar al padre-maestro para ser uno mismo».–Sí, matarle metafóricamente para después rehacerle. Matar es una palabra sola; no es un hecho. Somos materia para ser transformada. ¿Tienes perros?–Sí, una que se llama Rita. –Yo tengo un gatito. Estudio, y él salta para interponerse entre mis libros y mis ojos. Me da rabia, porque me interesa mucho leer. Gracias a esto he descubierto que él me interesa mucho más. –Ayudan a trabajar el apego, los perros y gatos. Para ellos, cualquier amor recibido es suficiente. –No, no, no… Te equivocas. ¿Por qué lo reduces solo a perros y gatos? En el campo es el caballo. No son perros ni gatos. En África, el elefante es quien instruye. Hay muchos animales. Todos son nuestros guías. –La conciencia humana produce un dolor, una rabia, una ira o un rencor que ellos no conocen. Son vírgenes de espíritu. –Nosotros tenemos todos los animales juntos en el tercer ojo. Todos somos el sol. Desarrollamos una fuerza. Está en el cráneo, que es tan grande como París. Es una superficie que nos acepta entero. Nos mira, nos reconoce. No sé si lo vemos siempre… El tercer ojo, sí. –No quisiera perderme del todo. Rescato otra frase tótem de ‘Art Sin Fin’. «No hay que enseñar al subconsciente el lenguaje de la realidad sino a ella el lenguaje de los sueños». ¿Qué quiere decir?–El lenguaje de los sueños es cuando dormimos. Ahí se abre un mundo entero para ver qué va a suceder. Insisto con lo de descubrir, para poder sobrevivir, quién soy yo, quién eres tú. ¿Te convence?«Nosotros tenemos todos los animales juntos en el tercer ojo. Todos somos el sol. Desarrollamos una fuerza. Está en el cráneo, que es tan grande como París» Jodorowsky –Sí. Tengo anotada aquí otra idea de Psicomagia, esa técnica que usted usa para la sanación. Cuando tiene un pensamiento intrusivo que le atormenta usa un método eficaz, aunque complicado, para neutralizarlo: lo exorciza intentando extirpar el paso precedente, precisamente el del propósito de extirparlo y exorcizarlo. Así, ya no hay voces recurrentes -tan diabólicas como tentadoras- que le dicen: «Ven, ven, ven aquí» Un poder de autocontrol total. Es como olvidar que uno quiere olvidar. ¿Cuánto ha estudiado o sufrido para llegar ahí?–Voy a la matriz. Todo en nuestra vida, sin que nos demos cuenta, son pasos diferentes de la realidad que estamos dando. Lo diferente de la realidad es la realidad misma. ¿Sabes qué es el cielo? La realidad. Es difícil aceptarlo, pero es la verdad. –No sé si me entendió. Lo que quería decir es que cuando uno tiene el propósito de hacer algo, lo normal es que ese sea precisamente el motivo para que no suceda. El objetivo es jaula. En su caso, la clave es que no parte con un objetivo. Detiene precisamente esa idea voraz de querer tener una intención. Está en el nirvana, algo así. –Te voy a decir una cosa. Tengo 97 años. Soy un viejo. Voy camino de ser centenario. ¿Se nota? Creo que no, porque en realidad no es real. Uno se puede desarrollar de diferentes maneras. Hazme una pregunta… Te la respondo a través del tarot. –¿Quiénes somos?–Los seres invisibles. –Volvamos a sus películas citadas antes. También la fallida ‘Dune’ (basada en la novela de Frank Herbert, 1965), quizás el mayor largometraje jamás realizado. –’La montaña sagrada’ es ‘El Topo’, y al revés. Son disfraces. Todos son disfraces. No hay montañas sagradas, porque no estamos hablando de animales. Solo ellos pueden ser sagrados. La silla donde me siento tampoco es sagrada. En la iglesia hay muchos asientos, pero ninguno es sagrado. ‘El Topo’ parece ser un ladrón, pero también un santo. ‘Dune’… ¿Qué decir? Es una sociedad humana que trata de agrandarse con el espíritu. Trabaja para eso. Pretende ser alguien sano, fuerte, que se conoce a sí mismo. –¿Usted se conoce?–A mí me siguen conociendo a través de libros y películas. Cada carrera que hago es cobardía. Me estoy separando de algo, y es precisamente que por eso corro. Correr es buscar algo que veo a lo lejos. Así conocí a mi mujer, por ejemplo. Quise comprarle un cuadro, el más pequeño de todos, el más económico. Estaba escrito todo. –Leyendo su biografía… La danza de la realidad… Habla de los arquetipos, la alquimia… ¿Cree en la cocreación? ¿Cree en eso?–Hay fuerzas que nos obligan a buscar determinadas cosas. –Para darle un sentido a la existencia. –Sí, eso es. Lo necesitamos porque no la conocemos. Creíamos conocerlo, pero no estamos seguro del todo. Hay que edificar sociedades espirituales. En mi caso, todos los domingos subo mensajes a mis redes sociales. Me ayuda Pascale, mi mujer. Subo mensajes para contrarrestar el ruido, las peleas, las guerras. –¿El arte salvará el mundo?–El planeta se está moviendo para salvarse de lo que acontece. ¿Cómo te explico esto? La tierra nos está ayudando, y al revés. Pero ni ella sabe quiénes somos, ni viceversa. No sabemos nada. Me gustaría que existiera Dios, pero no puedo comprobarlo. Hay cosas que suceden, pero no se pueden demostrar. «En mi caso, todos los domingos subo mensajes a mis redes sociales. Me ayuda Pascale, mi mujer. Subo mensajes para contrarrestar el ruido, las peleas, las guerras.»–En el documental ‘Psicomagia’ usa precisamente la magia para curar a las personas. Arte, belleza, perdón, amor, empatía… Valores que mueven el mundo, pero no son fáciles de llevar a cabo. –Depende. Para otros son fáciles. Nada está marcado por ley. No hay que generalizar. Hay fuerzas que navegan en nuestra sangre. La sangre sabe más que la inteligencia. ¿Lo entiendes?– ¿Le gusta la carta de la muerte? Usted habla de transformación, transmisión. Es el número trece. –En el movimiento del universo la muerte no existe. Está en nuestra mente, porque nos la inculcaron en un planeta muy pequeño como el nuestro. Nadie puede afirmar que alguien haya muerto. No es certificable. Es posible que esté viva de otra forma. No lo sabemos. Las formas necesitan una fuerza para darse cuenta que no hay formas, sino nuevas formas. Lo que existe, es así sólo durante un lapsus de tiempo. Luego no… Después, otra vez sí. Todo muta. –Para terminar, hablemos de música. David Bowie y Franco Battiato fueron dos genios cantautores que exploraron otros mundos, otras dimensiones, como usted. El siciliano escribió una canción titulada así: ‘L’ombra della luce’. Es como si lo que creemos luz en -este mundo- fuera falso. La luz es otra cosa. Verla aquí sería como banalizarla. Ustedes trabajaron juntos. Les unió el misticismo, la búsqueda interior… Viajes a otros planetas, otros mundos.–Quise mucho a Battiato. Habíamos construido una especie de convento en la montaña. Se murió, y por eso está aquí, vivo. Estamos hablando de él. Está en nuestro cerebro ahora. Estamos sosteniendo a un muerto, luego está vivo. –Entonces nunca moriremos. Nunca. Siempre, con el recuerdo que dejemos, habrá alguien que nos sostenga. Noticia relacionada No No premio zenda de honor Fernando Arrabal: «Mi biografía es mi mejor obra de teatro» Karina Sainz Borgo–Quería hablar de otros artistas-amigos quienes se han influenciado recíprocamente. David Lynch, Fellini y su mundo onírico, Milo Manara con Los Borgia, W. Herzog… Usted, que también ha estudiado Freud, Jung… Me gustó esto: «Consigo controlar mis dueños mientras duermo. Elijo qué soñar, hacia dónde ir». –Es verdad. Ser artista no es ser sabio. Los sabios no hacen arte. Son quienes saben de ciencia, por ejemplo. Conocen cómo acabar con las guerras, el hambre… Eso otra cosa. La ciencia es interesante, pero no es arte. Es una ciencia. Nada más. –Mi última pregunta… Todo el mundo le estudia. ¿Usted qué estudia de su mujer, por ejemplo? ¿Qué aprende de ella?–Le enseñé muchas cosas, y con todo eso no para de ayudarme. Lo maravilloso es compartir enseñanzas. Dejarse enseñar, tener humildad para esto. Uno de los últimos surrealistas vivos parece haber bajado definitivamente de la montaña sacra para, entre los mortales, compartir su testamento autobiográfico: ‘Art Sin Fin’ (Editorial Taschen) . Dos volúmenes que, en sí, son monolitos artísticos. Supone un homenaje a un ser poliédrico, con cientos de personalidades exploradas. Un artefacto literario –proyectado y editado en colaboración con M/M Paris y el filólogo Donatien Grau– que recoge el universo del director, músico, poeta, escritor, actor, psicoterapeuta, tarotista y mago del alma. También gran fabricante de marionetas, como no podía ser de otra manera. Alejandro Jodorowsky (1929, Tocopilla, Chile) atiende a ABC por videoconferencia en su hogar de París, donde vive desde hace años junto a su mujer, Pascale Montandon , diseñadora y directora de fotografía. De vez en cuando aparece su gato, con quien tiene un vínculo emocional profundo. Parece salir de una quimera existencial e infinita, un inframundo, pero todo puede ser mentira. La vida, al final, es un juego obtuso y complejo, y su significado más veraz está escrito en los arcanos mayores del tarot. O no. Ellos enseñan que, para salir del laberinto, en realidad no hay que intentar hacerlo. Solo así el propósito no se convierte en jaula. Kafka ya lo sabía . Por eso edificó imposibles (‘El Castillo’, ‘El Proceso’) y se dedicó a observarlos mientras le sometían. Al final, esta charla va de mirar para ver. Sin juicio, sin razón, sin sentido. «Matar al padre, al maestro… Para apropiarse de uno mismo», suelta desde un púlpito tan elevado que, en realidad, está cerca. Es precisamente por eso que no se ve. No podrían soportar tanto peso las ínfulas divinas que condecoran el aura de un aventajado, un profeta, un demiurgo. Un topo sacado de un oeste crepuscular y agónico. Un páramo agreste insalubre, animado por las notas de una flauta. Un recorrido álmico. Un inicio sin el ansiado final. Sin respuestas coherentes… Sin preguntas acertadas. –Leyendo su último trabajo, quería comenzar por dos frases potentes que menciona: «Tú eres yo; yo soy tú» y «El hombre no puede saltar fuera de su sombra». –Son esferas del cerebro. Uno esto lo descubre sin quererlo. ¿Cómo explicar todo? Creo que el ser humano debe integrar su sombra. Se hace a través de la renovación del arte, entre otras cosas. En el título de mi última obra aparecen tres palabras con tres letras cada una. Es arte sin fin. La vida es la realización de arte puro, y esto no es política ni nada por el estilo. –¿Cuál es el gran misterio de la vida?–Saber quiénes somos. Somos muchas partes unidas y amalgamadas. El cerebro da el intelecto, la inteligencia. Luego está el corazón, el amor simplemente. El amor por la vida, la familia… La tercera parte es la sexualidad. El hombre es hombre, la mujer es mujer, los niños son niños… No lo afirmo, sino lo planteo. Todos los gatos son gatos y los caballos son caballos. No hay excepciones. Esto es muy interesante.–¿Qué significa que todos los gatos son gatos?–Los gatos son animales. Nosotros, también. No somos más que ellos. Tampoco que los piojos. Pensando así, creo que podemos sostener mejor la vida entre todos. Parece complicado, pero en realidad es muy sencillo. –Mi carta favorita del tarot es El loco, la primera de los arcanos mayores. La única que no tiene número. Es alguien que se atreve a iniciar el camino hacia la espiritualidad, y además es impulsado por un animal: el perro. –En realidad, es una carta sin nombre, porque en el tarot el nombre es el número. El nombre no vale. A mí me interesan los números, y El loco no tiene número. No se sabe si él es hombre, con o sin valor. Ni si el perro lo es. Todo es todo. Nada es todo. –En mi habitación tengo enmarcada la carta número doce. Más que nada para recordarme que tengo que salir de la caja. Lógicamente, hablamos del Colgado, el Ahorcado. –Es una figura que está al revés. Mira al cielo, y eso es todo el misterio que hay a nuestro alrededor. El cielo es una mancha. ¿Qué es una mancha? No lo sé. Nadie lo sabe. –’El Topo’, ‘La montaña sacra’… Hablemos de sus películas. Aparecen recogidas en el recopilatorio de Taschen. También su relación con otros artistas del movimiento pánico: Arrabal o Topor. –Cada persona tiene un lenguaje propio. En esta conversación simpática todo es relativo. Tú me preguntas y yo te contesto, pero también es al revés. Somos un cerebro. También una unión de muchas formas. Actuamos con ojos, nariz, orejas… Para ver, oler y oír. También con boca, pero eso para callarse. Se habla demasiado. También yo. Por supuesto. «Matar es una palabra sola; no es un hecho. Somos materia para ser transformada. ¿Tienes perros?» Jodorowsky –¿Para usted qué significa el sexo?–Somos madres y padres. Tenemos padres y madres. Todos. También nos tenemos a nosotros mismos, pero no sabemos quiénes somos. Es lo que te puedo decir. –En su libro ‘Psicomagia’ me causó impresión esta cita: «Matar al padre-maestro para ser uno mismo».–Sí, matarle metafóricamente para después rehacerle. Matar es una palabra sola; no es un hecho. Somos materia para ser transformada. ¿Tienes perros?–Sí, una que se llama Rita. –Yo tengo un gatito. Estudio, y él salta para interponerse entre mis libros y mis ojos. Me da rabia, porque me interesa mucho leer. Gracias a esto he descubierto que él me interesa mucho más. –Ayudan a trabajar el apego, los perros y gatos. Para ellos, cualquier amor recibido es suficiente. –No, no, no… Te equivocas. ¿Por qué lo reduces solo a perros y gatos? En el campo es el caballo. No son perros ni gatos. En África, el elefante es quien instruye. Hay muchos animales. Todos son nuestros guías. –La conciencia humana produce un dolor, una rabia, una ira o un rencor que ellos no conocen. Son vírgenes de espíritu. –Nosotros tenemos todos los animales juntos en el tercer ojo. Todos somos el sol. Desarrollamos una fuerza. Está en el cráneo, que es tan grande como París. Es una superficie que nos acepta entero. Nos mira, nos reconoce. No sé si lo vemos siempre… El tercer ojo, sí. –No quisiera perderme del todo. Rescato otra frase tótem de ‘Art Sin Fin’. «No hay que enseñar al subconsciente el lenguaje de la realidad sino a ella el lenguaje de los sueños». ¿Qué quiere decir?–El lenguaje de los sueños es cuando dormimos. Ahí se abre un mundo entero para ver qué va a suceder. Insisto con lo de descubrir, para poder sobrevivir, quién soy yo, quién eres tú. ¿Te convence?«Nosotros tenemos todos los animales juntos en el tercer ojo. Todos somos el sol. Desarrollamos una fuerza. Está en el cráneo, que es tan grande como París» Jodorowsky –Sí. Tengo anotada aquí otra idea de Psicomagia, esa técnica que usted usa para la sanación. Cuando tiene un pensamiento intrusivo que le atormenta usa un método eficaz, aunque complicado, para neutralizarlo: lo exorciza intentando extirpar el paso precedente, precisamente el del propósito de extirparlo y exorcizarlo. Así, ya no hay voces recurrentes -tan diabólicas como tentadoras- que le dicen: «Ven, ven, ven aquí» Un poder de autocontrol total. Es como olvidar que uno quiere olvidar. ¿Cuánto ha estudiado o sufrido para llegar ahí?–Voy a la matriz. Todo en nuestra vida, sin que nos demos cuenta, son pasos diferentes de la realidad que estamos dando. Lo diferente de la realidad es la realidad misma. ¿Sabes qué es el cielo? La realidad. Es difícil aceptarlo, pero es la verdad. –No sé si me entendió. Lo que quería decir es que cuando uno tiene el propósito de hacer algo, lo normal es que ese sea precisamente el motivo para que no suceda. El objetivo es jaula. En su caso, la clave es que no parte con un objetivo. Detiene precisamente esa idea voraz de querer tener una intención. Está en el nirvana, algo así. –Te voy a decir una cosa. Tengo 97 años. Soy un viejo. Voy camino de ser centenario. ¿Se nota? Creo que no, porque en realidad no es real. Uno se puede desarrollar de diferentes maneras. Hazme una pregunta… Te la respondo a través del tarot. –¿Quiénes somos?–Los seres invisibles. –Volvamos a sus películas citadas antes. También la fallida ‘Dune’ (basada en la novela de Frank Herbert, 1965), quizás el mayor largometraje jamás realizado. –’La montaña sagrada’ es ‘El Topo’, y al revés. Son disfraces. Todos son disfraces. No hay montañas sagradas, porque no estamos hablando de animales. Solo ellos pueden ser sagrados. La silla donde me siento tampoco es sagrada. En la iglesia hay muchos asientos, pero ninguno es sagrado. ‘El Topo’ parece ser un ladrón, pero también un santo. ‘Dune’… ¿Qué decir? Es una sociedad humana que trata de agrandarse con el espíritu. Trabaja para eso. Pretende ser alguien sano, fuerte, que se conoce a sí mismo. –¿Usted se conoce?–A mí me siguen conociendo a través de libros y películas. Cada carrera que hago es cobardía. Me estoy separando de algo, y es precisamente que por eso corro. Correr es buscar algo que veo a lo lejos. Así conocí a mi mujer, por ejemplo. Quise comprarle un cuadro, el más pequeño de todos, el más económico. Estaba escrito todo. –Leyendo su biografía… La danza de la realidad… Habla de los arquetipos, la alquimia… ¿Cree en la cocreación? ¿Cree en eso?–Hay fuerzas que nos obligan a buscar determinadas cosas. –Para darle un sentido a la existencia. –Sí, eso es. Lo necesitamos porque no la conocemos. Creíamos conocerlo, pero no estamos seguro del todo. Hay que edificar sociedades espirituales. En mi caso, todos los domingos subo mensajes a mis redes sociales. Me ayuda Pascale, mi mujer. Subo mensajes para contrarrestar el ruido, las peleas, las guerras. –¿El arte salvará el mundo?–El planeta se está moviendo para salvarse de lo que acontece. ¿Cómo te explico esto? La tierra nos está ayudando, y al revés. Pero ni ella sabe quiénes somos, ni viceversa. No sabemos nada. Me gustaría que existiera Dios, pero no puedo comprobarlo. Hay cosas que suceden, pero no se pueden demostrar. «En mi caso, todos los domingos subo mensajes a mis redes sociales. Me ayuda Pascale, mi mujer. Subo mensajes para contrarrestar el ruido, las peleas, las guerras.»–En el documental ‘Psicomagia’ usa precisamente la magia para curar a las personas. Arte, belleza, perdón, amor, empatía… Valores que mueven el mundo, pero no son fáciles de llevar a cabo. –Depende. Para otros son fáciles. Nada está marcado por ley. No hay que generalizar. Hay fuerzas que navegan en nuestra sangre. La sangre sabe más que la inteligencia. ¿Lo entiendes?– ¿Le gusta la carta de la muerte? Usted habla de transformación, transmisión. Es el número trece. –En el movimiento del universo la muerte no existe. Está en nuestra mente, porque nos la inculcaron en un planeta muy pequeño como el nuestro. Nadie puede afirmar que alguien haya muerto. No es certificable. Es posible que esté viva de otra forma. No lo sabemos. Las formas necesitan una fuerza para darse cuenta que no hay formas, sino nuevas formas. Lo que existe, es así sólo durante un lapsus de tiempo. Luego no… Después, otra vez sí. Todo muta. –Para terminar, hablemos de música. David Bowie y Franco Battiato fueron dos genios cantautores que exploraron otros mundos, otras dimensiones, como usted. El siciliano escribió una canción titulada así: ‘L’ombra della luce’. Es como si lo que creemos luz en -este mundo- fuera falso. La luz es otra cosa. Verla aquí sería como banalizarla. Ustedes trabajaron juntos. Les unió el misticismo, la búsqueda interior… Viajes a otros planetas, otros mundos.–Quise mucho a Battiato. Habíamos construido una especie de convento en la montaña. Se murió, y por eso está aquí, vivo. Estamos hablando de él. Está en nuestro cerebro ahora. Estamos sosteniendo a un muerto, luego está vivo. –Entonces nunca moriremos. Nunca. Siempre, con el recuerdo que dejemos, habrá alguien que nos sostenga. Noticia relacionada No No premio zenda de honor Fernando Arrabal: «Mi biografía es mi mejor obra de teatro» Karina Sainz Borgo–Quería hablar de otros artistas-amigos quienes se han influenciado recíprocamente. David Lynch, Fellini y su mundo onírico, Milo Manara con Los Borgia, W. Herzog… Usted, que también ha estudiado Freud, Jung… Me gustó esto: «Consigo controlar mis dueños mientras duermo. Elijo qué soñar, hacia dónde ir». –Es verdad. Ser artista no es ser sabio. Los sabios no hacen arte. Son quienes saben de ciencia, por ejemplo. Conocen cómo acabar con las guerras, el hambre… Eso otra cosa. La ciencia es interesante, pero no es arte. Es una ciencia. Nada más. –Mi última pregunta… Todo el mundo le estudia. ¿Usted qué estudia de su mujer, por ejemplo? ¿Qué aprende de ella?–Le enseñé muchas cosas, y con todo eso no para de ayudarme. Lo maravilloso es compartir enseñanzas. Dejarse enseñar, tener humildad para esto. RSS de noticias de cultura
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