Durante años, Jordi Cruz fue mucho más que el rostro de ‘Art Attack‘. Para toda una generación de espectadores, el presentador se convirtió en una figura inseparable de las tardes frente al televisor, las manualidades imposibles y aquella invitación constante a dejar volar la imaginación. Sin embargo, detrás de ese recuerdo colectivo había una persona con sus propias inquietudes, sueños y ganas de explorar nuevos caminos. Ahora, el comunicador vive una de las etapas más personales de su trayectoria, con un proyecto empresarial que le ha permitido dar un giro a su carrera y mirar al futuro con renovada ilusión.
El mítico presentador infantil ha encontrado en su nuevo proyecto empresarial una oportunidad para cumplir un sueño que arrastraba desde la adolescencia. Tras años marcado por el cariño de toda una generación, reconoce que tuvo que aprender a desprenderse de las expectativas ajenas y volver a escuchar sus propios deseos
Durante años, Jordi Cruz fue mucho más que el rostro de ‘Art Attack‘. Para toda una generación de espectadores, el presentador se convirtió en una figura inseparable de las tardes frente al televisor, las manualidades imposibles y aquella invitación constante a dejar volar la imaginación. Sin embargo, detrás de ese recuerdo colectivo había una persona con sus propias inquietudes, sueños y ganas de explorar nuevos caminos. Ahora, el comunicador vive una de las etapas más personales de su trayectoria, con un proyecto empresarial que le ha permitido dar un giro a su carrera y mirar al futuro con renovada ilusión.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
