Los expertos en hábitos saludables coinciden en dos cosas: No hay peor lesión que el sedentarismo, y si el ejercicio físico fuera un suplemento, no habría doctor en el planeta que no lo recetara. La ciencia ha demostrado en infinidad de ocasiones que hacer ejercicio disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes, que reduce las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer, rebaja el riesgo de sufrir estrés y Alzheimer, mejora los síntomas de la depresión y nos ayuda a envejecer saludablemente.Mantenerse activos de forma constante y cotidiana es fundamental. Un estilo de vida sin este hábito puede llegar a ocasionar consecuencias muy graves en nuestra salud: Estima la Organización Mundial de la Salud (OMS) que provoca 1,9% de defunciones en todo el mundo y causa un 22% de los casos de cardiopatía isquémica. De hecho el 6% de las muertes mundiales se atribuyen a la inactividad física. Y es que el cuerpo está hecho para moverse, y cada vez son más los expertos que nos recomiendan prestar atención a la fuerza y al cardio en zona 2-¿Es más importante el tiempo de esfuerzo o la intensidad?En este contexto se ha pronunciado el cardiólogo José Abellán, médico con máster en Riesgo Cardiovascular por la UCAM y en Cardiología Intervencionista por la Universidad Rey Juan Carlos, que ha explicado los hallazgos de una investigación más que interesante sobre el ejercicio y el corazón en un vídeo en sus plataformas digitales.Se trata de un estudio publicado en la Revista Europea de Cardiología que cambia un poco la vista de lo que se entendía por el ejercicio cardiovascular y sus efectos sobre el órgano muscular hueco. Los resultados apuntan a que el entrenamiento a intensidad moderada o baja puede generar un mayor beneficio cardíaco que las sesiones de alta intensidad.El experto ha explicado en el vídeo publicado en Instagram, los hallazgos de esta investigación que analizó durante tres meses a más de 150 deportistas de resistencia – en este caso de ciclistas profesionales. «Nos habían dicho que para mejorar el corazón hay que entrenar muy intenso, pero este estudio sugiere algo distinto y, como cardiólogo, me ha sorprendido bastante», asegura.Según detalla, los investigadores utilizaron datos reales de pulsómetros para evaluar cómo respondía el corazón de cada atleta. «La sorpresa fue que el corazón se adaptaba mejor al tiempo total de entrenamiento y al trabajo en zonas de baja y moderada intensidad -concretamente las zonas 1 y 2- que al ejercicio de alta intensidad. Es lo que hacía que el corazón se volviera más eficiente al bombear», explica el especialista, que ahonda en que el tiempo en esas zonas de frecuencia cardíaca más bajas se relacionó directamente con un corazón más grande y fuerte.«Tiene una lógica fisiológica. El corazón es un músculo que se adapta a tus necesidades, y cuando entrenas a menor intensidad, late más despacio y tiene más tiempo para llenarse. Esa mayor carga de volumen es un estímulo que favorece la adaptación cardíaca», señala.Qué son las zonas de entrenamiento y qué significa estar en cada unaZona 1 (Muy Suave/Recuperación): Intensidad: Muy ligera (50-60% Frecuencia cardíaca máxima). Sensación: Puedes hablar perfectamente, es como caminar a paso ligero o trote muy suave. Objetivo: Calentamiento, enfriamiento y recuperación activa (quitar agujetas). Zona 2 (Base Aeróbica/Resistencia): Intensidad: Ligera a media (60-70% Frecuencia cardíaca máxima). Sensación: Cómoda, puedes mantener una conversación larga mientras corres o pedaleas. Objetivo: Desarrollar la resistencia base, aumentar la eficiencia mitocondrial (uso de grasas como combustible) y mejorar la salud cardiovascular.Este descubrimiento refuerza la importancia de incluir más trabajo en ‘zona 2’ dentro de los programas de entrenamiento. Incluso algo tan simple como una caminata rápida -que se sitúa en la llamada zona 1- puede aportar beneficios significativos si se realiza de forma constante.«Ojo, esto no significa que la alta intensidad no sirva», matiza el experto, que puntualiza que el hallazgo «recuerda algo importante: no todo es entrenar fuerte. También importa entrenar más tiempo. El ejercicio moderado puede ser una herramienta muy potente para mejorar la salud cardiovascular». Los expertos en hábitos saludables coinciden en dos cosas: No hay peor lesión que el sedentarismo, y si el ejercicio físico fuera un suplemento, no habría doctor en el planeta que no lo recetara. La ciencia ha demostrado en infinidad de ocasiones que hacer ejercicio disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes, que reduce las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer, rebaja el riesgo de sufrir estrés y Alzheimer, mejora los síntomas de la depresión y nos ayuda a envejecer saludablemente.Mantenerse activos de forma constante y cotidiana es fundamental. Un estilo de vida sin este hábito puede llegar a ocasionar consecuencias muy graves en nuestra salud: Estima la Organización Mundial de la Salud (OMS) que provoca 1,9% de defunciones en todo el mundo y causa un 22% de los casos de cardiopatía isquémica. De hecho el 6% de las muertes mundiales se atribuyen a la inactividad física. Y es que el cuerpo está hecho para moverse, y cada vez son más los expertos que nos recomiendan prestar atención a la fuerza y al cardio en zona 2-¿Es más importante el tiempo de esfuerzo o la intensidad?En este contexto se ha pronunciado el cardiólogo José Abellán, médico con máster en Riesgo Cardiovascular por la UCAM y en Cardiología Intervencionista por la Universidad Rey Juan Carlos, que ha explicado los hallazgos de una investigación más que interesante sobre el ejercicio y el corazón en un vídeo en sus plataformas digitales.Se trata de un estudio publicado en la Revista Europea de Cardiología que cambia un poco la vista de lo que se entendía por el ejercicio cardiovascular y sus efectos sobre el órgano muscular hueco. Los resultados apuntan a que el entrenamiento a intensidad moderada o baja puede generar un mayor beneficio cardíaco que las sesiones de alta intensidad.El experto ha explicado en el vídeo publicado en Instagram, los hallazgos de esta investigación que analizó durante tres meses a más de 150 deportistas de resistencia – en este caso de ciclistas profesionales. «Nos habían dicho que para mejorar el corazón hay que entrenar muy intenso, pero este estudio sugiere algo distinto y, como cardiólogo, me ha sorprendido bastante», asegura.Según detalla, los investigadores utilizaron datos reales de pulsómetros para evaluar cómo respondía el corazón de cada atleta. «La sorpresa fue que el corazón se adaptaba mejor al tiempo total de entrenamiento y al trabajo en zonas de baja y moderada intensidad -concretamente las zonas 1 y 2- que al ejercicio de alta intensidad. Es lo que hacía que el corazón se volviera más eficiente al bombear», explica el especialista, que ahonda en que el tiempo en esas zonas de frecuencia cardíaca más bajas se relacionó directamente con un corazón más grande y fuerte.«Tiene una lógica fisiológica. El corazón es un músculo que se adapta a tus necesidades, y cuando entrenas a menor intensidad, late más despacio y tiene más tiempo para llenarse. Esa mayor carga de volumen es un estímulo que favorece la adaptación cardíaca», señala.Qué son las zonas de entrenamiento y qué significa estar en cada unaZona 1 (Muy Suave/Recuperación): Intensidad: Muy ligera (50-60% Frecuencia cardíaca máxima). Sensación: Puedes hablar perfectamente, es como caminar a paso ligero o trote muy suave. Objetivo: Calentamiento, enfriamiento y recuperación activa (quitar agujetas). Zona 2 (Base Aeróbica/Resistencia): Intensidad: Ligera a media (60-70% Frecuencia cardíaca máxima). Sensación: Cómoda, puedes mantener una conversación larga mientras corres o pedaleas. Objetivo: Desarrollar la resistencia base, aumentar la eficiencia mitocondrial (uso de grasas como combustible) y mejorar la salud cardiovascular.Este descubrimiento refuerza la importancia de incluir más trabajo en ‘zona 2’ dentro de los programas de entrenamiento. Incluso algo tan simple como una caminata rápida -que se sitúa en la llamada zona 1- puede aportar beneficios significativos si se realiza de forma constante.«Ojo, esto no significa que la alta intensidad no sirva», matiza el experto, que puntualiza que el hallazgo «recuerda algo importante: no todo es entrenar fuerte. También importa entrenar más tiempo. El ejercicio moderado puede ser una herramienta muy potente para mejorar la salud cardiovascular». Los expertos en hábitos saludables coinciden en dos cosas: No hay peor lesión que el sedentarismo, y si el ejercicio físico fuera un suplemento, no habría doctor en el planeta que no lo recetara. La ciencia ha demostrado en infinidad de ocasiones que hacer ejercicio disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes, que reduce las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer, rebaja el riesgo de sufrir estrés y Alzheimer, mejora los síntomas de la depresión y nos ayuda a envejecer saludablemente.Mantenerse activos de forma constante y cotidiana es fundamental. Un estilo de vida sin este hábito puede llegar a ocasionar consecuencias muy graves en nuestra salud: Estima la Organización Mundial de la Salud (OMS) que provoca 1,9% de defunciones en todo el mundo y causa un 22% de los casos de cardiopatía isquémica. De hecho el 6% de las muertes mundiales se atribuyen a la inactividad física. Y es que el cuerpo está hecho para moverse, y cada vez son más los expertos que nos recomiendan prestar atención a la fuerza y al cardio en zona 2-¿Es más importante el tiempo de esfuerzo o la intensidad?En este contexto se ha pronunciado el cardiólogo José Abellán, médico con máster en Riesgo Cardiovascular por la UCAM y en Cardiología Intervencionista por la Universidad Rey Juan Carlos, que ha explicado los hallazgos de una investigación más que interesante sobre el ejercicio y el corazón en un vídeo en sus plataformas digitales.Se trata de un estudio publicado en la Revista Europea de Cardiología que cambia un poco la vista de lo que se entendía por el ejercicio cardiovascular y sus efectos sobre el órgano muscular hueco. Los resultados apuntan a que el entrenamiento a intensidad moderada o baja puede generar un mayor beneficio cardíaco que las sesiones de alta intensidad.El experto ha explicado en el vídeo publicado en Instagram, los hallazgos de esta investigación que analizó durante tres meses a más de 150 deportistas de resistencia – en este caso de ciclistas profesionales. «Nos habían dicho que para mejorar el corazón hay que entrenar muy intenso, pero este estudio sugiere algo distinto y, como cardiólogo, me ha sorprendido bastante», asegura.Según detalla, los investigadores utilizaron datos reales de pulsómetros para evaluar cómo respondía el corazón de cada atleta. «La sorpresa fue que el corazón se adaptaba mejor al tiempo total de entrenamiento y al trabajo en zonas de baja y moderada intensidad -concretamente las zonas 1 y 2- que al ejercicio de alta intensidad. Es lo que hacía que el corazón se volviera más eficiente al bombear», explica el especialista, que ahonda en que el tiempo en esas zonas de frecuencia cardíaca más bajas se relacionó directamente con un corazón más grande y fuerte.«Tiene una lógica fisiológica. El corazón es un músculo que se adapta a tus necesidades, y cuando entrenas a menor intensidad, late más despacio y tiene más tiempo para llenarse. Esa mayor carga de volumen es un estímulo que favorece la adaptación cardíaca», señala.Qué son las zonas de entrenamiento y qué significa estar en cada unaZona 1 (Muy Suave/Recuperación): Intensidad: Muy ligera (50-60% Frecuencia cardíaca máxima). Sensación: Puedes hablar perfectamente, es como caminar a paso ligero o trote muy suave. Objetivo: Calentamiento, enfriamiento y recuperación activa (quitar agujetas). Zona 2 (Base Aeróbica/Resistencia): Intensidad: Ligera a media (60-70% Frecuencia cardíaca máxima). Sensación: Cómoda, puedes mantener una conversación larga mientras corres o pedaleas. Objetivo: Desarrollar la resistencia base, aumentar la eficiencia mitocondrial (uso de grasas como combustible) y mejorar la salud cardiovascular.Este descubrimiento refuerza la importancia de incluir más trabajo en ‘zona 2’ dentro de los programas de entrenamiento. Incluso algo tan simple como una caminata rápida -que se sitúa en la llamada zona 1- puede aportar beneficios significativos si se realiza de forma constante.«Ojo, esto no significa que la alta intensidad no sirva», matiza el experto, que puntualiza que el hallazgo «recuerda algo importante: no todo es entrenar fuerte. También importa entrenar más tiempo. El ejercicio moderado puede ser una herramienta muy potente para mejorar la salud cardiovascular». RSS de noticias de bienestar
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