José de los Camarones (Jerez de la Frontera, Cádiz, 71 años) asegura que puede saber si un hombre es adinerado sólo con verle andar y no es por la ropa que vista. «Si no va con bulla, ese tiene dinero», afirma. Lo mismo le pasa a él con su flamencura. Cualquiera que lo vea paseando por la calle, y sin necesidad de que se arranque a cantar, pensará: «Ahí va un flamenco». Sus zapatos relucientes, su melena gris recién peinada, su chaleco con alfiler y cadenita al bolsillo y, cómo no, los andares y las hechuras. Exactamente lo mismo le pasa a su compadre Capullo de Jerez (Jerez de la Frontera, 72 años), con su pañuelo de seda en el bolsillo de la guayabera fresquita para los calores sevillanos de finales de septiembre.
Los cantaores jerezanos llevan este miércoles a la Bienal de Flamenco de Sevilla el espectáculo ‘Los flamencos no van a la barbería’
José de los Camarones (Jerez de la Frontera, Cádiz, 71 años) asegura que puede saber si un hombre es adinerado sólo con verle andar y no es por la ropa que vista. «Si no va con bulla, ese tiene dinero», afirma. Lo mismo le pasa a él con su flamencura. Cualquiera que lo vea paseando por la calle, y sin necesidad de que se arranque a cantar, pensará: «Ahí va un flamenco». Sus zapatos relucientes, su melena gris recién peinada, su chaleco con alfiler y cadenita al bolsillo y, cómo no, los andares y las hechuras. Exactamente lo mismo le pasa a su compadre Capullo de Jerez (Jerez de la Frontera, 72 años), con su pañuelo de seda en el bolsillo de la guayabera fresquita para los calores sevillanos de finales de septiembre.
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