El sector del vino anda con los pantalones del revés. El consumo de alcohol ha caído. Esta situación es transversal a toda tipología. Sin embargo, parece que los lamentos son más sonoros en el segmento vitivinícola, donde el miedo a perder las esencias son un lastre. Pero ha llegado la hora del cambio. Y debe ser ya. Así se puso de manifiesto ayer en la ‘Asamblea General 2026 de la Federación Española del Vino’.En concreto, durante la mesa redonda ‘Reinventarse sin perder la esencia’, expertos del sector dieron su visión sobre cómo conseguir parar la sangría de consumidores. Aunque las cartas están marcadas. En las ponencias previas surgió la imagen de la cantante Rosalía en un par de ocasiones. Se trata de un paradigma de cambio y atracción de jóvenes –y no tan jóvenes–. Un aviso claro de que ha llegado el momento de actuar.Todo esto hay que hacerlo ante un cambio de paradigma social, económico, emocional… y lo debe hacer un sector anclado a la tierra, a las costumbres, en muchos casos de ámbito familiar. La tarea parece sencilla, y pese a que los mensajes están claros, surge el miedo a que cambiar todo esto provoque una pérdida de la esencia. La esencia que tanto pesa.Noticia relacionada general No No Jack Daniel’s y Beefeater buscan un matrimonio de 29.000 millones en plena crisis de consumo Raúl MasaEn esta mesa redonda sectorial, el director de Marketing en Félix Solís , Gerardo Alonso , ha dejado claro que sí o sí hay que «diversificar para llegar a mayores ocasiones de consumo». Esto es fundamental. El vino no puede estar ligado solamente a la gastronomía. Debe generar sus micromomentos. En un festival, de vacaciones; solo, acompañado; fuera de casa, dentro…Hay otra cuestión que ha abordado Alonso, y no escapa a nadie que se acerca al mundo del vino, y tiene que ver con los precios. En concreto, con la accesibilidad. Cuatro o cinco euros por copa es un problema para el consumidor ocasional o, precisamente, para ese público más joven que pretende atraer el mundo del vino. En el debate también participó la cofundadora de Lácrima Terrae , Alba Atienza , que expuso con bastante tino el hecho de que el vino no esté presente en muchas situaciones de ocio donde precisamente hay jóvenes. Hizo referencias a cierto tipo de fiestas, festivales, zonas de playa, en los cuales es difícil encontrar un vino acorde al momento.Ideas muy clarasEl sentir general en el sector del vino, en lo que respecta a la entrada al consumo de un público más joven, es muy claro el diagnóstico, pero a veces cuesta llevarlo a la práctica. El director de Marketing en Bodegas Emilio Moro , Héctor Medina , advierte que el vino debería salir a otros entornos culturales, relacionados con la moda, la música o el cine. Se trata de lugares, explica, donde el vino debería ganar protagonismo.Sobre cómo reenfocar el vino ante la sociedad, el director de Marketing en Bodegas LAN , Alberto Saldón , estima que se debería quitar «un poco de ritual». Asume que se han creado unas barreras de entradas demasiado grandes.El problema del acceso al mundo del vino por parte de los jóvenes está muy localizado, aunque comparte cuestiones estructurales con la entrada para cualquier persona. Tiene que ver con el precio, la variedad, un lenguaje poco inclusivo –en ocasiones–. En estos momentos de crisis en el comercio global, abrirse a un mayor volumen de consumidores será clave.Mensaje positivoEl presidente de la Federación Española del Vino (FEV), Pedro Ferrer, subrayó durante la clausura de la Asamblea la necesidad de que el sector vitivinícola español refuerce su capacidad para crear valor, mejorar su competitividad y conectar con el consumidor, en un momento especialmente complejo marcado por la incertidumbre normativa, la evolución inestable de los mercados internacionales y profundos cambios sociales, culturales y de consumo.A pesar de estos retos, Ferrer trasladó un mensaje de confianza y optimismo, destacando la demostrada capacidad del sector para adaptarse, innovar y seguir enamorando a los consumidores al tiempo que aporta valor económico, social y territorial a nuestro país. «El papel de la FEV no es solo reaccionar ante las dificultades, sino anticiparse y contribuir activamente a construir un marco estable, coherente y previsible que permita a nuestras bodegas desarrollarse con garantías y enfocarse en hacer los mejores vinos y hacerlos llegar a los consumidores de todo el mundo», aseguró. El sector del vino anda con los pantalones del revés. El consumo de alcohol ha caído. Esta situación es transversal a toda tipología. Sin embargo, parece que los lamentos son más sonoros en el segmento vitivinícola, donde el miedo a perder las esencias son un lastre. Pero ha llegado la hora del cambio. Y debe ser ya. Así se puso de manifiesto ayer en la ‘Asamblea General 2026 de la Federación Española del Vino’.En concreto, durante la mesa redonda ‘Reinventarse sin perder la esencia’, expertos del sector dieron su visión sobre cómo conseguir parar la sangría de consumidores. Aunque las cartas están marcadas. En las ponencias previas surgió la imagen de la cantante Rosalía en un par de ocasiones. Se trata de un paradigma de cambio y atracción de jóvenes –y no tan jóvenes–. Un aviso claro de que ha llegado el momento de actuar.Todo esto hay que hacerlo ante un cambio de paradigma social, económico, emocional… y lo debe hacer un sector anclado a la tierra, a las costumbres, en muchos casos de ámbito familiar. La tarea parece sencilla, y pese a que los mensajes están claros, surge el miedo a que cambiar todo esto provoque una pérdida de la esencia. La esencia que tanto pesa.Noticia relacionada general No No Jack Daniel’s y Beefeater buscan un matrimonio de 29.000 millones en plena crisis de consumo Raúl MasaEn esta mesa redonda sectorial, el director de Marketing en Félix Solís , Gerardo Alonso , ha dejado claro que sí o sí hay que «diversificar para llegar a mayores ocasiones de consumo». Esto es fundamental. El vino no puede estar ligado solamente a la gastronomía. Debe generar sus micromomentos. En un festival, de vacaciones; solo, acompañado; fuera de casa, dentro…Hay otra cuestión que ha abordado Alonso, y no escapa a nadie que se acerca al mundo del vino, y tiene que ver con los precios. En concreto, con la accesibilidad. Cuatro o cinco euros por copa es un problema para el consumidor ocasional o, precisamente, para ese público más joven que pretende atraer el mundo del vino. En el debate también participó la cofundadora de Lácrima Terrae , Alba Atienza , que expuso con bastante tino el hecho de que el vino no esté presente en muchas situaciones de ocio donde precisamente hay jóvenes. Hizo referencias a cierto tipo de fiestas, festivales, zonas de playa, en los cuales es difícil encontrar un vino acorde al momento.Ideas muy clarasEl sentir general en el sector del vino, en lo que respecta a la entrada al consumo de un público más joven, es muy claro el diagnóstico, pero a veces cuesta llevarlo a la práctica. El director de Marketing en Bodegas Emilio Moro , Héctor Medina , advierte que el vino debería salir a otros entornos culturales, relacionados con la moda, la música o el cine. Se trata de lugares, explica, donde el vino debería ganar protagonismo.Sobre cómo reenfocar el vino ante la sociedad, el director de Marketing en Bodegas LAN , Alberto Saldón , estima que se debería quitar «un poco de ritual». Asume que se han creado unas barreras de entradas demasiado grandes.El problema del acceso al mundo del vino por parte de los jóvenes está muy localizado, aunque comparte cuestiones estructurales con la entrada para cualquier persona. Tiene que ver con el precio, la variedad, un lenguaje poco inclusivo –en ocasiones–. En estos momentos de crisis en el comercio global, abrirse a un mayor volumen de consumidores será clave.Mensaje positivoEl presidente de la Federación Española del Vino (FEV), Pedro Ferrer, subrayó durante la clausura de la Asamblea la necesidad de que el sector vitivinícola español refuerce su capacidad para crear valor, mejorar su competitividad y conectar con el consumidor, en un momento especialmente complejo marcado por la incertidumbre normativa, la evolución inestable de los mercados internacionales y profundos cambios sociales, culturales y de consumo.A pesar de estos retos, Ferrer trasladó un mensaje de confianza y optimismo, destacando la demostrada capacidad del sector para adaptarse, innovar y seguir enamorando a los consumidores al tiempo que aporta valor económico, social y territorial a nuestro país. «El papel de la FEV no es solo reaccionar ante las dificultades, sino anticiparse y contribuir activamente a construir un marco estable, coherente y previsible que permita a nuestras bodegas desarrollarse con garantías y enfocarse en hacer los mejores vinos y hacerlos llegar a los consumidores de todo el mundo», aseguró. El sector del vino anda con los pantalones del revés. El consumo de alcohol ha caído. Esta situación es transversal a toda tipología. Sin embargo, parece que los lamentos son más sonoros en el segmento vitivinícola, donde el miedo a perder las esencias son un lastre. Pero ha llegado la hora del cambio. Y debe ser ya. Así se puso de manifiesto ayer en la ‘Asamblea General 2026 de la Federación Española del Vino’.En concreto, durante la mesa redonda ‘Reinventarse sin perder la esencia’, expertos del sector dieron su visión sobre cómo conseguir parar la sangría de consumidores. Aunque las cartas están marcadas. En las ponencias previas surgió la imagen de la cantante Rosalía en un par de ocasiones. Se trata de un paradigma de cambio y atracción de jóvenes –y no tan jóvenes–. Un aviso claro de que ha llegado el momento de actuar.Todo esto hay que hacerlo ante un cambio de paradigma social, económico, emocional… y lo debe hacer un sector anclado a la tierra, a las costumbres, en muchos casos de ámbito familiar. La tarea parece sencilla, y pese a que los mensajes están claros, surge el miedo a que cambiar todo esto provoque una pérdida de la esencia. La esencia que tanto pesa.Noticia relacionada general No No Jack Daniel’s y Beefeater buscan un matrimonio de 29.000 millones en plena crisis de consumo Raúl MasaEn esta mesa redonda sectorial, el director de Marketing en Félix Solís , Gerardo Alonso , ha dejado claro que sí o sí hay que «diversificar para llegar a mayores ocasiones de consumo». Esto es fundamental. El vino no puede estar ligado solamente a la gastronomía. Debe generar sus micromomentos. En un festival, de vacaciones; solo, acompañado; fuera de casa, dentro…Hay otra cuestión que ha abordado Alonso, y no escapa a nadie que se acerca al mundo del vino, y tiene que ver con los precios. En concreto, con la accesibilidad. Cuatro o cinco euros por copa es un problema para el consumidor ocasional o, precisamente, para ese público más joven que pretende atraer el mundo del vino. En el debate también participó la cofundadora de Lácrima Terrae , Alba Atienza , que expuso con bastante tino el hecho de que el vino no esté presente en muchas situaciones de ocio donde precisamente hay jóvenes. Hizo referencias a cierto tipo de fiestas, festivales, zonas de playa, en los cuales es difícil encontrar un vino acorde al momento.Ideas muy clarasEl sentir general en el sector del vino, en lo que respecta a la entrada al consumo de un público más joven, es muy claro el diagnóstico, pero a veces cuesta llevarlo a la práctica. El director de Marketing en Bodegas Emilio Moro , Héctor Medina , advierte que el vino debería salir a otros entornos culturales, relacionados con la moda, la música o el cine. Se trata de lugares, explica, donde el vino debería ganar protagonismo.Sobre cómo reenfocar el vino ante la sociedad, el director de Marketing en Bodegas LAN , Alberto Saldón , estima que se debería quitar «un poco de ritual». Asume que se han creado unas barreras de entradas demasiado grandes.El problema del acceso al mundo del vino por parte de los jóvenes está muy localizado, aunque comparte cuestiones estructurales con la entrada para cualquier persona. Tiene que ver con el precio, la variedad, un lenguaje poco inclusivo –en ocasiones–. En estos momentos de crisis en el comercio global, abrirse a un mayor volumen de consumidores será clave.Mensaje positivoEl presidente de la Federación Española del Vino (FEV), Pedro Ferrer, subrayó durante la clausura de la Asamblea la necesidad de que el sector vitivinícola español refuerce su capacidad para crear valor, mejorar su competitividad y conectar con el consumidor, en un momento especialmente complejo marcado por la incertidumbre normativa, la evolución inestable de los mercados internacionales y profundos cambios sociales, culturales y de consumo.A pesar de estos retos, Ferrer trasladó un mensaje de confianza y optimismo, destacando la demostrada capacidad del sector para adaptarse, innovar y seguir enamorando a los consumidores al tiempo que aporta valor económico, social y territorial a nuestro país. «El papel de la FEV no es solo reaccionar ante las dificultades, sino anticiparse y contribuir activamente a construir un marco estable, coherente y previsible que permita a nuestras bodegas desarrollarse con garantías y enfocarse en hacer los mejores vinos y hacerlos llegar a los consumidores de todo el mundo», aseguró. 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