Juan José Madueño es periodista de ABC. Está especializado en sucesos, tribunales y situaciones de emergencias: incendios, ataques terroristas o temas migratorios de fronteras. En sus años en este periódico ha cubierto desde la muerte del pequeño Gabriel en Almería, al caso Julen, el salto masivo a la valla de Ceuta, la tragedia de Melilla o el ataque yihadista de Algeciras. Y ahora presenta este lunes en la Diputación de Málaga ‘El corazón de la brigada. Una vida entre llamas y ceniza’ , tras empotrarse con el fotoperiodista de Diario Sur Ñito Salas en las brigadas del Infoca andaluz en los 15 días más álgidos de la temporada de incendios forestales. El libro ya está disponible en Amazon. – ¿En qué momento decidió que era necesario contar en un libro la experiencia que viven los brigadistas a la hora de apagar un incendio?Todo empezó hace cuatro años. Fui a hacer un reportaje para ABC para ver cómo eran los trabajos de las brigadas en España. Después de entrevistar a Francisco Vera, un técnico de operaciones, pensé que lo verdaderamente interesante sería saber quiénes eran, de qué hablaban en la mesa, si sentían miedo, que hacían en su tiempo libre y qué pensaban sus familias.- ¿Cree que es necesaria una vocación visceral por el servicio público para dedicarse a este trabajo?El libro no versa solo sobre contar cómo se apaga un incendio, sino que trata de conocerlos a ellos. Saber que cada bombero forestal tiene una familia, que la echa de menos, que tras un incendio ha hablado con su hija para decirle esta noche no va a dormir a casa, porque mañana tiene que volver a entrar en el fuego. Una persona normal, pero al mismo tiempo extraordinaria. No es simplemente una vocación, es sentir que eres útil para el futuro de tus hijos. Noticia relacionada reportaje No No Una vida forjada por el fuego J. J. Madueño- ¿Siendo un trabajo en el que están al límite y no se permiten fallos, cómo gestionan sentimientos como el miedo?El miedo es inherente a cada persona. Todos tenemos miedo, y más en situaciones extremas. Pero cuando van a un incendio y observan el fuego, el miedo desaparece y solo piensan en la mejor forma de apagarlo. Además, trabajan con protocolos de seguridad muy estrictos que han de cumplir siempre.- ¿En ese entorno de tensión hay espacio para las bromas y el humor?Es importante salir un poco de la constante tensión que conlleva estar luchando contra las llamas. En periodos de relajación hay espacio para la convivencia y el humor. Pero cuando salta una alerta, automáticamente las miradas ya cambian y se ve un determinación que no había visto antes. – ¿Qué siente un bombero forestal cuando ve arder un paisaje que conoce, que ha recorrido o que forma parte de su vida?Hubo un incendio en Mijas que se extendió a la sierra de Alhaurín el Grande, y el pueblo se tiró literalmente al monte para ayudar a apagarlo. Se movilizó tanta gente que la dirección tuvo que organizarlos. Para el bombero forestal cualquier incendio es igual de importante. He hablado con personas que se emocionaban cuando te contaban por qué defendían la naturaleza. Les da igual dónde son cada árbol cuenta. – ¿Qué papel juega la confianza entre compañeros cuando literalmente su vida depende de ella?Lo primero es confiar en el técnico de operaciones, que realiza la primera lectura y dirige la extinción sobre el terreno. Luego también en el jefe de la brigada. En un incendio tenían que entrar en una acequia. Era una operación peligrosa, pero recuerdo que se lanzaron como leones. Uno de ellos me dijo que si su jefe de grupo le decía entrar no se lo pensaba. Confiaba plenamente. «La mayoría de los fuegos que se producen son por culpa del ser humano, ya sea por negligencia o por un pirómano»- El libro humaniza la figura del bombero forestal alejándola del héroe invulnerable. ¿Por qué era importante?Todo el mundo habla de efectivos, de brigadas, pero nadie sabe quiénes son ni cómo se llaman, ni lo que arriesgan cada vez que se lanzan a un incendio. El principal objetivo del libro es que al escucharlos, que cuando veamos un incendio sepamos que tienen un nombre y familia. No son un código. Son personas que se juegan la vida. Cuando la gente vea los operativos vestidos de amarillo delante de las llamas deben saber que son personas normales realizando una labor extraordinaria, jugándose la vida por defender algo que es de todos: la naturaleza. – ¿Qué papel cree que debería jugar la ciudadanía en la protección del entorno y la prevención de incendios?La concienciación es fundamental. Más del 90% de los incendios son negligencias y actos de pirómanos. La mayoría de los fuegos son por culpa del ser humano. La concienciación de la población sobre actividades que puedan ocasionar un fuego es fundamental. Esto opera igual que en la playa cuando por ejemplo hay bandera roja, o en situaciones como riadas e inundaciones. Tenemos que ser conscientes de los peligros. – ¿Qué espera que sienta el lector al terminar ‘El corazón de la brigada’?El objetivo del libro es que cuando el lector lo termine identifique que las personas cuyo trabajo es mirar de frente a las llamas y jugarse la vida en el monte son como nosotros. Gente normal, que tiene aficiones, que salen en bici con sus hijos y que adoran el medioambiente. La única diferencia es que un día decidieron que su trabajo era cuidar una naturaleza común. Esa que nos da la vida a todos. Asumir ese riesgo se convirtió en su profesión y se juegan la vida por conservar lo que es de todos. Juan José Madueño es periodista de ABC. Está especializado en sucesos, tribunales y situaciones de emergencias: incendios, ataques terroristas o temas migratorios de fronteras. En sus años en este periódico ha cubierto desde la muerte del pequeño Gabriel en Almería, al caso Julen, el salto masivo a la valla de Ceuta, la tragedia de Melilla o el ataque yihadista de Algeciras. Y ahora presenta este lunes en la Diputación de Málaga ‘El corazón de la brigada. Una vida entre llamas y ceniza’ , tras empotrarse con el fotoperiodista de Diario Sur Ñito Salas en las brigadas del Infoca andaluz en los 15 días más álgidos de la temporada de incendios forestales. El libro ya está disponible en Amazon. – ¿En qué momento decidió que era necesario contar en un libro la experiencia que viven los brigadistas a la hora de apagar un incendio?Todo empezó hace cuatro años. Fui a hacer un reportaje para ABC para ver cómo eran los trabajos de las brigadas en España. Después de entrevistar a Francisco Vera, un técnico de operaciones, pensé que lo verdaderamente interesante sería saber quiénes eran, de qué hablaban en la mesa, si sentían miedo, que hacían en su tiempo libre y qué pensaban sus familias.- ¿Cree que es necesaria una vocación visceral por el servicio público para dedicarse a este trabajo?El libro no versa solo sobre contar cómo se apaga un incendio, sino que trata de conocerlos a ellos. Saber que cada bombero forestal tiene una familia, que la echa de menos, que tras un incendio ha hablado con su hija para decirle esta noche no va a dormir a casa, porque mañana tiene que volver a entrar en el fuego. Una persona normal, pero al mismo tiempo extraordinaria. No es simplemente una vocación, es sentir que eres útil para el futuro de tus hijos. Noticia relacionada reportaje No No Una vida forjada por el fuego J. J. Madueño- ¿Siendo un trabajo en el que están al límite y no se permiten fallos, cómo gestionan sentimientos como el miedo?El miedo es inherente a cada persona. Todos tenemos miedo, y más en situaciones extremas. Pero cuando van a un incendio y observan el fuego, el miedo desaparece y solo piensan en la mejor forma de apagarlo. Además, trabajan con protocolos de seguridad muy estrictos que han de cumplir siempre.- ¿En ese entorno de tensión hay espacio para las bromas y el humor?Es importante salir un poco de la constante tensión que conlleva estar luchando contra las llamas. En periodos de relajación hay espacio para la convivencia y el humor. Pero cuando salta una alerta, automáticamente las miradas ya cambian y se ve un determinación que no había visto antes. – ¿Qué siente un bombero forestal cuando ve arder un paisaje que conoce, que ha recorrido o que forma parte de su vida?Hubo un incendio en Mijas que se extendió a la sierra de Alhaurín el Grande, y el pueblo se tiró literalmente al monte para ayudar a apagarlo. Se movilizó tanta gente que la dirección tuvo que organizarlos. Para el bombero forestal cualquier incendio es igual de importante. He hablado con personas que se emocionaban cuando te contaban por qué defendían la naturaleza. Les da igual dónde son cada árbol cuenta. – ¿Qué papel juega la confianza entre compañeros cuando literalmente su vida depende de ella?Lo primero es confiar en el técnico de operaciones, que realiza la primera lectura y dirige la extinción sobre el terreno. Luego también en el jefe de la brigada. En un incendio tenían que entrar en una acequia. Era una operación peligrosa, pero recuerdo que se lanzaron como leones. Uno de ellos me dijo que si su jefe de grupo le decía entrar no se lo pensaba. Confiaba plenamente. «La mayoría de los fuegos que se producen son por culpa del ser humano, ya sea por negligencia o por un pirómano»- El libro humaniza la figura del bombero forestal alejándola del héroe invulnerable. ¿Por qué era importante?Todo el mundo habla de efectivos, de brigadas, pero nadie sabe quiénes son ni cómo se llaman, ni lo que arriesgan cada vez que se lanzan a un incendio. El principal objetivo del libro es que al escucharlos, que cuando veamos un incendio sepamos que tienen un nombre y familia. No son un código. Son personas que se juegan la vida. Cuando la gente vea los operativos vestidos de amarillo delante de las llamas deben saber que son personas normales realizando una labor extraordinaria, jugándose la vida por defender algo que es de todos: la naturaleza. – ¿Qué papel cree que debería jugar la ciudadanía en la protección del entorno y la prevención de incendios?La concienciación es fundamental. Más del 90% de los incendios son negligencias y actos de pirómanos. La mayoría de los fuegos son por culpa del ser humano. La concienciación de la población sobre actividades que puedan ocasionar un fuego es fundamental. Esto opera igual que en la playa cuando por ejemplo hay bandera roja, o en situaciones como riadas e inundaciones. Tenemos que ser conscientes de los peligros. – ¿Qué espera que sienta el lector al terminar ‘El corazón de la brigada’?El objetivo del libro es que cuando el lector lo termine identifique que las personas cuyo trabajo es mirar de frente a las llamas y jugarse la vida en el monte son como nosotros. Gente normal, que tiene aficiones, que salen en bici con sus hijos y que adoran el medioambiente. La única diferencia es que un día decidieron que su trabajo era cuidar una naturaleza común. Esa que nos da la vida a todos. Asumir ese riesgo se convirtió en su profesión y se juegan la vida por conservar lo que es de todos. Juan José Madueño es periodista de ABC. Está especializado en sucesos, tribunales y situaciones de emergencias: incendios, ataques terroristas o temas migratorios de fronteras. En sus años en este periódico ha cubierto desde la muerte del pequeño Gabriel en Almería, al caso Julen, el salto masivo a la valla de Ceuta, la tragedia de Melilla o el ataque yihadista de Algeciras. Y ahora presenta este lunes en la Diputación de Málaga ‘El corazón de la brigada. Una vida entre llamas y ceniza’ , tras empotrarse con el fotoperiodista de Diario Sur Ñito Salas en las brigadas del Infoca andaluz en los 15 días más álgidos de la temporada de incendios forestales. El libro ya está disponible en Amazon. – ¿En qué momento decidió que era necesario contar en un libro la experiencia que viven los brigadistas a la hora de apagar un incendio?Todo empezó hace cuatro años. Fui a hacer un reportaje para ABC para ver cómo eran los trabajos de las brigadas en España. Después de entrevistar a Francisco Vera, un técnico de operaciones, pensé que lo verdaderamente interesante sería saber quiénes eran, de qué hablaban en la mesa, si sentían miedo, que hacían en su tiempo libre y qué pensaban sus familias.- ¿Cree que es necesaria una vocación visceral por el servicio público para dedicarse a este trabajo?El libro no versa solo sobre contar cómo se apaga un incendio, sino que trata de conocerlos a ellos. Saber que cada bombero forestal tiene una familia, que la echa de menos, que tras un incendio ha hablado con su hija para decirle esta noche no va a dormir a casa, porque mañana tiene que volver a entrar en el fuego. Una persona normal, pero al mismo tiempo extraordinaria. No es simplemente una vocación, es sentir que eres útil para el futuro de tus hijos. Noticia relacionada reportaje No No Una vida forjada por el fuego J. J. Madueño- ¿Siendo un trabajo en el que están al límite y no se permiten fallos, cómo gestionan sentimientos como el miedo?El miedo es inherente a cada persona. Todos tenemos miedo, y más en situaciones extremas. Pero cuando van a un incendio y observan el fuego, el miedo desaparece y solo piensan en la mejor forma de apagarlo. Además, trabajan con protocolos de seguridad muy estrictos que han de cumplir siempre.- ¿En ese entorno de tensión hay espacio para las bromas y el humor?Es importante salir un poco de la constante tensión que conlleva estar luchando contra las llamas. En periodos de relajación hay espacio para la convivencia y el humor. Pero cuando salta una alerta, automáticamente las miradas ya cambian y se ve un determinación que no había visto antes. – ¿Qué siente un bombero forestal cuando ve arder un paisaje que conoce, que ha recorrido o que forma parte de su vida?Hubo un incendio en Mijas que se extendió a la sierra de Alhaurín el Grande, y el pueblo se tiró literalmente al monte para ayudar a apagarlo. Se movilizó tanta gente que la dirección tuvo que organizarlos. Para el bombero forestal cualquier incendio es igual de importante. He hablado con personas que se emocionaban cuando te contaban por qué defendían la naturaleza. Les da igual dónde son cada árbol cuenta. – ¿Qué papel juega la confianza entre compañeros cuando literalmente su vida depende de ella?Lo primero es confiar en el técnico de operaciones, que realiza la primera lectura y dirige la extinción sobre el terreno. Luego también en el jefe de la brigada. En un incendio tenían que entrar en una acequia. Era una operación peligrosa, pero recuerdo que se lanzaron como leones. Uno de ellos me dijo que si su jefe de grupo le decía entrar no se lo pensaba. Confiaba plenamente. «La mayoría de los fuegos que se producen son por culpa del ser humano, ya sea por negligencia o por un pirómano»- El libro humaniza la figura del bombero forestal alejándola del héroe invulnerable. ¿Por qué era importante?Todo el mundo habla de efectivos, de brigadas, pero nadie sabe quiénes son ni cómo se llaman, ni lo que arriesgan cada vez que se lanzan a un incendio. El principal objetivo del libro es que al escucharlos, que cuando veamos un incendio sepamos que tienen un nombre y familia. No son un código. Son personas que se juegan la vida. Cuando la gente vea los operativos vestidos de amarillo delante de las llamas deben saber que son personas normales realizando una labor extraordinaria, jugándose la vida por defender algo que es de todos: la naturaleza. – ¿Qué papel cree que debería jugar la ciudadanía en la protección del entorno y la prevención de incendios?La concienciación es fundamental. Más del 90% de los incendios son negligencias y actos de pirómanos. La mayoría de los fuegos son por culpa del ser humano. La concienciación de la población sobre actividades que puedan ocasionar un fuego es fundamental. Esto opera igual que en la playa cuando por ejemplo hay bandera roja, o en situaciones como riadas e inundaciones. Tenemos que ser conscientes de los peligros. – ¿Qué espera que sienta el lector al terminar ‘El corazón de la brigada’?El objetivo del libro es que cuando el lector lo termine identifique que las personas cuyo trabajo es mirar de frente a las llamas y jugarse la vida en el monte son como nosotros. Gente normal, que tiene aficiones, que salen en bici con sus hijos y que adoran el medioambiente. La única diferencia es que un día decidieron que su trabajo era cuidar una naturaleza común. Esa que nos da la vida a todos. Asumir ese riesgo se convirtió en su profesión y se juegan la vida por conservar lo que es de todos. RSS de noticias de espana/andalucia
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