El tiempo es lineal pero la vida no. La evolución se comprende en realidad de una sucesión desordenada de acontecimientos que, como en aquellos juegos reunidos o las antiguas novelas de ciencia ficción, te devuelven sin esperarlo a la casilla de salida o a la página anterior. El Partido Popular vuelve a encontrarse en esa encrucijada de finales del 2018, con menos calles aunque el pavimento bastante más sucio.Ha de negociar su futuro Gobierno en Andalucía con Vox, que ha adquirido una mayor fuerza desde entonces (también los populares), aunque sin necesitar de la presencia de otros actores. Por aquellas fechas, Juanma Moreno (y Elías Bendodo) tuvo que mirar a izquierda y derecha para alcanzar un acuerdo, primero atendiendo las reivindicaciones de Vox, luego pactando con Ciudadanos una hoja de ruta, para amarrar el mandato de las urnas y lograr el cambio en Andalucía. Juan Marín, por aquel entonces líder andaluz del partido naranja y más tarde vicepresidente de la Junta, recuerda aquellos días históricos que son el mejor referente real para emprender las nuevas negociaciones. -Recurro a su conocimiento político y a su experiencia en negociaciones complejas, ¿qué va a pasar ahora después de las elecciones andaluzas?-Creo que no va a haber muchos cambios. Es lógico que en los primeros días haya cierta presión para la conformación de la mesa del Parlamento y hasta la toma de posesión del presidente. Pero eso forma parte del juego político.Mi experiencia me indica que habrá una negociación para que Vox tenga más presencia en la mesa del Parlamento y sobre todo en la presidencia de las comisiones, que es lo que le viene bien a Vox. Le interesa más que entrar en el Gobierno y no poder llevar a cabo esos anuncios que han estado haciendo durante la campaña porque, sencillamente, hay un impedimento legal que no se lo va a permitir. Por la Constitución y las leyes en materia de inmigración, no le va a dar un rédito a corto plazo y en menos de un año tenemos elecciones nacionales y municipales. Estoy convencido de que Juanma Moreno va a ser investido presidente, si no por mayoría absoluta, por mayoría simple, con la abstención de Vox, porque la izquierda no se va a mover un milímetro-¿Va a haber acuerdo pronto?-Con su tira y afloja, en los que Vox va a intentar imponer esos 15 escaños, lo que es razonable. Debe intentar rentabilizar sus resultados electorales, pero procederemos a una investidura con más normalidad de la que algunos plantean en este momento.«Estoy convencido de que Moreno va a ser presidente y será una investidura con más normalidad de la que algunos plantean en este momento»-Una cosa es qué va a pasar y otra qué debería pasar. No obstante, veo que para usted ambas cuestiones se acercan mucho.-Lo que debería de pasar… pues Vox tendrá la Vicepresidencia Primera de la mesa, es muy probable, y dirigirá algunas comisiones que le interesan, como la de materia de política migratoria. En la investidura, Moreno saldrá con los votos de Vox y, en el peor de los casos, porque quieran apretar y hacer una apuesta en escena un poco más fuerte, con una mayoría simple en segunda votación. Cualquier cosa que no sea esto sería una sorpresa.-¿No cree que van a entrar en el gobierno? ¿Qué van a pedir, por ejemplo, la presidencia de la mesa del Parlamento?-Sí, le interesa, pero el Partido Popular debería resistirse. ¿Por qué? Porque es que a Vox no le corresponde legítimamente con los resultados electorales. Marta Bosquet fue presidenta hace siete años porque la proporción era de 26 (PP) a 21 (Ciudadanos). Ahora, la proporción es de 53 a 15. Hay que saber medir lo que han dicho los andaluces. El resultado ha sido sumamente aplastante.Pero va a depender un poco de esa negociación, que llevará también una letra pequeña que no conoceremos. Esta es la realidad, una cosa es lo que dice el papel, pero después hay unas negociaciones donde el Partido Popular intentará cerrar la legislatura con los presupuestos de la Junta, que será sin duda la ley más importante que se apruebe antes de diciembre. Después, llegan las elecciones municipales, todo el mundo se pone en clave electoralista, probablemente junto a las nacionales, por aquello de la movilización. Con los presupuestos aprobados, ahí ya que Dios nos coja confesados.-En otras comunidades han entrado o pedido entrar en el gobierno.-Van a hacer el intento, pero no sé hasta qué punto es real. No tiene mucho sentido entrar en un Gobierno que es del Partido Popular, ya que tu labor como consejero de un partido en una minoría tan grande pues se diluye. Al final, hagan lo que hagan, quien se apunta el tanto es el presidente de la Junta. Sería muy torpe y una decisión equivocada por parte de Vox.Nosotros tuvimos un acuerdo con el Partido Socialista, un acuerdo con Susana Díaz, y desde la oposición vigilamos la puesta en práctica de una serie de puntos que estaban cerrados y que cumplimos a rajatabla. Salvo la señora María Jesús Montero, que fue la única que no cumplió con todos nosotros. Y pasamos de 9 a 21 escaños en la siguiente votación. Se puede estar apoyando un gobierno desde una labor de oposición siempre que sea constructiva y no paralice la gestión porque al final los que pagan son los andaluces. Esa estrategia sirvió muchísimo.Después, entramos en el Gobierno y el Partido Popular nos fagocitó. En los gobiernos de coalición, el que está en minoría termina diluyéndose, sobre todo con una desproporcionalidad tan grande. Es de sentido común y pongo como ejemplo el mío, el de Ciudadanos.Noticia relacionada general No No Juan Marín: «El centro liberal se ha desintegrado en muy poco tiempo para desgracia de este país» José María Aguilera-Desde la oposición se puede influir, entonces.-Con unos acuerdos cerrados para decirle a los andaluces que participan y colaboran, pero marcan diferencias y exigencias y visualizan eso que llaman prioridad nacional, aunque todavía nadie se ha enterado en este país de lo que es. La Constitución no va a permitir que a ningún ciudadano que viva en este país de una forma legal se le trate de una manera discriminatoria en educación, en sanidad o en cualquier otra cuestión. Y si hablamos de las políticas migratorias, es que nos las decide un Parlamento territorial. España es frontera de Europa y tiene su propia normativa. Y lo de 0 euros para los ‘menas’, exactamente igual. En este país, hay una distribución a la hora de la inmigración, especialmente de menores no acompañados, y tenemos una obligación legal, no moral, que también, sino legal con esas personas para que tengan alimento, una atención sanitaria y educación hasta que cumplan la mayoría de edad.Es ilegal y lo saben. Pero parece que ese discurso cala entre mucha gente. Ahí es donde se le pueden abrir las costuras a Vox si entra en un gobierno. Sus votantes les van a decir: «usted me dijo que yo iba antes que un marroquí o antes que un venezolano para ir al médico y esto no está pasando».-¿Qué se escribe con esa letra pequeña que usted me dice? -Fundamentalmente, las enmiendas a la aprobación de los presupuestos. Y ahí hay líneas rojas que no se pueden pasar por ley. Ahí es donde Vox tiene que afinar para poder meter sus propuestas sin extralimitarse. Que en la atención a ‘menas’, pues haya estos recursos en vez de estos otros, pero ‘cero’ no puede ser. No van a poder imponer determinadas cuestiones porque se van a chocar contra un muro que se llama Constitución Española y ordenamiento jurídico.Vox no va a cometer el error de sobrepasar esa línea. Le van a sacar mucha más rentabilidad a la legislatura con inteligencia que si se ponen en las trincheras.-¿Cómo fue la negociación con Vox hace ahora siete años y medio?-Fue muy simple. Yo cerré un acuerdo con el Partido Popular, en este caso negociamos Elías (Bendodo) y yo, y algunos compañeros más. Realizamos una propuesta inicial. Lógicamente, ellos tenían la prioridad de la presidencia de la Junta por una cuestión de sentido común: ‘tú has sacado 26 y yo 21’. A partir de ahí, la aritmética sí sumaba, pero los principios y los valores no. Con esa complejidad elaboramos un documento de 86 propuestas.El PP estaba de acuerdo porque eran cuestiones que habíamos defendido los dos partidos políticos durante la campaña. Elaboración del presupuesto, fiscalidades, reducción de impuestos, sucesiones, inversiones en educación y sanidad… Luego, ellos cerraron un acuerdo con Vox y nos trasladaron unas 14-15 propuestas que había que incorporar para darle su espacio, y que no eran sustanciales. Ese fue el documento final que se cerró. Yo no firmé nunca el acuerdo con Vox, sino con el Partido Popular.De hecho, hubo alguna iniciativa en el Parlamento que PP y Ciudadanos, aún siendo socios de gobierno, votamos de forma diferente, porque yo no compartía esas propuestas con Vox. Entonces, Vox es el que se tendría que encargar de convencerme a mí de que yo apoyara esas iniciativas y algunas no salieron. Por eso se cabrearon más de una vez. Pero bueno, esa fue la forma de negociar. No fue fácil, pero nos repartimos los papeles. Yo negocié con la izquierda la mesa del Parlamento, Juanma Moreno negoció con Vox, y se hizo tal y como fue.-Luego, en el Parlamento, Vox fue duro.-Sí, fue duro, pero la gente de Vox son gente muy razonable también, que algunos lo dibujan como si fueran ogros. Al final, el sentido común y el razonamiento jurídico te hace tener que aceptar muchas cosas. No se pueden saltar las leyes ni las normas, ni ellos ni nadie.Por eso habrá un acuerdo razonable en la composición de la mesa y en las presidencias de las comisiones. Es clave esa negociación previa más allá de consejerías. Si Vox es fiel a lo que ha dicho, que no le interesan los sillones.-A Moreno le molesta mucho tener que entenderse con el presidente en Madrid, con Abascal.-Pero eso no lo va a cambiar Juanma Moreno ni nadie. En Vox, el que manda es Abascal y los demás están a sus órdenes. Lógicamente, para mí no es la democrática, pero no les ha ido mal. El tiempo es lineal pero la vida no. La evolución se comprende en realidad de una sucesión desordenada de acontecimientos que, como en aquellos juegos reunidos o las antiguas novelas de ciencia ficción, te devuelven sin esperarlo a la casilla de salida o a la página anterior. El Partido Popular vuelve a encontrarse en esa encrucijada de finales del 2018, con menos calles aunque el pavimento bastante más sucio.Ha de negociar su futuro Gobierno en Andalucía con Vox, que ha adquirido una mayor fuerza desde entonces (también los populares), aunque sin necesitar de la presencia de otros actores. Por aquellas fechas, Juanma Moreno (y Elías Bendodo) tuvo que mirar a izquierda y derecha para alcanzar un acuerdo, primero atendiendo las reivindicaciones de Vox, luego pactando con Ciudadanos una hoja de ruta, para amarrar el mandato de las urnas y lograr el cambio en Andalucía. Juan Marín, por aquel entonces líder andaluz del partido naranja y más tarde vicepresidente de la Junta, recuerda aquellos días históricos que son el mejor referente real para emprender las nuevas negociaciones. -Recurro a su conocimiento político y a su experiencia en negociaciones complejas, ¿qué va a pasar ahora después de las elecciones andaluzas?-Creo que no va a haber muchos cambios. Es lógico que en los primeros días haya cierta presión para la conformación de la mesa del Parlamento y hasta la toma de posesión del presidente. Pero eso forma parte del juego político.Mi experiencia me indica que habrá una negociación para que Vox tenga más presencia en la mesa del Parlamento y sobre todo en la presidencia de las comisiones, que es lo que le viene bien a Vox. Le interesa más que entrar en el Gobierno y no poder llevar a cabo esos anuncios que han estado haciendo durante la campaña porque, sencillamente, hay un impedimento legal que no se lo va a permitir. Por la Constitución y las leyes en materia de inmigración, no le va a dar un rédito a corto plazo y en menos de un año tenemos elecciones nacionales y municipales. Estoy convencido de que Juanma Moreno va a ser investido presidente, si no por mayoría absoluta, por mayoría simple, con la abstención de Vox, porque la izquierda no se va a mover un milímetro-¿Va a haber acuerdo pronto?-Con su tira y afloja, en los que Vox va a intentar imponer esos 15 escaños, lo que es razonable. Debe intentar rentabilizar sus resultados electorales, pero procederemos a una investidura con más normalidad de la que algunos plantean en este momento.«Estoy convencido de que Moreno va a ser presidente y será una investidura con más normalidad de la que algunos plantean en este momento»-Una cosa es qué va a pasar y otra qué debería pasar. No obstante, veo que para usted ambas cuestiones se acercan mucho.-Lo que debería de pasar… pues Vox tendrá la Vicepresidencia Primera de la mesa, es muy probable, y dirigirá algunas comisiones que le interesan, como la de materia de política migratoria. En la investidura, Moreno saldrá con los votos de Vox y, en el peor de los casos, porque quieran apretar y hacer una apuesta en escena un poco más fuerte, con una mayoría simple en segunda votación. Cualquier cosa que no sea esto sería una sorpresa.-¿No cree que van a entrar en el gobierno? ¿Qué van a pedir, por ejemplo, la presidencia de la mesa del Parlamento?-Sí, le interesa, pero el Partido Popular debería resistirse. ¿Por qué? Porque es que a Vox no le corresponde legítimamente con los resultados electorales. Marta Bosquet fue presidenta hace siete años porque la proporción era de 26 (PP) a 21 (Ciudadanos). Ahora, la proporción es de 53 a 15. Hay que saber medir lo que han dicho los andaluces. El resultado ha sido sumamente aplastante.Pero va a depender un poco de esa negociación, que llevará también una letra pequeña que no conoceremos. Esta es la realidad, una cosa es lo que dice el papel, pero después hay unas negociaciones donde el Partido Popular intentará cerrar la legislatura con los presupuestos de la Junta, que será sin duda la ley más importante que se apruebe antes de diciembre. Después, llegan las elecciones municipales, todo el mundo se pone en clave electoralista, probablemente junto a las nacionales, por aquello de la movilización. Con los presupuestos aprobados, ahí ya que Dios nos coja confesados.-En otras comunidades han entrado o pedido entrar en el gobierno.-Van a hacer el intento, pero no sé hasta qué punto es real. No tiene mucho sentido entrar en un Gobierno que es del Partido Popular, ya que tu labor como consejero de un partido en una minoría tan grande pues se diluye. Al final, hagan lo que hagan, quien se apunta el tanto es el presidente de la Junta. Sería muy torpe y una decisión equivocada por parte de Vox.Nosotros tuvimos un acuerdo con el Partido Socialista, un acuerdo con Susana Díaz, y desde la oposición vigilamos la puesta en práctica de una serie de puntos que estaban cerrados y que cumplimos a rajatabla. Salvo la señora María Jesús Montero, que fue la única que no cumplió con todos nosotros. Y pasamos de 9 a 21 escaños en la siguiente votación. Se puede estar apoyando un gobierno desde una labor de oposición siempre que sea constructiva y no paralice la gestión porque al final los que pagan son los andaluces. Esa estrategia sirvió muchísimo.Después, entramos en el Gobierno y el Partido Popular nos fagocitó. En los gobiernos de coalición, el que está en minoría termina diluyéndose, sobre todo con una desproporcionalidad tan grande. Es de sentido común y pongo como ejemplo el mío, el de Ciudadanos.Noticia relacionada general No No Juan Marín: «El centro liberal se ha desintegrado en muy poco tiempo para desgracia de este país» José María Aguilera-Desde la oposición se puede influir, entonces.-Con unos acuerdos cerrados para decirle a los andaluces que participan y colaboran, pero marcan diferencias y exigencias y visualizan eso que llaman prioridad nacional, aunque todavía nadie se ha enterado en este país de lo que es. La Constitución no va a permitir que a ningún ciudadano que viva en este país de una forma legal se le trate de una manera discriminatoria en educación, en sanidad o en cualquier otra cuestión. Y si hablamos de las políticas migratorias, es que nos las decide un Parlamento territorial. España es frontera de Europa y tiene su propia normativa. Y lo de 0 euros para los ‘menas’, exactamente igual. En este país, hay una distribución a la hora de la inmigración, especialmente de menores no acompañados, y tenemos una obligación legal, no moral, que también, sino legal con esas personas para que tengan alimento, una atención sanitaria y educación hasta que cumplan la mayoría de edad.Es ilegal y lo saben. Pero parece que ese discurso cala entre mucha gente. Ahí es donde se le pueden abrir las costuras a Vox si entra en un gobierno. Sus votantes les van a decir: «usted me dijo que yo iba antes que un marroquí o antes que un venezolano para ir al médico y esto no está pasando».-¿Qué se escribe con esa letra pequeña que usted me dice? -Fundamentalmente, las enmiendas a la aprobación de los presupuestos. Y ahí hay líneas rojas que no se pueden pasar por ley. Ahí es donde Vox tiene que afinar para poder meter sus propuestas sin extralimitarse. Que en la atención a ‘menas’, pues haya estos recursos en vez de estos otros, pero ‘cero’ no puede ser. No van a poder imponer determinadas cuestiones porque se van a chocar contra un muro que se llama Constitución Española y ordenamiento jurídico.Vox no va a cometer el error de sobrepasar esa línea. Le van a sacar mucha más rentabilidad a la legislatura con inteligencia que si se ponen en las trincheras.-¿Cómo fue la negociación con Vox hace ahora siete años y medio?-Fue muy simple. Yo cerré un acuerdo con el Partido Popular, en este caso negociamos Elías (Bendodo) y yo, y algunos compañeros más. Realizamos una propuesta inicial. Lógicamente, ellos tenían la prioridad de la presidencia de la Junta por una cuestión de sentido común: ‘tú has sacado 26 y yo 21’. A partir de ahí, la aritmética sí sumaba, pero los principios y los valores no. Con esa complejidad elaboramos un documento de 86 propuestas.El PP estaba de acuerdo porque eran cuestiones que habíamos defendido los dos partidos políticos durante la campaña. Elaboración del presupuesto, fiscalidades, reducción de impuestos, sucesiones, inversiones en educación y sanidad… Luego, ellos cerraron un acuerdo con Vox y nos trasladaron unas 14-15 propuestas que había que incorporar para darle su espacio, y que no eran sustanciales. Ese fue el documento final que se cerró. Yo no firmé nunca el acuerdo con Vox, sino con el Partido Popular.De hecho, hubo alguna iniciativa en el Parlamento que PP y Ciudadanos, aún siendo socios de gobierno, votamos de forma diferente, porque yo no compartía esas propuestas con Vox. Entonces, Vox es el que se tendría que encargar de convencerme a mí de que yo apoyara esas iniciativas y algunas no salieron. Por eso se cabrearon más de una vez. Pero bueno, esa fue la forma de negociar. No fue fácil, pero nos repartimos los papeles. Yo negocié con la izquierda la mesa del Parlamento, Juanma Moreno negoció con Vox, y se hizo tal y como fue.-Luego, en el Parlamento, Vox fue duro.-Sí, fue duro, pero la gente de Vox son gente muy razonable también, que algunos lo dibujan como si fueran ogros. Al final, el sentido común y el razonamiento jurídico te hace tener que aceptar muchas cosas. No se pueden saltar las leyes ni las normas, ni ellos ni nadie.Por eso habrá un acuerdo razonable en la composición de la mesa y en las presidencias de las comisiones. Es clave esa negociación previa más allá de consejerías. Si Vox es fiel a lo que ha dicho, que no le interesan los sillones.-A Moreno le molesta mucho tener que entenderse con el presidente en Madrid, con Abascal.-Pero eso no lo va a cambiar Juanma Moreno ni nadie. En Vox, el que manda es Abascal y los demás están a sus órdenes. Lógicamente, para mí no es la democrática, pero no les ha ido mal. El tiempo es lineal pero la vida no. La evolución se comprende en realidad de una sucesión desordenada de acontecimientos que, como en aquellos juegos reunidos o las antiguas novelas de ciencia ficción, te devuelven sin esperarlo a la casilla de salida o a la página anterior. El Partido Popular vuelve a encontrarse en esa encrucijada de finales del 2018, con menos calles aunque el pavimento bastante más sucio.Ha de negociar su futuro Gobierno en Andalucía con Vox, que ha adquirido una mayor fuerza desde entonces (también los populares), aunque sin necesitar de la presencia de otros actores. Por aquellas fechas, Juanma Moreno (y Elías Bendodo) tuvo que mirar a izquierda y derecha para alcanzar un acuerdo, primero atendiendo las reivindicaciones de Vox, luego pactando con Ciudadanos una hoja de ruta, para amarrar el mandato de las urnas y lograr el cambio en Andalucía. Juan Marín, por aquel entonces líder andaluz del partido naranja y más tarde vicepresidente de la Junta, recuerda aquellos días históricos que son el mejor referente real para emprender las nuevas negociaciones. -Recurro a su conocimiento político y a su experiencia en negociaciones complejas, ¿qué va a pasar ahora después de las elecciones andaluzas?-Creo que no va a haber muchos cambios. Es lógico que en los primeros días haya cierta presión para la conformación de la mesa del Parlamento y hasta la toma de posesión del presidente. Pero eso forma parte del juego político.Mi experiencia me indica que habrá una negociación para que Vox tenga más presencia en la mesa del Parlamento y sobre todo en la presidencia de las comisiones, que es lo que le viene bien a Vox. Le interesa más que entrar en el Gobierno y no poder llevar a cabo esos anuncios que han estado haciendo durante la campaña porque, sencillamente, hay un impedimento legal que no se lo va a permitir. Por la Constitución y las leyes en materia de inmigración, no le va a dar un rédito a corto plazo y en menos de un año tenemos elecciones nacionales y municipales. Estoy convencido de que Juanma Moreno va a ser investido presidente, si no por mayoría absoluta, por mayoría simple, con la abstención de Vox, porque la izquierda no se va a mover un milímetro-¿Va a haber acuerdo pronto?-Con su tira y afloja, en los que Vox va a intentar imponer esos 15 escaños, lo que es razonable. Debe intentar rentabilizar sus resultados electorales, pero procederemos a una investidura con más normalidad de la que algunos plantean en este momento.«Estoy convencido de que Moreno va a ser presidente y será una investidura con más normalidad de la que algunos plantean en este momento»-Una cosa es qué va a pasar y otra qué debería pasar. No obstante, veo que para usted ambas cuestiones se acercan mucho.-Lo que debería de pasar… pues Vox tendrá la Vicepresidencia Primera de la mesa, es muy probable, y dirigirá algunas comisiones que le interesan, como la de materia de política migratoria. En la investidura, Moreno saldrá con los votos de Vox y, en el peor de los casos, porque quieran apretar y hacer una apuesta en escena un poco más fuerte, con una mayoría simple en segunda votación. Cualquier cosa que no sea esto sería una sorpresa.-¿No cree que van a entrar en el gobierno? ¿Qué van a pedir, por ejemplo, la presidencia de la mesa del Parlamento?-Sí, le interesa, pero el Partido Popular debería resistirse. ¿Por qué? Porque es que a Vox no le corresponde legítimamente con los resultados electorales. Marta Bosquet fue presidenta hace siete años porque la proporción era de 26 (PP) a 21 (Ciudadanos). Ahora, la proporción es de 53 a 15. Hay que saber medir lo que han dicho los andaluces. El resultado ha sido sumamente aplastante.Pero va a depender un poco de esa negociación, que llevará también una letra pequeña que no conoceremos. Esta es la realidad, una cosa es lo que dice el papel, pero después hay unas negociaciones donde el Partido Popular intentará cerrar la legislatura con los presupuestos de la Junta, que será sin duda la ley más importante que se apruebe antes de diciembre. Después, llegan las elecciones municipales, todo el mundo se pone en clave electoralista, probablemente junto a las nacionales, por aquello de la movilización. Con los presupuestos aprobados, ahí ya que Dios nos coja confesados.-En otras comunidades han entrado o pedido entrar en el gobierno.-Van a hacer el intento, pero no sé hasta qué punto es real. No tiene mucho sentido entrar en un Gobierno que es del Partido Popular, ya que tu labor como consejero de un partido en una minoría tan grande pues se diluye. Al final, hagan lo que hagan, quien se apunta el tanto es el presidente de la Junta. Sería muy torpe y una decisión equivocada por parte de Vox.Nosotros tuvimos un acuerdo con el Partido Socialista, un acuerdo con Susana Díaz, y desde la oposición vigilamos la puesta en práctica de una serie de puntos que estaban cerrados y que cumplimos a rajatabla. Salvo la señora María Jesús Montero, que fue la única que no cumplió con todos nosotros. Y pasamos de 9 a 21 escaños en la siguiente votación. Se puede estar apoyando un gobierno desde una labor de oposición siempre que sea constructiva y no paralice la gestión porque al final los que pagan son los andaluces. Esa estrategia sirvió muchísimo.Después, entramos en el Gobierno y el Partido Popular nos fagocitó. En los gobiernos de coalición, el que está en minoría termina diluyéndose, sobre todo con una desproporcionalidad tan grande. Es de sentido común y pongo como ejemplo el mío, el de Ciudadanos.Noticia relacionada general No No Juan Marín: «El centro liberal se ha desintegrado en muy poco tiempo para desgracia de este país» José María Aguilera-Desde la oposición se puede influir, entonces.-Con unos acuerdos cerrados para decirle a los andaluces que participan y colaboran, pero marcan diferencias y exigencias y visualizan eso que llaman prioridad nacional, aunque todavía nadie se ha enterado en este país de lo que es. La Constitución no va a permitir que a ningún ciudadano que viva en este país de una forma legal se le trate de una manera discriminatoria en educación, en sanidad o en cualquier otra cuestión. Y si hablamos de las políticas migratorias, es que nos las decide un Parlamento territorial. España es frontera de Europa y tiene su propia normativa. Y lo de 0 euros para los ‘menas’, exactamente igual. En este país, hay una distribución a la hora de la inmigración, especialmente de menores no acompañados, y tenemos una obligación legal, no moral, que también, sino legal con esas personas para que tengan alimento, una atención sanitaria y educación hasta que cumplan la mayoría de edad.Es ilegal y lo saben. Pero parece que ese discurso cala entre mucha gente. Ahí es donde se le pueden abrir las costuras a Vox si entra en un gobierno. Sus votantes les van a decir: «usted me dijo que yo iba antes que un marroquí o antes que un venezolano para ir al médico y esto no está pasando».-¿Qué se escribe con esa letra pequeña que usted me dice? -Fundamentalmente, las enmiendas a la aprobación de los presupuestos. Y ahí hay líneas rojas que no se pueden pasar por ley. Ahí es donde Vox tiene que afinar para poder meter sus propuestas sin extralimitarse. Que en la atención a ‘menas’, pues haya estos recursos en vez de estos otros, pero ‘cero’ no puede ser. No van a poder imponer determinadas cuestiones porque se van a chocar contra un muro que se llama Constitución Española y ordenamiento jurídico.Vox no va a cometer el error de sobrepasar esa línea. Le van a sacar mucha más rentabilidad a la legislatura con inteligencia que si se ponen en las trincheras.-¿Cómo fue la negociación con Vox hace ahora siete años y medio?-Fue muy simple. Yo cerré un acuerdo con el Partido Popular, en este caso negociamos Elías (Bendodo) y yo, y algunos compañeros más. Realizamos una propuesta inicial. Lógicamente, ellos tenían la prioridad de la presidencia de la Junta por una cuestión de sentido común: ‘tú has sacado 26 y yo 21’. A partir de ahí, la aritmética sí sumaba, pero los principios y los valores no. Con esa complejidad elaboramos un documento de 86 propuestas.El PP estaba de acuerdo porque eran cuestiones que habíamos defendido los dos partidos políticos durante la campaña. Elaboración del presupuesto, fiscalidades, reducción de impuestos, sucesiones, inversiones en educación y sanidad… Luego, ellos cerraron un acuerdo con Vox y nos trasladaron unas 14-15 propuestas que había que incorporar para darle su espacio, y que no eran sustanciales. Ese fue el documento final que se cerró. Yo no firmé nunca el acuerdo con Vox, sino con el Partido Popular.De hecho, hubo alguna iniciativa en el Parlamento que PP y Ciudadanos, aún siendo socios de gobierno, votamos de forma diferente, porque yo no compartía esas propuestas con Vox. Entonces, Vox es el que se tendría que encargar de convencerme a mí de que yo apoyara esas iniciativas y algunas no salieron. Por eso se cabrearon más de una vez. Pero bueno, esa fue la forma de negociar. No fue fácil, pero nos repartimos los papeles. Yo negocié con la izquierda la mesa del Parlamento, Juanma Moreno negoció con Vox, y se hizo tal y como fue.-Luego, en el Parlamento, Vox fue duro.-Sí, fue duro, pero la gente de Vox son gente muy razonable también, que algunos lo dibujan como si fueran ogros. Al final, el sentido común y el razonamiento jurídico te hace tener que aceptar muchas cosas. No se pueden saltar las leyes ni las normas, ni ellos ni nadie.Por eso habrá un acuerdo razonable en la composición de la mesa y en las presidencias de las comisiones. Es clave esa negociación previa más allá de consejerías. Si Vox es fiel a lo que ha dicho, que no le interesan los sillones.-A Moreno le molesta mucho tener que entenderse con el presidente en Madrid, con Abascal.-Pero eso no lo va a cambiar Juanma Moreno ni nadie. En Vox, el que manda es Abascal y los demás están a sus órdenes. Lógicamente, para mí no es la democrática, pero no les ha ido mal. RSS de noticias de espana/andalucia
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