Juanma Moreno ha recordado sus primeras elecciones en Andalucía en la presentación de ‘El camino del cambio’, el libro del periodista Héctor Barbotta que reconstruye la trayectoria personal y política del presidente de la Junta y el vuelco que puso fin a casi cuatro décadas de hegemonía socialista en la comunidad. « Todo el mundo me decía: vas a perder », ha señalado Moreno sobre su decisión de regresar a Andalucía para enfrentarse a Susana Díaz , a quien, según ha explicado, muchos situaban entonces como « la futura Merkel ».El presidente andaluz ha admitido que aquella apuesta era arriesgada . Venía de una etapa consolidada en Madrid, con peso en la dirección nacional del Partido Popular y un horizonte político cómodo. Sin embargo, decidió volver para disputar una Junta que, incluso en los momentos de mayor debilidad del PSOE andaluz, parecía fuera del alcance de la alternancia. «Era venirse a enfrentarse a la todopoderosa por aquel entonces Susana Díaz », ha señalado Moreno, al recordar el coste político que muchos le auguraban por dejar Madrid y asumir el reto andaluz: « Vas a ir a perder tu crédito político en los mejores años de tu vida pública ».La clave del libro, según ha explicado Barbotta, no es sólo contar la noche electoral de 2018, sino analizar cómo se había construido antes una posibilidad de cambio que muchos, también dentro del PP, consideraban imposible. El periodista ha recordado que, cuando llegó a Málaga en 1998, el PSOE gobernaba el Ejecutivo central, la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Málaga y buena parte de los principales municipios de la provincia. Hubo alternancia en casi todos esos ámbitos, ha apuntado, pero no en San Telmo. « Incluso mucha gente del PP consideraba que no era posible la alternancia », ha afirmado Barbotta.Por eso, ha defendido el autor, había que contar no sólo el resultado electoral, sino también al dirigente que encabezó ese proceso. En ese punto aparece lo que Barbotta ha definido como la marca Juanma Moreno , una marca que, a su juicio, «llegaba a más sitios» que el propio Partido Popular. Esa idea atraviesa la biografía de un político malagueño, procedente de una familia modesta, que no encajaba en el cliché con el que el PSOE había combatido durante años al centro derecha andaluz.Moreno ha asumido esa lectura y la ha llevado a sus propios comienzos. Su entrada en el PP, ha explicado, no fue una herencia familiar ni una cuestión de ambiente social, sino «un elemento de rebeldía » frente a un poder socialista que lo ocupaba todo. «No había espacio para la pluralidad», ha afirmado el presidente andaluz al recordar una Andalucía donde, según ha señalado, el PSOE gobernaba la Junta, las diputaciones y la inmensa mayoría de los ayuntamientos. « La alternancia no existía », ha subrayado.Barbotta ha puesto el foco en uno de los aspectos menos conocidos de esos años: el esfuerzo de Moreno por entrar en el mundo rural, entonces dominado por el PSOE. Según ha relatado el autor, el hoy presidente cogía el coche de su padre los fines de semana para recorrer pueblos e intentar captar jóvenes para Nuevas Generaciones. En muchas localidades, ha explicado Barbotta, había iglesia, Casa del Pueblo socialista y, en algunos casos, sede comunista; pero no presencia real del PP.La conquista del mundo ruralAquella política artesanal, de carretera y conversación directa, aparece en el libro como una de las semillas del cambio posterior. Moreno ha reconocido esa prioridad y ha señalado que el PP debía aproximarse a un mundo rural «absolutamente monopolizado por el Partido Socialista ». Esa fue, ha sostenido, una de las claves para abrir el partido, ampliar su base social y convertirlo en una alternativa real de gobierno.El autor también ha destacado la heterodoxia de los primeros años políticos de Moreno. Barbotta ha recordado que, desde Nuevas Generaciones, defendió iniciativas como el reparto de preservativos para combatir el sida o la retirada del servicio militar obligatorio, asuntos que la izquierda pretendía patrimonializar. Para el periodista, ese rasgo mostraba que Moreno entendía desde joven que un partido de centro derecha no podía renunciar a espacios sociales por complejos ideológicos.El presidente andaluz ha enlazado esa etapa con su ambición política más temprana: llegar a presidir Andalucía. « Mi objetivo final era ser presidente de la Junta de Andalucía », ha afirmado Moreno. Una aspiración que, según ha dicho, no era sólo personal, sino «el sueño de toda una generación» que creció viendo al PSOE gobernarlo todo y que terminó cristalizando en 2018.Moreno también ha mirado a las próximas batallas electorales desde la experiencia de sus anteriores campañas. Ha reconocido la tensión de las noches electorales y la importancia de contar con estabilidad suficiente para gobernar. « No tener una mayoría de estabilidad sé que no es positivo para Andalucía », ha señalado el presidente, en una reflexión que conecta con su insistencia en ampliar mayorías para evitar gobiernos de coalición.La presentación dejó así una biografía política y generacional: la de un dirigente que, según Barbotta, construyó una marca propia más allá de las siglas; y la de una Andalucía donde la alternancia, durante décadas improbable, terminó abriéndose paso como un acto de rebeldía frente a la hegemonía socialista . Juanma Moreno ha recordado sus primeras elecciones en Andalucía en la presentación de ‘El camino del cambio’, el libro del periodista Héctor Barbotta que reconstruye la trayectoria personal y política del presidente de la Junta y el vuelco que puso fin a casi cuatro décadas de hegemonía socialista en la comunidad. « Todo el mundo me decía: vas a perder », ha señalado Moreno sobre su decisión de regresar a Andalucía para enfrentarse a Susana Díaz , a quien, según ha explicado, muchos situaban entonces como « la futura Merkel ».El presidente andaluz ha admitido que aquella apuesta era arriesgada . Venía de una etapa consolidada en Madrid, con peso en la dirección nacional del Partido Popular y un horizonte político cómodo. Sin embargo, decidió volver para disputar una Junta que, incluso en los momentos de mayor debilidad del PSOE andaluz, parecía fuera del alcance de la alternancia. «Era venirse a enfrentarse a la todopoderosa por aquel entonces Susana Díaz », ha señalado Moreno, al recordar el coste político que muchos le auguraban por dejar Madrid y asumir el reto andaluz: « Vas a ir a perder tu crédito político en los mejores años de tu vida pública ».La clave del libro, según ha explicado Barbotta, no es sólo contar la noche electoral de 2018, sino analizar cómo se había construido antes una posibilidad de cambio que muchos, también dentro del PP, consideraban imposible. El periodista ha recordado que, cuando llegó a Málaga en 1998, el PSOE gobernaba el Ejecutivo central, la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Málaga y buena parte de los principales municipios de la provincia. Hubo alternancia en casi todos esos ámbitos, ha apuntado, pero no en San Telmo. « Incluso mucha gente del PP consideraba que no era posible la alternancia », ha afirmado Barbotta.Por eso, ha defendido el autor, había que contar no sólo el resultado electoral, sino también al dirigente que encabezó ese proceso. En ese punto aparece lo que Barbotta ha definido como la marca Juanma Moreno , una marca que, a su juicio, «llegaba a más sitios» que el propio Partido Popular. Esa idea atraviesa la biografía de un político malagueño, procedente de una familia modesta, que no encajaba en el cliché con el que el PSOE había combatido durante años al centro derecha andaluz.Moreno ha asumido esa lectura y la ha llevado a sus propios comienzos. Su entrada en el PP, ha explicado, no fue una herencia familiar ni una cuestión de ambiente social, sino «un elemento de rebeldía » frente a un poder socialista que lo ocupaba todo. «No había espacio para la pluralidad», ha afirmado el presidente andaluz al recordar una Andalucía donde, según ha señalado, el PSOE gobernaba la Junta, las diputaciones y la inmensa mayoría de los ayuntamientos. « La alternancia no existía », ha subrayado.Barbotta ha puesto el foco en uno de los aspectos menos conocidos de esos años: el esfuerzo de Moreno por entrar en el mundo rural, entonces dominado por el PSOE. Según ha relatado el autor, el hoy presidente cogía el coche de su padre los fines de semana para recorrer pueblos e intentar captar jóvenes para Nuevas Generaciones. En muchas localidades, ha explicado Barbotta, había iglesia, Casa del Pueblo socialista y, en algunos casos, sede comunista; pero no presencia real del PP.La conquista del mundo ruralAquella política artesanal, de carretera y conversación directa, aparece en el libro como una de las semillas del cambio posterior. Moreno ha reconocido esa prioridad y ha señalado que el PP debía aproximarse a un mundo rural «absolutamente monopolizado por el Partido Socialista ». Esa fue, ha sostenido, una de las claves para abrir el partido, ampliar su base social y convertirlo en una alternativa real de gobierno.El autor también ha destacado la heterodoxia de los primeros años políticos de Moreno. Barbotta ha recordado que, desde Nuevas Generaciones, defendió iniciativas como el reparto de preservativos para combatir el sida o la retirada del servicio militar obligatorio, asuntos que la izquierda pretendía patrimonializar. Para el periodista, ese rasgo mostraba que Moreno entendía desde joven que un partido de centro derecha no podía renunciar a espacios sociales por complejos ideológicos.El presidente andaluz ha enlazado esa etapa con su ambición política más temprana: llegar a presidir Andalucía. « Mi objetivo final era ser presidente de la Junta de Andalucía », ha afirmado Moreno. Una aspiración que, según ha dicho, no era sólo personal, sino «el sueño de toda una generación» que creció viendo al PSOE gobernarlo todo y que terminó cristalizando en 2018.Moreno también ha mirado a las próximas batallas electorales desde la experiencia de sus anteriores campañas. Ha reconocido la tensión de las noches electorales y la importancia de contar con estabilidad suficiente para gobernar. « No tener una mayoría de estabilidad sé que no es positivo para Andalucía », ha señalado el presidente, en una reflexión que conecta con su insistencia en ampliar mayorías para evitar gobiernos de coalición.La presentación dejó así una biografía política y generacional: la de un dirigente que, según Barbotta, construyó una marca propia más allá de las siglas; y la de una Andalucía donde la alternancia, durante décadas improbable, terminó abriéndose paso como un acto de rebeldía frente a la hegemonía socialista . Juanma Moreno ha recordado sus primeras elecciones en Andalucía en la presentación de ‘El camino del cambio’, el libro del periodista Héctor Barbotta que reconstruye la trayectoria personal y política del presidente de la Junta y el vuelco que puso fin a casi cuatro décadas de hegemonía socialista en la comunidad. « Todo el mundo me decía: vas a perder », ha señalado Moreno sobre su decisión de regresar a Andalucía para enfrentarse a Susana Díaz , a quien, según ha explicado, muchos situaban entonces como « la futura Merkel ».El presidente andaluz ha admitido que aquella apuesta era arriesgada . Venía de una etapa consolidada en Madrid, con peso en la dirección nacional del Partido Popular y un horizonte político cómodo. Sin embargo, decidió volver para disputar una Junta que, incluso en los momentos de mayor debilidad del PSOE andaluz, parecía fuera del alcance de la alternancia. «Era venirse a enfrentarse a la todopoderosa por aquel entonces Susana Díaz », ha señalado Moreno, al recordar el coste político que muchos le auguraban por dejar Madrid y asumir el reto andaluz: « Vas a ir a perder tu crédito político en los mejores años de tu vida pública ».La clave del libro, según ha explicado Barbotta, no es sólo contar la noche electoral de 2018, sino analizar cómo se había construido antes una posibilidad de cambio que muchos, también dentro del PP, consideraban imposible. El periodista ha recordado que, cuando llegó a Málaga en 1998, el PSOE gobernaba el Ejecutivo central, la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Málaga y buena parte de los principales municipios de la provincia. Hubo alternancia en casi todos esos ámbitos, ha apuntado, pero no en San Telmo. « Incluso mucha gente del PP consideraba que no era posible la alternancia », ha afirmado Barbotta.Por eso, ha defendido el autor, había que contar no sólo el resultado electoral, sino también al dirigente que encabezó ese proceso. En ese punto aparece lo que Barbotta ha definido como la marca Juanma Moreno , una marca que, a su juicio, «llegaba a más sitios» que el propio Partido Popular. Esa idea atraviesa la biografía de un político malagueño, procedente de una familia modesta, que no encajaba en el cliché con el que el PSOE había combatido durante años al centro derecha andaluz.Moreno ha asumido esa lectura y la ha llevado a sus propios comienzos. Su entrada en el PP, ha explicado, no fue una herencia familiar ni una cuestión de ambiente social, sino «un elemento de rebeldía » frente a un poder socialista que lo ocupaba todo. «No había espacio para la pluralidad», ha afirmado el presidente andaluz al recordar una Andalucía donde, según ha señalado, el PSOE gobernaba la Junta, las diputaciones y la inmensa mayoría de los ayuntamientos. « La alternancia no existía », ha subrayado.Barbotta ha puesto el foco en uno de los aspectos menos conocidos de esos años: el esfuerzo de Moreno por entrar en el mundo rural, entonces dominado por el PSOE. Según ha relatado el autor, el hoy presidente cogía el coche de su padre los fines de semana para recorrer pueblos e intentar captar jóvenes para Nuevas Generaciones. En muchas localidades, ha explicado Barbotta, había iglesia, Casa del Pueblo socialista y, en algunos casos, sede comunista; pero no presencia real del PP.La conquista del mundo ruralAquella política artesanal, de carretera y conversación directa, aparece en el libro como una de las semillas del cambio posterior. Moreno ha reconocido esa prioridad y ha señalado que el PP debía aproximarse a un mundo rural «absolutamente monopolizado por el Partido Socialista ». Esa fue, ha sostenido, una de las claves para abrir el partido, ampliar su base social y convertirlo en una alternativa real de gobierno.El autor también ha destacado la heterodoxia de los primeros años políticos de Moreno. Barbotta ha recordado que, desde Nuevas Generaciones, defendió iniciativas como el reparto de preservativos para combatir el sida o la retirada del servicio militar obligatorio, asuntos que la izquierda pretendía patrimonializar. Para el periodista, ese rasgo mostraba que Moreno entendía desde joven que un partido de centro derecha no podía renunciar a espacios sociales por complejos ideológicos.El presidente andaluz ha enlazado esa etapa con su ambición política más temprana: llegar a presidir Andalucía. « Mi objetivo final era ser presidente de la Junta de Andalucía », ha afirmado Moreno. Una aspiración que, según ha dicho, no era sólo personal, sino «el sueño de toda una generación» que creció viendo al PSOE gobernarlo todo y que terminó cristalizando en 2018.Moreno también ha mirado a las próximas batallas electorales desde la experiencia de sus anteriores campañas. Ha reconocido la tensión de las noches electorales y la importancia de contar con estabilidad suficiente para gobernar. « No tener una mayoría de estabilidad sé que no es positivo para Andalucía », ha señalado el presidente, en una reflexión que conecta con su insistencia en ampliar mayorías para evitar gobiernos de coalición.La presentación dejó así una biografía política y generacional: la de un dirigente que, según Barbotta, construyó una marca propia más allá de las siglas; y la de una Andalucía donde la alternancia, durante décadas improbable, terminó abriéndose paso como un acto de rebeldía frente a la hegemonía socialista . RSS de noticias de espana/andalucia
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