Basta con cruzar la puerta del Salón de Baile para notar la diferencia. El aire fresco sustituye de golpe al calor, que uno trae del exterior, y un ligero escalofrío agradable recorre el cuerpo, antes incluso de descubrir qué se esconde bajo la imponente cúpula del Círculo de Bellas Artes . La gran estructura elevada en el centro del espacio, la iluminación natural, la vegetación y la maravillosa acústica convierten al salón en algo muy parecido a un oasis en pleno centro de Madrid . Ese será, desde este viernes y hasta el próximo 6 de septiembre, el ‘Refugio Climático’ del Círculo de Bellas Artes, una iniciativa que alcanza su tercera edición con un objetivo claro: ofrecer un espacio donde protegerse de las altas temperaturas sin necesidad de consumir y, al mismo tiempo, invitar a reflexionar sobre el estilo de vida actual y la cultura. La gran protagonista de este año es ’62 descansillos’, una instalación diseñada por el estudio de arquitectura social Recetas urbanas, que ocupa el centro del Salón de Baile. Se trata de una estructura amarilla elevada que recuerda a un pequeño parque laberíntico , formado por plataformas, balcones y terrazas conectadas entre sí. Cada descansillo propone una manera distinta de quedarse: un sofá para conversar o descansar, una silla donde leer, libros para disfrutar y varias terrazas para detenerse y contemplar la sala. Ascender por esta estructura tiene algo de exploración, a medida que se gana altura van apareciendo nuevas perspectivas del histórico salón. La cúspide de la figura está lo bastante alta como para contemplar de cerca la gran cúpula de la sala, desde donde adquiere una dimensión muy diferente. Debajo, las hamacas suspendidas de la propia estructura se balancean suavemente, atrayendo a las personas a descansar sobre ellas.Al alejarse de la parte céntrica del salón se pueden ir descubriendo rincones con diferentes finalidades. Hay una serie de mesas alargadas que tienen una doble finalidad, pues, el refugio invita a aquellos madrileños con posibilidad de teletrabajar a hacerlo en este espacio tranquilo. Sin embargo, en la misma esquina hay un mueble con juegos de mesa para todas las edades, con la intención de que los visitantes sustituyan la tecnología por una partida compartida. La sensación de refugio que se siente en el salón se refuerza con las más de 300 plantas repartidas por el espacio . Macetas de diversos tamaños, especies colgantes e incluso un pequeño huerto de chiles, son los verdaderos protagonistas del lugar. Incluso, en otro de los rincones, existe una «guardería de plantas» para que cualquier madrileño que se vaya de vacaciones pueda dejarlas y alguien las cuide por ellos. Noticia relacionada general No No Planes en Madrid este fin de semana: de los cuartos del Mundial en Puente del Rey al Mad Cool Enia GómezEl ‘Refugio Climático’ abrirá al público este sábado a las 16.00 horas. La entrada será gratuita y podrá visitarse todos los días de 11.00 a 21.00 horas hasta el 8 de septiembre. Quien cruce sus puertas encontrará mucho más que un espacio donde escapar del calor de la ciudad, pues el lema elegido para esta edición es ‘Jugar’. No se trata solo de incorporar juegos de mesa, una especie de parque o actividades infantiles, sino de reivindicar el juego como una herramienta para imaginar otras formas de habitar la ciudad . «El año pasado invitábamos a parar, este año invitamos a jugar para reimaginar el futuro», explicó el director del Círculo de Bellas Artes, Valerio Rocco Lozano. El presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández de León, recordó durante la presentación que hace más de dos años que la institución decidió orientar buena parte de su programación hacia el orden ecosocial y aseguró que este refugio es «la actividad que recoge de manera más amplia y exacta esa sensibilidad ecológica». Hernández de León destacó que la iniciativa ha servido de inspiración para la proliferación de espacios similares en otras ciudades españolas. Algo que el director del Círculo de Bellas Artes puntualizó al indicar que, tras recibir el verano pasado a unas 60.000 personas, buscan continuar creciendo. Este año la programación es muy diversa e incluye siestas colectivas, clubes de lectura, talleres, encuentros sobre el cambio climático, así como diferentes actividades intergeneracionales a las que la gente puede inscribirse en su página web. Distintos espacios del refugio climático del Círculo de Bellas Artes EFEEl parque de altura, ’62 descansillos’, creado por los arquitectos Santiago Cirugeda y Alice Attout, también es un ejercicio de reutilización. Cuando finalice el verano, la estructura se desmontará y sus materiales tendrán una segunda vida en colegios de Sevilla y, esperan, también de Madrid para seguir generando espacios de sombra y encuentros en aquellos lugares en los que sean necesarios. Así lo anunció el propio arquitecto, que insistió en la reflexión y en ser conscientes de las consecuencias de nuestros actos. Una concienciación ambiental que aparece reflejada entre las columnas del propio salón con la escultura ‘Cuerpo en refugio’, de la artista Ángela Enero febrero. Una tortuga marina de la que emergen unas piernas humanas, una visión incómoda y extraña, aunque visualmente perfecta, que plantea una cuestión aún más incómoda: el impacto de la actividad humana en los diferentes ecosistemas. El fundador del proyecto ‘Los chiles de mi barrio’, Jaime Ortega, fue el encargado de cerrar la presentación de esta nueva edición. «Un día sin picante es un día sin sol, un día sin cultura también es un día sin sol», dijo Ortega mientras preparaba un aperitivo picante en un mortero de piedra volcánica. Una corta intervención que terminó explicando los orígenes y la sensación de comer picante. Algo que, según Jaime, no solo sacia, sino que despierta una sensación diferente en ti. Un sentimiento que parece ser que el picante y la cultura despiertan en todo aquel que consigue disfrutarlas. Basta con cruzar la puerta del Salón de Baile para notar la diferencia. El aire fresco sustituye de golpe al calor, que uno trae del exterior, y un ligero escalofrío agradable recorre el cuerpo, antes incluso de descubrir qué se esconde bajo la imponente cúpula del Círculo de Bellas Artes . La gran estructura elevada en el centro del espacio, la iluminación natural, la vegetación y la maravillosa acústica convierten al salón en algo muy parecido a un oasis en pleno centro de Madrid . Ese será, desde este viernes y hasta el próximo 6 de septiembre, el ‘Refugio Climático’ del Círculo de Bellas Artes, una iniciativa que alcanza su tercera edición con un objetivo claro: ofrecer un espacio donde protegerse de las altas temperaturas sin necesidad de consumir y, al mismo tiempo, invitar a reflexionar sobre el estilo de vida actual y la cultura. La gran protagonista de este año es ’62 descansillos’, una instalación diseñada por el estudio de arquitectura social Recetas urbanas, que ocupa el centro del Salón de Baile. Se trata de una estructura amarilla elevada que recuerda a un pequeño parque laberíntico , formado por plataformas, balcones y terrazas conectadas entre sí. Cada descansillo propone una manera distinta de quedarse: un sofá para conversar o descansar, una silla donde leer, libros para disfrutar y varias terrazas para detenerse y contemplar la sala. Ascender por esta estructura tiene algo de exploración, a medida que se gana altura van apareciendo nuevas perspectivas del histórico salón. La cúspide de la figura está lo bastante alta como para contemplar de cerca la gran cúpula de la sala, desde donde adquiere una dimensión muy diferente. Debajo, las hamacas suspendidas de la propia estructura se balancean suavemente, atrayendo a las personas a descansar sobre ellas.Al alejarse de la parte céntrica del salón se pueden ir descubriendo rincones con diferentes finalidades. Hay una serie de mesas alargadas que tienen una doble finalidad, pues, el refugio invita a aquellos madrileños con posibilidad de teletrabajar a hacerlo en este espacio tranquilo. Sin embargo, en la misma esquina hay un mueble con juegos de mesa para todas las edades, con la intención de que los visitantes sustituyan la tecnología por una partida compartida. La sensación de refugio que se siente en el salón se refuerza con las más de 300 plantas repartidas por el espacio . Macetas de diversos tamaños, especies colgantes e incluso un pequeño huerto de chiles, son los verdaderos protagonistas del lugar. Incluso, en otro de los rincones, existe una «guardería de plantas» para que cualquier madrileño que se vaya de vacaciones pueda dejarlas y alguien las cuide por ellos. Noticia relacionada general No No Planes en Madrid este fin de semana: de los cuartos del Mundial en Puente del Rey al Mad Cool Enia GómezEl ‘Refugio Climático’ abrirá al público este sábado a las 16.00 horas. La entrada será gratuita y podrá visitarse todos los días de 11.00 a 21.00 horas hasta el 8 de septiembre. Quien cruce sus puertas encontrará mucho más que un espacio donde escapar del calor de la ciudad, pues el lema elegido para esta edición es ‘Jugar’. No se trata solo de incorporar juegos de mesa, una especie de parque o actividades infantiles, sino de reivindicar el juego como una herramienta para imaginar otras formas de habitar la ciudad . «El año pasado invitábamos a parar, este año invitamos a jugar para reimaginar el futuro», explicó el director del Círculo de Bellas Artes, Valerio Rocco Lozano. El presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández de León, recordó durante la presentación que hace más de dos años que la institución decidió orientar buena parte de su programación hacia el orden ecosocial y aseguró que este refugio es «la actividad que recoge de manera más amplia y exacta esa sensibilidad ecológica». Hernández de León destacó que la iniciativa ha servido de inspiración para la proliferación de espacios similares en otras ciudades españolas. Algo que el director del Círculo de Bellas Artes puntualizó al indicar que, tras recibir el verano pasado a unas 60.000 personas, buscan continuar creciendo. Este año la programación es muy diversa e incluye siestas colectivas, clubes de lectura, talleres, encuentros sobre el cambio climático, así como diferentes actividades intergeneracionales a las que la gente puede inscribirse en su página web. Distintos espacios del refugio climático del Círculo de Bellas Artes EFEEl parque de altura, ’62 descansillos’, creado por los arquitectos Santiago Cirugeda y Alice Attout, también es un ejercicio de reutilización. Cuando finalice el verano, la estructura se desmontará y sus materiales tendrán una segunda vida en colegios de Sevilla y, esperan, también de Madrid para seguir generando espacios de sombra y encuentros en aquellos lugares en los que sean necesarios. Así lo anunció el propio arquitecto, que insistió en la reflexión y en ser conscientes de las consecuencias de nuestros actos. Una concienciación ambiental que aparece reflejada entre las columnas del propio salón con la escultura ‘Cuerpo en refugio’, de la artista Ángela Enero febrero. Una tortuga marina de la que emergen unas piernas humanas, una visión incómoda y extraña, aunque visualmente perfecta, que plantea una cuestión aún más incómoda: el impacto de la actividad humana en los diferentes ecosistemas. El fundador del proyecto ‘Los chiles de mi barrio’, Jaime Ortega, fue el encargado de cerrar la presentación de esta nueva edición. «Un día sin picante es un día sin sol, un día sin cultura también es un día sin sol», dijo Ortega mientras preparaba un aperitivo picante en un mortero de piedra volcánica. Una corta intervención que terminó explicando los orígenes y la sensación de comer picante. Algo que, según Jaime, no solo sacia, sino que despierta una sensación diferente en ti. Un sentimiento que parece ser que el picante y la cultura despiertan en todo aquel que consigue disfrutarlas. Basta con cruzar la puerta del Salón de Baile para notar la diferencia. El aire fresco sustituye de golpe al calor, que uno trae del exterior, y un ligero escalofrío agradable recorre el cuerpo, antes incluso de descubrir qué se esconde bajo la imponente cúpula del Círculo de Bellas Artes . La gran estructura elevada en el centro del espacio, la iluminación natural, la vegetación y la maravillosa acústica convierten al salón en algo muy parecido a un oasis en pleno centro de Madrid . Ese será, desde este viernes y hasta el próximo 6 de septiembre, el ‘Refugio Climático’ del Círculo de Bellas Artes, una iniciativa que alcanza su tercera edición con un objetivo claro: ofrecer un espacio donde protegerse de las altas temperaturas sin necesidad de consumir y, al mismo tiempo, invitar a reflexionar sobre el estilo de vida actual y la cultura. La gran protagonista de este año es ’62 descansillos’, una instalación diseñada por el estudio de arquitectura social Recetas urbanas, que ocupa el centro del Salón de Baile. Se trata de una estructura amarilla elevada que recuerda a un pequeño parque laberíntico , formado por plataformas, balcones y terrazas conectadas entre sí. Cada descansillo propone una manera distinta de quedarse: un sofá para conversar o descansar, una silla donde leer, libros para disfrutar y varias terrazas para detenerse y contemplar la sala. Ascender por esta estructura tiene algo de exploración, a medida que se gana altura van apareciendo nuevas perspectivas del histórico salón. La cúspide de la figura está lo bastante alta como para contemplar de cerca la gran cúpula de la sala, desde donde adquiere una dimensión muy diferente. Debajo, las hamacas suspendidas de la propia estructura se balancean suavemente, atrayendo a las personas a descansar sobre ellas.Al alejarse de la parte céntrica del salón se pueden ir descubriendo rincones con diferentes finalidades. Hay una serie de mesas alargadas que tienen una doble finalidad, pues, el refugio invita a aquellos madrileños con posibilidad de teletrabajar a hacerlo en este espacio tranquilo. Sin embargo, en la misma esquina hay un mueble con juegos de mesa para todas las edades, con la intención de que los visitantes sustituyan la tecnología por una partida compartida. La sensación de refugio que se siente en el salón se refuerza con las más de 300 plantas repartidas por el espacio . Macetas de diversos tamaños, especies colgantes e incluso un pequeño huerto de chiles, son los verdaderos protagonistas del lugar. Incluso, en otro de los rincones, existe una «guardería de plantas» para que cualquier madrileño que se vaya de vacaciones pueda dejarlas y alguien las cuide por ellos. Noticia relacionada general No No Planes en Madrid este fin de semana: de los cuartos del Mundial en Puente del Rey al Mad Cool Enia GómezEl ‘Refugio Climático’ abrirá al público este sábado a las 16.00 horas. La entrada será gratuita y podrá visitarse todos los días de 11.00 a 21.00 horas hasta el 8 de septiembre. Quien cruce sus puertas encontrará mucho más que un espacio donde escapar del calor de la ciudad, pues el lema elegido para esta edición es ‘Jugar’. No se trata solo de incorporar juegos de mesa, una especie de parque o actividades infantiles, sino de reivindicar el juego como una herramienta para imaginar otras formas de habitar la ciudad . «El año pasado invitábamos a parar, este año invitamos a jugar para reimaginar el futuro», explicó el director del Círculo de Bellas Artes, Valerio Rocco Lozano. El presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández de León, recordó durante la presentación que hace más de dos años que la institución decidió orientar buena parte de su programación hacia el orden ecosocial y aseguró que este refugio es «la actividad que recoge de manera más amplia y exacta esa sensibilidad ecológica». Hernández de León destacó que la iniciativa ha servido de inspiración para la proliferación de espacios similares en otras ciudades españolas. Algo que el director del Círculo de Bellas Artes puntualizó al indicar que, tras recibir el verano pasado a unas 60.000 personas, buscan continuar creciendo. Este año la programación es muy diversa e incluye siestas colectivas, clubes de lectura, talleres, encuentros sobre el cambio climático, así como diferentes actividades intergeneracionales a las que la gente puede inscribirse en su página web. Distintos espacios del refugio climático del Círculo de Bellas Artes EFEEl parque de altura, ’62 descansillos’, creado por los arquitectos Santiago Cirugeda y Alice Attout, también es un ejercicio de reutilización. Cuando finalice el verano, la estructura se desmontará y sus materiales tendrán una segunda vida en colegios de Sevilla y, esperan, también de Madrid para seguir generando espacios de sombra y encuentros en aquellos lugares en los que sean necesarios. Así lo anunció el propio arquitecto, que insistió en la reflexión y en ser conscientes de las consecuencias de nuestros actos. Una concienciación ambiental que aparece reflejada entre las columnas del propio salón con la escultura ‘Cuerpo en refugio’, de la artista Ángela Enero febrero. Una tortuga marina de la que emergen unas piernas humanas, una visión incómoda y extraña, aunque visualmente perfecta, que plantea una cuestión aún más incómoda: el impacto de la actividad humana en los diferentes ecosistemas. El fundador del proyecto ‘Los chiles de mi barrio’, Jaime Ortega, fue el encargado de cerrar la presentación de esta nueva edición. «Un día sin picante es un día sin sol, un día sin cultura también es un día sin sol», dijo Ortega mientras preparaba un aperitivo picante en un mortero de piedra volcánica. Una corta intervención que terminó explicando los orígenes y la sensación de comer picante. Algo que, según Jaime, no solo sacia, sino que despierta una sensación diferente en ti. Un sentimiento que parece ser que el picante y la cultura despiertan en todo aquel que consigue disfrutarlas. RSS de noticias de espana
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