El interrogatorio de Koldo García ha supuesto un giro de guion en el juicio por la trama de las mascarillas. Lo más evidente en este caso es que el protagonista del capítulo no es plenamente consciente de su papel en la obra. Sí sabía lo que hacía y por qué lo hacía, por supuesto, pero es más que dudoso que fuera consciente de la significación y relevancia de sus actos. Este episodio se podría titular “La banalidad de la corrupción”, parafraseando una vez más la expresión creada por la filósofa alemana Hannah Arendt, quien se refirió a la banalidad del mal en circunstancias mucho peores, en todos los sentidos.
Lo más evidente en este caso es que el protagonista del capítulo no es plenamente consciente de su papel en la obra
El interrogatorio de Koldo García ha supuesto un giro de guion en el juicio por la trama de las mascarillas. Lo más evidente en este caso es que el protagonista del capítulo no es plenamente consciente de su papel en la obra. Sí sabía lo que hacía y por qué lo hacía, por supuesto, pero es más que dudoso que fuera consciente de la significación y relevancia de sus actos. Este episodio se podría titular “La banalidad de la corrupción”, parafraseando una vez más la expresión creada por la filósofa alemana Hannah Arendt, quien se refirió a la banalidad del mal en circunstancias mucho peores, en todos los sentidos.
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