A los trabajadores de Amazon les gusta pensar que su empresa es austera, al menos en comparación con muchos de sus rivales tecnológicos. Olvidémonos de los dulces de chocolate y los masajes a los que tienen acceso los especialistas en tecnología de Silicon Valley . En la sede de Amazon en Seattle, los obsequios más apreciados son los plátanos, que se reparten desde un camión de comida en el patio. Esta cultura de la austeridad está muy arraigada. En el fondo, el gigante del comercio electrónico tiene el sentido de la economía propio de un tendero. Excepto de vez en cuando, cuando se lanza a la aventura y se embarca en una ola de gastos. Ahora mismo se encuentra en una: el banco JPMorgan Chase se refiere a ella como «capexapalooza».Se trata de una apuesta histórica. Ninguna empresa ha igualado jamás los 200.000 millones de dólares de inversión en inmovilizado que Amazon se ha fijado para este año, que se financiará en parte mediante ventas de bonos a gran escala. Su objetivo principal es respaldar a Amazon Web Services (AWS) , su división de computación en la nube, en la carrera por construir infraestructura de IA, incluidos los centros de datos y la energía de la que depende. Para aumentar la factura, Amazon también ha anunciado que invertirá hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI , lo que supondría casi el cuádruple de lo que Microsoft, su archirrival, ha comprometido con el creador de ChatGPT desde 2019.Amazon afirma que la fuerte demanda es lo que está impulsando esta avalancha de inversiones. Las ventas de AWS crecieron al ritmo más rápido en más de tres años durante el último trimestre y, a pesar de los 250.000 millones de dólares de inversión en inmovilizado de los últimos tres años, Andy Jassy, director ejecutivo de Amazon, afirmó que la empresa vende capacidad en la nube tan rápido como la construye.Noticia relacionada general No No ¿Quieres tener acceso a ABC y The Economist a la vez? Suscríbete a ABC Global Agustín PerySin embargo, también están en juego potentes fuerzas contrapuestas. Durante los últimos 20 años, AWS ha sido pionera en computación en la nube e importante proveedora de servicios de IA. Sigue siendo líder del grupo, pero desde que OpenAI lanzó ChatGPT en 2022, sus principales rivales en la nube, Azure de Microsoft y Google Cloud de Alphabet , han crecido mucho más rápido, mermando su ventaja. Al redoblar su apuesta por los centros de datos de IA y tratar de aflojar el control de Microsoft sobre OpenAI, Amazon parece decidida a recuperar su ritmo.La empresa atesora un historial de ir a por todas. Ya en 2015, Jeff Bezos, su fundador, escribió con su inimitable estilo empollón sobre la «distribución truncada de resultados» al intentar anotarse home runs. En béisbol, la recompensa máxima son cuatro carreras. En los negocios, «de vez en cuando, cuando te plantas en la base, puedes lograr 1000 carreras». Esa carta a los accionistas se redactó al inicio de una racha que dio grandes frutos. En 2016-2017, Amazon aumentó drásticamente el gasto en logística y AWS, lo que condujo a varios años de mayores márgenes de beneficio. Sin embargo, su siguiente frenesí de inversión, durante la pandemia de Covid-19, inicialmente fue un fracaso, ya que construyó muchos más almacenes de los que se necesitaban. En 2023 recortó el gasto, justo cuando Microsoft empezaba a aumentarlo en previsión de la bonanza de la IA. Desde entonces, Amazon ha bateado de forma más agresiva.AWS tiene algunas cosas a su favor. Una es su enorme variedad de clientes. Su floreciente relación con OpenAI se suma a la que mantiene con Anthropic, el laboratorio que hay detrás de Claude. Los creadores de modelos se encuentran entre las mayores fuentes de demanda de la nube a corto plazo, ya que utilizan «montones y montones de recursos informáticos», en palabras de Jassy. Sin embargo, con casi una tercera parte del mercado mundial de servicios en la nube, muy por delante de Azure y Google Cloud, AWS tiene mucho que ganar si las empresas más allá de Silicon Valley comienzan a adoptar la IA de forma más plena. Por ahora, muchas siguen mostrándose reticentes. Sin embargo, se necesitarán al menos 18 meses para poner en práctica la inversión en inmovilizado de este año. Es posible que, para entonces, los agentes de IA, capaces de razonar por pasos, utilizar herramientas e interactuar con otros bots, hayan provocado un aumento del gasto empresarial.AWS tiene algunas cosas a su favor. Una es su enorme variedad de clientes. Su floreciente relación con OpenAI se suma a la que mantiene con Anthropic, el laboratorio que hay detrás de ClaudeColaborar tanto con OpenAI como con Anthropic situará a Amazon en una buena posición para ese momento. «The Everything Store» hace honor a su nombre, ya que AWS ahora puede ofrecer a los clientes formas de aprovechar las dos familias de modelos líderes, así como muchas otras, incluida la suya propia, Nova. También es compatible con variedad de chips, incluidos los de Nvidia y su alternativa interna más económica, Trainium.Microsoft y Google también ofrecen variedad. Azure proporciona modelos de OpenAI y Anthropic, al igual que Google, que además cuenta con su propio modelo de primer nivel, Gemini, y con chips denominados TPU. Sin embargo, en un momento en el que todos los hiperescaladores afirman que la demanda de sus servicios de IA supera a la oferta, a los dos rivales de Amazon les puede resultar más difícil asignar los escasos recursos computacionales a sus clientes de la nube. Esto se debe a que sus otros grandes negocios —los productos Office de Microsoft y el buscador de Google— son más rentables que sus servicios en la nube, lo que los convierte en una prioridad más obvia para los chips de IA. Con Amazon, las cosas son diferentes. Los márgenes de Amazon.com son insignificantes en comparación con los de AWS, y tiene una cultura de hacer mucho con poco. Es probable que los clientes de la nube tengan prioridad.El auge de RufusWall Street tiene sentimientos encontrados con respecto a la desmesurada inversión en inmovilizado de Amazon. Aunque sus acciones han superado a las de Microsoft este año, siguen registrando una caída del 8 %, debido principalmente a las dudas sobre la rentabilidad de su frenesí de gasto. A corto plazo, los costes de amortización derivados de las nuevas inversiones aumentarán antes de que empiecen a generar ingresos. Brent Thill, de la entidad bancaria Jefferies, afirma que a los inversores también les preocupa que los crecientes costes de la infraestructura de IA debiliten los márgenes de la nube incluso a largo plazo.Otro motivo de preocupación es el auge de los agentes de IA integrados en chatbots que pueden realizar compras en nombre del usuario: podrían amenazar el negocio principal de Amazon, al eludir Amazon.com o privarla de sus relaciones con clientes y anunciantes. Sin embargo, la empresa está en mejor posición de lo que temen sus escépticos. Poco después de cerrar su acuerdo con OpenAI, el fabricante de modelos archivó sus planes de lanzar un servicio de compras llamado «Instant Checkout» . Rufus, el asistente de compras con IA agéntica de Amazon, ayudó a generar 12 000 millones de dólares en ventas adicionales anualizadas el pasado año.Otros creadores de modelos, como Google, están entrando con fuerza en el comercio electrónico, pero, por ahora, Amazon parece estar repeliendo la amenaza. Por supuesto, llamemos a esta ola de gasto «capexapalooza», pero esto no significa que Amazon vaya a acabar siendo un fracaso («looza», en inglés).Disfrutas de este contenido para suscriptores Premium por cortesía de ABC A los trabajadores de Amazon les gusta pensar que su empresa es austera, al menos en comparación con muchos de sus rivales tecnológicos. Olvidémonos de los dulces de chocolate y los masajes a los que tienen acceso los especialistas en tecnología de Silicon Valley . En la sede de Amazon en Seattle, los obsequios más apreciados son los plátanos, que se reparten desde un camión de comida en el patio. Esta cultura de la austeridad está muy arraigada. En el fondo, el gigante del comercio electrónico tiene el sentido de la economía propio de un tendero. Excepto de vez en cuando, cuando se lanza a la aventura y se embarca en una ola de gastos. Ahora mismo se encuentra en una: el banco JPMorgan Chase se refiere a ella como «capexapalooza».Se trata de una apuesta histórica. Ninguna empresa ha igualado jamás los 200.000 millones de dólares de inversión en inmovilizado que Amazon se ha fijado para este año, que se financiará en parte mediante ventas de bonos a gran escala. Su objetivo principal es respaldar a Amazon Web Services (AWS) , su división de computación en la nube, en la carrera por construir infraestructura de IA, incluidos los centros de datos y la energía de la que depende. Para aumentar la factura, Amazon también ha anunciado que invertirá hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI , lo que supondría casi el cuádruple de lo que Microsoft, su archirrival, ha comprometido con el creador de ChatGPT desde 2019.Amazon afirma que la fuerte demanda es lo que está impulsando esta avalancha de inversiones. Las ventas de AWS crecieron al ritmo más rápido en más de tres años durante el último trimestre y, a pesar de los 250.000 millones de dólares de inversión en inmovilizado de los últimos tres años, Andy Jassy, director ejecutivo de Amazon, afirmó que la empresa vende capacidad en la nube tan rápido como la construye.Noticia relacionada general No No ¿Quieres tener acceso a ABC y The Economist a la vez? Suscríbete a ABC Global Agustín PerySin embargo, también están en juego potentes fuerzas contrapuestas. Durante los últimos 20 años, AWS ha sido pionera en computación en la nube e importante proveedora de servicios de IA. Sigue siendo líder del grupo, pero desde que OpenAI lanzó ChatGPT en 2022, sus principales rivales en la nube, Azure de Microsoft y Google Cloud de Alphabet , han crecido mucho más rápido, mermando su ventaja. Al redoblar su apuesta por los centros de datos de IA y tratar de aflojar el control de Microsoft sobre OpenAI, Amazon parece decidida a recuperar su ritmo.La empresa atesora un historial de ir a por todas. Ya en 2015, Jeff Bezos, su fundador, escribió con su inimitable estilo empollón sobre la «distribución truncada de resultados» al intentar anotarse home runs. En béisbol, la recompensa máxima son cuatro carreras. En los negocios, «de vez en cuando, cuando te plantas en la base, puedes lograr 1000 carreras». Esa carta a los accionistas se redactó al inicio de una racha que dio grandes frutos. En 2016-2017, Amazon aumentó drásticamente el gasto en logística y AWS, lo que condujo a varios años de mayores márgenes de beneficio. Sin embargo, su siguiente frenesí de inversión, durante la pandemia de Covid-19, inicialmente fue un fracaso, ya que construyó muchos más almacenes de los que se necesitaban. En 2023 recortó el gasto, justo cuando Microsoft empezaba a aumentarlo en previsión de la bonanza de la IA. Desde entonces, Amazon ha bateado de forma más agresiva.AWS tiene algunas cosas a su favor. Una es su enorme variedad de clientes. Su floreciente relación con OpenAI se suma a la que mantiene con Anthropic, el laboratorio que hay detrás de Claude. Los creadores de modelos se encuentran entre las mayores fuentes de demanda de la nube a corto plazo, ya que utilizan «montones y montones de recursos informáticos», en palabras de Jassy. Sin embargo, con casi una tercera parte del mercado mundial de servicios en la nube, muy por delante de Azure y Google Cloud, AWS tiene mucho que ganar si las empresas más allá de Silicon Valley comienzan a adoptar la IA de forma más plena. Por ahora, muchas siguen mostrándose reticentes. Sin embargo, se necesitarán al menos 18 meses para poner en práctica la inversión en inmovilizado de este año. Es posible que, para entonces, los agentes de IA, capaces de razonar por pasos, utilizar herramientas e interactuar con otros bots, hayan provocado un aumento del gasto empresarial.AWS tiene algunas cosas a su favor. Una es su enorme variedad de clientes. Su floreciente relación con OpenAI se suma a la que mantiene con Anthropic, el laboratorio que hay detrás de ClaudeColaborar tanto con OpenAI como con Anthropic situará a Amazon en una buena posición para ese momento. «The Everything Store» hace honor a su nombre, ya que AWS ahora puede ofrecer a los clientes formas de aprovechar las dos familias de modelos líderes, así como muchas otras, incluida la suya propia, Nova. También es compatible con variedad de chips, incluidos los de Nvidia y su alternativa interna más económica, Trainium.Microsoft y Google también ofrecen variedad. Azure proporciona modelos de OpenAI y Anthropic, al igual que Google, que además cuenta con su propio modelo de primer nivel, Gemini, y con chips denominados TPU. Sin embargo, en un momento en el que todos los hiperescaladores afirman que la demanda de sus servicios de IA supera a la oferta, a los dos rivales de Amazon les puede resultar más difícil asignar los escasos recursos computacionales a sus clientes de la nube. Esto se debe a que sus otros grandes negocios —los productos Office de Microsoft y el buscador de Google— son más rentables que sus servicios en la nube, lo que los convierte en una prioridad más obvia para los chips de IA. Con Amazon, las cosas son diferentes. Los márgenes de Amazon.com son insignificantes en comparación con los de AWS, y tiene una cultura de hacer mucho con poco. Es probable que los clientes de la nube tengan prioridad.El auge de RufusWall Street tiene sentimientos encontrados con respecto a la desmesurada inversión en inmovilizado de Amazon. Aunque sus acciones han superado a las de Microsoft este año, siguen registrando una caída del 8 %, debido principalmente a las dudas sobre la rentabilidad de su frenesí de gasto. A corto plazo, los costes de amortización derivados de las nuevas inversiones aumentarán antes de que empiecen a generar ingresos. Brent Thill, de la entidad bancaria Jefferies, afirma que a los inversores también les preocupa que los crecientes costes de la infraestructura de IA debiliten los márgenes de la nube incluso a largo plazo.Otro motivo de preocupación es el auge de los agentes de IA integrados en chatbots que pueden realizar compras en nombre del usuario: podrían amenazar el negocio principal de Amazon, al eludir Amazon.com o privarla de sus relaciones con clientes y anunciantes. Sin embargo, la empresa está en mejor posición de lo que temen sus escépticos. Poco después de cerrar su acuerdo con OpenAI, el fabricante de modelos archivó sus planes de lanzar un servicio de compras llamado «Instant Checkout» . Rufus, el asistente de compras con IA agéntica de Amazon, ayudó a generar 12 000 millones de dólares en ventas adicionales anualizadas el pasado año.Otros creadores de modelos, como Google, están entrando con fuerza en el comercio electrónico, pero, por ahora, Amazon parece estar repeliendo la amenaza. Por supuesto, llamemos a esta ola de gasto «capexapalooza», pero esto no significa que Amazon vaya a acabar siendo un fracaso («looza», en inglés).Disfrutas de este contenido para suscriptores Premium por cortesía de ABC A los trabajadores de Amazon les gusta pensar que su empresa es austera, al menos en comparación con muchos de sus rivales tecnológicos. Olvidémonos de los dulces de chocolate y los masajes a los que tienen acceso los especialistas en tecnología de Silicon Valley . En la sede de Amazon en Seattle, los obsequios más apreciados son los plátanos, que se reparten desde un camión de comida en el patio. Esta cultura de la austeridad está muy arraigada. En el fondo, el gigante del comercio electrónico tiene el sentido de la economía propio de un tendero. Excepto de vez en cuando, cuando se lanza a la aventura y se embarca en una ola de gastos. Ahora mismo se encuentra en una: el banco JPMorgan Chase se refiere a ella como «capexapalooza».Se trata de una apuesta histórica. Ninguna empresa ha igualado jamás los 200.000 millones de dólares de inversión en inmovilizado que Amazon se ha fijado para este año, que se financiará en parte mediante ventas de bonos a gran escala. Su objetivo principal es respaldar a Amazon Web Services (AWS) , su división de computación en la nube, en la carrera por construir infraestructura de IA, incluidos los centros de datos y la energía de la que depende. Para aumentar la factura, Amazon también ha anunciado que invertirá hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI , lo que supondría casi el cuádruple de lo que Microsoft, su archirrival, ha comprometido con el creador de ChatGPT desde 2019.Amazon afirma que la fuerte demanda es lo que está impulsando esta avalancha de inversiones. Las ventas de AWS crecieron al ritmo más rápido en más de tres años durante el último trimestre y, a pesar de los 250.000 millones de dólares de inversión en inmovilizado de los últimos tres años, Andy Jassy, director ejecutivo de Amazon, afirmó que la empresa vende capacidad en la nube tan rápido como la construye.Noticia relacionada general No No ¿Quieres tener acceso a ABC y The Economist a la vez? Suscríbete a ABC Global Agustín PerySin embargo, también están en juego potentes fuerzas contrapuestas. Durante los últimos 20 años, AWS ha sido pionera en computación en la nube e importante proveedora de servicios de IA. Sigue siendo líder del grupo, pero desde que OpenAI lanzó ChatGPT en 2022, sus principales rivales en la nube, Azure de Microsoft y Google Cloud de Alphabet , han crecido mucho más rápido, mermando su ventaja. Al redoblar su apuesta por los centros de datos de IA y tratar de aflojar el control de Microsoft sobre OpenAI, Amazon parece decidida a recuperar su ritmo.La empresa atesora un historial de ir a por todas. Ya en 2015, Jeff Bezos, su fundador, escribió con su inimitable estilo empollón sobre la «distribución truncada de resultados» al intentar anotarse home runs. En béisbol, la recompensa máxima son cuatro carreras. En los negocios, «de vez en cuando, cuando te plantas en la base, puedes lograr 1000 carreras». Esa carta a los accionistas se redactó al inicio de una racha que dio grandes frutos. En 2016-2017, Amazon aumentó drásticamente el gasto en logística y AWS, lo que condujo a varios años de mayores márgenes de beneficio. Sin embargo, su siguiente frenesí de inversión, durante la pandemia de Covid-19, inicialmente fue un fracaso, ya que construyó muchos más almacenes de los que se necesitaban. En 2023 recortó el gasto, justo cuando Microsoft empezaba a aumentarlo en previsión de la bonanza de la IA. Desde entonces, Amazon ha bateado de forma más agresiva.AWS tiene algunas cosas a su favor. Una es su enorme variedad de clientes. Su floreciente relación con OpenAI se suma a la que mantiene con Anthropic, el laboratorio que hay detrás de Claude. Los creadores de modelos se encuentran entre las mayores fuentes de demanda de la nube a corto plazo, ya que utilizan «montones y montones de recursos informáticos», en palabras de Jassy. Sin embargo, con casi una tercera parte del mercado mundial de servicios en la nube, muy por delante de Azure y Google Cloud, AWS tiene mucho que ganar si las empresas más allá de Silicon Valley comienzan a adoptar la IA de forma más plena. Por ahora, muchas siguen mostrándose reticentes. Sin embargo, se necesitarán al menos 18 meses para poner en práctica la inversión en inmovilizado de este año. Es posible que, para entonces, los agentes de IA, capaces de razonar por pasos, utilizar herramientas e interactuar con otros bots, hayan provocado un aumento del gasto empresarial.AWS tiene algunas cosas a su favor. Una es su enorme variedad de clientes. Su floreciente relación con OpenAI se suma a la que mantiene con Anthropic, el laboratorio que hay detrás de ClaudeColaborar tanto con OpenAI como con Anthropic situará a Amazon en una buena posición para ese momento. «The Everything Store» hace honor a su nombre, ya que AWS ahora puede ofrecer a los clientes formas de aprovechar las dos familias de modelos líderes, así como muchas otras, incluida la suya propia, Nova. También es compatible con variedad de chips, incluidos los de Nvidia y su alternativa interna más económica, Trainium.Microsoft y Google también ofrecen variedad. Azure proporciona modelos de OpenAI y Anthropic, al igual que Google, que además cuenta con su propio modelo de primer nivel, Gemini, y con chips denominados TPU. Sin embargo, en un momento en el que todos los hiperescaladores afirman que la demanda de sus servicios de IA supera a la oferta, a los dos rivales de Amazon les puede resultar más difícil asignar los escasos recursos computacionales a sus clientes de la nube. Esto se debe a que sus otros grandes negocios —los productos Office de Microsoft y el buscador de Google— son más rentables que sus servicios en la nube, lo que los convierte en una prioridad más obvia para los chips de IA. Con Amazon, las cosas son diferentes. Los márgenes de Amazon.com son insignificantes en comparación con los de AWS, y tiene una cultura de hacer mucho con poco. Es probable que los clientes de la nube tengan prioridad.El auge de RufusWall Street tiene sentimientos encontrados con respecto a la desmesurada inversión en inmovilizado de Amazon. Aunque sus acciones han superado a las de Microsoft este año, siguen registrando una caída del 8 %, debido principalmente a las dudas sobre la rentabilidad de su frenesí de gasto. A corto plazo, los costes de amortización derivados de las nuevas inversiones aumentarán antes de que empiecen a generar ingresos. Brent Thill, de la entidad bancaria Jefferies, afirma que a los inversores también les preocupa que los crecientes costes de la infraestructura de IA debiliten los márgenes de la nube incluso a largo plazo.Otro motivo de preocupación es el auge de los agentes de IA integrados en chatbots que pueden realizar compras en nombre del usuario: podrían amenazar el negocio principal de Amazon, al eludir Amazon.com o privarla de sus relaciones con clientes y anunciantes. Sin embargo, la empresa está en mejor posición de lo que temen sus escépticos. Poco después de cerrar su acuerdo con OpenAI, el fabricante de modelos archivó sus planes de lanzar un servicio de compras llamado «Instant Checkout» . Rufus, el asistente de compras con IA agéntica de Amazon, ayudó a generar 12 000 millones de dólares en ventas adicionales anualizadas el pasado año.Otros creadores de modelos, como Google, están entrando con fuerza en el comercio electrónico, pero, por ahora, Amazon parece estar repeliendo la amenaza. Por supuesto, llamemos a esta ola de gasto «capexapalooza», pero esto no significa que Amazon vaya a acabar siendo un fracaso («looza», en inglés).Disfrutas de este contenido para suscriptores Premium por cortesía de ABC RSS de noticias de economia
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