La crisis de Ceuta ha desatado importantes polémicas en el seno del Partido Socialista y del Gobierno de España. Son varios los miembros del Ejecutivo cuya gestión durante estas semanas ha sido puesta en entredicho dentro de las filas del PSOE. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, es uno de los más señalados por haber estado «desaparecido» durante parte de la crisis.Aunque en Ferraz asumen que compete al presidente definir la política exterior del Gobierno, todos miran hacía Albares por ser «el que supuestamente le asesora» en esa materia. Entre los cuadros socialistas se lamentan que «hemos fallado en política exterior en el momento más importante para España». Y creen que eso «es lo peor que nos podía pasar, mostrarnos con una debilidad extrema». «Esto no hubiera ocurrido nunca con Pepe [Borrell] dice un dirigente destacado.Tanto en la dirección federal como a nivel territorial enfada especialmente el hecho de que « nos ha dejado sin argumentos para defender la actuación del Gobierno, no pueden reírse de nosotros y darles las gracias». La sensación de que Albares no ha estado donde tenía que estar ni ha respondido como debía hacerlo, es compartida por gran parte de los dirigentes consultados por ABC.A Albares se le afea « no haber dado la cara cuando tenía que hacerlo ». También le reprochan la «benevolencia» y la «falta de reproches contundentes» a Rabat. Un alto cargo del Gobierno con mando en Ferraz sostiene que «hay ocasiones en las que no basta con un mensaje mandado a la prensa como fuentes del ministerio». Esa ha sido la estrategia de Albares, que ha evitado poner cara y voz a las respuestas a las diferentes afrentas de los ministros marroquíes, incluso cuando han dicho haber puesto sobre la mesa durante las reuniones con el Gobierno la soberanía de las dos ciudades.En el PSOE consideran que Albares ya estaba muy debilitado por su relación con Estados Unidos En el PSOE consideran que el ministro de Exteriores, ya muy debilitado por la pérdida de poder en las relaciones con Estados Unidos, donde la titular de Defensa, Margarita Robles, le ha ganado terreno en la relación con Washington, «no debería seguir ni un minuto más en su puesto». Crece la percepción que tanto él, como Robles, como el titular de Interior, Fernando Grande – Marlaska, «deberían irse o ser cesados». «Lo que ha ocurrido, tanto antes como después, no puede quedar impune o los ciudadanos nos mandarán al rincón de pensar muchos años» advierten.En las filas socialistas comparten varios miembros que «da la sensación que hemos abdicado de hacer política exterior de verdad , con aliados serios, para hacer política exterior de marketing como principales garantes de causas que son justas, pero que nos quedan lejos y nos hacen olvidar lo que tenemos más cerca y nos afecta directamente». Todos apuntan a Albares como el culpable de algunas de las decisiones más polémicas de Sánchez a nivel diplomático.En Ferraz lamentan también que «hemos abdicado de hacer política exterior de verdad, con aliados serios, para hacer política exterior de marketing»Aunque en el entorno del ministro defienden que «hemos estado y hemos hecho lo que debíamos en cada momento» sus críticos consideran que el problema no está tanto en lo que ha dicho después como en lo que, a su juicio, no dijo cuando debía hacerlo: una condena más contundente a Rabat y una defensa política más visible de Ceuta. Esa percepción es la que ha convertido al ministro de Exteriores en uno de los principales focos de desgaste del Gobierno durante la crisis.La defensa de RabatAlbares ha defendido durante la crisis una estrategia basada en la cooperación con Marruecos para la inexistente devolución de quienes entraron irregularmente en Ceuta, una posición que ha terminado alimentando las críticas dentro del propio PSOE, sobre todo a nivel local en Ceuta, donde el partido está en llamas. El ministro de Exteriores, según ha informado su equipo, ha mantenido conversaciones diarias con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, y ha destacado reiteradamente la «total disposición» de Rabat a facilitar el regreso de sus ciudadanos. El 11 de agosto, durante su visita a Ceuta, llegó a asegurar que «hasta la última persona» que hubiera entrado irregularmente en España volvería a Marruecos. La realidad, por eso, es bien distinta. Miles de personas siguen todavía en el interior de la ciudad autónoma.Albares ha evitado, durante todo este tiempo, atribuir públicamente a las autoridades marroquíes una responsabilidad directa en la entrada masiva y ha situado parte de la explicación en las redes sociales, la desinformación y las mafias y la sentencia del Tribunal Supremo. Esa línea coincide con la estrategia del Gobierno y que a nivel de política internacional marca él mismo, que sostiene que Marruecos no actuó con hostilidad durante la crisis y que la cooperación bilateral ha sido esencial para contenerla. Frente a las acusaciones de falta de presencia, el ministro reivindica ahora un «compromiso total y permanente» con Ceuta y ha reafirmado la soberanía y la integridad territorial españolas sobre Ceuta y Melilla. También ha respaldado a las fuerzas de seguridad y al Ejército desplegado en ambas ciudades. Aunque ya viajó a la ciudad autónoma hace unos días, en el PSOE hay quien cree que « debería ir también a Rabat a dejar las cosas claras». Tampoco entienden que «ni tan siquiera haya citado a la embajadora de Marruecos en España». La crisis de Ceuta ha desatado importantes polémicas en el seno del Partido Socialista y del Gobierno de España. Son varios los miembros del Ejecutivo cuya gestión durante estas semanas ha sido puesta en entredicho dentro de las filas del PSOE. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, es uno de los más señalados por haber estado «desaparecido» durante parte de la crisis.Aunque en Ferraz asumen que compete al presidente definir la política exterior del Gobierno, todos miran hacía Albares por ser «el que supuestamente le asesora» en esa materia. Entre los cuadros socialistas se lamentan que «hemos fallado en política exterior en el momento más importante para España». Y creen que eso «es lo peor que nos podía pasar, mostrarnos con una debilidad extrema». «Esto no hubiera ocurrido nunca con Pepe [Borrell] dice un dirigente destacado.Tanto en la dirección federal como a nivel territorial enfada especialmente el hecho de que « nos ha dejado sin argumentos para defender la actuación del Gobierno, no pueden reírse de nosotros y darles las gracias». La sensación de que Albares no ha estado donde tenía que estar ni ha respondido como debía hacerlo, es compartida por gran parte de los dirigentes consultados por ABC.A Albares se le afea « no haber dado la cara cuando tenía que hacerlo ». También le reprochan la «benevolencia» y la «falta de reproches contundentes» a Rabat. Un alto cargo del Gobierno con mando en Ferraz sostiene que «hay ocasiones en las que no basta con un mensaje mandado a la prensa como fuentes del ministerio». Esa ha sido la estrategia de Albares, que ha evitado poner cara y voz a las respuestas a las diferentes afrentas de los ministros marroquíes, incluso cuando han dicho haber puesto sobre la mesa durante las reuniones con el Gobierno la soberanía de las dos ciudades.En el PSOE consideran que Albares ya estaba muy debilitado por su relación con Estados Unidos En el PSOE consideran que el ministro de Exteriores, ya muy debilitado por la pérdida de poder en las relaciones con Estados Unidos, donde la titular de Defensa, Margarita Robles, le ha ganado terreno en la relación con Washington, «no debería seguir ni un minuto más en su puesto». Crece la percepción que tanto él, como Robles, como el titular de Interior, Fernando Grande – Marlaska, «deberían irse o ser cesados». «Lo que ha ocurrido, tanto antes como después, no puede quedar impune o los ciudadanos nos mandarán al rincón de pensar muchos años» advierten.En las filas socialistas comparten varios miembros que «da la sensación que hemos abdicado de hacer política exterior de verdad , con aliados serios, para hacer política exterior de marketing como principales garantes de causas que son justas, pero que nos quedan lejos y nos hacen olvidar lo que tenemos más cerca y nos afecta directamente». Todos apuntan a Albares como el culpable de algunas de las decisiones más polémicas de Sánchez a nivel diplomático.En Ferraz lamentan también que «hemos abdicado de hacer política exterior de verdad, con aliados serios, para hacer política exterior de marketing»Aunque en el entorno del ministro defienden que «hemos estado y hemos hecho lo que debíamos en cada momento» sus críticos consideran que el problema no está tanto en lo que ha dicho después como en lo que, a su juicio, no dijo cuando debía hacerlo: una condena más contundente a Rabat y una defensa política más visible de Ceuta. Esa percepción es la que ha convertido al ministro de Exteriores en uno de los principales focos de desgaste del Gobierno durante la crisis.La defensa de RabatAlbares ha defendido durante la crisis una estrategia basada en la cooperación con Marruecos para la inexistente devolución de quienes entraron irregularmente en Ceuta, una posición que ha terminado alimentando las críticas dentro del propio PSOE, sobre todo a nivel local en Ceuta, donde el partido está en llamas. El ministro de Exteriores, según ha informado su equipo, ha mantenido conversaciones diarias con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, y ha destacado reiteradamente la «total disposición» de Rabat a facilitar el regreso de sus ciudadanos. El 11 de agosto, durante su visita a Ceuta, llegó a asegurar que «hasta la última persona» que hubiera entrado irregularmente en España volvería a Marruecos. La realidad, por eso, es bien distinta. Miles de personas siguen todavía en el interior de la ciudad autónoma.Albares ha evitado, durante todo este tiempo, atribuir públicamente a las autoridades marroquíes una responsabilidad directa en la entrada masiva y ha situado parte de la explicación en las redes sociales, la desinformación y las mafias y la sentencia del Tribunal Supremo. Esa línea coincide con la estrategia del Gobierno y que a nivel de política internacional marca él mismo, que sostiene que Marruecos no actuó con hostilidad durante la crisis y que la cooperación bilateral ha sido esencial para contenerla. Frente a las acusaciones de falta de presencia, el ministro reivindica ahora un «compromiso total y permanente» con Ceuta y ha reafirmado la soberanía y la integridad territorial españolas sobre Ceuta y Melilla. También ha respaldado a las fuerzas de seguridad y al Ejército desplegado en ambas ciudades. Aunque ya viajó a la ciudad autónoma hace unos días, en el PSOE hay quien cree que « debería ir también a Rabat a dejar las cosas claras». Tampoco entienden que «ni tan siquiera haya citado a la embajadora de Marruecos en España». La crisis de Ceuta ha desatado importantes polémicas en el seno del Partido Socialista y del Gobierno de España. Son varios los miembros del Ejecutivo cuya gestión durante estas semanas ha sido puesta en entredicho dentro de las filas del PSOE. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, es uno de los más señalados por haber estado «desaparecido» durante parte de la crisis.Aunque en Ferraz asumen que compete al presidente definir la política exterior del Gobierno, todos miran hacía Albares por ser «el que supuestamente le asesora» en esa materia. Entre los cuadros socialistas se lamentan que «hemos fallado en política exterior en el momento más importante para España». Y creen que eso «es lo peor que nos podía pasar, mostrarnos con una debilidad extrema». «Esto no hubiera ocurrido nunca con Pepe [Borrell] dice un dirigente destacado.Tanto en la dirección federal como a nivel territorial enfada especialmente el hecho de que « nos ha dejado sin argumentos para defender la actuación del Gobierno, no pueden reírse de nosotros y darles las gracias». La sensación de que Albares no ha estado donde tenía que estar ni ha respondido como debía hacerlo, es compartida por gran parte de los dirigentes consultados por ABC.A Albares se le afea « no haber dado la cara cuando tenía que hacerlo ». También le reprochan la «benevolencia» y la «falta de reproches contundentes» a Rabat. Un alto cargo del Gobierno con mando en Ferraz sostiene que «hay ocasiones en las que no basta con un mensaje mandado a la prensa como fuentes del ministerio». Esa ha sido la estrategia de Albares, que ha evitado poner cara y voz a las respuestas a las diferentes afrentas de los ministros marroquíes, incluso cuando han dicho haber puesto sobre la mesa durante las reuniones con el Gobierno la soberanía de las dos ciudades.En el PSOE consideran que Albares ya estaba muy debilitado por su relación con Estados Unidos En el PSOE consideran que el ministro de Exteriores, ya muy debilitado por la pérdida de poder en las relaciones con Estados Unidos, donde la titular de Defensa, Margarita Robles, le ha ganado terreno en la relación con Washington, «no debería seguir ni un minuto más en su puesto». Crece la percepción que tanto él, como Robles, como el titular de Interior, Fernando Grande – Marlaska, «deberían irse o ser cesados». «Lo que ha ocurrido, tanto antes como después, no puede quedar impune o los ciudadanos nos mandarán al rincón de pensar muchos años» advierten.En las filas socialistas comparten varios miembros que «da la sensación que hemos abdicado de hacer política exterior de verdad , con aliados serios, para hacer política exterior de marketing como principales garantes de causas que son justas, pero que nos quedan lejos y nos hacen olvidar lo que tenemos más cerca y nos afecta directamente». Todos apuntan a Albares como el culpable de algunas de las decisiones más polémicas de Sánchez a nivel diplomático.En Ferraz lamentan también que «hemos abdicado de hacer política exterior de verdad, con aliados serios, para hacer política exterior de marketing»Aunque en el entorno del ministro defienden que «hemos estado y hemos hecho lo que debíamos en cada momento» sus críticos consideran que el problema no está tanto en lo que ha dicho después como en lo que, a su juicio, no dijo cuando debía hacerlo: una condena más contundente a Rabat y una defensa política más visible de Ceuta. Esa percepción es la que ha convertido al ministro de Exteriores en uno de los principales focos de desgaste del Gobierno durante la crisis.La defensa de RabatAlbares ha defendido durante la crisis una estrategia basada en la cooperación con Marruecos para la inexistente devolución de quienes entraron irregularmente en Ceuta, una posición que ha terminado alimentando las críticas dentro del propio PSOE, sobre todo a nivel local en Ceuta, donde el partido está en llamas. El ministro de Exteriores, según ha informado su equipo, ha mantenido conversaciones diarias con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, y ha destacado reiteradamente la «total disposición» de Rabat a facilitar el regreso de sus ciudadanos. El 11 de agosto, durante su visita a Ceuta, llegó a asegurar que «hasta la última persona» que hubiera entrado irregularmente en España volvería a Marruecos. La realidad, por eso, es bien distinta. Miles de personas siguen todavía en el interior de la ciudad autónoma.Albares ha evitado, durante todo este tiempo, atribuir públicamente a las autoridades marroquíes una responsabilidad directa en la entrada masiva y ha situado parte de la explicación en las redes sociales, la desinformación y las mafias y la sentencia del Tribunal Supremo. Esa línea coincide con la estrategia del Gobierno y que a nivel de política internacional marca él mismo, que sostiene que Marruecos no actuó con hostilidad durante la crisis y que la cooperación bilateral ha sido esencial para contenerla. Frente a las acusaciones de falta de presencia, el ministro reivindica ahora un «compromiso total y permanente» con Ceuta y ha reafirmado la soberanía y la integridad territorial españolas sobre Ceuta y Melilla. También ha respaldado a las fuerzas de seguridad y al Ejército desplegado en ambas ciudades. Aunque ya viajó a la ciudad autónoma hace unos días, en el PSOE hay quien cree que « debería ir también a Rabat a dejar las cosas claras». Tampoco entienden que «ni tan siquiera haya citado a la embajadora de Marruecos en España». RSS de noticias de espana
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