El dolor no tiene fronteras, pero si hay un territorio en España al que la terrorífica tragedia ferroviaria de Urda del miércoles le haya puesto las entrañas del revés ése es Andalucía . La región se convirtió a mediados de enero de este año en la zona cero de la desolación cuando cuarenta y seis personas, algo más de la mitad de ellas naturales de Huelva , perdieron su vida en un tramo de la vía de la Alta Velocidad del término municipal de Adamuz, en Córdoba . Ni diez meses después el horror se repite en el mismo tendido del tren pero unos cientos de kilómetros más al Norte y el conteo de las víctimas deja también numerosas bajas en la comunidad. La catástrofe por la que un país entero enmudece estupefacto ha paralizado también los actos de la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, para las que hoy faltan cuatro domingos. La consternación por el demoledor accidente de Toledo y los tres días de luto oficial decretados por el Gobierno central y por la Junta, que acabaron ayer, han dinamitado la agenda de los principales partidos, cuyos cuarteles generales en Andalucía esperan a que sus respectivas direcciones centrales les den la pauta que han de seguir en el mes ya menguado que queda para la convocatoria electoral. Este fin de semana es clave para la redefinición de las propuestas, para la modulación del tono de los líderes y su acomodo al estado de shock no solo de la población, también de la propia clase política.Las direcciones del PSOE y del PP andaluces están ahora mismo en esa situación: aguardando órdenes de Ferraz y de Génova, habida cuenta de que son las sedes nacionales las que tienen que marcar el paso en unos comicios de la naturaleza de los de finales de noviembre. Lo explica un alto dirigente socialista andaluz, involucrado de lleno en la campaña: «Al tratarse de unas generales, lo que nosotros hacemos es subirnos a lomos de lo que diseñe Madrid, y es evidente que tendrán que rediseñar la campaña, que hasta ahora iba a ser colorida y alegre, pero en vista del nuevo accidente de la Alta Velocidad…», resume en una conversación con ABC el miembro de la guarda pretoriana de la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero. «Este fin de semana tiene que trabajarse ese cambio de estrategia: algo se moverá seguro. Habrá que diseñar una campaña diferente: hay tiempo y espero que los compañeros de Madrid acierten», completa con un punto de optimismo que asegura que se basa en datos ciertos.El PSOE: «La campaña iba a ser colorida y alegre, pero en vista del accidente hay que rediseñarla, y espero que el partido acierte»«El día antes del accidente [del AVE y el Iryo en Urda] el PSOE no iba mal en las encuestas, en los ‘trackings’ que manejamos a nivel interno: según nuestros datos podríamos ganar las elecciones aunque con ello no nos bastase para formar gobierno, y esos datos nos decían también que Vox estaba muy fuerte a costa del PP», argumenta este mismo peso pesado de los socialistas de la comunidad autónoma, convencido de que el ministro de Transportes es un lastre ya no solo para el Gobierno sino para las propias expectativas electorales del partido. « Óscar Puente tendrá que asumir responsabilidades políticas, claro que sí, aunque no creo que deba ser mañana. Hay que respetar los tiempos: antes tienen que identificarse los cuerpos, analizarse las cajas negras y celebrarse el funeral de Estado», razona. Más pesimista se muestra otro miembro señero de la federación socialista andaluza: «Venimos de donde venimos… De unos resultados autonómicos muy malos, peores incluso de lo que esperábamos. Y ahora, con la tragedia de esta semana, hay que repensarlo todo, desde el lema a la escenografía. ¿La fuerza de la gente? ¿Los bailes y los besos de Pedro y María Jesús? ¿El problema de vivienda? ¿Y qué pasa con el de los trenes? Hay que ponerse las pilas, poner los pies en el suelo, porque ahora mismo la fuerza de la gente es la indignación…», se queja con amargura.Pesos pesadosMenos traumática, o menos drástica, parece la misión de ahormar el discurso electoral del PP al estado de ánimo de la sociedad española y andaluza tras el mazazo de la Alta Velocidad de esta semana. «Gestión, gestión y gestión. Lo que ha pasado en Toledo nos ratifica en lo que estábamos ya, y hay que seguir por ese mismo camino: en que a España le hace falta un Gobierno serio que dé respuestas a las necesidades primarias de los ciudadanos», indican en declaraciones a ABC fuentes de la plana mayor del partido de Alberto Núñez-Feijóo en la comunidad autónoma. «Ya lo dijo con acierto nuestro secretario general: Andalucía es la España que viene», apostillan en referencia a la entrevista con Antonio Repullo publicada por este periódico la semana pasada.Así, la ofensiva popular tiene las lindes bien trazadas desde la misma difusión de sus listas electorales, en cuya cabeceras la formación ha colocado sin disimulo a pesos pesados no ya orgánicos sino institucionales, y a costa de acogerse a una excepción de sus estatutos, que impiden expresamente que los alcaldes de medianas y grandes poblaciones puedan ir en las candidaturas al Congreso de los Diputados. Los casos más sonoros han sido los de las regidoras de Huelva y Jerez de la Frontera, Pilar Miranda y María José García Pelayo respectivamente, a los que se suman otros que obran en la misma idea machacona del PP andaluz —gestión, gestión, gestión— aunque sorteen por los pelos el veto inicial de su reglamentación interna: uno de los ejemplos más evidentes es el de Salvador Fuentes, histórico del PP cordobés y que va de número uno al Senado por su circunscripción, de cuya diputación provincial es presidente.El PP: «Gestión, gestión y gestión. Lo que ha pasado en Toledo nos ratifica en lo que estábamos, y hay que seguir por ese camino»Lo decía Antonio Repullo en la citada entrevista que publicó este diario el sábado 24 de octubre: que el objetivo era llevar a Madrid el modelo de gobernanza de la Junta, esto es, un gabinete liderado por el PP —estremecido por la pérdida de la exministra Fátima Báñez en el siniestro del AVE y el Iryo— y en el que Vox tenga una presencia secundaria pero claramente necesaria. La clave estriba en hasta dónde crecerán los de Abascal en la comunidad el 29 de noviembre y hasta dónde resistirán los populares. Vox, que no ha interrumpido su campaña tras el miércoles negro, juega la partida a su aire: no quiere más aliados que los que militan en sus filas, como ha resultado evidente tras el accidente de Urda. Verso sueltoManuel Gavira, su líder en la región y vicepresidente segundo del Ejecutivo regional, se ausentó del minuto de silencio en la fachada principal del Palacio San Telmo la misma noche del choque de los trenes, al que sí acudió María Jesús Montero, y que presidió Juanma Moreno —Gavira sí estuvo en la concentración institucional de la mañana de ese mismo día en el Parlamento Andaluz—.El cuarto actor en escena es Adelante Andalucía , o para ser exactos José Ignacio García, su cabeza visible aupada por una popularidad creciente y sostenida: ha pedido de una forma contundente la dimisión del ministro de Transportes y hace bandera de su empeño por que su formación concurra a las generales en las ocho circunscripciones electorales. Cuatro domingos quedan para que se deshoje la margarita que resiste en una tierra herida por la tragedia. El dolor no tiene fronteras, pero si hay un territorio en España al que la terrorífica tragedia ferroviaria de Urda del miércoles le haya puesto las entrañas del revés ése es Andalucía . La región se convirtió a mediados de enero de este año en la zona cero de la desolación cuando cuarenta y seis personas, algo más de la mitad de ellas naturales de Huelva , perdieron su vida en un tramo de la vía de la Alta Velocidad del término municipal de Adamuz, en Córdoba . Ni diez meses después el horror se repite en el mismo tendido del tren pero unos cientos de kilómetros más al Norte y el conteo de las víctimas deja también numerosas bajas en la comunidad. La catástrofe por la que un país entero enmudece estupefacto ha paralizado también los actos de la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, para las que hoy faltan cuatro domingos. La consternación por el demoledor accidente de Toledo y los tres días de luto oficial decretados por el Gobierno central y por la Junta, que acabaron ayer, han dinamitado la agenda de los principales partidos, cuyos cuarteles generales en Andalucía esperan a que sus respectivas direcciones centrales les den la pauta que han de seguir en el mes ya menguado que queda para la convocatoria electoral. Este fin de semana es clave para la redefinición de las propuestas, para la modulación del tono de los líderes y su acomodo al estado de shock no solo de la población, también de la propia clase política.Las direcciones del PSOE y del PP andaluces están ahora mismo en esa situación: aguardando órdenes de Ferraz y de Génova, habida cuenta de que son las sedes nacionales las que tienen que marcar el paso en unos comicios de la naturaleza de los de finales de noviembre. Lo explica un alto dirigente socialista andaluz, involucrado de lleno en la campaña: «Al tratarse de unas generales, lo que nosotros hacemos es subirnos a lomos de lo que diseñe Madrid, y es evidente que tendrán que rediseñar la campaña, que hasta ahora iba a ser colorida y alegre, pero en vista del nuevo accidente de la Alta Velocidad…», resume en una conversación con ABC el miembro de la guarda pretoriana de la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero. «Este fin de semana tiene que trabajarse ese cambio de estrategia: algo se moverá seguro. Habrá que diseñar una campaña diferente: hay tiempo y espero que los compañeros de Madrid acierten», completa con un punto de optimismo que asegura que se basa en datos ciertos.El PSOE: «La campaña iba a ser colorida y alegre, pero en vista del accidente hay que rediseñarla, y espero que el partido acierte»«El día antes del accidente [del AVE y el Iryo en Urda] el PSOE no iba mal en las encuestas, en los ‘trackings’ que manejamos a nivel interno: según nuestros datos podríamos ganar las elecciones aunque con ello no nos bastase para formar gobierno, y esos datos nos decían también que Vox estaba muy fuerte a costa del PP», argumenta este mismo peso pesado de los socialistas de la comunidad autónoma, convencido de que el ministro de Transportes es un lastre ya no solo para el Gobierno sino para las propias expectativas electorales del partido. « Óscar Puente tendrá que asumir responsabilidades políticas, claro que sí, aunque no creo que deba ser mañana. Hay que respetar los tiempos: antes tienen que identificarse los cuerpos, analizarse las cajas negras y celebrarse el funeral de Estado», razona. Más pesimista se muestra otro miembro señero de la federación socialista andaluza: «Venimos de donde venimos… De unos resultados autonómicos muy malos, peores incluso de lo que esperábamos. Y ahora, con la tragedia de esta semana, hay que repensarlo todo, desde el lema a la escenografía. ¿La fuerza de la gente? ¿Los bailes y los besos de Pedro y María Jesús? ¿El problema de vivienda? ¿Y qué pasa con el de los trenes? Hay que ponerse las pilas, poner los pies en el suelo, porque ahora mismo la fuerza de la gente es la indignación…», se queja con amargura.Pesos pesadosMenos traumática, o menos drástica, parece la misión de ahormar el discurso electoral del PP al estado de ánimo de la sociedad española y andaluza tras el mazazo de la Alta Velocidad de esta semana. «Gestión, gestión y gestión. Lo que ha pasado en Toledo nos ratifica en lo que estábamos ya, y hay que seguir por ese mismo camino: en que a España le hace falta un Gobierno serio que dé respuestas a las necesidades primarias de los ciudadanos», indican en declaraciones a ABC fuentes de la plana mayor del partido de Alberto Núñez-Feijóo en la comunidad autónoma. «Ya lo dijo con acierto nuestro secretario general: Andalucía es la España que viene», apostillan en referencia a la entrevista con Antonio Repullo publicada por este periódico la semana pasada.Así, la ofensiva popular tiene las lindes bien trazadas desde la misma difusión de sus listas electorales, en cuya cabeceras la formación ha colocado sin disimulo a pesos pesados no ya orgánicos sino institucionales, y a costa de acogerse a una excepción de sus estatutos, que impiden expresamente que los alcaldes de medianas y grandes poblaciones puedan ir en las candidaturas al Congreso de los Diputados. Los casos más sonoros han sido los de las regidoras de Huelva y Jerez de la Frontera, Pilar Miranda y María José García Pelayo respectivamente, a los que se suman otros que obran en la misma idea machacona del PP andaluz —gestión, gestión, gestión— aunque sorteen por los pelos el veto inicial de su reglamentación interna: uno de los ejemplos más evidentes es el de Salvador Fuentes, histórico del PP cordobés y que va de número uno al Senado por su circunscripción, de cuya diputación provincial es presidente.El PP: «Gestión, gestión y gestión. Lo que ha pasado en Toledo nos ratifica en lo que estábamos, y hay que seguir por ese camino»Lo decía Antonio Repullo en la citada entrevista que publicó este diario el sábado 24 de octubre: que el objetivo era llevar a Madrid el modelo de gobernanza de la Junta, esto es, un gabinete liderado por el PP —estremecido por la pérdida de la exministra Fátima Báñez en el siniestro del AVE y el Iryo— y en el que Vox tenga una presencia secundaria pero claramente necesaria. La clave estriba en hasta dónde crecerán los de Abascal en la comunidad el 29 de noviembre y hasta dónde resistirán los populares. Vox, que no ha interrumpido su campaña tras el miércoles negro, juega la partida a su aire: no quiere más aliados que los que militan en sus filas, como ha resultado evidente tras el accidente de Urda. Verso sueltoManuel Gavira, su líder en la región y vicepresidente segundo del Ejecutivo regional, se ausentó del minuto de silencio en la fachada principal del Palacio San Telmo la misma noche del choque de los trenes, al que sí acudió María Jesús Montero, y que presidió Juanma Moreno —Gavira sí estuvo en la concentración institucional de la mañana de ese mismo día en el Parlamento Andaluz—.El cuarto actor en escena es Adelante Andalucía , o para ser exactos José Ignacio García, su cabeza visible aupada por una popularidad creciente y sostenida: ha pedido de una forma contundente la dimisión del ministro de Transportes y hace bandera de su empeño por que su formación concurra a las generales en las ocho circunscripciones electorales. Cuatro domingos quedan para que se deshoje la margarita que resiste en una tierra herida por la tragedia. El dolor no tiene fronteras, pero si hay un territorio en España al que la terrorífica tragedia ferroviaria de Urda del miércoles le haya puesto las entrañas del revés ése es Andalucía . La región se convirtió a mediados de enero de este año en la zona cero de la desolación cuando cuarenta y seis personas, algo más de la mitad de ellas naturales de Huelva , perdieron su vida en un tramo de la vía de la Alta Velocidad del término municipal de Adamuz, en Córdoba . Ni diez meses después el horror se repite en el mismo tendido del tren pero unos cientos de kilómetros más al Norte y el conteo de las víctimas deja también numerosas bajas en la comunidad. La catástrofe por la que un país entero enmudece estupefacto ha paralizado también los actos de la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, para las que hoy faltan cuatro domingos. La consternación por el demoledor accidente de Toledo y los tres días de luto oficial decretados por el Gobierno central y por la Junta, que acabaron ayer, han dinamitado la agenda de los principales partidos, cuyos cuarteles generales en Andalucía esperan a que sus respectivas direcciones centrales les den la pauta que han de seguir en el mes ya menguado que queda para la convocatoria electoral. Este fin de semana es clave para la redefinición de las propuestas, para la modulación del tono de los líderes y su acomodo al estado de shock no solo de la población, también de la propia clase política.Las direcciones del PSOE y del PP andaluces están ahora mismo en esa situación: aguardando órdenes de Ferraz y de Génova, habida cuenta de que son las sedes nacionales las que tienen que marcar el paso en unos comicios de la naturaleza de los de finales de noviembre. Lo explica un alto dirigente socialista andaluz, involucrado de lleno en la campaña: «Al tratarse de unas generales, lo que nosotros hacemos es subirnos a lomos de lo que diseñe Madrid, y es evidente que tendrán que rediseñar la campaña, que hasta ahora iba a ser colorida y alegre, pero en vista del nuevo accidente de la Alta Velocidad…», resume en una conversación con ABC el miembro de la guarda pretoriana de la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero. «Este fin de semana tiene que trabajarse ese cambio de estrategia: algo se moverá seguro. Habrá que diseñar una campaña diferente: hay tiempo y espero que los compañeros de Madrid acierten», completa con un punto de optimismo que asegura que se basa en datos ciertos.El PSOE: «La campaña iba a ser colorida y alegre, pero en vista del accidente hay que rediseñarla, y espero que el partido acierte»«El día antes del accidente [del AVE y el Iryo en Urda] el PSOE no iba mal en las encuestas, en los ‘trackings’ que manejamos a nivel interno: según nuestros datos podríamos ganar las elecciones aunque con ello no nos bastase para formar gobierno, y esos datos nos decían también que Vox estaba muy fuerte a costa del PP», argumenta este mismo peso pesado de los socialistas de la comunidad autónoma, convencido de que el ministro de Transportes es un lastre ya no solo para el Gobierno sino para las propias expectativas electorales del partido. « Óscar Puente tendrá que asumir responsabilidades políticas, claro que sí, aunque no creo que deba ser mañana. Hay que respetar los tiempos: antes tienen que identificarse los cuerpos, analizarse las cajas negras y celebrarse el funeral de Estado», razona. Más pesimista se muestra otro miembro señero de la federación socialista andaluza: «Venimos de donde venimos… De unos resultados autonómicos muy malos, peores incluso de lo que esperábamos. Y ahora, con la tragedia de esta semana, hay que repensarlo todo, desde el lema a la escenografía. ¿La fuerza de la gente? ¿Los bailes y los besos de Pedro y María Jesús? ¿El problema de vivienda? ¿Y qué pasa con el de los trenes? Hay que ponerse las pilas, poner los pies en el suelo, porque ahora mismo la fuerza de la gente es la indignación…», se queja con amargura.Pesos pesadosMenos traumática, o menos drástica, parece la misión de ahormar el discurso electoral del PP al estado de ánimo de la sociedad española y andaluza tras el mazazo de la Alta Velocidad de esta semana. «Gestión, gestión y gestión. Lo que ha pasado en Toledo nos ratifica en lo que estábamos ya, y hay que seguir por ese mismo camino: en que a España le hace falta un Gobierno serio que dé respuestas a las necesidades primarias de los ciudadanos», indican en declaraciones a ABC fuentes de la plana mayor del partido de Alberto Núñez-Feijóo en la comunidad autónoma. «Ya lo dijo con acierto nuestro secretario general: Andalucía es la España que viene», apostillan en referencia a la entrevista con Antonio Repullo publicada por este periódico la semana pasada.Así, la ofensiva popular tiene las lindes bien trazadas desde la misma difusión de sus listas electorales, en cuya cabeceras la formación ha colocado sin disimulo a pesos pesados no ya orgánicos sino institucionales, y a costa de acogerse a una excepción de sus estatutos, que impiden expresamente que los alcaldes de medianas y grandes poblaciones puedan ir en las candidaturas al Congreso de los Diputados. Los casos más sonoros han sido los de las regidoras de Huelva y Jerez de la Frontera, Pilar Miranda y María José García Pelayo respectivamente, a los que se suman otros que obran en la misma idea machacona del PP andaluz —gestión, gestión, gestión— aunque sorteen por los pelos el veto inicial de su reglamentación interna: uno de los ejemplos más evidentes es el de Salvador Fuentes, histórico del PP cordobés y que va de número uno al Senado por su circunscripción, de cuya diputación provincial es presidente.El PP: «Gestión, gestión y gestión. Lo que ha pasado en Toledo nos ratifica en lo que estábamos, y hay que seguir por ese camino»Lo decía Antonio Repullo en la citada entrevista que publicó este diario el sábado 24 de octubre: que el objetivo era llevar a Madrid el modelo de gobernanza de la Junta, esto es, un gabinete liderado por el PP —estremecido por la pérdida de la exministra Fátima Báñez en el siniestro del AVE y el Iryo— y en el que Vox tenga una presencia secundaria pero claramente necesaria. La clave estriba en hasta dónde crecerán los de Abascal en la comunidad el 29 de noviembre y hasta dónde resistirán los populares. Vox, que no ha interrumpido su campaña tras el miércoles negro, juega la partida a su aire: no quiere más aliados que los que militan en sus filas, como ha resultado evidente tras el accidente de Urda. Verso sueltoManuel Gavira, su líder en la región y vicepresidente segundo del Ejecutivo regional, se ausentó del minuto de silencio en la fachada principal del Palacio San Telmo la misma noche del choque de los trenes, al que sí acudió María Jesús Montero, y que presidió Juanma Moreno —Gavira sí estuvo en la concentración institucional de la mañana de ese mismo día en el Parlamento Andaluz—.El cuarto actor en escena es Adelante Andalucía , o para ser exactos José Ignacio García, su cabeza visible aupada por una popularidad creciente y sostenida: ha pedido de una forma contundente la dimisión del ministro de Transportes y hace bandera de su empeño por que su formación concurra a las generales en las ocho circunscripciones electorales. Cuatro domingos quedan para que se deshoje la margarita que resiste en una tierra herida por la tragedia. RSS de noticias de espana/andalucia
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