Una vez que fracasó el ‘procés’ catalán, en su sentido directo e insurreccional, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) perdió su razón de ser. Al menos, para los partidos independentistas que hincharon su fuerza —económica y callejera— cuando, desde la Generalitat, se necesitaba un brazo civil en el que apoyarse para plantear el pulso a la democracia y el Estado de derecho en España. A los 15 años de su nacimiento y nueve del referéndum ilegal, la ANC vive un lento hundimiento hacia la irrelevancia.La entidad, presidida por el cantautor retirado desde 2007 Lluís Llach, afronta este mes de abril la renovación de su cúpula en un contexto que apunta a un progresivo desgaste. Al enfriamiento de su relación con Junts y ERC y la pérdida de su capacidad de movilización, se suman ahora la dificultad para cubrir todos los cargos de la dirección y el deterioro del liderazgo de Llach, presidencia que está lejos del protagonismo que alcanzó la ANC con Carme Forcadell y Jordi Sànchez.Entre el 14 y el 18 de este mes, los alrededor de 30.000 socios de la ANC (según dijo Llach hace unos meses), lejos de los casi 100.000 que llegó a tener entre 2017 y 2022, aproximadamente, están llamados a renovar el Secretariado Nacional, el principal órgano de dirección entre asambleas generales. Según sus estatutos (artículo 19.2), está compuesto por 77 plazas distribuidas por territorios y sectores. En esta ocasión, solo hay 60 ‘candidatos’, por lo que no se cubrirá la totalidad de los puestos previstos.Noticia relacionada No No Cataluña Las asociaciones independentistas se conjuran para sobrevivir y salir de la irrelevancia Àlex GubernSegún han confirmado a ABC fuentes de la ANC, el problema no es únicamente el número total de aspirantes, sino su reparto: en algunas demarcaciones concurren varios candidatos para una misma plaza y en otras no se ha presentado nadie. Así, quedarán desiertas una plaza en Barcelona, dos en Hospitalet, una en cada comarca del Vallés, tres en las comarcas de Tarragona, dos en el Pirineo, y, entre otras, una en la denominada Cataluña Norte por el nacionalismo (Francia);Estos datos reflejan las dificultades crecientes de la asociación para articular unas listas completas en una estructura territorial compleja, diseñada en un momento de mayor implantación y dinamismo del movimiento secesionista. Unas dificultades internas que también se plasman en la escasa capacidad de convocatoria en las calles. La última protesta reivindicativa de la Diada fue seguida por 28.000 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona. Lejos de los ‘millones’ de 2018.Desgaste A los 15 años de su nacimiento y nueve del referéndum ilegal, la ANC vive un lento hundimiento hacia la irrelevanciaNo obstante, desde la ANC se niega a este diario un debilitamiento estructural, sobre todo, y en las calles. «Hay que situar bien el contexto», matizan desde la entidad, para justificar que de las 77 plazas del Secretariado solo se vayan a cubrir 60. Según estas fuentes consultadas, «la implicación sostenida en organizaciones sociales, culturales o políticas es ahora más exigente en términos generales» que en los años del 1-O. Y, por lo tanto, sostienen que el número de candidaturas es «alto y suficiente».Con 60 miembros en la cúpula de la ANC —órgano que se encarga, a su vez, de elegir al presidente, a cuyo cargo Llach aspira a repetir, sin rival— se garantiza un Secretariado «amplio, plural y plenamente operativo», insisten desde la asociación. Y recuerdan que no es la primera vez que no se cubren las 77 plazas. Hace dos años, coincidiendo con la renovación bienal de la dirección, se constituyeron 72 plazas. Pero este dato, lejos de justificar una buena posición, evidencia el hundimiento progresivo en el interés por la entidad.En cualquier caso, desde la organización se defiende que el brazo civil del ‘procés’ sigue con un buen «músculo» y «capacidad de acción», y que esta falta de interés está vinculada a la falta de debate interno para definir la hoja de ruta con el objetivo de conseguir la independencia de Cataluña. «Cuando hay menos confrontación interna, también hay menos necesidad de competir por mayorías», explican las fuentes consultadas. El consenso por el rumbo que ha de seguir la ANC es casi total.En el actual escenario político también tiene una importante trascendencia el liderazgo de Llach (que fue diputado de Junts pel Sí en 2017). Bajo su mandato, desde 2024, la ANC ha tratado de recuperar un papel de presión sobre los partidos independentistas. Pero ha sido todo retórica. Como la que rodea al movimiento secesionista desde que el Estado de derecho se impuso en 2017. Este podría ser el motivo principal del alejamiento de las bases independentistas a las llamadas y las convocatorias de la entidad a una movilización social inexistente.Para esta desilusión es fundamental tener en cuenta la relación de alejamiento de Junts y, sobre todo, ERC con la asociación. Los de Oriol Junqueras, que fueron arietes para empujar a Carles Puigdemont en los momentos en que este, al frente de la Generalitat, expresó ciertas dudas con la confrontación directa contra la democracia, ahora optan por una posición pragmática y parlamentaria. ERC sostiene al Gobierno de Pedro Sánchez y al Govern de Salvador Illa. Incompatible con la ANC.Nuevo contexto Desde la organización se defiende que la ANC sigue con «músculo» y «capacidad de acción»El desgaste también tiene su reflejo en el ámbito económico. Según la documentación interna y los datos difundidos en el entorno de la organización, la ANC ha perdido cerca de un millón de euros de ingresos ordinarios en los últimos cinco años. Esta caída de los ingresos ha obligado a replantear el sistema de la financiación interna, con despidos entre el personal laboral, y ha generado inquietud en algunas asambleas territoriales, que advierten de dificultades para mantener su actividad. El declive de lo que se creyeron que lo tuvieron en la mano. Una vez que fracasó el ‘procés’ catalán, en su sentido directo e insurreccional, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) perdió su razón de ser. Al menos, para los partidos independentistas que hincharon su fuerza —económica y callejera— cuando, desde la Generalitat, se necesitaba un brazo civil en el que apoyarse para plantear el pulso a la democracia y el Estado de derecho en España. A los 15 años de su nacimiento y nueve del referéndum ilegal, la ANC vive un lento hundimiento hacia la irrelevancia.La entidad, presidida por el cantautor retirado desde 2007 Lluís Llach, afronta este mes de abril la renovación de su cúpula en un contexto que apunta a un progresivo desgaste. Al enfriamiento de su relación con Junts y ERC y la pérdida de su capacidad de movilización, se suman ahora la dificultad para cubrir todos los cargos de la dirección y el deterioro del liderazgo de Llach, presidencia que está lejos del protagonismo que alcanzó la ANC con Carme Forcadell y Jordi Sànchez.Entre el 14 y el 18 de este mes, los alrededor de 30.000 socios de la ANC (según dijo Llach hace unos meses), lejos de los casi 100.000 que llegó a tener entre 2017 y 2022, aproximadamente, están llamados a renovar el Secretariado Nacional, el principal órgano de dirección entre asambleas generales. Según sus estatutos (artículo 19.2), está compuesto por 77 plazas distribuidas por territorios y sectores. En esta ocasión, solo hay 60 ‘candidatos’, por lo que no se cubrirá la totalidad de los puestos previstos.Noticia relacionada No No Cataluña Las asociaciones independentistas se conjuran para sobrevivir y salir de la irrelevancia Àlex GubernSegún han confirmado a ABC fuentes de la ANC, el problema no es únicamente el número total de aspirantes, sino su reparto: en algunas demarcaciones concurren varios candidatos para una misma plaza y en otras no se ha presentado nadie. Así, quedarán desiertas una plaza en Barcelona, dos en Hospitalet, una en cada comarca del Vallés, tres en las comarcas de Tarragona, dos en el Pirineo, y, entre otras, una en la denominada Cataluña Norte por el nacionalismo (Francia);Estos datos reflejan las dificultades crecientes de la asociación para articular unas listas completas en una estructura territorial compleja, diseñada en un momento de mayor implantación y dinamismo del movimiento secesionista. Unas dificultades internas que también se plasman en la escasa capacidad de convocatoria en las calles. La última protesta reivindicativa de la Diada fue seguida por 28.000 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona. Lejos de los ‘millones’ de 2018.Desgaste A los 15 años de su nacimiento y nueve del referéndum ilegal, la ANC vive un lento hundimiento hacia la irrelevanciaNo obstante, desde la ANC se niega a este diario un debilitamiento estructural, sobre todo, y en las calles. «Hay que situar bien el contexto», matizan desde la entidad, para justificar que de las 77 plazas del Secretariado solo se vayan a cubrir 60. Según estas fuentes consultadas, «la implicación sostenida en organizaciones sociales, culturales o políticas es ahora más exigente en términos generales» que en los años del 1-O. Y, por lo tanto, sostienen que el número de candidaturas es «alto y suficiente».Con 60 miembros en la cúpula de la ANC —órgano que se encarga, a su vez, de elegir al presidente, a cuyo cargo Llach aspira a repetir, sin rival— se garantiza un Secretariado «amplio, plural y plenamente operativo», insisten desde la asociación. Y recuerdan que no es la primera vez que no se cubren las 77 plazas. Hace dos años, coincidiendo con la renovación bienal de la dirección, se constituyeron 72 plazas. Pero este dato, lejos de justificar una buena posición, evidencia el hundimiento progresivo en el interés por la entidad.En cualquier caso, desde la organización se defiende que el brazo civil del ‘procés’ sigue con un buen «músculo» y «capacidad de acción», y que esta falta de interés está vinculada a la falta de debate interno para definir la hoja de ruta con el objetivo de conseguir la independencia de Cataluña. «Cuando hay menos confrontación interna, también hay menos necesidad de competir por mayorías», explican las fuentes consultadas. El consenso por el rumbo que ha de seguir la ANC es casi total.En el actual escenario político también tiene una importante trascendencia el liderazgo de Llach (que fue diputado de Junts pel Sí en 2017). Bajo su mandato, desde 2024, la ANC ha tratado de recuperar un papel de presión sobre los partidos independentistas. Pero ha sido todo retórica. Como la que rodea al movimiento secesionista desde que el Estado de derecho se impuso en 2017. Este podría ser el motivo principal del alejamiento de las bases independentistas a las llamadas y las convocatorias de la entidad a una movilización social inexistente.Para esta desilusión es fundamental tener en cuenta la relación de alejamiento de Junts y, sobre todo, ERC con la asociación. Los de Oriol Junqueras, que fueron arietes para empujar a Carles Puigdemont en los momentos en que este, al frente de la Generalitat, expresó ciertas dudas con la confrontación directa contra la democracia, ahora optan por una posición pragmática y parlamentaria. ERC sostiene al Gobierno de Pedro Sánchez y al Govern de Salvador Illa. Incompatible con la ANC.Nuevo contexto Desde la organización se defiende que la ANC sigue con «músculo» y «capacidad de acción»El desgaste también tiene su reflejo en el ámbito económico. Según la documentación interna y los datos difundidos en el entorno de la organización, la ANC ha perdido cerca de un millón de euros de ingresos ordinarios en los últimos cinco años. Esta caída de los ingresos ha obligado a replantear el sistema de la financiación interna, con despidos entre el personal laboral, y ha generado inquietud en algunas asambleas territoriales, que advierten de dificultades para mantener su actividad. El declive de lo que se creyeron que lo tuvieron en la mano. Una vez que fracasó el ‘procés’ catalán, en su sentido directo e insurreccional, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) perdió su razón de ser. Al menos, para los partidos independentistas que hincharon su fuerza —económica y callejera— cuando, desde la Generalitat, se necesitaba un brazo civil en el que apoyarse para plantear el pulso a la democracia y el Estado de derecho en España. A los 15 años de su nacimiento y nueve del referéndum ilegal, la ANC vive un lento hundimiento hacia la irrelevancia.La entidad, presidida por el cantautor retirado desde 2007 Lluís Llach, afronta este mes de abril la renovación de su cúpula en un contexto que apunta a un progresivo desgaste. Al enfriamiento de su relación con Junts y ERC y la pérdida de su capacidad de movilización, se suman ahora la dificultad para cubrir todos los cargos de la dirección y el deterioro del liderazgo de Llach, presidencia que está lejos del protagonismo que alcanzó la ANC con Carme Forcadell y Jordi Sànchez.Entre el 14 y el 18 de este mes, los alrededor de 30.000 socios de la ANC (según dijo Llach hace unos meses), lejos de los casi 100.000 que llegó a tener entre 2017 y 2022, aproximadamente, están llamados a renovar el Secretariado Nacional, el principal órgano de dirección entre asambleas generales. Según sus estatutos (artículo 19.2), está compuesto por 77 plazas distribuidas por territorios y sectores. En esta ocasión, solo hay 60 ‘candidatos’, por lo que no se cubrirá la totalidad de los puestos previstos.Noticia relacionada No No Cataluña Las asociaciones independentistas se conjuran para sobrevivir y salir de la irrelevancia Àlex GubernSegún han confirmado a ABC fuentes de la ANC, el problema no es únicamente el número total de aspirantes, sino su reparto: en algunas demarcaciones concurren varios candidatos para una misma plaza y en otras no se ha presentado nadie. Así, quedarán desiertas una plaza en Barcelona, dos en Hospitalet, una en cada comarca del Vallés, tres en las comarcas de Tarragona, dos en el Pirineo, y, entre otras, una en la denominada Cataluña Norte por el nacionalismo (Francia);Estos datos reflejan las dificultades crecientes de la asociación para articular unas listas completas en una estructura territorial compleja, diseñada en un momento de mayor implantación y dinamismo del movimiento secesionista. Unas dificultades internas que también se plasman en la escasa capacidad de convocatoria en las calles. La última protesta reivindicativa de la Diada fue seguida por 28.000 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona. Lejos de los ‘millones’ de 2018.Desgaste A los 15 años de su nacimiento y nueve del referéndum ilegal, la ANC vive un lento hundimiento hacia la irrelevanciaNo obstante, desde la ANC se niega a este diario un debilitamiento estructural, sobre todo, y en las calles. «Hay que situar bien el contexto», matizan desde la entidad, para justificar que de las 77 plazas del Secretariado solo se vayan a cubrir 60. Según estas fuentes consultadas, «la implicación sostenida en organizaciones sociales, culturales o políticas es ahora más exigente en términos generales» que en los años del 1-O. Y, por lo tanto, sostienen que el número de candidaturas es «alto y suficiente».Con 60 miembros en la cúpula de la ANC —órgano que se encarga, a su vez, de elegir al presidente, a cuyo cargo Llach aspira a repetir, sin rival— se garantiza un Secretariado «amplio, plural y plenamente operativo», insisten desde la asociación. Y recuerdan que no es la primera vez que no se cubren las 77 plazas. Hace dos años, coincidiendo con la renovación bienal de la dirección, se constituyeron 72 plazas. Pero este dato, lejos de justificar una buena posición, evidencia el hundimiento progresivo en el interés por la entidad.En cualquier caso, desde la organización se defiende que el brazo civil del ‘procés’ sigue con un buen «músculo» y «capacidad de acción», y que esta falta de interés está vinculada a la falta de debate interno para definir la hoja de ruta con el objetivo de conseguir la independencia de Cataluña. «Cuando hay menos confrontación interna, también hay menos necesidad de competir por mayorías», explican las fuentes consultadas. El consenso por el rumbo que ha de seguir la ANC es casi total.En el actual escenario político también tiene una importante trascendencia el liderazgo de Llach (que fue diputado de Junts pel Sí en 2017). Bajo su mandato, desde 2024, la ANC ha tratado de recuperar un papel de presión sobre los partidos independentistas. Pero ha sido todo retórica. Como la que rodea al movimiento secesionista desde que el Estado de derecho se impuso en 2017. Este podría ser el motivo principal del alejamiento de las bases independentistas a las llamadas y las convocatorias de la entidad a una movilización social inexistente.Para esta desilusión es fundamental tener en cuenta la relación de alejamiento de Junts y, sobre todo, ERC con la asociación. Los de Oriol Junqueras, que fueron arietes para empujar a Carles Puigdemont en los momentos en que este, al frente de la Generalitat, expresó ciertas dudas con la confrontación directa contra la democracia, ahora optan por una posición pragmática y parlamentaria. ERC sostiene al Gobierno de Pedro Sánchez y al Govern de Salvador Illa. Incompatible con la ANC.Nuevo contexto Desde la organización se defiende que la ANC sigue con «músculo» y «capacidad de acción»El desgaste también tiene su reflejo en el ámbito económico. Según la documentación interna y los datos difundidos en el entorno de la organización, la ANC ha perdido cerca de un millón de euros de ingresos ordinarios en los últimos cinco años. Esta caída de los ingresos ha obligado a replantear el sistema de la financiación interna, con despidos entre el personal laboral, y ha generado inquietud en algunas asambleas territoriales, que advierten de dificultades para mantener su actividad. El declive de lo que se creyeron que lo tuvieron en la mano. RSS de noticias de espana
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