Mil doscientos sacerdotes de la diócesis de Madrid se han reunido esta semana en torno a su arzobispo, el cardenal José Cobo , en la asamblea presbiteral Convivium. La convocatoria era una llamada «a reencontrarnos, a mirarnos con verdad, a dar gracias juntos al Señor por la vocación que nos une, y a dejarnos renovar por el Espíritu». También se planteaba la pregunta de qué pastores necesita hoy Madrid, una de las urbes más dinámicas de Europa y una diócesis singular por la vitalidad de su tejido parroquial y asociativo, y por los fermentos de caridad y de cultura nueva que nacen de sus comunidades. En una carta llena de afecto, de profundidad y concreción, el Papa León XIV se ha dirigido a sus «queridos hijos», los sacerdotes de Madrid, y, en cierto modo, a toda la gran diócesis madrileña. Lo primero que les pide es «leer con hondura el momento que nos toca vivir… a la luz de la fe». Y les recuerda el profundo cambio cultural que está experimentando nuestra sociedad, que implica la desaparición progresiva de referencias comunes. Muchos de los presupuestos que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano, observa el Papa, han dejado de ser evidentes e incluso comprensibles. Pero la descripción de este momento no puede quedarse en eso: también se observa una inquietud nueva en los corazones, una búsqueda más auténtica, una vez que se ha experimentado el vacío que dejan tantas falsas promesas . Por eso no es momento ni para el repliegue ni para la resignación. León ha dicho a los curas de Madrid que «no se trata de inventar modelos nuevos ni de redefinir la identidad que hemos recibido», sino de volver a descubrir el núcleo del sacerdocio: dejar que Cristo configure su vida, unifique su corazón y dé forma a su ministerio. El celibato, la pobreza y la obediencia no son «una negación de la vida, sino la forma concreta que permite al sacerdote pertenecer enteramente a Dios sin dejar de caminar entre los hombres». Después les ha hablado de la Iglesia como «una casa que acoge, que protege y que no abandona.», y ha pedido que ninguno se sienta «expuesto o solo en el ejercicio del ministerio», sino que se sostengan unos a otros para hacer frente «al individualismo que empobrece el corazón y debilita la misión». Les recuerda también que la vida sacerdotal no se sostiene por sí misma, sino en el testimonio apostólico recibido y transmitido en la Tradición viva de la Iglesia, y custodiado por el Magisterio. Les insta a celebrar los sacramentos con dignidad y fe , siendo conscientes de que lo que en ellos se produce es la verdadera fuerza que edifica la Iglesia, y los anima a valorar los distintos carismas mediante los cuales el Señor enriquece y sostiene su vocación, cada uno con su forma particular pero todos orientados hacia el mismo centro. Ya casi al final, como el punto más alto de esta recomendación paternal, les recuerda que «en el sagrario permanece Aquel que habéis ofrecido… sed adoradores, hombres de profunda oración y enseñad a vuestro pueblo a hacer lo mismo». Esta asamblea ha sido un gran gesto de comunión que habla por sí mismo al pueblo cristiano y, más allá, al conjunto de la sociedad madrileña. El cardenal Cobo había invitado a los participantes a no fijar la mirada únicamente en sus tareas, ni en medir la eficacia de sus iniciativas pastorales, sino en Jesucristo, porque entonces «el ministerio crecerá y hará crecer a la Iglesia». Mil doscientos sacerdotes de la diócesis de Madrid se han reunido esta semana en torno a su arzobispo, el cardenal José Cobo , en la asamblea presbiteral Convivium. La convocatoria era una llamada «a reencontrarnos, a mirarnos con verdad, a dar gracias juntos al Señor por la vocación que nos une, y a dejarnos renovar por el Espíritu». También se planteaba la pregunta de qué pastores necesita hoy Madrid, una de las urbes más dinámicas de Europa y una diócesis singular por la vitalidad de su tejido parroquial y asociativo, y por los fermentos de caridad y de cultura nueva que nacen de sus comunidades. En una carta llena de afecto, de profundidad y concreción, el Papa León XIV se ha dirigido a sus «queridos hijos», los sacerdotes de Madrid, y, en cierto modo, a toda la gran diócesis madrileña. Lo primero que les pide es «leer con hondura el momento que nos toca vivir… a la luz de la fe». Y les recuerda el profundo cambio cultural que está experimentando nuestra sociedad, que implica la desaparición progresiva de referencias comunes. Muchos de los presupuestos que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano, observa el Papa, han dejado de ser evidentes e incluso comprensibles. Pero la descripción de este momento no puede quedarse en eso: también se observa una inquietud nueva en los corazones, una búsqueda más auténtica, una vez que se ha experimentado el vacío que dejan tantas falsas promesas . Por eso no es momento ni para el repliegue ni para la resignación. León ha dicho a los curas de Madrid que «no se trata de inventar modelos nuevos ni de redefinir la identidad que hemos recibido», sino de volver a descubrir el núcleo del sacerdocio: dejar que Cristo configure su vida, unifique su corazón y dé forma a su ministerio. El celibato, la pobreza y la obediencia no son «una negación de la vida, sino la forma concreta que permite al sacerdote pertenecer enteramente a Dios sin dejar de caminar entre los hombres». Después les ha hablado de la Iglesia como «una casa que acoge, que protege y que no abandona.», y ha pedido que ninguno se sienta «expuesto o solo en el ejercicio del ministerio», sino que se sostengan unos a otros para hacer frente «al individualismo que empobrece el corazón y debilita la misión». Les recuerda también que la vida sacerdotal no se sostiene por sí misma, sino en el testimonio apostólico recibido y transmitido en la Tradición viva de la Iglesia, y custodiado por el Magisterio. Les insta a celebrar los sacramentos con dignidad y fe , siendo conscientes de que lo que en ellos se produce es la verdadera fuerza que edifica la Iglesia, y los anima a valorar los distintos carismas mediante los cuales el Señor enriquece y sostiene su vocación, cada uno con su forma particular pero todos orientados hacia el mismo centro. Ya casi al final, como el punto más alto de esta recomendación paternal, les recuerda que «en el sagrario permanece Aquel que habéis ofrecido… sed adoradores, hombres de profunda oración y enseñad a vuestro pueblo a hacer lo mismo». Esta asamblea ha sido un gran gesto de comunión que habla por sí mismo al pueblo cristiano y, más allá, al conjunto de la sociedad madrileña. El cardenal Cobo había invitado a los participantes a no fijar la mirada únicamente en sus tareas, ni en medir la eficacia de sus iniciativas pastorales, sino en Jesucristo, porque entonces «el ministerio crecerá y hará crecer a la Iglesia». Mil doscientos sacerdotes de la diócesis de Madrid se han reunido esta semana en torno a su arzobispo, el cardenal José Cobo , en la asamblea presbiteral Convivium. La convocatoria era una llamada «a reencontrarnos, a mirarnos con verdad, a dar gracias juntos al Señor por la vocación que nos une, y a dejarnos renovar por el Espíritu». También se planteaba la pregunta de qué pastores necesita hoy Madrid, una de las urbes más dinámicas de Europa y una diócesis singular por la vitalidad de su tejido parroquial y asociativo, y por los fermentos de caridad y de cultura nueva que nacen de sus comunidades. En una carta llena de afecto, de profundidad y concreción, el Papa León XIV se ha dirigido a sus «queridos hijos», los sacerdotes de Madrid, y, en cierto modo, a toda la gran diócesis madrileña. Lo primero que les pide es «leer con hondura el momento que nos toca vivir… a la luz de la fe». Y les recuerda el profundo cambio cultural que está experimentando nuestra sociedad, que implica la desaparición progresiva de referencias comunes. Muchos de los presupuestos que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano, observa el Papa, han dejado de ser evidentes e incluso comprensibles. Pero la descripción de este momento no puede quedarse en eso: también se observa una inquietud nueva en los corazones, una búsqueda más auténtica, una vez que se ha experimentado el vacío que dejan tantas falsas promesas . Por eso no es momento ni para el repliegue ni para la resignación. León ha dicho a los curas de Madrid que «no se trata de inventar modelos nuevos ni de redefinir la identidad que hemos recibido», sino de volver a descubrir el núcleo del sacerdocio: dejar que Cristo configure su vida, unifique su corazón y dé forma a su ministerio. El celibato, la pobreza y la obediencia no son «una negación de la vida, sino la forma concreta que permite al sacerdote pertenecer enteramente a Dios sin dejar de caminar entre los hombres». Después les ha hablado de la Iglesia como «una casa que acoge, que protege y que no abandona.», y ha pedido que ninguno se sienta «expuesto o solo en el ejercicio del ministerio», sino que se sostengan unos a otros para hacer frente «al individualismo que empobrece el corazón y debilita la misión». Les recuerda también que la vida sacerdotal no se sostiene por sí misma, sino en el testimonio apostólico recibido y transmitido en la Tradición viva de la Iglesia, y custodiado por el Magisterio. Les insta a celebrar los sacramentos con dignidad y fe , siendo conscientes de que lo que en ellos se produce es la verdadera fuerza que edifica la Iglesia, y los anima a valorar los distintos carismas mediante los cuales el Señor enriquece y sostiene su vocación, cada uno con su forma particular pero todos orientados hacia el mismo centro. Ya casi al final, como el punto más alto de esta recomendación paternal, les recuerda que «en el sagrario permanece Aquel que habéis ofrecido… sed adoradores, hombres de profunda oración y enseñad a vuestro pueblo a hacer lo mismo». Esta asamblea ha sido un gran gesto de comunión que habla por sí mismo al pueblo cristiano y, más allá, al conjunto de la sociedad madrileña. El cardenal Cobo había invitado a los participantes a no fijar la mirada únicamente en sus tareas, ni en medir la eficacia de sus iniciativas pastorales, sino en Jesucristo, porque entonces «el ministerio crecerá y hará crecer a la Iglesia». RSS de noticias de sociedad
Noticias Similares
