Cada vez preocupa más conservar un recurso básico como el suelo, porque sin ese empeño será difícil alimentar a la población en el futuro. Y la ganadería, bien gestionada es hoy un agente activo en la restauración de la fertilidad de la tierra. «Si el suelo no tiene unas buenas condiciones (contenido de nutrientes, materia orgánica, aireación, etc.) los vegetales no se desarrollan adecuadamente, produciendo menos alimentos y de menos calidad», explica Fernando Estelles, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia. «Esto se traslada a la ganadería, que se alimenta directamente de estos productos vegetales en sistemas de pastoreo e, indirectamente, en sistemas intensivos mediante los piensos. Una buena calidad de suelo asegura una buena alimentación humana y animal», puntualiza.La ganadería extensiva bien manejada contribuye en gran medida a mejorar la calidad del suelo aportando nutrientes y materia orgánica de forma ordenada. La ganadería intensiva, por su parte, «también puede ser una gran fuente de materia orgánica si los excrementos animales se tratan y aplican al suelo adecuadamente», aclara Estelles. En este sentido, «el compostaje es una alternativa muy prometedora que permite mejorar la calidad del estiércol, de forma que impacta positivamente en la calidad del suelo».Se debe tener en cuenta que cuando un suelo pierde nutrientes y materia orgánica se muere, deja de ser productivo porque las plantas no pueden desarrollarse correctamente. «Esto, además, tiene otro efecto negativo, si en un suelo no hay buen desarrollo vegetal es más posible que, ante eventos como lluvias fuertes, el suelo sea arrastrado y se pierda, aflorando más roca a la superficie, lo que aún dificulta más el desarrollo vegetal», matiza el docente. Señala como clave mantener un buen contenido en materia orgánica . «Esto se hace aplicando residuos orgánicos al suelo, pero fundamentalmente estiércol, que tiene una gran capacidad de mejorar los suelos», aclara.Noticia relacionada No No La agricultura regenerativa explicada desde un bote de salsa de tomate Raquel C. PicoExisten muchas más alternativas que también mejoran el suelo, «como reducir las acciones de laboreo, utilizar cultivos cubierta para evitar la pérdida de agua y suelo, etc.». Y precisamente la tecnología está ayudando a ser más eficientes, más ajustados en las dosis de aplicación y en los sistemas de aprovechamiento de nutrientes. «Aunque, de algún modo, estemos volviendo a recuperar técnicas ancestrales, la tecnología es imprescindible a día de hoy», explica el docente.Pastoreo del siglo XXIIncluso en la gestión del pastoreo, algo tan ancestral, «la tecnología está jugando un papel fundamental con el uso de GPS e incluso imágenes de satélite que nos permiten optimizar la densidad y distribución de los animales para maximizar su desarrollo y la mejora de los suelos», matiza el profesor de la UPV. Javier López, director de la Interprofesional de la Carne de Vacuno de España (Provacuno), señala además que tener un suelo vivo y en buen estado es un factor importante para el secuestro de carbono. «Las técnicas de fertilización con materia orgánica son perfectas para incorporar ese carbono al suelo y ayudar al ciclo vegetativo de las plantas en un ejemplo perfecto de economía circular». Provacuno acaba de lanzar una nueva aplicación digital destinada al cálculo de la huella de carbono del sector vacuno de carne, una acción que forma parte de la campaña «Por una Europa sostenible. La misión especial del vacuno». Se trata de una herramienta que permite cuantificar de forma rigurosa las emisiones de gases de efecto invernadero, dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, a lo largo de toda la cadena de valor, tanto en la fase ganadera como en la industrial. La app analiza todos los factores que pueden influir en las emisiones. «Esta es la línea base para empezar a trabajar en la mejora de la sostenibilidad de las granjas. Y para ello una de las más importantes es la salud del suelo», subraya López.Impacto positivoJavier Retana es investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) y catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Hace unos años Creaf lideró el proyecto de agricultura regenerativa Polyfarming en una granja de Gerona, combinando los recursos del bosque, el ganado y los cultivos para recuperar un suelo fértil en zonas de montaña mediterránea. La iniciativa siguió en marcha a través de otro proyecto, RegeneraCat , donde se amplió el estudio a cuatro fincas catalanas. Los datos de este proyecto revelan que el suelo regenerativo almacena más carbono en comparación con el convencional, en algunos casos hasta un 35% más; es capaz de absorber más agua y acoge mayor biodiversidad. «Si todos los suelos fuesen regenerativos no tendríamos el problema del cambio climático», asegura Retana. Aumenta la materia orgánica en el suelo y también implica que «hay más agua en el suelo disponible, no se arrastra, no se va y en un país como España con periodos de sequías, el beneficio es muy importante», resalta.El término agricultura regenerativa incluye tanto la parte agrícola como la ganadera y en lo referente al ganado, «los animales están en movimiento. Están poco tiempo en cada parcela y les vas cambiando. Los excrementos fertilizan de manera natural y las plantas no crecen, se las comen», resalta. Deja claro que este concepto no consiste en volver a lo que se hacía hace 50 o 100 años, que «era una agricultura de supervivencia». El mayor problema que encuentra en este cambio de modelo es que «no se puede hacer una transición inmediata si no hay apoyos». Y esto porque en dicha transición hay dos o tres años en los que la tierra no produce nada. Pero insiste en que se trata de «una alternativa viable con un coste menor y con ventajas ambientales impresionantes».El papel clave de las herramientas más avanzadas La innovación y la investigación son claves en este impulso que desde el sector ganadero se quiere dar a la regeneración de los suelos. En este sentido, desde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) apuntan que la aplicación de herramientas avanzadas —como la edición genética o la microbiología— «facilita el desarrollo de sistemas agrícolas más adaptados a cada explotación, combinando innovación y sostenibilidad». Varias entidades socias de AseBio están desarrollando proyectos e investigaciones en este ámbito.Prueba del auge de la agricultura regenerativa es la creación hace dos años de la Cátedra Yara de Agricultura Regenerativa de la Universidad de Córdoba en la que se trabaja en la conexión entre conocimiento científico, innovación agronómica y transferencia al sector. «Su papel es contribuir a una fertilización más eficiente y sostenible, mejorar la gestión de nutrientes y promover prácticas que permitan mantener la productividad agrícola reduciendo impactos ambientales», explica el profesor Emilio J. González Sánchez, director de la cátedra. «La regeneración del suelo no puede desligarse de una buena gestión de los nutrientes. Un suelo sano necesita actividad biológica, estructura, materia orgánica y también una nutrición equilibrada. Ahí la investigación y la transferencia son esenciales», puntualiza.Señala los tres pilares fundamentales en los que se apoya la agricultura regenerativa: la mínima alteración mecánica del suelo, el mantenimiento de una cobertura permanente –ya sea mediante cultivos, cubiertas vegetales o rastrojos– y la rotación y diversificación de cultivos. «A estos principios se suma, cuando las condiciones lo permiten, la integración de la ganadería extensiva en los campos, favoreciendo el reciclaje de nutrientes, la mejora de la fertilidad del suelo y una mayor funcionalidad del sistema agrario en su conjunto», aclara el director de la cátedra. Indica también la necesidad que existe en España de mejorar la salud del suelo, aumentar la materia orgánica, reducir la erosión, optimizar el uso del agua e insumos externos y hacer los sistemas productivos más resilientes frente al cambio climático. «En ese contexto, las prácticas regenerativas están despertando mucho interés, tanto en agricultores y ganaderos como en empresas, las administraciones públicas y esperamos que cada vez más por parte de los consumidores», asegura el director de la cátedra.Y pone igualmente en valor el papel de la tecnología en esta transición ya que permite medir y gestionar mejor que nunca lo que ocurre en el suelo y en los cultivos. «La agricultura de precisión, los sensores, la teledetección, los sistemas de información geográfica, los análisis avanzados de suelo y las herramientas digitales permiten tomar decisiones más ajustadas», subraya el docente. Por ejemplo, ayudan a aplicar fertilizantes de forma más eficiente, detectar zonas con problemas de compactación o baja fertilidad, monitorizar la humedad del suelo, estimar biomasa o evaluar el efecto de las cubiertas vegetales.Factor decisivoDesde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ponen en valor el papel clave de la biotecnología en la regeneración de los suelos y en la transformación del modelo agroalimentario hacia sistemas más sostenibles y resilientes. En España, la superficie agraria útil supera los 23 millones de hectáreas –casi la mitad del territorio–. «Cifra que pone de manifiesto la relevancia estratégica del suelo para la actividad agrícola y ganadera», apuntan desde la asociación. No obstante, recuerdan que España es uno de los países con mayores emisiones agrícolas de la Unión Europea –tercer país en emisiones de efecto invernadero en el sector agrícola, solo por debajo de Francia y Alemania–, y cerca de la mitad de estas están asociadas al uso de fertilizantes y a la gestión del suelo.«En este contexto, enfoques como la agricultura regenerativa sitúan la salud del suelo en el centro, apostando por mejorar su fertilidad, biodiversidad y capacidad de retención de agua, al tiempo que contribuyen a reducir emisiones y aumentar la captura de carbono», puntualizan. La biotecnología es clave para hacer posible este cambio, mediante soluciones como el uso de microorganismos beneficiosos, bioestimulantes o el manejo del microbioma del suelo, que permiten optimizar los recursos, reducir la dependencia de insumos químicos y mejorar la productividad. Cada vez preocupa más conservar un recurso básico como el suelo, porque sin ese empeño será difícil alimentar a la población en el futuro. Y la ganadería, bien gestionada es hoy un agente activo en la restauración de la fertilidad de la tierra. «Si el suelo no tiene unas buenas condiciones (contenido de nutrientes, materia orgánica, aireación, etc.) los vegetales no se desarrollan adecuadamente, produciendo menos alimentos y de menos calidad», explica Fernando Estelles, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia. «Esto se traslada a la ganadería, que se alimenta directamente de estos productos vegetales en sistemas de pastoreo e, indirectamente, en sistemas intensivos mediante los piensos. Una buena calidad de suelo asegura una buena alimentación humana y animal», puntualiza.La ganadería extensiva bien manejada contribuye en gran medida a mejorar la calidad del suelo aportando nutrientes y materia orgánica de forma ordenada. La ganadería intensiva, por su parte, «también puede ser una gran fuente de materia orgánica si los excrementos animales se tratan y aplican al suelo adecuadamente», aclara Estelles. En este sentido, «el compostaje es una alternativa muy prometedora que permite mejorar la calidad del estiércol, de forma que impacta positivamente en la calidad del suelo».Se debe tener en cuenta que cuando un suelo pierde nutrientes y materia orgánica se muere, deja de ser productivo porque las plantas no pueden desarrollarse correctamente. «Esto, además, tiene otro efecto negativo, si en un suelo no hay buen desarrollo vegetal es más posible que, ante eventos como lluvias fuertes, el suelo sea arrastrado y se pierda, aflorando más roca a la superficie, lo que aún dificulta más el desarrollo vegetal», matiza el docente. Señala como clave mantener un buen contenido en materia orgánica . «Esto se hace aplicando residuos orgánicos al suelo, pero fundamentalmente estiércol, que tiene una gran capacidad de mejorar los suelos», aclara.Noticia relacionada No No La agricultura regenerativa explicada desde un bote de salsa de tomate Raquel C. PicoExisten muchas más alternativas que también mejoran el suelo, «como reducir las acciones de laboreo, utilizar cultivos cubierta para evitar la pérdida de agua y suelo, etc.». Y precisamente la tecnología está ayudando a ser más eficientes, más ajustados en las dosis de aplicación y en los sistemas de aprovechamiento de nutrientes. «Aunque, de algún modo, estemos volviendo a recuperar técnicas ancestrales, la tecnología es imprescindible a día de hoy», explica el docente.Pastoreo del siglo XXIIncluso en la gestión del pastoreo, algo tan ancestral, «la tecnología está jugando un papel fundamental con el uso de GPS e incluso imágenes de satélite que nos permiten optimizar la densidad y distribución de los animales para maximizar su desarrollo y la mejora de los suelos», matiza el profesor de la UPV. Javier López, director de la Interprofesional de la Carne de Vacuno de España (Provacuno), señala además que tener un suelo vivo y en buen estado es un factor importante para el secuestro de carbono. «Las técnicas de fertilización con materia orgánica son perfectas para incorporar ese carbono al suelo y ayudar al ciclo vegetativo de las plantas en un ejemplo perfecto de economía circular». Provacuno acaba de lanzar una nueva aplicación digital destinada al cálculo de la huella de carbono del sector vacuno de carne, una acción que forma parte de la campaña «Por una Europa sostenible. La misión especial del vacuno». Se trata de una herramienta que permite cuantificar de forma rigurosa las emisiones de gases de efecto invernadero, dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, a lo largo de toda la cadena de valor, tanto en la fase ganadera como en la industrial. La app analiza todos los factores que pueden influir en las emisiones. «Esta es la línea base para empezar a trabajar en la mejora de la sostenibilidad de las granjas. Y para ello una de las más importantes es la salud del suelo», subraya López.Impacto positivoJavier Retana es investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) y catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Hace unos años Creaf lideró el proyecto de agricultura regenerativa Polyfarming en una granja de Gerona, combinando los recursos del bosque, el ganado y los cultivos para recuperar un suelo fértil en zonas de montaña mediterránea. La iniciativa siguió en marcha a través de otro proyecto, RegeneraCat , donde se amplió el estudio a cuatro fincas catalanas. Los datos de este proyecto revelan que el suelo regenerativo almacena más carbono en comparación con el convencional, en algunos casos hasta un 35% más; es capaz de absorber más agua y acoge mayor biodiversidad. «Si todos los suelos fuesen regenerativos no tendríamos el problema del cambio climático», asegura Retana. Aumenta la materia orgánica en el suelo y también implica que «hay más agua en el suelo disponible, no se arrastra, no se va y en un país como España con periodos de sequías, el beneficio es muy importante», resalta.El término agricultura regenerativa incluye tanto la parte agrícola como la ganadera y en lo referente al ganado, «los animales están en movimiento. Están poco tiempo en cada parcela y les vas cambiando. Los excrementos fertilizan de manera natural y las plantas no crecen, se las comen», resalta. Deja claro que este concepto no consiste en volver a lo que se hacía hace 50 o 100 años, que «era una agricultura de supervivencia». El mayor problema que encuentra en este cambio de modelo es que «no se puede hacer una transición inmediata si no hay apoyos». Y esto porque en dicha transición hay dos o tres años en los que la tierra no produce nada. Pero insiste en que se trata de «una alternativa viable con un coste menor y con ventajas ambientales impresionantes».El papel clave de las herramientas más avanzadas La innovación y la investigación son claves en este impulso que desde el sector ganadero se quiere dar a la regeneración de los suelos. En este sentido, desde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) apuntan que la aplicación de herramientas avanzadas —como la edición genética o la microbiología— «facilita el desarrollo de sistemas agrícolas más adaptados a cada explotación, combinando innovación y sostenibilidad». Varias entidades socias de AseBio están desarrollando proyectos e investigaciones en este ámbito.Prueba del auge de la agricultura regenerativa es la creación hace dos años de la Cátedra Yara de Agricultura Regenerativa de la Universidad de Córdoba en la que se trabaja en la conexión entre conocimiento científico, innovación agronómica y transferencia al sector. «Su papel es contribuir a una fertilización más eficiente y sostenible, mejorar la gestión de nutrientes y promover prácticas que permitan mantener la productividad agrícola reduciendo impactos ambientales», explica el profesor Emilio J. González Sánchez, director de la cátedra. «La regeneración del suelo no puede desligarse de una buena gestión de los nutrientes. Un suelo sano necesita actividad biológica, estructura, materia orgánica y también una nutrición equilibrada. Ahí la investigación y la transferencia son esenciales», puntualiza.Señala los tres pilares fundamentales en los que se apoya la agricultura regenerativa: la mínima alteración mecánica del suelo, el mantenimiento de una cobertura permanente –ya sea mediante cultivos, cubiertas vegetales o rastrojos– y la rotación y diversificación de cultivos. «A estos principios se suma, cuando las condiciones lo permiten, la integración de la ganadería extensiva en los campos, favoreciendo el reciclaje de nutrientes, la mejora de la fertilidad del suelo y una mayor funcionalidad del sistema agrario en su conjunto», aclara el director de la cátedra. Indica también la necesidad que existe en España de mejorar la salud del suelo, aumentar la materia orgánica, reducir la erosión, optimizar el uso del agua e insumos externos y hacer los sistemas productivos más resilientes frente al cambio climático. «En ese contexto, las prácticas regenerativas están despertando mucho interés, tanto en agricultores y ganaderos como en empresas, las administraciones públicas y esperamos que cada vez más por parte de los consumidores», asegura el director de la cátedra.Y pone igualmente en valor el papel de la tecnología en esta transición ya que permite medir y gestionar mejor que nunca lo que ocurre en el suelo y en los cultivos. «La agricultura de precisión, los sensores, la teledetección, los sistemas de información geográfica, los análisis avanzados de suelo y las herramientas digitales permiten tomar decisiones más ajustadas», subraya el docente. Por ejemplo, ayudan a aplicar fertilizantes de forma más eficiente, detectar zonas con problemas de compactación o baja fertilidad, monitorizar la humedad del suelo, estimar biomasa o evaluar el efecto de las cubiertas vegetales.Factor decisivoDesde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ponen en valor el papel clave de la biotecnología en la regeneración de los suelos y en la transformación del modelo agroalimentario hacia sistemas más sostenibles y resilientes. En España, la superficie agraria útil supera los 23 millones de hectáreas –casi la mitad del territorio–. «Cifra que pone de manifiesto la relevancia estratégica del suelo para la actividad agrícola y ganadera», apuntan desde la asociación. No obstante, recuerdan que España es uno de los países con mayores emisiones agrícolas de la Unión Europea –tercer país en emisiones de efecto invernadero en el sector agrícola, solo por debajo de Francia y Alemania–, y cerca de la mitad de estas están asociadas al uso de fertilizantes y a la gestión del suelo.«En este contexto, enfoques como la agricultura regenerativa sitúan la salud del suelo en el centro, apostando por mejorar su fertilidad, biodiversidad y capacidad de retención de agua, al tiempo que contribuyen a reducir emisiones y aumentar la captura de carbono», puntualizan. La biotecnología es clave para hacer posible este cambio, mediante soluciones como el uso de microorganismos beneficiosos, bioestimulantes o el manejo del microbioma del suelo, que permiten optimizar los recursos, reducir la dependencia de insumos químicos y mejorar la productividad. Cada vez preocupa más conservar un recurso básico como el suelo, porque sin ese empeño será difícil alimentar a la población en el futuro. Y la ganadería, bien gestionada es hoy un agente activo en la restauración de la fertilidad de la tierra. «Si el suelo no tiene unas buenas condiciones (contenido de nutrientes, materia orgánica, aireación, etc.) los vegetales no se desarrollan adecuadamente, produciendo menos alimentos y de menos calidad», explica Fernando Estelles, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia. «Esto se traslada a la ganadería, que se alimenta directamente de estos productos vegetales en sistemas de pastoreo e, indirectamente, en sistemas intensivos mediante los piensos. Una buena calidad de suelo asegura una buena alimentación humana y animal», puntualiza.La ganadería extensiva bien manejada contribuye en gran medida a mejorar la calidad del suelo aportando nutrientes y materia orgánica de forma ordenada. La ganadería intensiva, por su parte, «también puede ser una gran fuente de materia orgánica si los excrementos animales se tratan y aplican al suelo adecuadamente», aclara Estelles. En este sentido, «el compostaje es una alternativa muy prometedora que permite mejorar la calidad del estiércol, de forma que impacta positivamente en la calidad del suelo».Se debe tener en cuenta que cuando un suelo pierde nutrientes y materia orgánica se muere, deja de ser productivo porque las plantas no pueden desarrollarse correctamente. «Esto, además, tiene otro efecto negativo, si en un suelo no hay buen desarrollo vegetal es más posible que, ante eventos como lluvias fuertes, el suelo sea arrastrado y se pierda, aflorando más roca a la superficie, lo que aún dificulta más el desarrollo vegetal», matiza el docente. Señala como clave mantener un buen contenido en materia orgánica . «Esto se hace aplicando residuos orgánicos al suelo, pero fundamentalmente estiércol, que tiene una gran capacidad de mejorar los suelos», aclara.Noticia relacionada No No La agricultura regenerativa explicada desde un bote de salsa de tomate Raquel C. PicoExisten muchas más alternativas que también mejoran el suelo, «como reducir las acciones de laboreo, utilizar cultivos cubierta para evitar la pérdida de agua y suelo, etc.». Y precisamente la tecnología está ayudando a ser más eficientes, más ajustados en las dosis de aplicación y en los sistemas de aprovechamiento de nutrientes. «Aunque, de algún modo, estemos volviendo a recuperar técnicas ancestrales, la tecnología es imprescindible a día de hoy», explica el docente.Pastoreo del siglo XXIIncluso en la gestión del pastoreo, algo tan ancestral, «la tecnología está jugando un papel fundamental con el uso de GPS e incluso imágenes de satélite que nos permiten optimizar la densidad y distribución de los animales para maximizar su desarrollo y la mejora de los suelos», matiza el profesor de la UPV. Javier López, director de la Interprofesional de la Carne de Vacuno de España (Provacuno), señala además que tener un suelo vivo y en buen estado es un factor importante para el secuestro de carbono. «Las técnicas de fertilización con materia orgánica son perfectas para incorporar ese carbono al suelo y ayudar al ciclo vegetativo de las plantas en un ejemplo perfecto de economía circular». Provacuno acaba de lanzar una nueva aplicación digital destinada al cálculo de la huella de carbono del sector vacuno de carne, una acción que forma parte de la campaña «Por una Europa sostenible. La misión especial del vacuno». Se trata de una herramienta que permite cuantificar de forma rigurosa las emisiones de gases de efecto invernadero, dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, a lo largo de toda la cadena de valor, tanto en la fase ganadera como en la industrial. La app analiza todos los factores que pueden influir en las emisiones. «Esta es la línea base para empezar a trabajar en la mejora de la sostenibilidad de las granjas. Y para ello una de las más importantes es la salud del suelo», subraya López.Impacto positivoJavier Retana es investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) y catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Hace unos años Creaf lideró el proyecto de agricultura regenerativa Polyfarming en una granja de Gerona, combinando los recursos del bosque, el ganado y los cultivos para recuperar un suelo fértil en zonas de montaña mediterránea. La iniciativa siguió en marcha a través de otro proyecto, RegeneraCat , donde se amplió el estudio a cuatro fincas catalanas. Los datos de este proyecto revelan que el suelo regenerativo almacena más carbono en comparación con el convencional, en algunos casos hasta un 35% más; es capaz de absorber más agua y acoge mayor biodiversidad. «Si todos los suelos fuesen regenerativos no tendríamos el problema del cambio climático», asegura Retana. Aumenta la materia orgánica en el suelo y también implica que «hay más agua en el suelo disponible, no se arrastra, no se va y en un país como España con periodos de sequías, el beneficio es muy importante», resalta.El término agricultura regenerativa incluye tanto la parte agrícola como la ganadera y en lo referente al ganado, «los animales están en movimiento. Están poco tiempo en cada parcela y les vas cambiando. Los excrementos fertilizan de manera natural y las plantas no crecen, se las comen», resalta. Deja claro que este concepto no consiste en volver a lo que se hacía hace 50 o 100 años, que «era una agricultura de supervivencia». El mayor problema que encuentra en este cambio de modelo es que «no se puede hacer una transición inmediata si no hay apoyos». Y esto porque en dicha transición hay dos o tres años en los que la tierra no produce nada. Pero insiste en que se trata de «una alternativa viable con un coste menor y con ventajas ambientales impresionantes».El papel clave de las herramientas más avanzadas La innovación y la investigación son claves en este impulso que desde el sector ganadero se quiere dar a la regeneración de los suelos. En este sentido, desde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) apuntan que la aplicación de herramientas avanzadas —como la edición genética o la microbiología— «facilita el desarrollo de sistemas agrícolas más adaptados a cada explotación, combinando innovación y sostenibilidad». Varias entidades socias de AseBio están desarrollando proyectos e investigaciones en este ámbito.Prueba del auge de la agricultura regenerativa es la creación hace dos años de la Cátedra Yara de Agricultura Regenerativa de la Universidad de Córdoba en la que se trabaja en la conexión entre conocimiento científico, innovación agronómica y transferencia al sector. «Su papel es contribuir a una fertilización más eficiente y sostenible, mejorar la gestión de nutrientes y promover prácticas que permitan mantener la productividad agrícola reduciendo impactos ambientales», explica el profesor Emilio J. González Sánchez, director de la cátedra. «La regeneración del suelo no puede desligarse de una buena gestión de los nutrientes. Un suelo sano necesita actividad biológica, estructura, materia orgánica y también una nutrición equilibrada. Ahí la investigación y la transferencia son esenciales», puntualiza.Señala los tres pilares fundamentales en los que se apoya la agricultura regenerativa: la mínima alteración mecánica del suelo, el mantenimiento de una cobertura permanente –ya sea mediante cultivos, cubiertas vegetales o rastrojos– y la rotación y diversificación de cultivos. «A estos principios se suma, cuando las condiciones lo permiten, la integración de la ganadería extensiva en los campos, favoreciendo el reciclaje de nutrientes, la mejora de la fertilidad del suelo y una mayor funcionalidad del sistema agrario en su conjunto», aclara el director de la cátedra. Indica también la necesidad que existe en España de mejorar la salud del suelo, aumentar la materia orgánica, reducir la erosión, optimizar el uso del agua e insumos externos y hacer los sistemas productivos más resilientes frente al cambio climático. «En ese contexto, las prácticas regenerativas están despertando mucho interés, tanto en agricultores y ganaderos como en empresas, las administraciones públicas y esperamos que cada vez más por parte de los consumidores», asegura el director de la cátedra.Y pone igualmente en valor el papel de la tecnología en esta transición ya que permite medir y gestionar mejor que nunca lo que ocurre en el suelo y en los cultivos. «La agricultura de precisión, los sensores, la teledetección, los sistemas de información geográfica, los análisis avanzados de suelo y las herramientas digitales permiten tomar decisiones más ajustadas», subraya el docente. Por ejemplo, ayudan a aplicar fertilizantes de forma más eficiente, detectar zonas con problemas de compactación o baja fertilidad, monitorizar la humedad del suelo, estimar biomasa o evaluar el efecto de las cubiertas vegetales.Factor decisivoDesde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ponen en valor el papel clave de la biotecnología en la regeneración de los suelos y en la transformación del modelo agroalimentario hacia sistemas más sostenibles y resilientes. En España, la superficie agraria útil supera los 23 millones de hectáreas –casi la mitad del territorio–. «Cifra que pone de manifiesto la relevancia estratégica del suelo para la actividad agrícola y ganadera», apuntan desde la asociación. No obstante, recuerdan que España es uno de los países con mayores emisiones agrícolas de la Unión Europea –tercer país en emisiones de efecto invernadero en el sector agrícola, solo por debajo de Francia y Alemania–, y cerca de la mitad de estas están asociadas al uso de fertilizantes y a la gestión del suelo.«En este contexto, enfoques como la agricultura regenerativa sitúan la salud del suelo en el centro, apostando por mejorar su fertilidad, biodiversidad y capacidad de retención de agua, al tiempo que contribuyen a reducir emisiones y aumentar la captura de carbono», puntualizan. La biotecnología es clave para hacer posible este cambio, mediante soluciones como el uso de microorganismos beneficiosos, bioestimulantes o el manejo del microbioma del suelo, que permiten optimizar los recursos, reducir la dependencia de insumos químicos y mejorar la productividad. RSS de noticias de economia
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