Hay una gran diferencia entre tener grasa en la zona abdominal y tener unos niveles elevados de grasa visceral. No se trata de una cuestión estética, sino de un importante problema de salud que no debemos minimizar.La que nos incomoda en el pantalón o podemos pellizcar, claro que molesta, pero metabólicamente es menos preocupante que la que no podemos ver y aún así, debemos tener siempre en el punto de mira.Cuando hablamos de grasa visceral, se trata de aquella que se acumula alrededor de los órganos como el hígado, el páncreas y el intestino. No se trata de un tipo de grasa que no deba existir, sino que tiene una función de sujeción y protección de los órganos frente a las costillas. Pero si con los años vamos adquiriendo malos hábitos ésta va creciendo y el problema es que no se trata de un tejido pasivo, que está ahí sin más, sino que es metabólicamente activa, libera ácidos grasos y sustancias proinflamatorias directamente a nuestro hígado y esto, con el tiempo, va deteriorando sus funciones, que son claves para nuestra salud.Noticia relacionada general No No Qué te pasa si tomas un yogur o kéfir cada día (según la ciencia) Elisa EscorihuelaA medida que la grasa visceral se va acumulando, uno de los primeros efectos que puede tener es la aparición de la sensibilidad a la insulina.Sabemos que la insulina es la llave encargada de abrir la puerta de las células para que entre la glucosa y pueda usarse como energía. Si los tejidos dejan de responder bien a ella, la glucosa va a quedar circulando a sus anchas por las sangre y el páncreas que es muy eficiente, va a compensar tratando de fabricar más insulina y esto con el tiempo, puede desarrollar una resistencia a la insulina, que es la telonera de la diabetes tipo 2 .Desde luego que esto no es un proceso que ocurre de golpe, es lento y silencioso, y la mayoría de veces no se detecta en las analíticas que nos hacemos rutinariamente, hasta que un día salta la alarma.Además, el exceso de grasa visceral también va a alterar nuestro perfil lipídico, de manera que va a subir el colesterol LDL (el malo), bajar el HDL (el bueno), subir triglicéridos y por tanto perjudicar de esta manera a nuestra salud cardiovascular.Es decir, que el impacto no solo va a afectar al metabolismo de la glucosa, sino que afecta también a nuestras arterias y al corazón .Ya hemos hablado alguna vez de la inflamación de bajo grado, y justo, la grasa visceral aquí también juega un papel importante. Ya que las sustancias que libera, como las adipocinas y citocinas que son proinflamatorias que pueden dañar el epitelio vascular. Y cuando este tejido se daña, va perdiendo su funcionalidad y aparece riesgo de aterosclerosis, hipertensión e infarto .Por eso, en los últimos años el dato de la circunferencia de cintura se ha convertido en uno de los indicadores más fiables de riesgo cardiovascular y metabólico. Si tienes una circunferencia por encima de 88 cm en mujeres y 102 cm en hombres, hay que tener en cuenta que aumenta el riesgo de sufrir síndromes metabólicos .La grasa visceral no sólo tiene que ver con lo que comemos, sino que el estilo de vida también es importante. Sufrir estrés y tener los niveles de cortisol elevados va a favorecer a la acumulación de grasa en la zona abdominal. Un descanso inadecuado, va a alterar como se segregan la leptina y la grelina que son las hormonas del apetito y la saciedad y también afectará a la gestión del azúcar en sangre,Además, en mujeres a partir de los 40 años, la bajada progresiva de estrógenos redistribuye la grasa hacia la zona abdominal independientemente de si tiene o no buenos hábitos. Aunque siempre va a estar más controlado si se tiene un estilo de vida saludable, no es cuestión de tirar la toalla.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Frutos secos y frutas desecadas, cómo elegirlos en función de los beneficios que busquemos noticia Si «En edades avanzadas, practicar fuerza marca una gran diferencia»Por lo que no dejes de revisar tu índice de grasa visceral, porque no solo es una cuestión estética, es de salud cardiometabólica. Hay una gran diferencia entre tener grasa en la zona abdominal y tener unos niveles elevados de grasa visceral. No se trata de una cuestión estética, sino de un importante problema de salud que no debemos minimizar.La que nos incomoda en el pantalón o podemos pellizcar, claro que molesta, pero metabólicamente es menos preocupante que la que no podemos ver y aún así, debemos tener siempre en el punto de mira.Cuando hablamos de grasa visceral, se trata de aquella que se acumula alrededor de los órganos como el hígado, el páncreas y el intestino. No se trata de un tipo de grasa que no deba existir, sino que tiene una función de sujeción y protección de los órganos frente a las costillas. Pero si con los años vamos adquiriendo malos hábitos ésta va creciendo y el problema es que no se trata de un tejido pasivo, que está ahí sin más, sino que es metabólicamente activa, libera ácidos grasos y sustancias proinflamatorias directamente a nuestro hígado y esto, con el tiempo, va deteriorando sus funciones, que son claves para nuestra salud.Noticia relacionada general No No Qué te pasa si tomas un yogur o kéfir cada día (según la ciencia) Elisa EscorihuelaA medida que la grasa visceral se va acumulando, uno de los primeros efectos que puede tener es la aparición de la sensibilidad a la insulina.Sabemos que la insulina es la llave encargada de abrir la puerta de las células para que entre la glucosa y pueda usarse como energía. Si los tejidos dejan de responder bien a ella, la glucosa va a quedar circulando a sus anchas por las sangre y el páncreas que es muy eficiente, va a compensar tratando de fabricar más insulina y esto con el tiempo, puede desarrollar una resistencia a la insulina, que es la telonera de la diabetes tipo 2 .Desde luego que esto no es un proceso que ocurre de golpe, es lento y silencioso, y la mayoría de veces no se detecta en las analíticas que nos hacemos rutinariamente, hasta que un día salta la alarma.Además, el exceso de grasa visceral también va a alterar nuestro perfil lipídico, de manera que va a subir el colesterol LDL (el malo), bajar el HDL (el bueno), subir triglicéridos y por tanto perjudicar de esta manera a nuestra salud cardiovascular.Es decir, que el impacto no solo va a afectar al metabolismo de la glucosa, sino que afecta también a nuestras arterias y al corazón .Ya hemos hablado alguna vez de la inflamación de bajo grado, y justo, la grasa visceral aquí también juega un papel importante. Ya que las sustancias que libera, como las adipocinas y citocinas que son proinflamatorias que pueden dañar el epitelio vascular. Y cuando este tejido se daña, va perdiendo su funcionalidad y aparece riesgo de aterosclerosis, hipertensión e infarto .Por eso, en los últimos años el dato de la circunferencia de cintura se ha convertido en uno de los indicadores más fiables de riesgo cardiovascular y metabólico. Si tienes una circunferencia por encima de 88 cm en mujeres y 102 cm en hombres, hay que tener en cuenta que aumenta el riesgo de sufrir síndromes metabólicos .La grasa visceral no sólo tiene que ver con lo que comemos, sino que el estilo de vida también es importante. Sufrir estrés y tener los niveles de cortisol elevados va a favorecer a la acumulación de grasa en la zona abdominal. Un descanso inadecuado, va a alterar como se segregan la leptina y la grelina que son las hormonas del apetito y la saciedad y también afectará a la gestión del azúcar en sangre,Además, en mujeres a partir de los 40 años, la bajada progresiva de estrógenos redistribuye la grasa hacia la zona abdominal independientemente de si tiene o no buenos hábitos. Aunque siempre va a estar más controlado si se tiene un estilo de vida saludable, no es cuestión de tirar la toalla.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Frutos secos y frutas desecadas, cómo elegirlos en función de los beneficios que busquemos noticia Si «En edades avanzadas, practicar fuerza marca una gran diferencia»Por lo que no dejes de revisar tu índice de grasa visceral, porque no solo es una cuestión estética, es de salud cardiometabólica. Hay una gran diferencia entre tener grasa en la zona abdominal y tener unos niveles elevados de grasa visceral. No se trata de una cuestión estética, sino de un importante problema de salud que no debemos minimizar.La que nos incomoda en el pantalón o podemos pellizcar, claro que molesta, pero metabólicamente es menos preocupante que la que no podemos ver y aún así, debemos tener siempre en el punto de mira.Cuando hablamos de grasa visceral, se trata de aquella que se acumula alrededor de los órganos como el hígado, el páncreas y el intestino. No se trata de un tipo de grasa que no deba existir, sino que tiene una función de sujeción y protección de los órganos frente a las costillas. Pero si con los años vamos adquiriendo malos hábitos ésta va creciendo y el problema es que no se trata de un tejido pasivo, que está ahí sin más, sino que es metabólicamente activa, libera ácidos grasos y sustancias proinflamatorias directamente a nuestro hígado y esto, con el tiempo, va deteriorando sus funciones, que son claves para nuestra salud.Noticia relacionada general No No Qué te pasa si tomas un yogur o kéfir cada día (según la ciencia) Elisa EscorihuelaA medida que la grasa visceral se va acumulando, uno de los primeros efectos que puede tener es la aparición de la sensibilidad a la insulina.Sabemos que la insulina es la llave encargada de abrir la puerta de las células para que entre la glucosa y pueda usarse como energía. Si los tejidos dejan de responder bien a ella, la glucosa va a quedar circulando a sus anchas por las sangre y el páncreas que es muy eficiente, va a compensar tratando de fabricar más insulina y esto con el tiempo, puede desarrollar una resistencia a la insulina, que es la telonera de la diabetes tipo 2 .Desde luego que esto no es un proceso que ocurre de golpe, es lento y silencioso, y la mayoría de veces no se detecta en las analíticas que nos hacemos rutinariamente, hasta que un día salta la alarma.Además, el exceso de grasa visceral también va a alterar nuestro perfil lipídico, de manera que va a subir el colesterol LDL (el malo), bajar el HDL (el bueno), subir triglicéridos y por tanto perjudicar de esta manera a nuestra salud cardiovascular.Es decir, que el impacto no solo va a afectar al metabolismo de la glucosa, sino que afecta también a nuestras arterias y al corazón .Ya hemos hablado alguna vez de la inflamación de bajo grado, y justo, la grasa visceral aquí también juega un papel importante. Ya que las sustancias que libera, como las adipocinas y citocinas que son proinflamatorias que pueden dañar el epitelio vascular. Y cuando este tejido se daña, va perdiendo su funcionalidad y aparece riesgo de aterosclerosis, hipertensión e infarto .Por eso, en los últimos años el dato de la circunferencia de cintura se ha convertido en uno de los indicadores más fiables de riesgo cardiovascular y metabólico. Si tienes una circunferencia por encima de 88 cm en mujeres y 102 cm en hombres, hay que tener en cuenta que aumenta el riesgo de sufrir síndromes metabólicos .La grasa visceral no sólo tiene que ver con lo que comemos, sino que el estilo de vida también es importante. Sufrir estrés y tener los niveles de cortisol elevados va a favorecer a la acumulación de grasa en la zona abdominal. Un descanso inadecuado, va a alterar como se segregan la leptina y la grelina que son las hormonas del apetito y la saciedad y también afectará a la gestión del azúcar en sangre,Además, en mujeres a partir de los 40 años, la bajada progresiva de estrógenos redistribuye la grasa hacia la zona abdominal independientemente de si tiene o no buenos hábitos. Aunque siempre va a estar más controlado si se tiene un estilo de vida saludable, no es cuestión de tirar la toalla.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Frutos secos y frutas desecadas, cómo elegirlos en función de los beneficios que busquemos noticia Si «En edades avanzadas, practicar fuerza marca una gran diferencia»Por lo que no dejes de revisar tu índice de grasa visceral, porque no solo es una cuestión estética, es de salud cardiometabólica. RSS de noticias de bienestar
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