Cuanto más repite Donald Trump que hay «grandes avances» en las negociaciones con Irán, más escala un conflicto que por cuarta vez llegó a Turquía y se asoma a una operación terrestre estadounidense. Las defensas aéreas de la OTAN derribaron un misil lanzado desde Irán cuando entraba en el espacio aéreo turco, informó el lunes el Ministerio de Defensa de Ankara, que no proporcionó detalles sobre la trayectoria, ni el tipo de proyectil. Esta intercepción se produjo en medio de los esfuerzos diplomáticos liderados por Pakistán para intentar mediar entre Teherán y Washington , en los que los turcos toman parte activa, junto a saudíes y egipcios. La república islámica negó su implicación en los tres incidentes anteriores, afirmando que no autorizó esos lanzamientos. El conflicto se expande e Irán se prepara para la operación terrestre de Estados Unidos. Trump mezcló un día más los mensajes sobre sus contactos con «un nuevo y más razonable régimen», con la amenaza de bombardear «las plantas eléctricas, los pozos petrolíferos y la isla de Jark» si no se abre de nuevo Ormuz. La respuesta de Teherán fue negar contactos importantes con el enemigo y demostrar que tiene el control de un estrecho por el que solo pasan los petroleros de países considerados amigos. En las pasadas 24 horas dos buques comerciales de propiedad china atravesaron Ormuz de manera segura, según la plataforma de seguimiento marítimo MarineTraffic.Noticia relacionada reportaje No No Irán tiene cada vez menos misiles, pero apunta mejor Carlota PérezIrán se prepara para hacer frente a una operación terrestre en la que Israel adelantó que no desplegará soldados, se limitará a la cobertura desde el aire. El presidente del Parlamento, y uno de los rostros importantes que quedan en la debilitada cúpula del régimen, Mohammad Bagher Ghalibaf, enmarcó la estrategia de guerra de Irán en un esquema tridimensional: «misiles, las calles y estrecho de Ormuz». Una combinación de presión militar contra Israel y los países del Golfo , con presencia de bases militares e intereses estadounidenses, la movilización interna de los seguidores del régimen y el control de la salida de crudo al mundo para tensionar los mercados. El portavoz de Exteriores, Esmail Baghaei, dijo que Irán «no está en absoluto contento de que la gente en otros países esté sufriendo por los precios del combustible y los alimentos», y pidió a esos países que presionen a Israel y a Estados Unidos para que detengan sus ataques.Baghaei también informó de la posibilidad de que su país abandone el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) , una posibilidad que el Parlamento discute desde la guerra de junio. «¿Qué beneficio tiene pertenecer a un tratado en el que las partes que actúan de forma intimidatoria a nivel internacional no solo no nos permiten aprovechar sus derechos, sino que además atacan nuestras instalaciones nucleares?», afirmó Baghaei, quien aclaró que Teherán respetará el tratado mientras siga siendo miembro. Se trataría de un paso importante ya que el TNP reconoce el derecho a desarrollar, investigar, producir y utilizar energía nuclear siempre que no se persigan armas nucleares. Los sectores más radicales del régimen piden ahora cambiar la naturaleza del programa atómico del país para contar con un factor de disuasión frente al enemigo. Israel sigue siendo el único país de Oriente Próximo con armas nucleares, aunque nunca lo ha reconocido oficialmente ni forma parte del TNP.Tres cascos azules muertosDurante el fin de semana Benjamin Netanyahu ordenó a sus tropas «profundizar» en el sur del Líbano y se plantaron a 8 kilómetros de Tiro, la ciudad más importante del sur del país. En lugar de asaltar los bastiones de Hizbolá uno a uno, los israelíes apostaron por este rápido avance por la costa para luego tratar de ir cercando a los milicianos chiíes en sus feudos del interior. Los combates son intensos al sur del Litani, el río que debe ser «la nueva frontera» de Israel, en palabras del ministro ultranacionalista Bezalel Smotrich. La misión de interposición de Naciones Unidas (UNIFIL), informó de la muerte de un casco azul indonesio el domingo. Otros dos militares de la misión fallecieron 24 horas después cuando su convoy «fue alcanzado por una explosión de origen no determinado» y varios más resultaron heridos. Unos 10.000 efectivos de la misión de paz de la ONU, conocida como UNIFIL, están desplegados en esta zona desde 1978, entre ellos unos 700 españoles. Se trata ahora mismo de una zona de combate del alta intensidad entre Hizbolá e Israel. La entrada de la milicia chií en la guerra ha provocado un cisma en el Líbano y sus autoridades son incapaces de controlar al brazo armado del Partido de Dios, leal a Teherán. Después de declarar «persona non grata» al embajador de Irán, Mohammad Reza Shibani, y ordenar su salida del país para el domingo, esta no se produjo. La república islámica desafió la orden y afirmó que Shibani permanecerá en el país. Tomaron esta decisión «tras las declaraciones de las autoridades libanesas», en referencia al presidente del Parlamento, Nabih Berri, hombre fuerte entre los chiíes que se ha impuesto al criterio del gobierno. La fractura interna hace que cada vez más voces alerten del riesgo de una nueva guerra civil. Cuanto más repite Donald Trump que hay «grandes avances» en las negociaciones con Irán, más escala un conflicto que por cuarta vez llegó a Turquía y se asoma a una operación terrestre estadounidense. Las defensas aéreas de la OTAN derribaron un misil lanzado desde Irán cuando entraba en el espacio aéreo turco, informó el lunes el Ministerio de Defensa de Ankara, que no proporcionó detalles sobre la trayectoria, ni el tipo de proyectil. Esta intercepción se produjo en medio de los esfuerzos diplomáticos liderados por Pakistán para intentar mediar entre Teherán y Washington , en los que los turcos toman parte activa, junto a saudíes y egipcios. La república islámica negó su implicación en los tres incidentes anteriores, afirmando que no autorizó esos lanzamientos. El conflicto se expande e Irán se prepara para la operación terrestre de Estados Unidos. Trump mezcló un día más los mensajes sobre sus contactos con «un nuevo y más razonable régimen», con la amenaza de bombardear «las plantas eléctricas, los pozos petrolíferos y la isla de Jark» si no se abre de nuevo Ormuz. La respuesta de Teherán fue negar contactos importantes con el enemigo y demostrar que tiene el control de un estrecho por el que solo pasan los petroleros de países considerados amigos. En las pasadas 24 horas dos buques comerciales de propiedad china atravesaron Ormuz de manera segura, según la plataforma de seguimiento marítimo MarineTraffic.Noticia relacionada reportaje No No Irán tiene cada vez menos misiles, pero apunta mejor Carlota PérezIrán se prepara para hacer frente a una operación terrestre en la que Israel adelantó que no desplegará soldados, se limitará a la cobertura desde el aire. El presidente del Parlamento, y uno de los rostros importantes que quedan en la debilitada cúpula del régimen, Mohammad Bagher Ghalibaf, enmarcó la estrategia de guerra de Irán en un esquema tridimensional: «misiles, las calles y estrecho de Ormuz». Una combinación de presión militar contra Israel y los países del Golfo , con presencia de bases militares e intereses estadounidenses, la movilización interna de los seguidores del régimen y el control de la salida de crudo al mundo para tensionar los mercados. El portavoz de Exteriores, Esmail Baghaei, dijo que Irán «no está en absoluto contento de que la gente en otros países esté sufriendo por los precios del combustible y los alimentos», y pidió a esos países que presionen a Israel y a Estados Unidos para que detengan sus ataques.Baghaei también informó de la posibilidad de que su país abandone el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) , una posibilidad que el Parlamento discute desde la guerra de junio. «¿Qué beneficio tiene pertenecer a un tratado en el que las partes que actúan de forma intimidatoria a nivel internacional no solo no nos permiten aprovechar sus derechos, sino que además atacan nuestras instalaciones nucleares?», afirmó Baghaei, quien aclaró que Teherán respetará el tratado mientras siga siendo miembro. Se trataría de un paso importante ya que el TNP reconoce el derecho a desarrollar, investigar, producir y utilizar energía nuclear siempre que no se persigan armas nucleares. Los sectores más radicales del régimen piden ahora cambiar la naturaleza del programa atómico del país para contar con un factor de disuasión frente al enemigo. Israel sigue siendo el único país de Oriente Próximo con armas nucleares, aunque nunca lo ha reconocido oficialmente ni forma parte del TNP.Tres cascos azules muertosDurante el fin de semana Benjamin Netanyahu ordenó a sus tropas «profundizar» en el sur del Líbano y se plantaron a 8 kilómetros de Tiro, la ciudad más importante del sur del país. En lugar de asaltar los bastiones de Hizbolá uno a uno, los israelíes apostaron por este rápido avance por la costa para luego tratar de ir cercando a los milicianos chiíes en sus feudos del interior. Los combates son intensos al sur del Litani, el río que debe ser «la nueva frontera» de Israel, en palabras del ministro ultranacionalista Bezalel Smotrich. La misión de interposición de Naciones Unidas (UNIFIL), informó de la muerte de un casco azul indonesio el domingo. Otros dos militares de la misión fallecieron 24 horas después cuando su convoy «fue alcanzado por una explosión de origen no determinado» y varios más resultaron heridos. Unos 10.000 efectivos de la misión de paz de la ONU, conocida como UNIFIL, están desplegados en esta zona desde 1978, entre ellos unos 700 españoles. Se trata ahora mismo de una zona de combate del alta intensidad entre Hizbolá e Israel. La entrada de la milicia chií en la guerra ha provocado un cisma en el Líbano y sus autoridades son incapaces de controlar al brazo armado del Partido de Dios, leal a Teherán. Después de declarar «persona non grata» al embajador de Irán, Mohammad Reza Shibani, y ordenar su salida del país para el domingo, esta no se produjo. La república islámica desafió la orden y afirmó que Shibani permanecerá en el país. Tomaron esta decisión «tras las declaraciones de las autoridades libanesas», en referencia al presidente del Parlamento, Nabih Berri, hombre fuerte entre los chiíes que se ha impuesto al criterio del gobierno. La fractura interna hace que cada vez más voces alerten del riesgo de una nueva guerra civil. Cuanto más repite Donald Trump que hay «grandes avances» en las negociaciones con Irán, más escala un conflicto que por cuarta vez llegó a Turquía y se asoma a una operación terrestre estadounidense. Las defensas aéreas de la OTAN derribaron un misil lanzado desde Irán cuando entraba en el espacio aéreo turco, informó el lunes el Ministerio de Defensa de Ankara, que no proporcionó detalles sobre la trayectoria, ni el tipo de proyectil. Esta intercepción se produjo en medio de los esfuerzos diplomáticos liderados por Pakistán para intentar mediar entre Teherán y Washington , en los que los turcos toman parte activa, junto a saudíes y egipcios. La república islámica negó su implicación en los tres incidentes anteriores, afirmando que no autorizó esos lanzamientos. El conflicto se expande e Irán se prepara para la operación terrestre de Estados Unidos. Trump mezcló un día más los mensajes sobre sus contactos con «un nuevo y más razonable régimen», con la amenaza de bombardear «las plantas eléctricas, los pozos petrolíferos y la isla de Jark» si no se abre de nuevo Ormuz. La respuesta de Teherán fue negar contactos importantes con el enemigo y demostrar que tiene el control de un estrecho por el que solo pasan los petroleros de países considerados amigos. En las pasadas 24 horas dos buques comerciales de propiedad china atravesaron Ormuz de manera segura, según la plataforma de seguimiento marítimo MarineTraffic.Noticia relacionada reportaje No No Irán tiene cada vez menos misiles, pero apunta mejor Carlota PérezIrán se prepara para hacer frente a una operación terrestre en la que Israel adelantó que no desplegará soldados, se limitará a la cobertura desde el aire. El presidente del Parlamento, y uno de los rostros importantes que quedan en la debilitada cúpula del régimen, Mohammad Bagher Ghalibaf, enmarcó la estrategia de guerra de Irán en un esquema tridimensional: «misiles, las calles y estrecho de Ormuz». Una combinación de presión militar contra Israel y los países del Golfo , con presencia de bases militares e intereses estadounidenses, la movilización interna de los seguidores del régimen y el control de la salida de crudo al mundo para tensionar los mercados. El portavoz de Exteriores, Esmail Baghaei, dijo que Irán «no está en absoluto contento de que la gente en otros países esté sufriendo por los precios del combustible y los alimentos», y pidió a esos países que presionen a Israel y a Estados Unidos para que detengan sus ataques.Baghaei también informó de la posibilidad de que su país abandone el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) , una posibilidad que el Parlamento discute desde la guerra de junio. «¿Qué beneficio tiene pertenecer a un tratado en el que las partes que actúan de forma intimidatoria a nivel internacional no solo no nos permiten aprovechar sus derechos, sino que además atacan nuestras instalaciones nucleares?», afirmó Baghaei, quien aclaró que Teherán respetará el tratado mientras siga siendo miembro. Se trataría de un paso importante ya que el TNP reconoce el derecho a desarrollar, investigar, producir y utilizar energía nuclear siempre que no se persigan armas nucleares. Los sectores más radicales del régimen piden ahora cambiar la naturaleza del programa atómico del país para contar con un factor de disuasión frente al enemigo. Israel sigue siendo el único país de Oriente Próximo con armas nucleares, aunque nunca lo ha reconocido oficialmente ni forma parte del TNP.Tres cascos azules muertosDurante el fin de semana Benjamin Netanyahu ordenó a sus tropas «profundizar» en el sur del Líbano y se plantaron a 8 kilómetros de Tiro, la ciudad más importante del sur del país. En lugar de asaltar los bastiones de Hizbolá uno a uno, los israelíes apostaron por este rápido avance por la costa para luego tratar de ir cercando a los milicianos chiíes en sus feudos del interior. Los combates son intensos al sur del Litani, el río que debe ser «la nueva frontera» de Israel, en palabras del ministro ultranacionalista Bezalel Smotrich. La misión de interposición de Naciones Unidas (UNIFIL), informó de la muerte de un casco azul indonesio el domingo. Otros dos militares de la misión fallecieron 24 horas después cuando su convoy «fue alcanzado por una explosión de origen no determinado» y varios más resultaron heridos. Unos 10.000 efectivos de la misión de paz de la ONU, conocida como UNIFIL, están desplegados en esta zona desde 1978, entre ellos unos 700 españoles. Se trata ahora mismo de una zona de combate del alta intensidad entre Hizbolá e Israel. La entrada de la milicia chií en la guerra ha provocado un cisma en el Líbano y sus autoridades son incapaces de controlar al brazo armado del Partido de Dios, leal a Teherán. Después de declarar «persona non grata» al embajador de Irán, Mohammad Reza Shibani, y ordenar su salida del país para el domingo, esta no se produjo. La república islámica desafió la orden y afirmó que Shibani permanecerá en el país. Tomaron esta decisión «tras las declaraciones de las autoridades libanesas», en referencia al presidente del Parlamento, Nabih Berri, hombre fuerte entre los chiíes que se ha impuesto al criterio del gobierno. La fractura interna hace que cada vez más voces alerten del riesgo de una nueva guerra civil. RSS de noticias de internacional
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