<p>En Noida, una ciudad satélite al este de <strong>Nueva Delhi,</strong> una pequeña cafetería dentro del reciento de un estadio de cricket ha apagado la freidora. No por falta de clientela, sino por falta de gas. El negocio lo gestionan varias <strong>supervivientes de ataques con ácido</strong>, mujeres que fueron apartadas por la sociedad y que han reconstruido sus vidas con ayuda del trabajo. Ahora, la <a href=»https://www.elmundo.es/economia/dinero-inversion/2026/03/18/69babe22e85ece241b8b45b9.html»>crisis energética</a> amenaza con arrebatarles también eso.</p>
Esta situación se está replicando estos días por todo el sur de Asia, en economías en desarrollo con una gran dependencia del gas para cocinar a diario
<p>En Noida, una ciudad satélite al este de <strong>Nueva Delhi,</strong> una pequeña cafetería dentro del reciento de un estadio de cricket ha apagado la freidora. No por falta de clientela, sino por falta de gas. El negocio lo gestionan varias <strong>supervivientes de ataques con ácido</strong>, mujeres que fueron apartadas por la sociedad y que han reconstruido sus vidas con ayuda del trabajo. Ahora, la <a href=»https://www.elmundo.es/economia/dinero-inversion/2026/03/18/69babe22e85ece241b8b45b9.html»>crisis energética</a> amenaza con arrebatarles también eso.</p>
Internacional
