Cuando sube la inflación, la energía suele dar el primer golpe. Pero son los alimentos los que dejan el regusto amargo. Esto plantea un gran problema a los bancos centrales que sopesan cómo reaccionar ante el cierre del estrecho de Ormuz. Aunque frenen el gasto subiendo los tipos, a las familias en apuros les costará mucho reducir el gasto en alimentación.
Aunque frenen el gasto subiendo los tipos, a las familias en apuros les costará mucho reducir su factura
Cuando sube la inflación, la energía suele dar el primer golpe. Pero son los alimentos los que dejan el regusto amargo. Esto plantea un gran problema a los bancos centrales que sopesan cómo reaccionar ante el cierre del estrecho de Ormuz. Aunque frenen el gasto subiendo los tipos, a las familias en apuros les costará mucho reducir el gasto en alimentación.
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