Es un valiente. Moha Attaoui , el nuevo gran diamante del mediofondo español, ha mostrado una vez más su arrojo en la coqueta pista madrileña de Gallur, en pleno barrio de Latina. Apenas iniciada la temporada de pista cubierta (la recién bautizada ‘short track’), el atleta de sangre marroquí y crianza cántabra, decidió atreverse, anunciar un intento de récord del mundo y cargar con el peso de la presión. No teme a nada Attaoui. Se atrevió con un récord mundial sabiendo que no iba a ser fácil, que podía fracasar, que apenas había arrancado su temporada. Tiene el atrevimiento de los campeones y la osadía de los jóvenes. Me recuerda muchas veces al gran, al inolvidable Yago Lamela , que solía decir a los periodistas: «sí, ponedme presión, no me agobia: me gusta». Los grandes jamás rehúyen el peso de las expectativas, la presión del público, la tensión de los grandes momentos, cuando la cabeza termina fallando a los más débiles.Attaoui partió detrás de las liebres, de hecho arrancó por las calles exteriores, dejando más atrás la salida de sus rivales, como si volara en clase ‘business’ y los demás fueran en turista. Cuando las liebres se retiraron, quedó solo, como las estrellas, como aquellas inolvidables noches nórdicas de Coe y Ovett del siglo pasado. Entonces sacó a relucir su ligereza, la insoportable (para sus rivales) levedad de su zancada, su forma de deslizarse por la pista, esa agilidad de ratón que suele mostrar cuando se mueve dentro del pelotón. No la necesitó esta vez porque el pelotón le vio desde muy atrás. Attaoui tiene una zancada peculiar, no flota como Femke Bol , no eleva sus caderas, no bota apenas, impulsa lo justo, pero se desliza de una forma eficaz, económica, que sólo él conoce. Es indudable que Moha va a dar muchas alegrías al atletismo español. Junto al valenciano Llopis se ha convertido en el hombre de moda. Es ambicioso pero humilde, siempre tenaz y muy determinado a la hora de conseguir sus objetivos. Cabalga muy a gusto en el 800, ha demostrado solvencia en el 1.000 y será un grande del 1.500. Va paso a paso y su carrera parece bien dirigida por el técnico alemán Thomas Dreissigacker. Tiene calidad física y cabeza de ganador. Posee además el difícil valor de atreverse. Con un récord mundial. Con lo que sea. Para batir un récord de Europa, a veces hay que salir a por un récord del mundo. El atletismo te da lo que te da, no lo que le pides.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Un millón de dólares por batir el récord de Bolt con barra libre de sustancias dopantes noticia No Josh Hoey bate el récord del mundo de 800 metros, vigente desde 1997 noticia Si ¿A quién le importa la piscina corta?El verano pasado tuve la oportunidad de cenar con él. Fue en Londres. Attaoui había corrido los 800 metros en la Diamond League y no había quedado contento con su actuación. Conversamos mucho sobre mediofondo, sobre el atletismo español, sus planes de entrenamiento, sobre las nuevas zapatillas. Él estaba además muy pendiente de su novia, que estaba a punto de correr la final de los 3.000 metros obstáculos en los Europeos, y no comía nada, esperando a ver la carrera en su teléfono móvil. Se lo dije: «se te va a enfriar la pizza, Moha, come». Me miró, con una sonrisa tímida. «No, todavía no puedo», me respondió, «es que estoy muy nervioso». Y pensé que, además de un formidable mediofondista, era un buen tipo. Es un valiente. Moha Attaoui , el nuevo gran diamante del mediofondo español, ha mostrado una vez más su arrojo en la coqueta pista madrileña de Gallur, en pleno barrio de Latina. Apenas iniciada la temporada de pista cubierta (la recién bautizada ‘short track’), el atleta de sangre marroquí y crianza cántabra, decidió atreverse, anunciar un intento de récord del mundo y cargar con el peso de la presión. No teme a nada Attaoui. Se atrevió con un récord mundial sabiendo que no iba a ser fácil, que podía fracasar, que apenas había arrancado su temporada. Tiene el atrevimiento de los campeones y la osadía de los jóvenes. Me recuerda muchas veces al gran, al inolvidable Yago Lamela , que solía decir a los periodistas: «sí, ponedme presión, no me agobia: me gusta». Los grandes jamás rehúyen el peso de las expectativas, la presión del público, la tensión de los grandes momentos, cuando la cabeza termina fallando a los más débiles.Attaoui partió detrás de las liebres, de hecho arrancó por las calles exteriores, dejando más atrás la salida de sus rivales, como si volara en clase ‘business’ y los demás fueran en turista. Cuando las liebres se retiraron, quedó solo, como las estrellas, como aquellas inolvidables noches nórdicas de Coe y Ovett del siglo pasado. Entonces sacó a relucir su ligereza, la insoportable (para sus rivales) levedad de su zancada, su forma de deslizarse por la pista, esa agilidad de ratón que suele mostrar cuando se mueve dentro del pelotón. No la necesitó esta vez porque el pelotón le vio desde muy atrás. Attaoui tiene una zancada peculiar, no flota como Femke Bol , no eleva sus caderas, no bota apenas, impulsa lo justo, pero se desliza de una forma eficaz, económica, que sólo él conoce. Es indudable que Moha va a dar muchas alegrías al atletismo español. Junto al valenciano Llopis se ha convertido en el hombre de moda. Es ambicioso pero humilde, siempre tenaz y muy determinado a la hora de conseguir sus objetivos. Cabalga muy a gusto en el 800, ha demostrado solvencia en el 1.000 y será un grande del 1.500. Va paso a paso y su carrera parece bien dirigida por el técnico alemán Thomas Dreissigacker. Tiene calidad física y cabeza de ganador. Posee además el difícil valor de atreverse. Con un récord mundial. Con lo que sea. Para batir un récord de Europa, a veces hay que salir a por un récord del mundo. El atletismo te da lo que te da, no lo que le pides.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Un millón de dólares por batir el récord de Bolt con barra libre de sustancias dopantes noticia No Josh Hoey bate el récord del mundo de 800 metros, vigente desde 1997 noticia Si ¿A quién le importa la piscina corta?El verano pasado tuve la oportunidad de cenar con él. Fue en Londres. Attaoui había corrido los 800 metros en la Diamond League y no había quedado contento con su actuación. Conversamos mucho sobre mediofondo, sobre el atletismo español, sus planes de entrenamiento, sobre las nuevas zapatillas. Él estaba además muy pendiente de su novia, que estaba a punto de correr la final de los 3.000 metros obstáculos en los Europeos, y no comía nada, esperando a ver la carrera en su teléfono móvil. Se lo dije: «se te va a enfriar la pizza, Moha, come». Me miró, con una sonrisa tímida. «No, todavía no puedo», me respondió, «es que estoy muy nervioso». Y pensé que, además de un formidable mediofondista, era un buen tipo. Es un valiente. Moha Attaoui , el nuevo gran diamante del mediofondo español, ha mostrado una vez más su arrojo en la coqueta pista madrileña de Gallur, en pleno barrio de Latina. Apenas iniciada la temporada de pista cubierta (la recién bautizada ‘short track’), el atleta de sangre marroquí y crianza cántabra, decidió atreverse, anunciar un intento de récord del mundo y cargar con el peso de la presión. No teme a nada Attaoui. Se atrevió con un récord mundial sabiendo que no iba a ser fácil, que podía fracasar, que apenas había arrancado su temporada. Tiene el atrevimiento de los campeones y la osadía de los jóvenes. Me recuerda muchas veces al gran, al inolvidable Yago Lamela , que solía decir a los periodistas: «sí, ponedme presión, no me agobia: me gusta». Los grandes jamás rehúyen el peso de las expectativas, la presión del público, la tensión de los grandes momentos, cuando la cabeza termina fallando a los más débiles.Attaoui partió detrás de las liebres, de hecho arrancó por las calles exteriores, dejando más atrás la salida de sus rivales, como si volara en clase ‘business’ y los demás fueran en turista. Cuando las liebres se retiraron, quedó solo, como las estrellas, como aquellas inolvidables noches nórdicas de Coe y Ovett del siglo pasado. Entonces sacó a relucir su ligereza, la insoportable (para sus rivales) levedad de su zancada, su forma de deslizarse por la pista, esa agilidad de ratón que suele mostrar cuando se mueve dentro del pelotón. No la necesitó esta vez porque el pelotón le vio desde muy atrás. Attaoui tiene una zancada peculiar, no flota como Femke Bol , no eleva sus caderas, no bota apenas, impulsa lo justo, pero se desliza de una forma eficaz, económica, que sólo él conoce. Es indudable que Moha va a dar muchas alegrías al atletismo español. Junto al valenciano Llopis se ha convertido en el hombre de moda. Es ambicioso pero humilde, siempre tenaz y muy determinado a la hora de conseguir sus objetivos. Cabalga muy a gusto en el 800, ha demostrado solvencia en el 1.000 y será un grande del 1.500. Va paso a paso y su carrera parece bien dirigida por el técnico alemán Thomas Dreissigacker. Tiene calidad física y cabeza de ganador. Posee además el difícil valor de atreverse. Con un récord mundial. Con lo que sea. Para batir un récord de Europa, a veces hay que salir a por un récord del mundo. El atletismo te da lo que te da, no lo que le pides.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Un millón de dólares por batir el récord de Bolt con barra libre de sustancias dopantes noticia No Josh Hoey bate el récord del mundo de 800 metros, vigente desde 1997 noticia Si ¿A quién le importa la piscina corta?El verano pasado tuve la oportunidad de cenar con él. Fue en Londres. Attaoui había corrido los 800 metros en la Diamond League y no había quedado contento con su actuación. Conversamos mucho sobre mediofondo, sobre el atletismo español, sus planes de entrenamiento, sobre las nuevas zapatillas. Él estaba además muy pendiente de su novia, que estaba a punto de correr la final de los 3.000 metros obstáculos en los Europeos, y no comía nada, esperando a ver la carrera en su teléfono móvil. Se lo dije: «se te va a enfriar la pizza, Moha, come». Me miró, con una sonrisa tímida. «No, todavía no puedo», me respondió, «es que estoy muy nervioso». Y pensé que, además de un formidable mediofondista, era un buen tipo. RSS de noticias de deportes
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