«¡Por fin!». exclamaba, aliviado y sabedor de que la XV legislatura lleva meses -sino años- encallada, un dirigente de unos de los partidos a la izquierda del PSOE, que reaccionaba así a la convocatoria electoral anunciada este lunes por Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo, inquilino de la Moncloa desde hace ya más de ocho años, adelanta los comicios generales al 29 de noviembre de este año y coge de improviso -y con el pie cambiado- al espacio político que ha sido llave de sus tres investiduras, y que aspira a serlo una cuarta vez, refugiándose en un falso optimismo. «Contábamos con que adelantaba, pero, a lo mejor, a mediados de diciembre para tener un poco más de margen», confiesan en otra de las organizaciones que integran este espacio político, que vive sumido en una permanente pugna por su hegemonía. Una pelota que llevan pasándose desde más de una década entre Podemos y sus infinitas derivadas. La última de ellas, Frente Amplio, la transformación de Sumar que, a su vez, emana de Unidas y Unidos Podemos. Mismo proyecto, mismos actores, pero distinta marca. Esto es, el rebautizo del rebautizo. Pero «no puede ser esto de estar haciendo nuevas coaliciones cada tres o cuatro años. Esta vez, tenemos que sacar algo más que la firma de una coalición electoral», se juran a sí mismas las formaciones de cara a los comicios del próximo mes.El discurso ha virado. Los mismos que la pasada semana defendían la continuidad del Gobierno de coalición, ahora se muestran, de cara a la galería, «preparadísimos» y «deseosos» de elecciones. «Compartimos la decisión [del presidente]», «vamos bien, tenemos solidez y proyecto político», salía a decir el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, organización del nuevo Frente Amplio junto a Comuns , Más Madrid y Movimiento Sumar (a partir de ahora y tras la disolución del grupo parlamentario, solo Sumar). El dirigente andaluz comparecía en rueda de prensa junto a la hasta ahora portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero, y los ministros Mónica García y Ernest Urtasun al término del Consejo de Ministros extraordinario celebrado este lunes para dar cuenta de sus contactos del fin de semana. Unas negociaciones entre partidos que aún continúan abiertas a falta de decidir el nombre del candidato y la totalidad de sus integrantes con la mirada puesta en los regionalistas de Compromís en Valencia, Chunta en Aragón y Més en Baleares. Todo ellos, abiertos a una candidatura unitaria como la del 23-J siempre y cuando sean ellos los que lideren la papeleta en sus respectivos territorios. Un cabo suelto que no convendría descuidar sería Adelante Andalucía, la escisión anticapitalista de Podemos, que ya arrasó en las últimas elecciones autonómicas a la coalición de IU, Sumar y los morados, y que se mantiene firme en su decisión de concurrir en solitario. En privado, la realidad de cómo afrontan todos estos actores el 29-N es otra bien distinta. «No son unas elecciones cómodas, son muy difíciles», reconocen en privado. Una cita con las urnas complicada, pues la izquierda radical española ya no se juega tener la gobernabilidad en su mano para seguir sosteniendo a Sánchez en la Moncloa, sino su propia supervivencia. Sobre la mesa, la posibilidad de convertirse en un espacio político del todo residual a la izquierda del PSOE, sobre todo, si Ferraz lleva a término su estrategia de fagocitar a este sinfín de pequeñas formaciones izquierdistas (salvo excepciones). «Hay que ir a por todas. Toca pelear, el espacio necesita salir a combatir»., se conjuran, sin ir más lejos, en Podemos. Oferta rechazadaTodo el foco está ahora puesto en el partido fundado por Pablo Iglesias, que habrá de elegir entre susto o muerte: concurrir en solitario con Irene Montero como candidata y prácticamente único referente político en las listas (a Ione Belarra y a Pablo Fernández se les ha lanzado como candidatos a la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid) o claudicar e integrarse en la candidatura de Frente Amplio. Y es que la oferta de primarias abiertas de su ya proclamada candidata, Montero, no surte efecto en el nuevo Sumar, que la rechaza ‘de facto’. Sin embargo, según la número dos morada, que este lunes proponía como fecha para su celebración los días 14 y 15 de octubre, se trata de «la única forma de hacer las cosas bien». «¿Cuál es la alternativa a unas primarias? [Montero] no quiere ser candidata a dedo, nunca salen bien las cosas así», reflexionan en el entorno de la actual eurodiputada, que pone como ejemplo de éxito el de Die Linke en Alemania. «En un año, pasaron de no saber si iban a sobrevivir a ganar Berlín», señalan, esperanzados. Pero, por encima del programa o la ideología, a la izquierda del PSOE no se fían los unos de los otros. Sus posiciones han fluctuado a lo largo de los años y el que ostentaba el estatus de poder siempre lo ha impuesto, consciente de que su ‘aliado’ actuaría de forma similar en su misma situación. «Creemos que ellos no van a venir y primarias conjuntas no va a haber. Eso es evidente. No vamos a meter la mano en su ratonera», señalan fuentes del nuevo Sumar, borrando de un plumazo las aspiraciones de Montero y Podemos. La invitan, eso sí, a sentarse a la mesa de negociación, donde, creen, debería estar desde hace tiempo. «Tiene las puertas abiertas, pero reducir las alianzas a un proceso de cómo elegir a un candidato es reduccionista. Hablemos todos de todo», emplazan a la exministra de Igualdad. Otras voces, en cambio, se muestran molestas con la manera de proceder de los morados: «¿Acaso han puesto las cosas fáciles alguna vez? Desde 2014, con Pablo Iglesias como eurodiputado… siempre igual», manifiestan, con cierto hartazgo.Barbero, García, Maíllo y Urtasun, este lunes, en la rueda de prensa de Frente Amplio. EFEEn paralelo, la ministra Mónica García y Ada Colau encabezan las quinielas a candidata -se quiere a una mujer- del nuevo Frente Amplio junto con Ernest Urtasun, toda vez que Pablo Bustinduy, la figura más aclamada y que mayor consenso generaba, se mantiene firme en su negativa a encabezar el nuevo artefacto electoral izquierdista. «Esta semana, sin duda», se sabrá el nombre, confirman fuentes internas de la alianza después de semanas jugando al despiste para no desmoralizar a su electorado. «Estoy dispuesta a lo que sea necesario», volvía a postularse este lunes la todavía responsable de Sanidad del Gobierno, que, cabe recordar, ya se erigió en julio como candidata de Más Madrid a la Comunidad de Madrid. «Lo que hay es lo que se ve», comentan en el equipo de García, dando pábulo a las especulaciones. El nuevo Sumar y Podemos tienen solo diez días, hasta el 16 de octubre, para arreglarse antes de que finalice el plazo de registro de coalicionesLa realidad es que el tiempo apremia y el 16 de octubre culmina el plazo para registrar coaliciones. Es decir, Podemos y el Frente Amplio tienen tan solo diez días para arreglarse. Apenas un día después, el sábado 17, está prevista la puerta de largo de Frente Amplio. Un acto en el que las organizaciones que hasta ahora conformaban Sumar oficializarán tanto el nombre de la marca como al candidato. No obstante, de haber acuerdo, las listas no han de estar registradas hasta el lunes 26, lo que brindaría algo más de margen para negociar. Cabe recordar que Montero fue vetada por Yolanda Díaz, junto a otros dirigentes morados, de las listas del 23-J, lo que la empujó al destierro en la Unión Europea. Muerto el perro, se acabó la rabia. La todavía vicepresidenta segunda se ha borrado del nuevo artefacto electoral y está centrada en su candidatura a presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT) o, al menos, a hacerse con un cargo directivo dentro de ella. «¡Por fin!». exclamaba, aliviado y sabedor de que la XV legislatura lleva meses -sino años- encallada, un dirigente de unos de los partidos a la izquierda del PSOE, que reaccionaba así a la convocatoria electoral anunciada este lunes por Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo, inquilino de la Moncloa desde hace ya más de ocho años, adelanta los comicios generales al 29 de noviembre de este año y coge de improviso -y con el pie cambiado- al espacio político que ha sido llave de sus tres investiduras, y que aspira a serlo una cuarta vez, refugiándose en un falso optimismo. «Contábamos con que adelantaba, pero, a lo mejor, a mediados de diciembre para tener un poco más de margen», confiesan en otra de las organizaciones que integran este espacio político, que vive sumido en una permanente pugna por su hegemonía. Una pelota que llevan pasándose desde más de una década entre Podemos y sus infinitas derivadas. La última de ellas, Frente Amplio, la transformación de Sumar que, a su vez, emana de Unidas y Unidos Podemos. Mismo proyecto, mismos actores, pero distinta marca. Esto es, el rebautizo del rebautizo. Pero «no puede ser esto de estar haciendo nuevas coaliciones cada tres o cuatro años. Esta vez, tenemos que sacar algo más que la firma de una coalición electoral», se juran a sí mismas las formaciones de cara a los comicios del próximo mes.El discurso ha virado. Los mismos que la pasada semana defendían la continuidad del Gobierno de coalición, ahora se muestran, de cara a la galería, «preparadísimos» y «deseosos» de elecciones. «Compartimos la decisión [del presidente]», «vamos bien, tenemos solidez y proyecto político», salía a decir el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, organización del nuevo Frente Amplio junto a Comuns , Más Madrid y Movimiento Sumar (a partir de ahora y tras la disolución del grupo parlamentario, solo Sumar). El dirigente andaluz comparecía en rueda de prensa junto a la hasta ahora portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero, y los ministros Mónica García y Ernest Urtasun al término del Consejo de Ministros extraordinario celebrado este lunes para dar cuenta de sus contactos del fin de semana. Unas negociaciones entre partidos que aún continúan abiertas a falta de decidir el nombre del candidato y la totalidad de sus integrantes con la mirada puesta en los regionalistas de Compromís en Valencia, Chunta en Aragón y Més en Baleares. Todo ellos, abiertos a una candidatura unitaria como la del 23-J siempre y cuando sean ellos los que lideren la papeleta en sus respectivos territorios. Un cabo suelto que no convendría descuidar sería Adelante Andalucía, la escisión anticapitalista de Podemos, que ya arrasó en las últimas elecciones autonómicas a la coalición de IU, Sumar y los morados, y que se mantiene firme en su decisión de concurrir en solitario. En privado, la realidad de cómo afrontan todos estos actores el 29-N es otra bien distinta. «No son unas elecciones cómodas, son muy difíciles», reconocen en privado. Una cita con las urnas complicada, pues la izquierda radical española ya no se juega tener la gobernabilidad en su mano para seguir sosteniendo a Sánchez en la Moncloa, sino su propia supervivencia. Sobre la mesa, la posibilidad de convertirse en un espacio político del todo residual a la izquierda del PSOE, sobre todo, si Ferraz lleva a término su estrategia de fagocitar a este sinfín de pequeñas formaciones izquierdistas (salvo excepciones). «Hay que ir a por todas. Toca pelear, el espacio necesita salir a combatir»., se conjuran, sin ir más lejos, en Podemos. Oferta rechazadaTodo el foco está ahora puesto en el partido fundado por Pablo Iglesias, que habrá de elegir entre susto o muerte: concurrir en solitario con Irene Montero como candidata y prácticamente único referente político en las listas (a Ione Belarra y a Pablo Fernández se les ha lanzado como candidatos a la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid) o claudicar e integrarse en la candidatura de Frente Amplio. Y es que la oferta de primarias abiertas de su ya proclamada candidata, Montero, no surte efecto en el nuevo Sumar, que la rechaza ‘de facto’. Sin embargo, según la número dos morada, que este lunes proponía como fecha para su celebración los días 14 y 15 de octubre, se trata de «la única forma de hacer las cosas bien». «¿Cuál es la alternativa a unas primarias? [Montero] no quiere ser candidata a dedo, nunca salen bien las cosas así», reflexionan en el entorno de la actual eurodiputada, que pone como ejemplo de éxito el de Die Linke en Alemania. «En un año, pasaron de no saber si iban a sobrevivir a ganar Berlín», señalan, esperanzados. Pero, por encima del programa o la ideología, a la izquierda del PSOE no se fían los unos de los otros. Sus posiciones han fluctuado a lo largo de los años y el que ostentaba el estatus de poder siempre lo ha impuesto, consciente de que su ‘aliado’ actuaría de forma similar en su misma situación. «Creemos que ellos no van a venir y primarias conjuntas no va a haber. Eso es evidente. No vamos a meter la mano en su ratonera», señalan fuentes del nuevo Sumar, borrando de un plumazo las aspiraciones de Montero y Podemos. La invitan, eso sí, a sentarse a la mesa de negociación, donde, creen, debería estar desde hace tiempo. «Tiene las puertas abiertas, pero reducir las alianzas a un proceso de cómo elegir a un candidato es reduccionista. Hablemos todos de todo», emplazan a la exministra de Igualdad. Otras voces, en cambio, se muestran molestas con la manera de proceder de los morados: «¿Acaso han puesto las cosas fáciles alguna vez? Desde 2014, con Pablo Iglesias como eurodiputado… siempre igual», manifiestan, con cierto hartazgo.Barbero, García, Maíllo y Urtasun, este lunes, en la rueda de prensa de Frente Amplio. EFEEn paralelo, la ministra Mónica García y Ada Colau encabezan las quinielas a candidata -se quiere a una mujer- del nuevo Frente Amplio junto con Ernest Urtasun, toda vez que Pablo Bustinduy, la figura más aclamada y que mayor consenso generaba, se mantiene firme en su negativa a encabezar el nuevo artefacto electoral izquierdista. «Esta semana, sin duda», se sabrá el nombre, confirman fuentes internas de la alianza después de semanas jugando al despiste para no desmoralizar a su electorado. «Estoy dispuesta a lo que sea necesario», volvía a postularse este lunes la todavía responsable de Sanidad del Gobierno, que, cabe recordar, ya se erigió en julio como candidata de Más Madrid a la Comunidad de Madrid. «Lo que hay es lo que se ve», comentan en el equipo de García, dando pábulo a las especulaciones. El nuevo Sumar y Podemos tienen solo diez días, hasta el 16 de octubre, para arreglarse antes de que finalice el plazo de registro de coalicionesLa realidad es que el tiempo apremia y el 16 de octubre culmina el plazo para registrar coaliciones. Es decir, Podemos y el Frente Amplio tienen tan solo diez días para arreglarse. Apenas un día después, el sábado 17, está prevista la puerta de largo de Frente Amplio. Un acto en el que las organizaciones que hasta ahora conformaban Sumar oficializarán tanto el nombre de la marca como al candidato. No obstante, de haber acuerdo, las listas no han de estar registradas hasta el lunes 26, lo que brindaría algo más de margen para negociar. Cabe recordar que Montero fue vetada por Yolanda Díaz, junto a otros dirigentes morados, de las listas del 23-J, lo que la empujó al destierro en la Unión Europea. Muerto el perro, se acabó la rabia. La todavía vicepresidenta segunda se ha borrado del nuevo artefacto electoral y está centrada en su candidatura a presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT) o, al menos, a hacerse con un cargo directivo dentro de ella. «¡Por fin!». exclamaba, aliviado y sabedor de que la XV legislatura lleva meses -sino años- encallada, un dirigente de unos de los partidos a la izquierda del PSOE, que reaccionaba así a la convocatoria electoral anunciada este lunes por Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo, inquilino de la Moncloa desde hace ya más de ocho años, adelanta los comicios generales al 29 de noviembre de este año y coge de improviso -y con el pie cambiado- al espacio político que ha sido llave de sus tres investiduras, y que aspira a serlo una cuarta vez, refugiándose en un falso optimismo. «Contábamos con que adelantaba, pero, a lo mejor, a mediados de diciembre para tener un poco más de margen», confiesan en otra de las organizaciones que integran este espacio político, que vive sumido en una permanente pugna por su hegemonía. Una pelota que llevan pasándose desde más de una década entre Podemos y sus infinitas derivadas. La última de ellas, Frente Amplio, la transformación de Sumar que, a su vez, emana de Unidas y Unidos Podemos. Mismo proyecto, mismos actores, pero distinta marca. Esto es, el rebautizo del rebautizo. Pero «no puede ser esto de estar haciendo nuevas coaliciones cada tres o cuatro años. Esta vez, tenemos que sacar algo más que la firma de una coalición electoral», se juran a sí mismas las formaciones de cara a los comicios del próximo mes.El discurso ha virado. Los mismos que la pasada semana defendían la continuidad del Gobierno de coalición, ahora se muestran, de cara a la galería, «preparadísimos» y «deseosos» de elecciones. «Compartimos la decisión [del presidente]», «vamos bien, tenemos solidez y proyecto político», salía a decir el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, organización del nuevo Frente Amplio junto a Comuns , Más Madrid y Movimiento Sumar (a partir de ahora y tras la disolución del grupo parlamentario, solo Sumar). El dirigente andaluz comparecía en rueda de prensa junto a la hasta ahora portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero, y los ministros Mónica García y Ernest Urtasun al término del Consejo de Ministros extraordinario celebrado este lunes para dar cuenta de sus contactos del fin de semana. Unas negociaciones entre partidos que aún continúan abiertas a falta de decidir el nombre del candidato y la totalidad de sus integrantes con la mirada puesta en los regionalistas de Compromís en Valencia, Chunta en Aragón y Més en Baleares. Todo ellos, abiertos a una candidatura unitaria como la del 23-J siempre y cuando sean ellos los que lideren la papeleta en sus respectivos territorios. Un cabo suelto que no convendría descuidar sería Adelante Andalucía, la escisión anticapitalista de Podemos, que ya arrasó en las últimas elecciones autonómicas a la coalición de IU, Sumar y los morados, y que se mantiene firme en su decisión de concurrir en solitario. En privado, la realidad de cómo afrontan todos estos actores el 29-N es otra bien distinta. «No son unas elecciones cómodas, son muy difíciles», reconocen en privado. Una cita con las urnas complicada, pues la izquierda radical española ya no se juega tener la gobernabilidad en su mano para seguir sosteniendo a Sánchez en la Moncloa, sino su propia supervivencia. Sobre la mesa, la posibilidad de convertirse en un espacio político del todo residual a la izquierda del PSOE, sobre todo, si Ferraz lleva a término su estrategia de fagocitar a este sinfín de pequeñas formaciones izquierdistas (salvo excepciones). «Hay que ir a por todas. Toca pelear, el espacio necesita salir a combatir»., se conjuran, sin ir más lejos, en Podemos. Oferta rechazadaTodo el foco está ahora puesto en el partido fundado por Pablo Iglesias, que habrá de elegir entre susto o muerte: concurrir en solitario con Irene Montero como candidata y prácticamente único referente político en las listas (a Ione Belarra y a Pablo Fernández se les ha lanzado como candidatos a la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid) o claudicar e integrarse en la candidatura de Frente Amplio. Y es que la oferta de primarias abiertas de su ya proclamada candidata, Montero, no surte efecto en el nuevo Sumar, que la rechaza ‘de facto’. Sin embargo, según la número dos morada, que este lunes proponía como fecha para su celebración los días 14 y 15 de octubre, se trata de «la única forma de hacer las cosas bien». «¿Cuál es la alternativa a unas primarias? [Montero] no quiere ser candidata a dedo, nunca salen bien las cosas así», reflexionan en el entorno de la actual eurodiputada, que pone como ejemplo de éxito el de Die Linke en Alemania. «En un año, pasaron de no saber si iban a sobrevivir a ganar Berlín», señalan, esperanzados. Pero, por encima del programa o la ideología, a la izquierda del PSOE no se fían los unos de los otros. Sus posiciones han fluctuado a lo largo de los años y el que ostentaba el estatus de poder siempre lo ha impuesto, consciente de que su ‘aliado’ actuaría de forma similar en su misma situación. «Creemos que ellos no van a venir y primarias conjuntas no va a haber. Eso es evidente. No vamos a meter la mano en su ratonera», señalan fuentes del nuevo Sumar, borrando de un plumazo las aspiraciones de Montero y Podemos. La invitan, eso sí, a sentarse a la mesa de negociación, donde, creen, debería estar desde hace tiempo. «Tiene las puertas abiertas, pero reducir las alianzas a un proceso de cómo elegir a un candidato es reduccionista. Hablemos todos de todo», emplazan a la exministra de Igualdad. Otras voces, en cambio, se muestran molestas con la manera de proceder de los morados: «¿Acaso han puesto las cosas fáciles alguna vez? Desde 2014, con Pablo Iglesias como eurodiputado… siempre igual», manifiestan, con cierto hartazgo.Barbero, García, Maíllo y Urtasun, este lunes, en la rueda de prensa de Frente Amplio. EFEEn paralelo, la ministra Mónica García y Ada Colau encabezan las quinielas a candidata -se quiere a una mujer- del nuevo Frente Amplio junto con Ernest Urtasun, toda vez que Pablo Bustinduy, la figura más aclamada y que mayor consenso generaba, se mantiene firme en su negativa a encabezar el nuevo artefacto electoral izquierdista. «Esta semana, sin duda», se sabrá el nombre, confirman fuentes internas de la alianza después de semanas jugando al despiste para no desmoralizar a su electorado. «Estoy dispuesta a lo que sea necesario», volvía a postularse este lunes la todavía responsable de Sanidad del Gobierno, que, cabe recordar, ya se erigió en julio como candidata de Más Madrid a la Comunidad de Madrid. «Lo que hay es lo que se ve», comentan en el equipo de García, dando pábulo a las especulaciones. El nuevo Sumar y Podemos tienen solo diez días, hasta el 16 de octubre, para arreglarse antes de que finalice el plazo de registro de coalicionesLa realidad es que el tiempo apremia y el 16 de octubre culmina el plazo para registrar coaliciones. Es decir, Podemos y el Frente Amplio tienen tan solo diez días para arreglarse. Apenas un día después, el sábado 17, está prevista la puerta de largo de Frente Amplio. Un acto en el que las organizaciones que hasta ahora conformaban Sumar oficializarán tanto el nombre de la marca como al candidato. No obstante, de haber acuerdo, las listas no han de estar registradas hasta el lunes 26, lo que brindaría algo más de margen para negociar. Cabe recordar que Montero fue vetada por Yolanda Díaz, junto a otros dirigentes morados, de las listas del 23-J, lo que la empujó al destierro en la Unión Europea. Muerto el perro, se acabó la rabia. La todavía vicepresidenta segunda se ha borrado del nuevo artefacto electoral y está centrada en su candidatura a presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT) o, al menos, a hacerse con un cargo directivo dentro de ella. RSS de noticias de espana
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