Partiendo el pasado 19 de marzo en Tardes (Francia), con el lema euksera gara ( somos euskera) y después de recorrer ininterrumpidamente 2.175 kilómetros a través de Navarra y el País Vasco, la Korrika ha llegado hoy a media mañana al Ayuntamiento de Bilbao. La última parada de la carrera por el euskera organizada por AEK (Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización), convertida en un espacio de legitimación del mundo proetarra. El lendakari, Imanol Pradales, ha sido el último representantes institucionales que ha recogido uno de los 2.750 testigos de madera que, en su paso por San Sebastián, portearon entre gritos de «los presos vascos a casa» tres antiguos miembros de la banda terrorista. Con un protocolo «específico para que el 29 de marzo sea un día libre de agresiones sexistas, racistas y homófobas» y con Bilbao empapelada de cartelería proamnistía de grupos como Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) o Aske, la Korrika ha llegado a la capital provincial vizcaína. Como en muchos otros puntos del resto de la carrera, a su paso por los barrios de Recalde o Indautxu, precedida por lemas de Etxerat y Sare, o con banderas de Cuba, Irán o Venezuela, que esta mañana han decorado los alrededores del Ayuntamiento de Bilbao junto con ikurriñas o simbología propalestina. La marcha, retransmitida 24 horas en directo, arrancó hace diez días con el veto de AEK a Comisiones Obreras (CCOO) por su posición en contra de la exigencia del euskera en el 100% de las plazas de empleo público. Aquello provocó que el Partido Socialista de Euskadi (PSE) renunciara a participar, aunque diversos miembros lo han acabado haciendo. También importantes figuras de la clase política navarra y vasca como el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, el de San Sebastián, Jon Insausti, a quien se vio liderando la carrera con las proclamaciones de Sare de fondo, o la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria en Vitoria, en representación de la Cámara legislativa autonómica. Tres días después del inicio, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), ya denunció que, a su paso por Pamplona, el testigo de la Korrika lo llevaba un niño con una camiseta con la foto del asesino de Tomás Caballero, Patxi Ruiz. A su lado, otro corredor exhibía a Alberto Viedma Morillas, asesino de Tomás Caballero y Francisco Casanova. «Una vez más, instrumentalizan la Korrika para mostrar públicamente su apoyo incondicional a los asesinos de ETA», señalaba Covite entonces. Esto no había hecho más que empezar, pero abrió el debate sobre la financiación de la carrera (AEK recibe cuantiosos fondos públicos del Gobierno vasco). El jueves 26 de marzo la carrera entraba en San Sebastián. Allí, los etarras Balbino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain portaron el testigo de por el Casco Viejo. En Lasarte-Oria exhibieron siluetas de etarras, entre ellos la de Francisco Javier Gallaga, condenado por el asesinato del peluquero militar Domingo Puente Marín el 10 de febrero de 1997 y por el asesinato de Miguel Ángel Ayllon Díaz González el 20 de mayo de 1996, así como por herir a cerca de veinte personas en esos atentados. Mientras tanto, el payaso proetarra Porrotx y Marimototx dirigían la comitiva.En Berango y Gecho se exhibió a Txapote, los hermanos Irantzu, Lexuri y Orkatz Gallastegi, Aitor Cotano y Saioa Sánchez. Todos condenados por asesinato o intento de asesinato. Dos días después, en Hernani, Sare mostró los nombres de los etarras Asier Eceiza «Xaxi» y Beñat Aguinagalde. Este último, fue condenado por el asesinato del empresario Ignacio Uría y del ex concejal del PSE en Mondragón, Isaías Carrasco, y Eceiza por el asesinato del concejal del PSE en Orio, Juan Priede.Además de Patxi Ruiz, cuya imagen ha aparecido en otros puntos de Navarra, en la Comunidad Foral también se porteó una imagen gigante del etarra fallecido Xabier Rey. La portavoz de la Korrika dijo que tenían a Rey «en el corazón». Rey pertenecía a un comando de ETA que tenía como objetivos a un concejal de UPN, otro del PSOE, un escolta y un Guardia Civil y se suicidó en la cárcel gaditana de Puerto III en 2018. También se exhibió al etarra fallecido Josu Zabala Salegi «Basajaun», miembro del comando Nafarroa. En Lesaka figuró la silueta del etarra disidente de EH Bildu Mikel San Sebastián, responsable del atentado contra la T4 de Barajas en 2006, que acabó con la vida de 2 personas: Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.Algunos de los pasos de testigo, que se reservan por kilómetro a la organización de AEK, los han ocupado miembros de organizaciones alegales estrechamente vigiladas por las Fuerzas de Seguridad como Jardun. Su propaganda puede verse también hoy en el centro de Bilbao. Partiendo el pasado 19 de marzo en Tardes (Francia), con el lema euksera gara ( somos euskera) y después de recorrer ininterrumpidamente 2.175 kilómetros a través de Navarra y el País Vasco, la Korrika ha llegado hoy a media mañana al Ayuntamiento de Bilbao. La última parada de la carrera por el euskera organizada por AEK (Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización), convertida en un espacio de legitimación del mundo proetarra. El lendakari, Imanol Pradales, ha sido el último representantes institucionales que ha recogido uno de los 2.750 testigos de madera que, en su paso por San Sebastián, portearon entre gritos de «los presos vascos a casa» tres antiguos miembros de la banda terrorista. Con un protocolo «específico para que el 29 de marzo sea un día libre de agresiones sexistas, racistas y homófobas» y con Bilbao empapelada de cartelería proamnistía de grupos como Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) o Aske, la Korrika ha llegado a la capital provincial vizcaína. Como en muchos otros puntos del resto de la carrera, a su paso por los barrios de Recalde o Indautxu, precedida por lemas de Etxerat y Sare, o con banderas de Cuba, Irán o Venezuela, que esta mañana han decorado los alrededores del Ayuntamiento de Bilbao junto con ikurriñas o simbología propalestina. La marcha, retransmitida 24 horas en directo, arrancó hace diez días con el veto de AEK a Comisiones Obreras (CCOO) por su posición en contra de la exigencia del euskera en el 100% de las plazas de empleo público. Aquello provocó que el Partido Socialista de Euskadi (PSE) renunciara a participar, aunque diversos miembros lo han acabado haciendo. También importantes figuras de la clase política navarra y vasca como el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, el de San Sebastián, Jon Insausti, a quien se vio liderando la carrera con las proclamaciones de Sare de fondo, o la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria en Vitoria, en representación de la Cámara legislativa autonómica. Tres días después del inicio, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), ya denunció que, a su paso por Pamplona, el testigo de la Korrika lo llevaba un niño con una camiseta con la foto del asesino de Tomás Caballero, Patxi Ruiz. A su lado, otro corredor exhibía a Alberto Viedma Morillas, asesino de Tomás Caballero y Francisco Casanova. «Una vez más, instrumentalizan la Korrika para mostrar públicamente su apoyo incondicional a los asesinos de ETA», señalaba Covite entonces. Esto no había hecho más que empezar, pero abrió el debate sobre la financiación de la carrera (AEK recibe cuantiosos fondos públicos del Gobierno vasco). El jueves 26 de marzo la carrera entraba en San Sebastián. Allí, los etarras Balbino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain portaron el testigo de por el Casco Viejo. En Lasarte-Oria exhibieron siluetas de etarras, entre ellos la de Francisco Javier Gallaga, condenado por el asesinato del peluquero militar Domingo Puente Marín el 10 de febrero de 1997 y por el asesinato de Miguel Ángel Ayllon Díaz González el 20 de mayo de 1996, así como por herir a cerca de veinte personas en esos atentados. Mientras tanto, el payaso proetarra Porrotx y Marimototx dirigían la comitiva.En Berango y Gecho se exhibió a Txapote, los hermanos Irantzu, Lexuri y Orkatz Gallastegi, Aitor Cotano y Saioa Sánchez. Todos condenados por asesinato o intento de asesinato. Dos días después, en Hernani, Sare mostró los nombres de los etarras Asier Eceiza «Xaxi» y Beñat Aguinagalde. Este último, fue condenado por el asesinato del empresario Ignacio Uría y del ex concejal del PSE en Mondragón, Isaías Carrasco, y Eceiza por el asesinato del concejal del PSE en Orio, Juan Priede.Además de Patxi Ruiz, cuya imagen ha aparecido en otros puntos de Navarra, en la Comunidad Foral también se porteó una imagen gigante del etarra fallecido Xabier Rey. La portavoz de la Korrika dijo que tenían a Rey «en el corazón». Rey pertenecía a un comando de ETA que tenía como objetivos a un concejal de UPN, otro del PSOE, un escolta y un Guardia Civil y se suicidó en la cárcel gaditana de Puerto III en 2018. También se exhibió al etarra fallecido Josu Zabala Salegi «Basajaun», miembro del comando Nafarroa. En Lesaka figuró la silueta del etarra disidente de EH Bildu Mikel San Sebastián, responsable del atentado contra la T4 de Barajas en 2006, que acabó con la vida de 2 personas: Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.Algunos de los pasos de testigo, que se reservan por kilómetro a la organización de AEK, los han ocupado miembros de organizaciones alegales estrechamente vigiladas por las Fuerzas de Seguridad como Jardun. Su propaganda puede verse también hoy en el centro de Bilbao. Partiendo el pasado 19 de marzo en Tardes (Francia), con el lema euksera gara ( somos euskera) y después de recorrer ininterrumpidamente 2.175 kilómetros a través de Navarra y el País Vasco, la Korrika ha llegado hoy a media mañana al Ayuntamiento de Bilbao. La última parada de la carrera por el euskera organizada por AEK (Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización), convertida en un espacio de legitimación del mundo proetarra. El lendakari, Imanol Pradales, ha sido el último representantes institucionales que ha recogido uno de los 2.750 testigos de madera que, en su paso por San Sebastián, portearon entre gritos de «los presos vascos a casa» tres antiguos miembros de la banda terrorista. Con un protocolo «específico para que el 29 de marzo sea un día libre de agresiones sexistas, racistas y homófobas» y con Bilbao empapelada de cartelería proamnistía de grupos como Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) o Aske, la Korrika ha llegado a la capital provincial vizcaína. Como en muchos otros puntos del resto de la carrera, a su paso por los barrios de Recalde o Indautxu, precedida por lemas de Etxerat y Sare, o con banderas de Cuba, Irán o Venezuela, que esta mañana han decorado los alrededores del Ayuntamiento de Bilbao junto con ikurriñas o simbología propalestina. La marcha, retransmitida 24 horas en directo, arrancó hace diez días con el veto de AEK a Comisiones Obreras (CCOO) por su posición en contra de la exigencia del euskera en el 100% de las plazas de empleo público. Aquello provocó que el Partido Socialista de Euskadi (PSE) renunciara a participar, aunque diversos miembros lo han acabado haciendo. También importantes figuras de la clase política navarra y vasca como el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, el de San Sebastián, Jon Insausti, a quien se vio liderando la carrera con las proclamaciones de Sare de fondo, o la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria en Vitoria, en representación de la Cámara legislativa autonómica. Tres días después del inicio, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), ya denunció que, a su paso por Pamplona, el testigo de la Korrika lo llevaba un niño con una camiseta con la foto del asesino de Tomás Caballero, Patxi Ruiz. A su lado, otro corredor exhibía a Alberto Viedma Morillas, asesino de Tomás Caballero y Francisco Casanova. «Una vez más, instrumentalizan la Korrika para mostrar públicamente su apoyo incondicional a los asesinos de ETA», señalaba Covite entonces. Esto no había hecho más que empezar, pero abrió el debate sobre la financiación de la carrera (AEK recibe cuantiosos fondos públicos del Gobierno vasco). El jueves 26 de marzo la carrera entraba en San Sebastián. Allí, los etarras Balbino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain portaron el testigo de por el Casco Viejo. En Lasarte-Oria exhibieron siluetas de etarras, entre ellos la de Francisco Javier Gallaga, condenado por el asesinato del peluquero militar Domingo Puente Marín el 10 de febrero de 1997 y por el asesinato de Miguel Ángel Ayllon Díaz González el 20 de mayo de 1996, así como por herir a cerca de veinte personas en esos atentados. Mientras tanto, el payaso proetarra Porrotx y Marimototx dirigían la comitiva.En Berango y Gecho se exhibió a Txapote, los hermanos Irantzu, Lexuri y Orkatz Gallastegi, Aitor Cotano y Saioa Sánchez. Todos condenados por asesinato o intento de asesinato. Dos días después, en Hernani, Sare mostró los nombres de los etarras Asier Eceiza «Xaxi» y Beñat Aguinagalde. Este último, fue condenado por el asesinato del empresario Ignacio Uría y del ex concejal del PSE en Mondragón, Isaías Carrasco, y Eceiza por el asesinato del concejal del PSE en Orio, Juan Priede.Además de Patxi Ruiz, cuya imagen ha aparecido en otros puntos de Navarra, en la Comunidad Foral también se porteó una imagen gigante del etarra fallecido Xabier Rey. La portavoz de la Korrika dijo que tenían a Rey «en el corazón». Rey pertenecía a un comando de ETA que tenía como objetivos a un concejal de UPN, otro del PSOE, un escolta y un Guardia Civil y se suicidó en la cárcel gaditana de Puerto III en 2018. También se exhibió al etarra fallecido Josu Zabala Salegi «Basajaun», miembro del comando Nafarroa. En Lesaka figuró la silueta del etarra disidente de EH Bildu Mikel San Sebastián, responsable del atentado contra la T4 de Barajas en 2006, que acabó con la vida de 2 personas: Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.Algunos de los pasos de testigo, que se reservan por kilómetro a la organización de AEK, los han ocupado miembros de organizaciones alegales estrechamente vigiladas por las Fuerzas de Seguridad como Jardun. Su propaganda puede verse también hoy en el centro de Bilbao. RSS de noticias de espana
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