<p><strong>Jessie Buckley va camino de convertirse en un género en sí misma.</strong> Es actriz, es Agnes (por <i>Hamnet</i>) y, ahora, es Ida, Penélope o simplemente la novia, la novia de Frankenstein. Pero, sobre todo, es un animal de voz nasal, colmillos bien alienados y sonrisa ladeada que devora pantallas. Su dieta solo admite alimentos en crudo con el centro del bocado empapado en sangre. Aparece ella y todo lo que se encuentra a su alrededor sufre un ligero desenfoque: la comedia adquiere la acidez de la tragedia, el drama se deshace hasta el patetismo (o el misterio incluso) y la tensión vibra como vibran la emoción, la sorpresa o el miedo. Jessie Buckley no es solo la protagonista de la nueva y muy sorprendente —para lo bueno, lo malo y todo lo contrario— película de Maggie Gyllenhaal, también es su víctima, la ofrenda entregada en sacrificio a una alocada, desordenada y muy feliz celebración del desconcierto. <strong>Jessie Buckley, en efecto, es la novia, o </strong><i><strong>¡La novia!</strong></i><strong> (como dice el título), o, sencillamente, el caos.</strong></p>
Maggie Gyllenhaal reescribe sin pudor el clásico de terror ‘camp’ desde el más absoluto caos: a nada renuncia y a todo se atreve sin temor a romperse la cabeza (como ocurre) más de una vez
<p><strong>Jessie Buckley va camino de convertirse en un género en sí misma.</strong> Es actriz, es Agnes (por <i>Hamnet</i>) y, ahora, es Ida, Penélope o simplemente la novia, la novia de Frankenstein. Pero, sobre todo, es un animal de voz nasal, colmillos bien alienados y sonrisa ladeada que devora pantallas. Su dieta solo admite alimentos en crudo con el centro del bocado empapado en sangre. Aparece ella y todo lo que se encuentra a su alrededor sufre un ligero desenfoque: la comedia adquiere la acidez de la tragedia, el drama se deshace hasta el patetismo (o el misterio incluso) y la tensión vibra como vibran la emoción, la sorpresa o el miedo. Jessie Buckley no es solo la protagonista de la nueva y muy sorprendente —para lo bueno, lo malo y todo lo contrario— película de Maggie Gyllenhaal, también es su víctima, la ofrenda entregada en sacrificio a una alocada, desordenada y muy feliz celebración del desconcierto. <strong>Jessie Buckley, en efecto, es la novia, o </strong><i><strong>¡La novia!</strong></i><strong> (como dice el título), o, sencillamente, el caos.</strong></p>
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