<p><strong>Marenka</strong> (<strong>Sveltana Aksenova</strong>) es una chica majísima, enamorada del bueno de <strong>Jenek </strong>(<strong>Paul Cernoch</strong>), ambos vecinos del pequeño pueblo checo; un tejido social observado por el libretista y el compositor como materia viva y fresca, popular en el mejor sentido. Lo propio como pulpa susceptible de ser transformada por la varita mágica de la creación. Creación nada menos que de una <strong>música que eleva el folklore a categoría estética</strong>, logrando dotar a su país de lo que podría llamarse una<strong> identidad cultural</strong>. El reparto vocal que aquí comparece, excelente en su conjunto, capitaneado por los amantes pueblerinos, responde perfectamente a la muy exigente música de <strong>Bedrich Smetana</strong>, quien apechugó con la hercúlea tarea de inventar una ópera destinada además a inaugurar un teatro dedicado al arte lírico.</p>
La música que eleva el folklore a categoría estética, logrando dotar a su país de lo que podría llamarse una identidad cultural
<p><strong>Marenka</strong> (<strong>Sveltana Aksenova</strong>) es una chica majísima, enamorada del bueno de <strong>Jenek </strong>(<strong>Paul Cernoch</strong>), ambos vecinos del pequeño pueblo checo; un tejido social observado por el libretista y el compositor como materia viva y fresca, popular en el mejor sentido. Lo propio como pulpa susceptible de ser transformada por la varita mágica de la creación. Creación nada menos que de una <strong>música que eleva el folklore a categoría estética</strong>, logrando dotar a su país de lo que podría llamarse una<strong> identidad cultural</strong>. El reparto vocal que aquí comparece, excelente en su conjunto, capitaneado por los amantes pueblerinos, responde perfectamente a la muy exigente música de <strong>Bedrich Smetana</strong>, quien apechugó con la hercúlea tarea de inventar una ópera destinada además a inaugurar un teatro dedicado al arte lírico.</p>
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