La elección de Ankara como sede de la cumbre anual de la OTAN constituye una victoria diplomática mayor para el máximo dirigente turco, Recep Tayyip Erdogan, al que se le perdonan ahora todos los gestos que hace unos años fueron argumentos para mantenerle más o menos aislado del núcleo duro de la organización. No se tiene en cuenta la deriva autoritaria que impone en este país y ya no importan los graves problemas de represión de los disidentes. Tampoco la política discriminatoria hacia los periodistas considerados demasiado críticos, a los que ni siquiera se les ha permitido acreditarse para informar sobre la reunión. En la OTAN se han olvidado ya del humillante chantaje al que intentó someter al Gobierno sueco, al retrasar de forma deliberada su ingreso en la organización, que todos los demás países celebraban. Erdogan ahora es «un buen amigo» de Donald Trump y hasta el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, estará probablemente de acuerdo en aprovechar el buen ambiente de las relaciones que tiene el turco con el presidente estadounidense para tratar de evitar un naufragio de la cumbre.Con el segundo Ejército más grande de la Alianza después de Estados Unidos, Turquía había sido durante toda la Guerra Fría un pilar esencial de la OTAN y mantenía relaciones muy estrechas con Israel. Con la llegada de Recep Tayyip Erdogán al poder en 2003, se produjo un cambio sustancial en las relaciones de este país y la OTAN. Lo primero que hizo este dirigente islamista fue recortar el poder de los militares y, después, construyó una agenda internacional propia fuera de las corrientes atlánticas y mirando hacia Asia Central y Oriente Próximo. Por ejemplo, en la guerra civil siria, la OTAN apoyó a Turquía frente a las amenazas que podían venir de este conflicto, pero al mismo tiempo Estados Unidos cooperó con milicias kurdas que Ankara considera terroristas. Noticia relacionada general No No Trump exigirá a Europa en la cumbre de la OTAN que aprenda a defenderse sola David AlandeteLas tensiones fueron creciendo hasta que el dirigente turco desafió abiertamente a la organización con la compra del sistema antiaéreo ruso S-400, que se consideró incompatible con los aliados porque intentar conectarlo con las redes militares de la OTAN suponía un riesgo tecnológico importante. Por ello, en el primer mandato de Trump, Turquía fue expulsada del programa del cazabombardero Lockheed Martin F-35 Lightning II.A causa de estas medidas restrictivas, en los últimos años Turquía ha desarrollado su propia tecnología y en ciertos aspectos, como la fabricación de drones, de forma más que exitosa. Muchos de los aliados dentro de la OTAN están cooperando con la industria turca o compran directamente sus productos . Por su posición geográfica, controla el acceso entre el mar Negro y el Mediterráneo y tiene la estratégica base aérea de Incirlik. Aunque Estados Unidos no pudo utilizarla en su operación contra Irán, dichas instalaciones demuestran que Turquía es un actor esencial en cuestiones relacionadas con Rusia, Oriente Próximo o el Cáucaso. En este ambiente complicado en Ucrania, Oriente Próximo y el golfo Pérsico, la posición de Turquía es un elemento esencial, aunque no siempre concuerde con la de Estados Unidos. Las buenas relaciones entre Trump y ErdoganTrump ha elogiado públicamente a Erdogan en varias ocasiones en los últimos meses. En los días previos a la cumbre de la OTAN en Ankara, volvió a destacar su buena relación con el presidente turco y aceptó mantener una reunión bilateral con él, además de las que tiene previstas con el ucraniano Volodímir Zelenski y el sirio Ahmed al Sharaa. En realidad, ahora Trump considera a Erdogan como uno de los líderes con los que tiene una relación más fluida dentro de la OTAN . Hasta ha llegado a decir que, de no ser porque es el organizador de la cumbre, se habría planteado no asistir.Para los turcos, en cambio, la cumbre constituye un acontecimiento que reforzará el papel de Erdogan en un momento en el que crecen las tensiones internas. Con el pretexto de garantizar el éxito de la cumbre, la Policía turca ha utilizado la abundante y amplia legislación antiterrorista para llevar a cabo cientos de detenciones preventivas sin excluir a periodistas, activistas y figuras culturales, y se han prohibido todas las manifestaciones en Ankara.Cuando le han preguntado al secretario general de la organización, este ha tenido que utilizar argumentos genéricos como que «en democracia las elecciones no son todo». Con respecto a los medios a los que no se ha permitido informar sobre la cumbre, Rutte ha sostenido que la OTAN «respeta la libertad de prensa, pero en Bruselas». La elección de Ankara como sede de la cumbre anual de la OTAN constituye una victoria diplomática mayor para el máximo dirigente turco, Recep Tayyip Erdogan, al que se le perdonan ahora todos los gestos que hace unos años fueron argumentos para mantenerle más o menos aislado del núcleo duro de la organización. No se tiene en cuenta la deriva autoritaria que impone en este país y ya no importan los graves problemas de represión de los disidentes. Tampoco la política discriminatoria hacia los periodistas considerados demasiado críticos, a los que ni siquiera se les ha permitido acreditarse para informar sobre la reunión. En la OTAN se han olvidado ya del humillante chantaje al que intentó someter al Gobierno sueco, al retrasar de forma deliberada su ingreso en la organización, que todos los demás países celebraban. Erdogan ahora es «un buen amigo» de Donald Trump y hasta el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, estará probablemente de acuerdo en aprovechar el buen ambiente de las relaciones que tiene el turco con el presidente estadounidense para tratar de evitar un naufragio de la cumbre.Con el segundo Ejército más grande de la Alianza después de Estados Unidos, Turquía había sido durante toda la Guerra Fría un pilar esencial de la OTAN y mantenía relaciones muy estrechas con Israel. Con la llegada de Recep Tayyip Erdogán al poder en 2003, se produjo un cambio sustancial en las relaciones de este país y la OTAN. Lo primero que hizo este dirigente islamista fue recortar el poder de los militares y, después, construyó una agenda internacional propia fuera de las corrientes atlánticas y mirando hacia Asia Central y Oriente Próximo. Por ejemplo, en la guerra civil siria, la OTAN apoyó a Turquía frente a las amenazas que podían venir de este conflicto, pero al mismo tiempo Estados Unidos cooperó con milicias kurdas que Ankara considera terroristas. Noticia relacionada general No No Trump exigirá a Europa en la cumbre de la OTAN que aprenda a defenderse sola David AlandeteLas tensiones fueron creciendo hasta que el dirigente turco desafió abiertamente a la organización con la compra del sistema antiaéreo ruso S-400, que se consideró incompatible con los aliados porque intentar conectarlo con las redes militares de la OTAN suponía un riesgo tecnológico importante. Por ello, en el primer mandato de Trump, Turquía fue expulsada del programa del cazabombardero Lockheed Martin F-35 Lightning II.A causa de estas medidas restrictivas, en los últimos años Turquía ha desarrollado su propia tecnología y en ciertos aspectos, como la fabricación de drones, de forma más que exitosa. Muchos de los aliados dentro de la OTAN están cooperando con la industria turca o compran directamente sus productos . Por su posición geográfica, controla el acceso entre el mar Negro y el Mediterráneo y tiene la estratégica base aérea de Incirlik. Aunque Estados Unidos no pudo utilizarla en su operación contra Irán, dichas instalaciones demuestran que Turquía es un actor esencial en cuestiones relacionadas con Rusia, Oriente Próximo o el Cáucaso. En este ambiente complicado en Ucrania, Oriente Próximo y el golfo Pérsico, la posición de Turquía es un elemento esencial, aunque no siempre concuerde con la de Estados Unidos. Las buenas relaciones entre Trump y ErdoganTrump ha elogiado públicamente a Erdogan en varias ocasiones en los últimos meses. En los días previos a la cumbre de la OTAN en Ankara, volvió a destacar su buena relación con el presidente turco y aceptó mantener una reunión bilateral con él, además de las que tiene previstas con el ucraniano Volodímir Zelenski y el sirio Ahmed al Sharaa. En realidad, ahora Trump considera a Erdogan como uno de los líderes con los que tiene una relación más fluida dentro de la OTAN . Hasta ha llegado a decir que, de no ser porque es el organizador de la cumbre, se habría planteado no asistir.Para los turcos, en cambio, la cumbre constituye un acontecimiento que reforzará el papel de Erdogan en un momento en el que crecen las tensiones internas. Con el pretexto de garantizar el éxito de la cumbre, la Policía turca ha utilizado la abundante y amplia legislación antiterrorista para llevar a cabo cientos de detenciones preventivas sin excluir a periodistas, activistas y figuras culturales, y se han prohibido todas las manifestaciones en Ankara.Cuando le han preguntado al secretario general de la organización, este ha tenido que utilizar argumentos genéricos como que «en democracia las elecciones no son todo». Con respecto a los medios a los que no se ha permitido informar sobre la cumbre, Rutte ha sostenido que la OTAN «respeta la libertad de prensa, pero en Bruselas». La elección de Ankara como sede de la cumbre anual de la OTAN constituye una victoria diplomática mayor para el máximo dirigente turco, Recep Tayyip Erdogan, al que se le perdonan ahora todos los gestos que hace unos años fueron argumentos para mantenerle más o menos aislado del núcleo duro de la organización. No se tiene en cuenta la deriva autoritaria que impone en este país y ya no importan los graves problemas de represión de los disidentes. Tampoco la política discriminatoria hacia los periodistas considerados demasiado críticos, a los que ni siquiera se les ha permitido acreditarse para informar sobre la reunión. En la OTAN se han olvidado ya del humillante chantaje al que intentó someter al Gobierno sueco, al retrasar de forma deliberada su ingreso en la organización, que todos los demás países celebraban. Erdogan ahora es «un buen amigo» de Donald Trump y hasta el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, estará probablemente de acuerdo en aprovechar el buen ambiente de las relaciones que tiene el turco con el presidente estadounidense para tratar de evitar un naufragio de la cumbre.Con el segundo Ejército más grande de la Alianza después de Estados Unidos, Turquía había sido durante toda la Guerra Fría un pilar esencial de la OTAN y mantenía relaciones muy estrechas con Israel. Con la llegada de Recep Tayyip Erdogán al poder en 2003, se produjo un cambio sustancial en las relaciones de este país y la OTAN. Lo primero que hizo este dirigente islamista fue recortar el poder de los militares y, después, construyó una agenda internacional propia fuera de las corrientes atlánticas y mirando hacia Asia Central y Oriente Próximo. Por ejemplo, en la guerra civil siria, la OTAN apoyó a Turquía frente a las amenazas que podían venir de este conflicto, pero al mismo tiempo Estados Unidos cooperó con milicias kurdas que Ankara considera terroristas. Noticia relacionada general No No Trump exigirá a Europa en la cumbre de la OTAN que aprenda a defenderse sola David AlandeteLas tensiones fueron creciendo hasta que el dirigente turco desafió abiertamente a la organización con la compra del sistema antiaéreo ruso S-400, que se consideró incompatible con los aliados porque intentar conectarlo con las redes militares de la OTAN suponía un riesgo tecnológico importante. Por ello, en el primer mandato de Trump, Turquía fue expulsada del programa del cazabombardero Lockheed Martin F-35 Lightning II.A causa de estas medidas restrictivas, en los últimos años Turquía ha desarrollado su propia tecnología y en ciertos aspectos, como la fabricación de drones, de forma más que exitosa. Muchos de los aliados dentro de la OTAN están cooperando con la industria turca o compran directamente sus productos . Por su posición geográfica, controla el acceso entre el mar Negro y el Mediterráneo y tiene la estratégica base aérea de Incirlik. Aunque Estados Unidos no pudo utilizarla en su operación contra Irán, dichas instalaciones demuestran que Turquía es un actor esencial en cuestiones relacionadas con Rusia, Oriente Próximo o el Cáucaso. En este ambiente complicado en Ucrania, Oriente Próximo y el golfo Pérsico, la posición de Turquía es un elemento esencial, aunque no siempre concuerde con la de Estados Unidos. Las buenas relaciones entre Trump y ErdoganTrump ha elogiado públicamente a Erdogan en varias ocasiones en los últimos meses. En los días previos a la cumbre de la OTAN en Ankara, volvió a destacar su buena relación con el presidente turco y aceptó mantener una reunión bilateral con él, además de las que tiene previstas con el ucraniano Volodímir Zelenski y el sirio Ahmed al Sharaa. En realidad, ahora Trump considera a Erdogan como uno de los líderes con los que tiene una relación más fluida dentro de la OTAN . Hasta ha llegado a decir que, de no ser porque es el organizador de la cumbre, se habría planteado no asistir.Para los turcos, en cambio, la cumbre constituye un acontecimiento que reforzará el papel de Erdogan en un momento en el que crecen las tensiones internas. Con el pretexto de garantizar el éxito de la cumbre, la Policía turca ha utilizado la abundante y amplia legislación antiterrorista para llevar a cabo cientos de detenciones preventivas sin excluir a periodistas, activistas y figuras culturales, y se han prohibido todas las manifestaciones en Ankara.Cuando le han preguntado al secretario general de la organización, este ha tenido que utilizar argumentos genéricos como que «en democracia las elecciones no son todo». Con respecto a los medios a los que no se ha permitido informar sobre la cumbre, Rutte ha sostenido que la OTAN «respeta la libertad de prensa, pero en Bruselas». RSS de noticias de internacional
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