La otra España también juega, aunque apenas haya pisado el césped. Al llegar al ecuador del torneo, la selección mantiene un bloque de titulares muy definido y con escasas variaciones en las alineaciones. Pedro Porro y Marcos Llorente se han repartido los minutos en el lateral derecho, mientras que Dani Olmo, Fabián Ruiz y Mikel Merino han alternado en el centro del campo. En contraste, siete internacionales continúan inéditos en la competición y Marc Pubill únicamente ha disputado un minuto. En total, once futbolistas acumulan menos de 90 minutos. Estas situaciones son delicadas porque pueden generar tensiones, pero la realidad es que no han alterado el buen ambiente de un vestuario que muestra unidad y compromiso.Luis de la Fuente parece haber dado con un once tipo tras ganar con él a Arabia Saudí y Austria, pero esta situación le coloca con la necesidad de gestionar a los suplentes, una de sus principales cualidades. Las cifras muestran que el protagonismo se concentra en un grupo reducido. Cuatro jugadores han disputado los 360 minutos posibles, el portero Unai Simón, los centrales Pau Cubarsí y Aymeric Laporte (aunque dejó el campo en el descuento ante Austria) y el lateral Marc Cucurella, mientras Rodri apenas se ha perdido tres (357) y Pedri ha participado en 310. A partir de ahí aparece un segundo escalón de fijos, Mikel Oyarzabal (301), Lamine Yamal (225) y Álex Baena (198). Pedro Porro y Marcos Llorente (180) se han repartido a partes iguales los minutos.En el otro lado 11 de los 26 internacionales todavía no han alcanzado siquiera los 90 minutos y 7 de ellos continúan inéditos. Son los porteros David Raya y Joan García, los defensas Alejandro Grimaldo y Eric García, el centrocampista Martín Zubimendi y los atacantes Víctor Muñoz (lesionado) y Borja Iglesias. Los que no alcanzan partido completo son Gavi (76), Yeremy (69), Nico Williams (46) y Pubill (1), aunque en el caso de los dos extremos condicionado por su precaria condición física.La sorpresa ZubimendiEl caso que más llama la atención es el de Martín Zubimendi. El entrenador le ha definido como el segundo mejor mediocentro del mundo, solo por detrás de Rodri. Sin embargo, esa consideración no se ha traducido en minutos sobre el césped. El del Arsenal, clave para ganar la pasada Eurocopa, aún no ha debutado. Y es raro que ni siquiera haya saltado para aliviar la carga de minutos del pivote del Manchester City. La decisión apunta a que el seleccionador ha priorizado encontrar y dar continuidad a once reconocible frente a las rotaciones porque España dejó dudas en la primera fase. En un torneo así, el rendimiento del grupo depende mucho del estado de ánimo de quienes entrenan cada día sin la recompensa de los minutos. El exportero Javier López Vallejo, el sicólogo de España, resumió ese delicado equilibrio ante este periódico unos días antes del debut ante Cabo Verde. «Al final los jugadores, aunque vivan en una burbuja o aunque sean realmente habilidosos al jugar al fútbol, son personas que juegan al fútbol. Vienen de ser protagonistas en su club y llegan a la selección, donde conviven con la élite nacional. Pueden pasar de sentirse protagonistas a tener un papel secundario. La salud de un equipo la determinan los que juegan menos. Desde ese sentimiento de pertenencia se construyen los equipos que se acercan a ganar», advirtió.Esa idea conecta con una de las convicciones que De la Fuente machaca una y otra vez. Quiere a su lado a excelentes personas. Incluso reconoció que esa filosofía ha influido en algunas de sus decisiones. «Ha habido algunos casos de jugadores que efectivamente no me llegaron a agradar. No quiere decir que fueran malas personas, pero no encajaban en la salud de nuestro modelo y entonces preferimos elegir a otros», admitió ante este periódico antes de iniciar la concentración. La forma que tiene el de Haro de entender el grupo ayuda a explicar por que no se ven gestos ni declaraciones de frustración entre los suplentes.Tras la victoria frente a Austria, el seleccionador volvió a reivindicar la importancia del banquillo. «Los que tienen más minutos son mejores porque los que juegan menos les exigen cada día», explicó.Aitor Karanka, director de Fútbol de la Federación, cree que el seleccionador parte con una ventaja. «Al final son 13 años en la Federación. Ha visto a muchos jugadores crecer. El futbolista ve en Luis al entrenador, pero también al padre, al amigo… Ves a las familias cuando pasan por el hotel y se conocen desde hace 10 o 12 años. Tiene ese plus que le da al jugador tener a alguien que cuando le dice que no juega, se lo ha dicho también cuando tenía 17 años. O sea, que no le está diciendo algo nuevo», dijo a este periódico en Chattanooga. Así se explica que no haya malas caras. La otra España también juega, aunque apenas haya pisado el césped. Al llegar al ecuador del torneo, la selección mantiene un bloque de titulares muy definido y con escasas variaciones en las alineaciones. Pedro Porro y Marcos Llorente se han repartido los minutos en el lateral derecho, mientras que Dani Olmo, Fabián Ruiz y Mikel Merino han alternado en el centro del campo. En contraste, siete internacionales continúan inéditos en la competición y Marc Pubill únicamente ha disputado un minuto. En total, once futbolistas acumulan menos de 90 minutos. Estas situaciones son delicadas porque pueden generar tensiones, pero la realidad es que no han alterado el buen ambiente de un vestuario que muestra unidad y compromiso.Luis de la Fuente parece haber dado con un once tipo tras ganar con él a Arabia Saudí y Austria, pero esta situación le coloca con la necesidad de gestionar a los suplentes, una de sus principales cualidades. Las cifras muestran que el protagonismo se concentra en un grupo reducido. Cuatro jugadores han disputado los 360 minutos posibles, el portero Unai Simón, los centrales Pau Cubarsí y Aymeric Laporte (aunque dejó el campo en el descuento ante Austria) y el lateral Marc Cucurella, mientras Rodri apenas se ha perdido tres (357) y Pedri ha participado en 310. A partir de ahí aparece un segundo escalón de fijos, Mikel Oyarzabal (301), Lamine Yamal (225) y Álex Baena (198). Pedro Porro y Marcos Llorente (180) se han repartido a partes iguales los minutos.En el otro lado 11 de los 26 internacionales todavía no han alcanzado siquiera los 90 minutos y 7 de ellos continúan inéditos. Son los porteros David Raya y Joan García, los defensas Alejandro Grimaldo y Eric García, el centrocampista Martín Zubimendi y los atacantes Víctor Muñoz (lesionado) y Borja Iglesias. Los que no alcanzan partido completo son Gavi (76), Yeremy (69), Nico Williams (46) y Pubill (1), aunque en el caso de los dos extremos condicionado por su precaria condición física.La sorpresa ZubimendiEl caso que más llama la atención es el de Martín Zubimendi. El entrenador le ha definido como el segundo mejor mediocentro del mundo, solo por detrás de Rodri. Sin embargo, esa consideración no se ha traducido en minutos sobre el césped. El del Arsenal, clave para ganar la pasada Eurocopa, aún no ha debutado. Y es raro que ni siquiera haya saltado para aliviar la carga de minutos del pivote del Manchester City. La decisión apunta a que el seleccionador ha priorizado encontrar y dar continuidad a once reconocible frente a las rotaciones porque España dejó dudas en la primera fase. En un torneo así, el rendimiento del grupo depende mucho del estado de ánimo de quienes entrenan cada día sin la recompensa de los minutos. El exportero Javier López Vallejo, el sicólogo de España, resumió ese delicado equilibrio ante este periódico unos días antes del debut ante Cabo Verde. «Al final los jugadores, aunque vivan en una burbuja o aunque sean realmente habilidosos al jugar al fútbol, son personas que juegan al fútbol. Vienen de ser protagonistas en su club y llegan a la selección, donde conviven con la élite nacional. Pueden pasar de sentirse protagonistas a tener un papel secundario. La salud de un equipo la determinan los que juegan menos. Desde ese sentimiento de pertenencia se construyen los equipos que se acercan a ganar», advirtió.Esa idea conecta con una de las convicciones que De la Fuente machaca una y otra vez. Quiere a su lado a excelentes personas. Incluso reconoció que esa filosofía ha influido en algunas de sus decisiones. «Ha habido algunos casos de jugadores que efectivamente no me llegaron a agradar. No quiere decir que fueran malas personas, pero no encajaban en la salud de nuestro modelo y entonces preferimos elegir a otros», admitió ante este periódico antes de iniciar la concentración. La forma que tiene el de Haro de entender el grupo ayuda a explicar por que no se ven gestos ni declaraciones de frustración entre los suplentes.Tras la victoria frente a Austria, el seleccionador volvió a reivindicar la importancia del banquillo. «Los que tienen más minutos son mejores porque los que juegan menos les exigen cada día», explicó.Aitor Karanka, director de Fútbol de la Federación, cree que el seleccionador parte con una ventaja. «Al final son 13 años en la Federación. Ha visto a muchos jugadores crecer. El futbolista ve en Luis al entrenador, pero también al padre, al amigo… Ves a las familias cuando pasan por el hotel y se conocen desde hace 10 o 12 años. Tiene ese plus que le da al jugador tener a alguien que cuando le dice que no juega, se lo ha dicho también cuando tenía 17 años. O sea, que no le está diciendo algo nuevo», dijo a este periódico en Chattanooga. Así se explica que no haya malas caras. La otra España también juega, aunque apenas haya pisado el césped. Al llegar al ecuador del torneo, la selección mantiene un bloque de titulares muy definido y con escasas variaciones en las alineaciones. Pedro Porro y Marcos Llorente se han repartido los minutos en el lateral derecho, mientras que Dani Olmo, Fabián Ruiz y Mikel Merino han alternado en el centro del campo. En contraste, siete internacionales continúan inéditos en la competición y Marc Pubill únicamente ha disputado un minuto. En total, once futbolistas acumulan menos de 90 minutos. Estas situaciones son delicadas porque pueden generar tensiones, pero la realidad es que no han alterado el buen ambiente de un vestuario que muestra unidad y compromiso.Luis de la Fuente parece haber dado con un once tipo tras ganar con él a Arabia Saudí y Austria, pero esta situación le coloca con la necesidad de gestionar a los suplentes, una de sus principales cualidades. Las cifras muestran que el protagonismo se concentra en un grupo reducido. Cuatro jugadores han disputado los 360 minutos posibles, el portero Unai Simón, los centrales Pau Cubarsí y Aymeric Laporte (aunque dejó el campo en el descuento ante Austria) y el lateral Marc Cucurella, mientras Rodri apenas se ha perdido tres (357) y Pedri ha participado en 310. A partir de ahí aparece un segundo escalón de fijos, Mikel Oyarzabal (301), Lamine Yamal (225) y Álex Baena (198). Pedro Porro y Marcos Llorente (180) se han repartido a partes iguales los minutos.En el otro lado 11 de los 26 internacionales todavía no han alcanzado siquiera los 90 minutos y 7 de ellos continúan inéditos. Son los porteros David Raya y Joan García, los defensas Alejandro Grimaldo y Eric García, el centrocampista Martín Zubimendi y los atacantes Víctor Muñoz (lesionado) y Borja Iglesias. Los que no alcanzan partido completo son Gavi (76), Yeremy (69), Nico Williams (46) y Pubill (1), aunque en el caso de los dos extremos condicionado por su precaria condición física.La sorpresa ZubimendiEl caso que más llama la atención es el de Martín Zubimendi. El entrenador le ha definido como el segundo mejor mediocentro del mundo, solo por detrás de Rodri. Sin embargo, esa consideración no se ha traducido en minutos sobre el césped. El del Arsenal, clave para ganar la pasada Eurocopa, aún no ha debutado. Y es raro que ni siquiera haya saltado para aliviar la carga de minutos del pivote del Manchester City. La decisión apunta a que el seleccionador ha priorizado encontrar y dar continuidad a once reconocible frente a las rotaciones porque España dejó dudas en la primera fase. En un torneo así, el rendimiento del grupo depende mucho del estado de ánimo de quienes entrenan cada día sin la recompensa de los minutos. El exportero Javier López Vallejo, el sicólogo de España, resumió ese delicado equilibrio ante este periódico unos días antes del debut ante Cabo Verde. «Al final los jugadores, aunque vivan en una burbuja o aunque sean realmente habilidosos al jugar al fútbol, son personas que juegan al fútbol. Vienen de ser protagonistas en su club y llegan a la selección, donde conviven con la élite nacional. Pueden pasar de sentirse protagonistas a tener un papel secundario. La salud de un equipo la determinan los que juegan menos. Desde ese sentimiento de pertenencia se construyen los equipos que se acercan a ganar», advirtió.Esa idea conecta con una de las convicciones que De la Fuente machaca una y otra vez. Quiere a su lado a excelentes personas. Incluso reconoció que esa filosofía ha influido en algunas de sus decisiones. «Ha habido algunos casos de jugadores que efectivamente no me llegaron a agradar. No quiere decir que fueran malas personas, pero no encajaban en la salud de nuestro modelo y entonces preferimos elegir a otros», admitió ante este periódico antes de iniciar la concentración. La forma que tiene el de Haro de entender el grupo ayuda a explicar por que no se ven gestos ni declaraciones de frustración entre los suplentes.Tras la victoria frente a Austria, el seleccionador volvió a reivindicar la importancia del banquillo. «Los que tienen más minutos son mejores porque los que juegan menos les exigen cada día», explicó.Aitor Karanka, director de Fútbol de la Federación, cree que el seleccionador parte con una ventaja. «Al final son 13 años en la Federación. Ha visto a muchos jugadores crecer. El futbolista ve en Luis al entrenador, pero también al padre, al amigo… Ves a las familias cuando pasan por el hotel y se conocen desde hace 10 o 12 años. Tiene ese plus que le da al jugador tener a alguien que cuando le dice que no juega, se lo ha dicho también cuando tenía 17 años. O sea, que no le está diciendo algo nuevo», dijo a este periódico en Chattanooga. Así se explica que no haya malas caras. RSS de noticias de deportes
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