Los padres de otros niños ya llevaban tiempo advirtiendo a la familia de Julio, el joven autista de 23 años detenido por matar este jueves a un niño de 11 en Villanueva de la Cañada, de que debían «vigilarlo más», puesto que estaban preocupados por su actitud hacia sus hijos, menores de edad. Además, según relatan a ABC fuentes de la investigación, alrededor de diez días antes del homicidio, la propia Policía Local del pueblo recibió un aviso ciudadano en el que alertaban de la presencia del ahora arrestado con un arma blanca en la calle. Los agentes acudieron al comunicado, pero cuando llegaron no estaban ya ni Julio ni ningún rastro de cuchillos o similares. Al cierre de esta edición, la Guardia Civil tampoco había encontrado el objeto punzante con el que el sospechoso presuntamente cosió a David, el menor asesinado, en el centro cultural La Despernada, junto a la biblioteca Fernando Lázaro Carreter y el parque de la Estrella. «Hallar el arma es fundamental en este caso, puesto que la estrategia aparente del veinteañero es afirmar que ha sufrido un brote psicótico. Es más, ni él ni su familia están colaborando en las pesquisas del caso. Más bien, intentan hacer entender que sus problemas mentales son más graves, por encima del autismo en grado 3, con una discapacidad del 71%, que la madre asegura que padece Julio», añaden nuestros informantes.No es que el desenlace se viera venir, pero son muchos, tanto adultos como adolescentes, que aseguran que habían avisado al entorno del supuesto homicida de que su comportamiento iba empeorando. Los padres, aunque de origen peruano, llevan muchos años residiendo en Villanueva e incluso habían solicitado en algunas ocasiones la ayuda de los servicios sociales del municipio por las especiales características del hijo. Siempre les atendieron, pero estas solicitudes no son de ahora ni de hace apenas unos meses, sino de más atrás en el tiempo. Noticia relacionada reportaje No No La «obsesión» de Julio que acabó con David, de 11 años, asesinado a puñaladas en una biblioteca Carlos HidalgoEl crimen fue horroroso. Ocurrió al término de la clase de inglés de David, de familia rumana pero nacido en Madrid (hubiese cumplido 12 años esta semana que comienza), cuando aprovechó para ir al baño. Allí fue sorprendido por Julio, pese a que la víctima era quien más había intentado integrarle en su grupo de amigos, la mayoría de su edad y del equipo de fútbol 7 alevín donde destacaba como portero, del equipo del pueblo. Fuentes del caso explican que, aparentemente, presentaba más de una veintena de heridas en la parte frontal del cuerpo (tórax y cuello), amén del resto que recibió en la espalda, que es donde se cree que comenzó el ataque.Luego, el agresor huyó y avisó a sus padres y su tía. Una mujer de su familia, tras cambiarlo de ropa y de que alguien se deshaciese del cuchillo, punzón o destornillador usado, se presentó con él en urgencias del hospital Rey Juan Carlos, en Móstoles. Explicó que había sufrido un brote psicótico. Desde el centro hospitalario recelaron y llamaron al 062, por lo que una patrulla del Instituto Armado acudió y trasladó, ya detenido, a Julio a los calabozos del puesto de Boadilla del Monte. De allí, fue llevado de nuevo al servicio de Psiquiatría del Rey Juan Carlos, donde permanecía al cierre de esta edición hasta que el juzgado mostoleño que entiende de la instrucción decida qué hacer con él.Los padres permitieron a los agentes entrar en el domicilio, donde había una mochila con restos de guantes de goma y una cazadora del sospechoso. Es fundamental no solo hallar los guantes que faltan, porque así lo creen los investigadores, sino también la ropa manchada de sangre y con restos genéticos que unan de manera indubitada al joven autista con la muerte de David. Se da la circunstancia de que en el interior del centro cultural La Despenada no hay sistema de cámaras de videovigilancia. Las sospechas apuntan a que el crimen podría ser más premeditado que fruto de un ataque de locura.Julio, el joven detenido por el crimen; un guardia civil rastrea con un perro en busca de vestigios; amigos de la familia de David, en una concentración de repulsa José Ramón Ladra/ABCJulio guardaba en un cuaderno una lista «con los nombres de cinco o seis niños, todos varones», miembros del mismo equipo de fútbol de David y con los que la víctima frecuentaba el parque y la plaza de España de Villanueva de la Cañada. Allí fue donde el detenido los conoció, pero, debido al síndrome que sufre y a su comportamiento infantil, solo David le hacía algún caso y se mostraba amistoso con él. Antes, había tenido amigos de unos 16 años, que también le dieron de lado y con los que discutió. Los padres de estos fueron algunos de los que se quejaron hace meses a la madre de Julio sobre el comportamiento del joven con sus vástagos. «Ha pintado nuestros nombres en la pared»Hasta que, hace aproximadamente un mes, el menor de origen rumano descubrió que el peruano podría estar «enamorado» de él. «Quiere ser mi novio y ha pintado nuestras iniciales, ‘J y D’, en la pared del ayuntamiento», confió a uno de sus amigos. Su madre, Anca, se enteró del episodio y fue directamente a Julio a pedirle que no volviera a acercarse a su hijo.«Todo el mundo en el colegio sabía lo que estaba pasando, lo que ocurre es que David es de una familia muy buena, pero aquello le creó ansiedad», explican en su entorno. El hecho de que la víctima sea un menor de edad y de que el presunto autor sea adulto allana el camino, en principio, a una posible condena a prisión permanente revisable; sin embargo, las especiales condiciones mentales del sospechoso pueden evitarle no solo la pena más dura en España, sino su reclusión en una cárcel e incluso llevarlo a un centro psiquiátrico. Todas las posibilidades están abiertas y se espera al dictamen de los peritos y el juzgado para saber qué será de su futuro inmediato. Los padres de otros niños ya llevaban tiempo advirtiendo a la familia de Julio, el joven autista de 23 años detenido por matar este jueves a un niño de 11 en Villanueva de la Cañada, de que debían «vigilarlo más», puesto que estaban preocupados por su actitud hacia sus hijos, menores de edad. Además, según relatan a ABC fuentes de la investigación, alrededor de diez días antes del homicidio, la propia Policía Local del pueblo recibió un aviso ciudadano en el que alertaban de la presencia del ahora arrestado con un arma blanca en la calle. Los agentes acudieron al comunicado, pero cuando llegaron no estaban ya ni Julio ni ningún rastro de cuchillos o similares. Al cierre de esta edición, la Guardia Civil tampoco había encontrado el objeto punzante con el que el sospechoso presuntamente cosió a David, el menor asesinado, en el centro cultural La Despernada, junto a la biblioteca Fernando Lázaro Carreter y el parque de la Estrella. «Hallar el arma es fundamental en este caso, puesto que la estrategia aparente del veinteañero es afirmar que ha sufrido un brote psicótico. Es más, ni él ni su familia están colaborando en las pesquisas del caso. Más bien, intentan hacer entender que sus problemas mentales son más graves, por encima del autismo en grado 3, con una discapacidad del 71%, que la madre asegura que padece Julio», añaden nuestros informantes.No es que el desenlace se viera venir, pero son muchos, tanto adultos como adolescentes, que aseguran que habían avisado al entorno del supuesto homicida de que su comportamiento iba empeorando. Los padres, aunque de origen peruano, llevan muchos años residiendo en Villanueva e incluso habían solicitado en algunas ocasiones la ayuda de los servicios sociales del municipio por las especiales características del hijo. Siempre les atendieron, pero estas solicitudes no son de ahora ni de hace apenas unos meses, sino de más atrás en el tiempo. Noticia relacionada reportaje No No La «obsesión» de Julio que acabó con David, de 11 años, asesinado a puñaladas en una biblioteca Carlos HidalgoEl crimen fue horroroso. Ocurrió al término de la clase de inglés de David, de familia rumana pero nacido en Madrid (hubiese cumplido 12 años esta semana que comienza), cuando aprovechó para ir al baño. Allí fue sorprendido por Julio, pese a que la víctima era quien más había intentado integrarle en su grupo de amigos, la mayoría de su edad y del equipo de fútbol 7 alevín donde destacaba como portero, del equipo del pueblo. Fuentes del caso explican que, aparentemente, presentaba más de una veintena de heridas en la parte frontal del cuerpo (tórax y cuello), amén del resto que recibió en la espalda, que es donde se cree que comenzó el ataque.Luego, el agresor huyó y avisó a sus padres y su tía. Una mujer de su familia, tras cambiarlo de ropa y de que alguien se deshaciese del cuchillo, punzón o destornillador usado, se presentó con él en urgencias del hospital Rey Juan Carlos, en Móstoles. Explicó que había sufrido un brote psicótico. Desde el centro hospitalario recelaron y llamaron al 062, por lo que una patrulla del Instituto Armado acudió y trasladó, ya detenido, a Julio a los calabozos del puesto de Boadilla del Monte. De allí, fue llevado de nuevo al servicio de Psiquiatría del Rey Juan Carlos, donde permanecía al cierre de esta edición hasta que el juzgado mostoleño que entiende de la instrucción decida qué hacer con él.Los padres permitieron a los agentes entrar en el domicilio, donde había una mochila con restos de guantes de goma y una cazadora del sospechoso. Es fundamental no solo hallar los guantes que faltan, porque así lo creen los investigadores, sino también la ropa manchada de sangre y con restos genéticos que unan de manera indubitada al joven autista con la muerte de David. Se da la circunstancia de que en el interior del centro cultural La Despenada no hay sistema de cámaras de videovigilancia. Las sospechas apuntan a que el crimen podría ser más premeditado que fruto de un ataque de locura.Julio, el joven detenido por el crimen; un guardia civil rastrea con un perro en busca de vestigios; amigos de la familia de David, en una concentración de repulsa José Ramón Ladra/ABCJulio guardaba en un cuaderno una lista «con los nombres de cinco o seis niños, todos varones», miembros del mismo equipo de fútbol de David y con los que la víctima frecuentaba el parque y la plaza de España de Villanueva de la Cañada. Allí fue donde el detenido los conoció, pero, debido al síndrome que sufre y a su comportamiento infantil, solo David le hacía algún caso y se mostraba amistoso con él. Antes, había tenido amigos de unos 16 años, que también le dieron de lado y con los que discutió. Los padres de estos fueron algunos de los que se quejaron hace meses a la madre de Julio sobre el comportamiento del joven con sus vástagos. «Ha pintado nuestros nombres en la pared»Hasta que, hace aproximadamente un mes, el menor de origen rumano descubrió que el peruano podría estar «enamorado» de él. «Quiere ser mi novio y ha pintado nuestras iniciales, ‘J y D’, en la pared del ayuntamiento», confió a uno de sus amigos. Su madre, Anca, se enteró del episodio y fue directamente a Julio a pedirle que no volviera a acercarse a su hijo.«Todo el mundo en el colegio sabía lo que estaba pasando, lo que ocurre es que David es de una familia muy buena, pero aquello le creó ansiedad», explican en su entorno. El hecho de que la víctima sea un menor de edad y de que el presunto autor sea adulto allana el camino, en principio, a una posible condena a prisión permanente revisable; sin embargo, las especiales condiciones mentales del sospechoso pueden evitarle no solo la pena más dura en España, sino su reclusión en una cárcel e incluso llevarlo a un centro psiquiátrico. Todas las posibilidades están abiertas y se espera al dictamen de los peritos y el juzgado para saber qué será de su futuro inmediato. Los padres de otros niños ya llevaban tiempo advirtiendo a la familia de Julio, el joven autista de 23 años detenido por matar este jueves a un niño de 11 en Villanueva de la Cañada, de que debían «vigilarlo más», puesto que estaban preocupados por su actitud hacia sus hijos, menores de edad. Además, según relatan a ABC fuentes de la investigación, alrededor de diez días antes del homicidio, la propia Policía Local del pueblo recibió un aviso ciudadano en el que alertaban de la presencia del ahora arrestado con un arma blanca en la calle. Los agentes acudieron al comunicado, pero cuando llegaron no estaban ya ni Julio ni ningún rastro de cuchillos o similares. Al cierre de esta edición, la Guardia Civil tampoco había encontrado el objeto punzante con el que el sospechoso presuntamente cosió a David, el menor asesinado, en el centro cultural La Despernada, junto a la biblioteca Fernando Lázaro Carreter y el parque de la Estrella. «Hallar el arma es fundamental en este caso, puesto que la estrategia aparente del veinteañero es afirmar que ha sufrido un brote psicótico. Es más, ni él ni su familia están colaborando en las pesquisas del caso. Más bien, intentan hacer entender que sus problemas mentales son más graves, por encima del autismo en grado 3, con una discapacidad del 71%, que la madre asegura que padece Julio», añaden nuestros informantes.No es que el desenlace se viera venir, pero son muchos, tanto adultos como adolescentes, que aseguran que habían avisado al entorno del supuesto homicida de que su comportamiento iba empeorando. Los padres, aunque de origen peruano, llevan muchos años residiendo en Villanueva e incluso habían solicitado en algunas ocasiones la ayuda de los servicios sociales del municipio por las especiales características del hijo. Siempre les atendieron, pero estas solicitudes no son de ahora ni de hace apenas unos meses, sino de más atrás en el tiempo. Noticia relacionada reportaje No No La «obsesión» de Julio que acabó con David, de 11 años, asesinado a puñaladas en una biblioteca Carlos HidalgoEl crimen fue horroroso. Ocurrió al término de la clase de inglés de David, de familia rumana pero nacido en Madrid (hubiese cumplido 12 años esta semana que comienza), cuando aprovechó para ir al baño. Allí fue sorprendido por Julio, pese a que la víctima era quien más había intentado integrarle en su grupo de amigos, la mayoría de su edad y del equipo de fútbol 7 alevín donde destacaba como portero, del equipo del pueblo. Fuentes del caso explican que, aparentemente, presentaba más de una veintena de heridas en la parte frontal del cuerpo (tórax y cuello), amén del resto que recibió en la espalda, que es donde se cree que comenzó el ataque.Luego, el agresor huyó y avisó a sus padres y su tía. Una mujer de su familia, tras cambiarlo de ropa y de que alguien se deshaciese del cuchillo, punzón o destornillador usado, se presentó con él en urgencias del hospital Rey Juan Carlos, en Móstoles. Explicó que había sufrido un brote psicótico. Desde el centro hospitalario recelaron y llamaron al 062, por lo que una patrulla del Instituto Armado acudió y trasladó, ya detenido, a Julio a los calabozos del puesto de Boadilla del Monte. De allí, fue llevado de nuevo al servicio de Psiquiatría del Rey Juan Carlos, donde permanecía al cierre de esta edición hasta que el juzgado mostoleño que entiende de la instrucción decida qué hacer con él.Los padres permitieron a los agentes entrar en el domicilio, donde había una mochila con restos de guantes de goma y una cazadora del sospechoso. Es fundamental no solo hallar los guantes que faltan, porque así lo creen los investigadores, sino también la ropa manchada de sangre y con restos genéticos que unan de manera indubitada al joven autista con la muerte de David. Se da la circunstancia de que en el interior del centro cultural La Despenada no hay sistema de cámaras de videovigilancia. Las sospechas apuntan a que el crimen podría ser más premeditado que fruto de un ataque de locura.Julio, el joven detenido por el crimen; un guardia civil rastrea con un perro en busca de vestigios; amigos de la familia de David, en una concentración de repulsa José Ramón Ladra/ABCJulio guardaba en un cuaderno una lista «con los nombres de cinco o seis niños, todos varones», miembros del mismo equipo de fútbol de David y con los que la víctima frecuentaba el parque y la plaza de España de Villanueva de la Cañada. Allí fue donde el detenido los conoció, pero, debido al síndrome que sufre y a su comportamiento infantil, solo David le hacía algún caso y se mostraba amistoso con él. Antes, había tenido amigos de unos 16 años, que también le dieron de lado y con los que discutió. Los padres de estos fueron algunos de los que se quejaron hace meses a la madre de Julio sobre el comportamiento del joven con sus vástagos. «Ha pintado nuestros nombres en la pared»Hasta que, hace aproximadamente un mes, el menor de origen rumano descubrió que el peruano podría estar «enamorado» de él. «Quiere ser mi novio y ha pintado nuestras iniciales, ‘J y D’, en la pared del ayuntamiento», confió a uno de sus amigos. Su madre, Anca, se enteró del episodio y fue directamente a Julio a pedirle que no volviera a acercarse a su hijo.«Todo el mundo en el colegio sabía lo que estaba pasando, lo que ocurre es que David es de una familia muy buena, pero aquello le creó ansiedad», explican en su entorno. El hecho de que la víctima sea un menor de edad y de que el presunto autor sea adulto allana el camino, en principio, a una posible condena a prisión permanente revisable; sin embargo, las especiales condiciones mentales del sospechoso pueden evitarle no solo la pena más dura en España, sino su reclusión en una cárcel e incluso llevarlo a un centro psiquiátrico. Todas las posibilidades están abiertas y se espera al dictamen de los peritos y el juzgado para saber qué será de su futuro inmediato. RSS de noticias de espana
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