Han transcurrido solo tres jornadas (aunque extensas) del juicio contra José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo y el panorama ya se presenta complicado para el también exsecretario de Organización del PSOE y hombre de máxima confianza de Pedro Sánchez hasta julio de 2021. Los primeros testigos han confirmado los indicios de cohecho, malversación y tráfico de influencias contra el político valenciano. Incluso los han ampliado.Su examante Jésica Rodríguez y su amiga «virtual», Claudia Montes, se mostraron seguras de que él estuvo detrás de la colocación de ambas en empresas públicas —donde la primera no desarrolló trabajo alguno y la segunda se dedicó a leer libros—. Además de que se trata de los testimonios de ellas mismas, en la causa figura la documentación de las empresas que las contrataron y los mensajes intercambiados con sus responsables, como la jefa directa de Jésica Rodríguez en Tragsatec, que llegó a advertirle de que si no iba a trabajar, no podría acceder a los ticket restaurante. También figuran los correos que envió la propia presidenta de Adif (compañía que pedía desarrollar el proyecto encargado a Tragsa donde fue contratada Jésica) para pedir a sus superiores que dejaran de «molestarla», de exigirle que hiciera algo, porque así lo había pedido el ministro. Pardo de Vera, que está investigada en la causa sobre supuestas irregularidades en adjudicaciones de obra pública en la Audiencia Nacional, está citada para testificar el miércoles.Noticia relacionada general No No Juicio ‘Caso Mascarillas’ Pardo de Vera presionó dos veces en nombre de Ábalos para que dejaran de «molestar» a Jésica N. VillanuevaJésica Rodríguez apuntó durante su declaración esta semana en el Supremo que aunque otras personas costearon el alquiler del lujoso piso de la madrileña Plaza de España donde ella vivió y recibió al entonces ministro («solo nosotros sabemos lo que tuvimos»), él debía estar detrás. «No sé quién pagaba el piso, lo que sé es que Ábalos sufragaba todo», afirmó.El tráfico de influencias de Ábalos no se quedó en su ministerio, también afectó al de Agricultura, del que depende TragsaLa colocación de Jésica en las empresas públicas Ineco (dependiente de Transportes) y Tragsatec (de Agricultura) y de Claudia Montes en LogiRail (dependiente de Renfe) confirmaría que el tráfico de influencias de Ábalos no se quedó solo en su ministerio, sino que también afectó al de Agricultura, pues Tragsa depende de éste.El pago del piso de su amante por parte del socio de Aldama sería uno de indicios de cohecho más claros contra Ábalos, pero no el único que se ha puesto sobre la mesa en las tres primeras jornadas de juicio.Las declaraciones de las dos empresarias Carmen Pano y su hija, Leonor González Pano, administradora (sobre el papel) de la compañía Have Got Time que compró por 597.000 la vivienda de La Alcaidesa (Cádiz) que disfrutó el político y su familia, respaldaron el escrito de acusación de la Fiscalía. La primera, investigada junto a Aldama en el caso del supuesto fraude del IVA de los hidrocarburos de 182 millones en la Audiencia Nacional, relacionó con claridad la compra de la vivienda con la intención de su jefe, el socio de Aldama Claudio Rivas, de conseguir una licencia de operador en el negocio del fuel que pensó que Ábalos y Koldo García podían facilitarle. De hecho, el segundo les agendó una reunión con Ignacio Díez Bidart, el jefe de gabinete de la ministra de Industria en aquel momento, Reyes Maroto, en el propio ministerio, aunque posteriormente vieron que la cartera correspondiente era la de Transición Ecológica. En el momento en que se buscaba dicha licencia, que era el de mayor relación de Aldama con Ábalos y Koldo García por los contratos de mascarillas durante la pandemia, Rivas confió en que la cosa podía prosperar por las «buenas relaciones del empresario con el Gobierno», dijo Leonor González Pano. «El señor Víctor de Aldama dice que el tema de la operadora se va a conseguir y que el señor ministro quería una casa», remató su madre. Y fueron a comprarla siempre con la idea de que, aunque se tratase de un contrato de alquiler con opción a compra, finalmente sería para disfrute de Ábalos. Claudio Rivas confió en que la licencia podía prosperar por la «buena relación de Aldama con el Gobierno»«¿Era por tanto esta adquisición de Have Got Time una compra que tenía como finalidad servir de regalo o contraprestración a Don José Luis Ábalos?», preguntó el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón. «Sí», contestó Carmen Pano. «¿Por razón de su mediación para conseguir la licencia de operadora?», repreguntó. «Sí. Así se nos trasladó», reiteró. Este lunes, al retomarse las sesiones del juicio, Claudio Rivas será uno de los primeros testigos. Podrá corroborar o desmentir el testimonio de las Pano. Por lo que su testifical es clave para aquilatar el delito de cohecho.La bolsa en casa de Pepe HidalgoTambién está citado como testigo el martes, 21 de abril, Javier Hidalgo, el hijo del propietario de Air Europa a quien citó Leonor González Pano. Relató una escena que, de ser cierta (aunque de ésta no hay pruebas en la instrucción) también supondría un cohecho claro de Ábalos y su asesor, en este caso, de medio millón de euros.González Pano, que tuvo un noviazgo hace muchos años con Aldama convertido después en una relación de «familia», relató que éste le contó que él mismo, junto a Koldo García, recogió 500.000 euros en una bolsa de deporte en casa del dueño de Air Europa, Pepe Hidalgo, en vísperas del rescate concedido por el Consejo de Ministros (del que Ábalos era miembro) a la aerolínea el 3 de noviembre de 2020.«Fueron los dos», insistió la también colaboradora del socio de Aldama Claudio Rivas en el sector de los hidrocarburos e investigada en la Audiencia Nacional. Amplió que su exnovio y amigo también le transmitió que Hidalgo «tiene que estar acojonado», en referencia a si esa entrega de dinero podía ser descubierta.La intervención de Koldo García en esa escena, de ser cierta, y el destino que diera al dinero negro —pues durante la investigación se entiende que siempre era compartido con el exministro— serían constitutivas tanto de cohecho como de uso y aprovechamiento de información privilegiada, el otro delito por el que ambos también están acusados. La Fiscalía tiene mensajes y audios que apuntalan las gestiones de Ábalos y su asesor para garantizar el rescate de Air EuropaSin llegar al cobro de dicha cantidad, la Fiscalía Anticorrupción tiene en su poder mensajes y audios de Aldama con Koldo García y Javier Hidalgo que apuntalan gestiones de Ábalos y su asesor para garantizar el rescate de la compañía. Una compañía para la que el comisionista trabajaba en aquel momento. «José Luis Ábalos, siempre sirviéndose de su asesor Koldo García, promovió a petición de Víctor de Aldama la publicación de una nota de prensa por parte del Ministerio del que era titular, de cuya redacción se encargó el Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda Pedro Saura García. La nota fue emitida el día 8 de agosto de 2020 y en ella se anticipaba la posición favorable del Gobierno y se expresaba el progreso de las gestiones para que Air Europa obtuviera la correspondiente financiación pública», se recoge en el escrito de acusación de la Fiscalía.«En la mañana del 7 de agosto de 2020, José Luis Ábalos adelantó por WhatsApp a Koldo García la transcripción literal de la nota, que no se publicaría hasta el día siguiente, y este copió el mensaje y por el mismo medio lo remitió a Víctor de Aldama quien, sin solución de continuidad, lo envió a Francisco Javier Hidalgo Gutiérrez, segundo máximo accionista de Air Europa y consejero delegado ejecutivo de la compañía que presidía su padre Juan José Hidalgo Acera. Como es natural, esta nota del Ministerio de Transportes tuvo un alto valor estratégico para Air Europa, pues vino a tranquilizar a sus acreedores al mostrar que estaba encarrilado el rescate que garantizaría el futuro de la aerolínea. También fue importante para Víctor de Aldama, que pudo justificar ante Francisco Javier Hidalgo el éxito de sus gestiones y su capacidad de influencia en el Gobierno de España», amplía el relato del fiscal Luzón.Las declaraciones sobre el manejo de dinero en efectivo de procedencia desconocida (se quiere llegar a las pruebas de que se trata de sobornos de empresarios) de manera habitual constatan que la trama en la que no sólo están implicados Aldama, Ábalos y Koldo García, aunque sean los únicos juzgados en el Tribunal Supremo, funcionaba como una organización criminal, el último delito de los escritos de las acusaciones, tanto del Ministerio Público como de las populares.La contradicción de Ábalos y su hijo En su alegato ante el magistrado instructor Leopoldo Puente antes de que éste lo enviara a prisión preventiva, el exministro José Luis Ábalos denunció que los investigadores estuvieran revisando y rastreando todas sus cuentas y las de su familia, incluidas las de su hijo mayor al que, sostuvo, él había tenido que mantener porque no tiene trabajo como consecuencia de esta instrucción. Sin embargo, esta semana el primogénito Víctor Ábalos ha asegurado ante el tribunal que juzga a su padre que fue él quien tuvo que ayudarle con sus ingresos por su mala situación tras divorciarse, para justificar ingresos por valor superior a 23.000 euros en sus cuentas. El hijo del exministro, como testigo, negó que sea custodio de dinero negro del político, así como rechazó que tuviera un canal de comunicación seguro con Koldo García sobre dinero que encenderían con la frase: «Café, por favor», según los investigadores.Carmen Pano dice que llevó 90.000 euros a la sede del PSOE en la calle Ferraz en dos tandas de «tacos de billetes» metidos en bolsas de plástico; el hermano de Koldo García, Joseba García, recibió 20.000 dólares en República Dominicana de manos de la trabajadora de un socio de Aldama y el hijo de Ábalos transfirió más de 23.000 euros a las cuentas de su padre, dice, para ayudarle tras su divorcio, negando que fuera custodio de su dinero negro. Entre su declaración y la de su padre ante el juez, justo antes de ir a prisión, han surgido algunas contradicciones. Demasiado manejo de dinero injustificado que los investigadores han rastreado durante la instrucción y ahora llega al juicio. Han transcurrido solo tres jornadas (aunque extensas) del juicio contra José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo y el panorama ya se presenta complicado para el también exsecretario de Organización del PSOE y hombre de máxima confianza de Pedro Sánchez hasta julio de 2021. Los primeros testigos han confirmado los indicios de cohecho, malversación y tráfico de influencias contra el político valenciano. Incluso los han ampliado.Su examante Jésica Rodríguez y su amiga «virtual», Claudia Montes, se mostraron seguras de que él estuvo detrás de la colocación de ambas en empresas públicas —donde la primera no desarrolló trabajo alguno y la segunda se dedicó a leer libros—. Además de que se trata de los testimonios de ellas mismas, en la causa figura la documentación de las empresas que las contrataron y los mensajes intercambiados con sus responsables, como la jefa directa de Jésica Rodríguez en Tragsatec, que llegó a advertirle de que si no iba a trabajar, no podría acceder a los ticket restaurante. También figuran los correos que envió la propia presidenta de Adif (compañía que pedía desarrollar el proyecto encargado a Tragsa donde fue contratada Jésica) para pedir a sus superiores que dejaran de «molestarla», de exigirle que hiciera algo, porque así lo había pedido el ministro. Pardo de Vera, que está investigada en la causa sobre supuestas irregularidades en adjudicaciones de obra pública en la Audiencia Nacional, está citada para testificar el miércoles.Noticia relacionada general No No Juicio ‘Caso Mascarillas’ Pardo de Vera presionó dos veces en nombre de Ábalos para que dejaran de «molestar» a Jésica N. VillanuevaJésica Rodríguez apuntó durante su declaración esta semana en el Supremo que aunque otras personas costearon el alquiler del lujoso piso de la madrileña Plaza de España donde ella vivió y recibió al entonces ministro («solo nosotros sabemos lo que tuvimos»), él debía estar detrás. «No sé quién pagaba el piso, lo que sé es que Ábalos sufragaba todo», afirmó.El tráfico de influencias de Ábalos no se quedó en su ministerio, también afectó al de Agricultura, del que depende TragsaLa colocación de Jésica en las empresas públicas Ineco (dependiente de Transportes) y Tragsatec (de Agricultura) y de Claudia Montes en LogiRail (dependiente de Renfe) confirmaría que el tráfico de influencias de Ábalos no se quedó solo en su ministerio, sino que también afectó al de Agricultura, pues Tragsa depende de éste.El pago del piso de su amante por parte del socio de Aldama sería uno de indicios de cohecho más claros contra Ábalos, pero no el único que se ha puesto sobre la mesa en las tres primeras jornadas de juicio.Las declaraciones de las dos empresarias Carmen Pano y su hija, Leonor González Pano, administradora (sobre el papel) de la compañía Have Got Time que compró por 597.000 la vivienda de La Alcaidesa (Cádiz) que disfrutó el político y su familia, respaldaron el escrito de acusación de la Fiscalía. La primera, investigada junto a Aldama en el caso del supuesto fraude del IVA de los hidrocarburos de 182 millones en la Audiencia Nacional, relacionó con claridad la compra de la vivienda con la intención de su jefe, el socio de Aldama Claudio Rivas, de conseguir una licencia de operador en el negocio del fuel que pensó que Ábalos y Koldo García podían facilitarle. De hecho, el segundo les agendó una reunión con Ignacio Díez Bidart, el jefe de gabinete de la ministra de Industria en aquel momento, Reyes Maroto, en el propio ministerio, aunque posteriormente vieron que la cartera correspondiente era la de Transición Ecológica. En el momento en que se buscaba dicha licencia, que era el de mayor relación de Aldama con Ábalos y Koldo García por los contratos de mascarillas durante la pandemia, Rivas confió en que la cosa podía prosperar por las «buenas relaciones del empresario con el Gobierno», dijo Leonor González Pano. «El señor Víctor de Aldama dice que el tema de la operadora se va a conseguir y que el señor ministro quería una casa», remató su madre. Y fueron a comprarla siempre con la idea de que, aunque se tratase de un contrato de alquiler con opción a compra, finalmente sería para disfrute de Ábalos. Claudio Rivas confió en que la licencia podía prosperar por la «buena relación de Aldama con el Gobierno»«¿Era por tanto esta adquisición de Have Got Time una compra que tenía como finalidad servir de regalo o contraprestración a Don José Luis Ábalos?», preguntó el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón. «Sí», contestó Carmen Pano. «¿Por razón de su mediación para conseguir la licencia de operadora?», repreguntó. «Sí. Así se nos trasladó», reiteró. Este lunes, al retomarse las sesiones del juicio, Claudio Rivas será uno de los primeros testigos. Podrá corroborar o desmentir el testimonio de las Pano. Por lo que su testifical es clave para aquilatar el delito de cohecho.La bolsa en casa de Pepe HidalgoTambién está citado como testigo el martes, 21 de abril, Javier Hidalgo, el hijo del propietario de Air Europa a quien citó Leonor González Pano. Relató una escena que, de ser cierta (aunque de ésta no hay pruebas en la instrucción) también supondría un cohecho claro de Ábalos y su asesor, en este caso, de medio millón de euros.González Pano, que tuvo un noviazgo hace muchos años con Aldama convertido después en una relación de «familia», relató que éste le contó que él mismo, junto a Koldo García, recogió 500.000 euros en una bolsa de deporte en casa del dueño de Air Europa, Pepe Hidalgo, en vísperas del rescate concedido por el Consejo de Ministros (del que Ábalos era miembro) a la aerolínea el 3 de noviembre de 2020.«Fueron los dos», insistió la también colaboradora del socio de Aldama Claudio Rivas en el sector de los hidrocarburos e investigada en la Audiencia Nacional. Amplió que su exnovio y amigo también le transmitió que Hidalgo «tiene que estar acojonado», en referencia a si esa entrega de dinero podía ser descubierta.La intervención de Koldo García en esa escena, de ser cierta, y el destino que diera al dinero negro —pues durante la investigación se entiende que siempre era compartido con el exministro— serían constitutivas tanto de cohecho como de uso y aprovechamiento de información privilegiada, el otro delito por el que ambos también están acusados. La Fiscalía tiene mensajes y audios que apuntalan las gestiones de Ábalos y su asesor para garantizar el rescate de Air EuropaSin llegar al cobro de dicha cantidad, la Fiscalía Anticorrupción tiene en su poder mensajes y audios de Aldama con Koldo García y Javier Hidalgo que apuntalan gestiones de Ábalos y su asesor para garantizar el rescate de la compañía. Una compañía para la que el comisionista trabajaba en aquel momento. «José Luis Ábalos, siempre sirviéndose de su asesor Koldo García, promovió a petición de Víctor de Aldama la publicación de una nota de prensa por parte del Ministerio del que era titular, de cuya redacción se encargó el Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda Pedro Saura García. La nota fue emitida el día 8 de agosto de 2020 y en ella se anticipaba la posición favorable del Gobierno y se expresaba el progreso de las gestiones para que Air Europa obtuviera la correspondiente financiación pública», se recoge en el escrito de acusación de la Fiscalía.«En la mañana del 7 de agosto de 2020, José Luis Ábalos adelantó por WhatsApp a Koldo García la transcripción literal de la nota, que no se publicaría hasta el día siguiente, y este copió el mensaje y por el mismo medio lo remitió a Víctor de Aldama quien, sin solución de continuidad, lo envió a Francisco Javier Hidalgo Gutiérrez, segundo máximo accionista de Air Europa y consejero delegado ejecutivo de la compañía que presidía su padre Juan José Hidalgo Acera. Como es natural, esta nota del Ministerio de Transportes tuvo un alto valor estratégico para Air Europa, pues vino a tranquilizar a sus acreedores al mostrar que estaba encarrilado el rescate que garantizaría el futuro de la aerolínea. También fue importante para Víctor de Aldama, que pudo justificar ante Francisco Javier Hidalgo el éxito de sus gestiones y su capacidad de influencia en el Gobierno de España», amplía el relato del fiscal Luzón.Las declaraciones sobre el manejo de dinero en efectivo de procedencia desconocida (se quiere llegar a las pruebas de que se trata de sobornos de empresarios) de manera habitual constatan que la trama en la que no sólo están implicados Aldama, Ábalos y Koldo García, aunque sean los únicos juzgados en el Tribunal Supremo, funcionaba como una organización criminal, el último delito de los escritos de las acusaciones, tanto del Ministerio Público como de las populares.La contradicción de Ábalos y su hijo En su alegato ante el magistrado instructor Leopoldo Puente antes de que éste lo enviara a prisión preventiva, el exministro José Luis Ábalos denunció que los investigadores estuvieran revisando y rastreando todas sus cuentas y las de su familia, incluidas las de su hijo mayor al que, sostuvo, él había tenido que mantener porque no tiene trabajo como consecuencia de esta instrucción. Sin embargo, esta semana el primogénito Víctor Ábalos ha asegurado ante el tribunal que juzga a su padre que fue él quien tuvo que ayudarle con sus ingresos por su mala situación tras divorciarse, para justificar ingresos por valor superior a 23.000 euros en sus cuentas. El hijo del exministro, como testigo, negó que sea custodio de dinero negro del político, así como rechazó que tuviera un canal de comunicación seguro con Koldo García sobre dinero que encenderían con la frase: «Café, por favor», según los investigadores.Carmen Pano dice que llevó 90.000 euros a la sede del PSOE en la calle Ferraz en dos tandas de «tacos de billetes» metidos en bolsas de plástico; el hermano de Koldo García, Joseba García, recibió 20.000 dólares en República Dominicana de manos de la trabajadora de un socio de Aldama y el hijo de Ábalos transfirió más de 23.000 euros a las cuentas de su padre, dice, para ayudarle tras su divorcio, negando que fuera custodio de su dinero negro. Entre su declaración y la de su padre ante el juez, justo antes de ir a prisión, han surgido algunas contradicciones. Demasiado manejo de dinero injustificado que los investigadores han rastreado durante la instrucción y ahora llega al juicio. Han transcurrido solo tres jornadas (aunque extensas) del juicio contra José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo y el panorama ya se presenta complicado para el también exsecretario de Organización del PSOE y hombre de máxima confianza de Pedro Sánchez hasta julio de 2021. Los primeros testigos han confirmado los indicios de cohecho, malversación y tráfico de influencias contra el político valenciano. Incluso los han ampliado.Su examante Jésica Rodríguez y su amiga «virtual», Claudia Montes, se mostraron seguras de que él estuvo detrás de la colocación de ambas en empresas públicas —donde la primera no desarrolló trabajo alguno y la segunda se dedicó a leer libros—. Además de que se trata de los testimonios de ellas mismas, en la causa figura la documentación de las empresas que las contrataron y los mensajes intercambiados con sus responsables, como la jefa directa de Jésica Rodríguez en Tragsatec, que llegó a advertirle de que si no iba a trabajar, no podría acceder a los ticket restaurante. También figuran los correos que envió la propia presidenta de Adif (compañía que pedía desarrollar el proyecto encargado a Tragsa donde fue contratada Jésica) para pedir a sus superiores que dejaran de «molestarla», de exigirle que hiciera algo, porque así lo había pedido el ministro. Pardo de Vera, que está investigada en la causa sobre supuestas irregularidades en adjudicaciones de obra pública en la Audiencia Nacional, está citada para testificar el miércoles.Noticia relacionada general No No Juicio ‘Caso Mascarillas’ Pardo de Vera presionó dos veces en nombre de Ábalos para que dejaran de «molestar» a Jésica N. VillanuevaJésica Rodríguez apuntó durante su declaración esta semana en el Supremo que aunque otras personas costearon el alquiler del lujoso piso de la madrileña Plaza de España donde ella vivió y recibió al entonces ministro («solo nosotros sabemos lo que tuvimos»), él debía estar detrás. «No sé quién pagaba el piso, lo que sé es que Ábalos sufragaba todo», afirmó.El tráfico de influencias de Ábalos no se quedó en su ministerio, también afectó al de Agricultura, del que depende TragsaLa colocación de Jésica en las empresas públicas Ineco (dependiente de Transportes) y Tragsatec (de Agricultura) y de Claudia Montes en LogiRail (dependiente de Renfe) confirmaría que el tráfico de influencias de Ábalos no se quedó solo en su ministerio, sino que también afectó al de Agricultura, pues Tragsa depende de éste.El pago del piso de su amante por parte del socio de Aldama sería uno de indicios de cohecho más claros contra Ábalos, pero no el único que se ha puesto sobre la mesa en las tres primeras jornadas de juicio.Las declaraciones de las dos empresarias Carmen Pano y su hija, Leonor González Pano, administradora (sobre el papel) de la compañía Have Got Time que compró por 597.000 la vivienda de La Alcaidesa (Cádiz) que disfrutó el político y su familia, respaldaron el escrito de acusación de la Fiscalía. La primera, investigada junto a Aldama en el caso del supuesto fraude del IVA de los hidrocarburos de 182 millones en la Audiencia Nacional, relacionó con claridad la compra de la vivienda con la intención de su jefe, el socio de Aldama Claudio Rivas, de conseguir una licencia de operador en el negocio del fuel que pensó que Ábalos y Koldo García podían facilitarle. De hecho, el segundo les agendó una reunión con Ignacio Díez Bidart, el jefe de gabinete de la ministra de Industria en aquel momento, Reyes Maroto, en el propio ministerio, aunque posteriormente vieron que la cartera correspondiente era la de Transición Ecológica. En el momento en que se buscaba dicha licencia, que era el de mayor relación de Aldama con Ábalos y Koldo García por los contratos de mascarillas durante la pandemia, Rivas confió en que la cosa podía prosperar por las «buenas relaciones del empresario con el Gobierno», dijo Leonor González Pano. «El señor Víctor de Aldama dice que el tema de la operadora se va a conseguir y que el señor ministro quería una casa», remató su madre. Y fueron a comprarla siempre con la idea de que, aunque se tratase de un contrato de alquiler con opción a compra, finalmente sería para disfrute de Ábalos. Claudio Rivas confió en que la licencia podía prosperar por la «buena relación de Aldama con el Gobierno»«¿Era por tanto esta adquisición de Have Got Time una compra que tenía como finalidad servir de regalo o contraprestración a Don José Luis Ábalos?», preguntó el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón. «Sí», contestó Carmen Pano. «¿Por razón de su mediación para conseguir la licencia de operadora?», repreguntó. «Sí. Así se nos trasladó», reiteró. Este lunes, al retomarse las sesiones del juicio, Claudio Rivas será uno de los primeros testigos. Podrá corroborar o desmentir el testimonio de las Pano. Por lo que su testifical es clave para aquilatar el delito de cohecho.La bolsa en casa de Pepe HidalgoTambién está citado como testigo el martes, 21 de abril, Javier Hidalgo, el hijo del propietario de Air Europa a quien citó Leonor González Pano. Relató una escena que, de ser cierta (aunque de ésta no hay pruebas en la instrucción) también supondría un cohecho claro de Ábalos y su asesor, en este caso, de medio millón de euros.González Pano, que tuvo un noviazgo hace muchos años con Aldama convertido después en una relación de «familia», relató que éste le contó que él mismo, junto a Koldo García, recogió 500.000 euros en una bolsa de deporte en casa del dueño de Air Europa, Pepe Hidalgo, en vísperas del rescate concedido por el Consejo de Ministros (del que Ábalos era miembro) a la aerolínea el 3 de noviembre de 2020.«Fueron los dos», insistió la también colaboradora del socio de Aldama Claudio Rivas en el sector de los hidrocarburos e investigada en la Audiencia Nacional. Amplió que su exnovio y amigo también le transmitió que Hidalgo «tiene que estar acojonado», en referencia a si esa entrega de dinero podía ser descubierta.La intervención de Koldo García en esa escena, de ser cierta, y el destino que diera al dinero negro —pues durante la investigación se entiende que siempre era compartido con el exministro— serían constitutivas tanto de cohecho como de uso y aprovechamiento de información privilegiada, el otro delito por el que ambos también están acusados. La Fiscalía tiene mensajes y audios que apuntalan las gestiones de Ábalos y su asesor para garantizar el rescate de Air EuropaSin llegar al cobro de dicha cantidad, la Fiscalía Anticorrupción tiene en su poder mensajes y audios de Aldama con Koldo García y Javier Hidalgo que apuntalan gestiones de Ábalos y su asesor para garantizar el rescate de la compañía. Una compañía para la que el comisionista trabajaba en aquel momento. «José Luis Ábalos, siempre sirviéndose de su asesor Koldo García, promovió a petición de Víctor de Aldama la publicación de una nota de prensa por parte del Ministerio del que era titular, de cuya redacción se encargó el Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda Pedro Saura García. La nota fue emitida el día 8 de agosto de 2020 y en ella se anticipaba la posición favorable del Gobierno y se expresaba el progreso de las gestiones para que Air Europa obtuviera la correspondiente financiación pública», se recoge en el escrito de acusación de la Fiscalía.«En la mañana del 7 de agosto de 2020, José Luis Ábalos adelantó por WhatsApp a Koldo García la transcripción literal de la nota, que no se publicaría hasta el día siguiente, y este copió el mensaje y por el mismo medio lo remitió a Víctor de Aldama quien, sin solución de continuidad, lo envió a Francisco Javier Hidalgo Gutiérrez, segundo máximo accionista de Air Europa y consejero delegado ejecutivo de la compañía que presidía su padre Juan José Hidalgo Acera. Como es natural, esta nota del Ministerio de Transportes tuvo un alto valor estratégico para Air Europa, pues vino a tranquilizar a sus acreedores al mostrar que estaba encarrilado el rescate que garantizaría el futuro de la aerolínea. También fue importante para Víctor de Aldama, que pudo justificar ante Francisco Javier Hidalgo el éxito de sus gestiones y su capacidad de influencia en el Gobierno de España», amplía el relato del fiscal Luzón.Las declaraciones sobre el manejo de dinero en efectivo de procedencia desconocida (se quiere llegar a las pruebas de que se trata de sobornos de empresarios) de manera habitual constatan que la trama en la que no sólo están implicados Aldama, Ábalos y Koldo García, aunque sean los únicos juzgados en el Tribunal Supremo, funcionaba como una organización criminal, el último delito de los escritos de las acusaciones, tanto del Ministerio Público como de las populares.La contradicción de Ábalos y su hijo En su alegato ante el magistrado instructor Leopoldo Puente antes de que éste lo enviara a prisión preventiva, el exministro José Luis Ábalos denunció que los investigadores estuvieran revisando y rastreando todas sus cuentas y las de su familia, incluidas las de su hijo mayor al que, sostuvo, él había tenido que mantener porque no tiene trabajo como consecuencia de esta instrucción. Sin embargo, esta semana el primogénito Víctor Ábalos ha asegurado ante el tribunal que juzga a su padre que fue él quien tuvo que ayudarle con sus ingresos por su mala situación tras divorciarse, para justificar ingresos por valor superior a 23.000 euros en sus cuentas. El hijo del exministro, como testigo, negó que sea custodio de dinero negro del político, así como rechazó que tuviera un canal de comunicación seguro con Koldo García sobre dinero que encenderían con la frase: «Café, por favor», según los investigadores.Carmen Pano dice que llevó 90.000 euros a la sede del PSOE en la calle Ferraz en dos tandas de «tacos de billetes» metidos en bolsas de plástico; el hermano de Koldo García, Joseba García, recibió 20.000 dólares en República Dominicana de manos de la trabajadora de un socio de Aldama y el hijo de Ábalos transfirió más de 23.000 euros a las cuentas de su padre, dice, para ayudarle tras su divorcio, negando que fuera custodio de su dinero negro. Entre su declaración y la de su padre ante el juez, justo antes de ir a prisión, han surgido algunas contradicciones. Demasiado manejo de dinero injustificado que los investigadores han rastreado durante la instrucción y ahora llega al juicio. RSS de noticias de espana
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