<p>Aproximadamente una hora después de salir de Madrid por la A-3, justo antes de llegar a <strong>Tarancón</strong>, los dos sentidos de la autovía se ven momentáneamente rodeados de paneles fotovoltaicos. A 120 kilómetros por hora es un suspiro paisajístico y algo después ya comenzarán a aparecer en el horizonte los descomunales aerogeneradores del parque eólico Gecama, uno de los más grandes de España. Pero quien levante la vista podrá ver de lejos <strong>Belinchón</strong>, un municipio que ha incrementado su población prácticamente un 50% en apenas cinco años.</p>
El pueblo destina cada año 200.000 euros a subvenciones y ayudas para sus vecinos. «No le queremos decir a la gente que se venga a vivir a Belinchón; estamos intentando hacer un Belinchón para que la gente se quiera venir», dice el alcalde
<p>Aproximadamente una hora después de salir de Madrid por la A-3, justo antes de llegar a <strong>Tarancón</strong>, los dos sentidos de la autovía se ven momentáneamente rodeados de paneles fotovoltaicos. A 120 kilómetros por hora es un suspiro paisajístico y algo después ya comenzarán a aparecer en el horizonte los descomunales aerogeneradores del parque eólico Gecama, uno de los más grandes de España. Pero quien levante la vista podrá ver de lejos <strong>Belinchón</strong>, un municipio que ha incrementado su población prácticamente un 50% en apenas cinco años.</p>
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