Ha sido la Semana Santa del oro . No del pan de oro que se aplica a los pasos de Cristo, en una amplia mayoría ya terminados, sino del hilo que con el arte de los bordadores ya empieza a cubrir también el terciopelo de los palios. Y en el sentido de una metáfora, también el color de la luz del sol que ha bañado a las hermandades en sus recorridos bajo un cielo sin nubes, probabilidades de precipitación ni ningún miedo a la lluvia. Se sabía desde unos días antes y se ha confirmado: la Semana Santa de 2026, que este domingo culminará la cofradía del Señor Resucitado desde Santa Marina, no ha tenido ninguna ausencia por lluvia ni por otro motivo. Es la primera que llega de forma plena desde 2023 y la sexta en todo este siglo XXI.Y ha sido también la primera de la historia con 39 cofradías, después de que el Lunes Santo se sumara la hermandad de la Presentación al Pueblo . Se había consolidado en las vísperas y demostró una madurez que sorprendió a muchos, tanto en su forma de estar en la calle como en su cortejo de nazarenos blancos de cola, con el guion sacramental, paños de bocinas y atributos. Noticia relacionada general No No El fenómeno de las sillas en las aceras se consolida durante la Semana Santa Juan Carlos JiménezCumplió sus horarios, caminó de prisa en una jornada de hermandades que saben también hacerlo y dejó la buena impresión que tenían quienes habían acudido el Sábado de Pasión a verla a Cañero.La Semana Santa de Córdoba sumó este año a su crecimiento el bordado en oro de varios palios. Es la época, después de haber concluido muchos de misterio. Se presentó acabado en los exteriores es el de la Virgen de la Piedad del Prendimiento, que cambia por completo su fisonomía y que admiró el Martes Santo. Es obra de Pérez Artés y Jesús Rosado con diseño de Julio Ferreira.El mismo día estaba muy avanzado, con las caídas laterales, el de la Virgen de la Trinidad. La hermandad de la Santa Faz ha forjado un conjunto, ideado por Rafael de Rueda en estilo rocalla, con mucha personalidad , que ya se muestra casi completo, a falta de techo y algo más de candelería. Se empezó a ver el palio de la Virgen del Mayor Dolor , que que han dibujado tres hermanos del Calvario: Fernando y Juan Manuel Chiachío y José Luis Vivas, y que ha bordado Mercedes Castro, con un concepto muy personal y entroncado con el carisma de la cofradía en signos de la pasión. El último gran avance está en la Esperanza , con la caída trasera que ha realizado el taller de Sucesores de Caro.Es el buen sabor que deja una Semana Santa en que hasta no hace demasiado eran mayoría los palios del todo lisos y que empieza a avanzar en una tarea tan costosa como agradecida para quien ve a las cofradías en la calle. No hay un crecimiento exponencial de nazarenos, pero se sigue observando a falta de cifras objetivas, un crecimiento continuado. Algunas están en el entorno de los 150, cada vez menos, otras muchas alrededor de los 200 y cada vez más acercándose a los 300 con picos como los de la Sentencia , la Paz y Jesús Caído, que siguen entre las más numerosas.Dejaron, como siempre, las hermandades también el regusto efímero de las flores de sus pasos y en esta ocasión hubo equilibrio entre las propuestas más tradicionales, sobre todo en los pasos de Cristo, y las más innovadoras en los de Virgen. Así, con los claveles rojos iban el Cristo de la Misericordia, el Señor de la Caridad, el Señor de los Afligidos, Sentencia o Redención, entre otros muchos. Ha sido la sexta Semana Santa del siglo XXI en que han salido todas las cofradías, la primera sin lluvia desde 2023Con más innovación llegaba el Señor del Perdón, el paso de misterio de la hermandad de la Conversión, el Amarrado en torno al malva o el de la Santa Faz en tonos muy oscuros. El Cristo de la Buena Muerte llamó la atención con dos jarras de flores a los lados. Con gran delicadeza simbólica y estética se presentó el Señor de la Sangre con los cardos azules.Entre los pasos de la Virgen llamó mucho la atención la Virgen del Rocío y Lágrimas, en que Pinsapo apostó por incluir peras y manzanas, y el de la Trinidad. La Paz se llenó del espíritu de los años 80 y 90 con los gladiolos exuberantes y la Estrella siguió en el rosa, tan clásico. Las rosas blancas en el Rosario y en la Reina de los Mártires (otra vez con cera rizada ) estuvieron presentes en bastantes pasos.Ninguna Semana Santa es ajena a su época y la de 2026 está inserta en la tendencia de cuadrillas de costaleros muy poderosas y sobradas de efectivos, que consiguen una impresión de mucho poderío en los pasos, o en la mayoría de ellos. No tienen los capataces problemas para ir de un lugar a otro ni para buscar relevos. A la escala de crecimiento de las cofradías se suman también las bandas, con la Esperanza, la Redención y Cristo de Gracia mostrando que no es necesarios buscar fuera de la ciudad para acompañar a las imágenes con personalidad, sonoridad, afinación y gusto que dejó añoranza en los días en que faltan. Caído y Fuensanta brilló en lo más clásico, como Coronación de Espinas, mientras que la Estrella sigue en crecimiento y la Salud mostró la pujanza y personalidad de una estética sonora que impacta. De fuera volvió Esencia con un sonido clásico y depurado, sin otros instrumentos que las cornetas, y también el Sol, con la Sentencia. Pasión de Linares y la banda de la Soledad de Cantillana, debutante, demostraron también un gran nivel.ProblemasCualquier fiesta con tantos aspectos muestra también aquellos en los que es necesario mejorar después de una reflexión, porque no todos tienen fácil solución. Fue, para empezar, un año marcado por retrasos más o menos significativos en la carrera oficial. La Agrupación de Cofradías hizo públicos los horarios y mostró que el Domingo de Ramos llegó a ser de media hora y el Lunes Santo de 15. El Martes llegó a rozar la media hora, «por un un transcurso muy lento, fuera de lo común y esperado, dentro de la Catedral», aunque cayó a 21.Mucho menores fueron el Miércoles Santo y algo también se notó el Jueves en la llegada a la carrera oficial de las Angustias, que también llegó a San Agustín con demora. El Viernes Santo la tendencia fue la contraria: las cofradías emplearon una velocidad extraordinaria. El Santo Sepulcro fue la primera en una decisión insólita que de alguna forma denunciaba unos horarios muy tardíos que es necesario reformar de raíz y salió de la carrera oficial, igual que la Soledad, con diez minutos de antelación y los Dolores alivió su camino con filas de nazarenos a tres que lograron no dejar retrasos. La novedad fue que las autoridades, con el obispo a la cabeza, volvieron a caminar detrás de la Señora de Córdoba, como sucedió durante un siglo entero, hasta la década de 1940.Domingo de Ramos y Martes Santo sufrieron retrasos de casi media hora, pero el Viernes fue un día con adelantoHa sido 2026 un año con muchas bullas en las calles, pero que deja la sensación de una distribución irregular del público. El diseño de la carrera oficial que se estrenó en el año 2017 favorece que muchas hermandades se sigan unas a otras, a veces hasta cuatro de forma consecutiva, y eso lleva a muchas personas a Cardenal González, Cruz del Rastro y calle de la Feria a la vuelta y al Potro a la ida.No es el mejor público, porque en los lugares de muchas hermandades abundaron las sillitas plegables , que pueden causar problemas para el desplazamiento de las personas y para la necesaria permeabilidad de las bullas, y un ambiente que no siempre parece el que más conviene a las hermandades. Otros lugares estuvieron más tranquilos. Serán aspectos que tengan que mover a la reflexión para una Semana Santa que está adaptándose a la Catedral y que necesita alternativas para el desplazamiento a la orilla izquierda del Guadalquivir . Ha sido la Semana Santa del oro . No del pan de oro que se aplica a los pasos de Cristo, en una amplia mayoría ya terminados, sino del hilo que con el arte de los bordadores ya empieza a cubrir también el terciopelo de los palios. Y en el sentido de una metáfora, también el color de la luz del sol que ha bañado a las hermandades en sus recorridos bajo un cielo sin nubes, probabilidades de precipitación ni ningún miedo a la lluvia. Se sabía desde unos días antes y se ha confirmado: la Semana Santa de 2026, que este domingo culminará la cofradía del Señor Resucitado desde Santa Marina, no ha tenido ninguna ausencia por lluvia ni por otro motivo. Es la primera que llega de forma plena desde 2023 y la sexta en todo este siglo XXI.Y ha sido también la primera de la historia con 39 cofradías, después de que el Lunes Santo se sumara la hermandad de la Presentación al Pueblo . Se había consolidado en las vísperas y demostró una madurez que sorprendió a muchos, tanto en su forma de estar en la calle como en su cortejo de nazarenos blancos de cola, con el guion sacramental, paños de bocinas y atributos. Noticia relacionada general No No El fenómeno de las sillas en las aceras se consolida durante la Semana Santa Juan Carlos JiménezCumplió sus horarios, caminó de prisa en una jornada de hermandades que saben también hacerlo y dejó la buena impresión que tenían quienes habían acudido el Sábado de Pasión a verla a Cañero.La Semana Santa de Córdoba sumó este año a su crecimiento el bordado en oro de varios palios. Es la época, después de haber concluido muchos de misterio. Se presentó acabado en los exteriores es el de la Virgen de la Piedad del Prendimiento, que cambia por completo su fisonomía y que admiró el Martes Santo. Es obra de Pérez Artés y Jesús Rosado con diseño de Julio Ferreira.El mismo día estaba muy avanzado, con las caídas laterales, el de la Virgen de la Trinidad. La hermandad de la Santa Faz ha forjado un conjunto, ideado por Rafael de Rueda en estilo rocalla, con mucha personalidad , que ya se muestra casi completo, a falta de techo y algo más de candelería. Se empezó a ver el palio de la Virgen del Mayor Dolor , que que han dibujado tres hermanos del Calvario: Fernando y Juan Manuel Chiachío y José Luis Vivas, y que ha bordado Mercedes Castro, con un concepto muy personal y entroncado con el carisma de la cofradía en signos de la pasión. El último gran avance está en la Esperanza , con la caída trasera que ha realizado el taller de Sucesores de Caro.Es el buen sabor que deja una Semana Santa en que hasta no hace demasiado eran mayoría los palios del todo lisos y que empieza a avanzar en una tarea tan costosa como agradecida para quien ve a las cofradías en la calle. No hay un crecimiento exponencial de nazarenos, pero se sigue observando a falta de cifras objetivas, un crecimiento continuado. Algunas están en el entorno de los 150, cada vez menos, otras muchas alrededor de los 200 y cada vez más acercándose a los 300 con picos como los de la Sentencia , la Paz y Jesús Caído, que siguen entre las más numerosas.Dejaron, como siempre, las hermandades también el regusto efímero de las flores de sus pasos y en esta ocasión hubo equilibrio entre las propuestas más tradicionales, sobre todo en los pasos de Cristo, y las más innovadoras en los de Virgen. Así, con los claveles rojos iban el Cristo de la Misericordia, el Señor de la Caridad, el Señor de los Afligidos, Sentencia o Redención, entre otros muchos. Ha sido la sexta Semana Santa del siglo XXI en que han salido todas las cofradías, la primera sin lluvia desde 2023Con más innovación llegaba el Señor del Perdón, el paso de misterio de la hermandad de la Conversión, el Amarrado en torno al malva o el de la Santa Faz en tonos muy oscuros. El Cristo de la Buena Muerte llamó la atención con dos jarras de flores a los lados. Con gran delicadeza simbólica y estética se presentó el Señor de la Sangre con los cardos azules.Entre los pasos de la Virgen llamó mucho la atención la Virgen del Rocío y Lágrimas, en que Pinsapo apostó por incluir peras y manzanas, y el de la Trinidad. La Paz se llenó del espíritu de los años 80 y 90 con los gladiolos exuberantes y la Estrella siguió en el rosa, tan clásico. Las rosas blancas en el Rosario y en la Reina de los Mártires (otra vez con cera rizada ) estuvieron presentes en bastantes pasos.Ninguna Semana Santa es ajena a su época y la de 2026 está inserta en la tendencia de cuadrillas de costaleros muy poderosas y sobradas de efectivos, que consiguen una impresión de mucho poderío en los pasos, o en la mayoría de ellos. No tienen los capataces problemas para ir de un lugar a otro ni para buscar relevos. A la escala de crecimiento de las cofradías se suman también las bandas, con la Esperanza, la Redención y Cristo de Gracia mostrando que no es necesarios buscar fuera de la ciudad para acompañar a las imágenes con personalidad, sonoridad, afinación y gusto que dejó añoranza en los días en que faltan. Caído y Fuensanta brilló en lo más clásico, como Coronación de Espinas, mientras que la Estrella sigue en crecimiento y la Salud mostró la pujanza y personalidad de una estética sonora que impacta. De fuera volvió Esencia con un sonido clásico y depurado, sin otros instrumentos que las cornetas, y también el Sol, con la Sentencia. Pasión de Linares y la banda de la Soledad de Cantillana, debutante, demostraron también un gran nivel.ProblemasCualquier fiesta con tantos aspectos muestra también aquellos en los que es necesario mejorar después de una reflexión, porque no todos tienen fácil solución. Fue, para empezar, un año marcado por retrasos más o menos significativos en la carrera oficial. La Agrupación de Cofradías hizo públicos los horarios y mostró que el Domingo de Ramos llegó a ser de media hora y el Lunes Santo de 15. El Martes llegó a rozar la media hora, «por un un transcurso muy lento, fuera de lo común y esperado, dentro de la Catedral», aunque cayó a 21.Mucho menores fueron el Miércoles Santo y algo también se notó el Jueves en la llegada a la carrera oficial de las Angustias, que también llegó a San Agustín con demora. El Viernes Santo la tendencia fue la contraria: las cofradías emplearon una velocidad extraordinaria. El Santo Sepulcro fue la primera en una decisión insólita que de alguna forma denunciaba unos horarios muy tardíos que es necesario reformar de raíz y salió de la carrera oficial, igual que la Soledad, con diez minutos de antelación y los Dolores alivió su camino con filas de nazarenos a tres que lograron no dejar retrasos. La novedad fue que las autoridades, con el obispo a la cabeza, volvieron a caminar detrás de la Señora de Córdoba, como sucedió durante un siglo entero, hasta la década de 1940.Domingo de Ramos y Martes Santo sufrieron retrasos de casi media hora, pero el Viernes fue un día con adelantoHa sido 2026 un año con muchas bullas en las calles, pero que deja la sensación de una distribución irregular del público. El diseño de la carrera oficial que se estrenó en el año 2017 favorece que muchas hermandades se sigan unas a otras, a veces hasta cuatro de forma consecutiva, y eso lleva a muchas personas a Cardenal González, Cruz del Rastro y calle de la Feria a la vuelta y al Potro a la ida.No es el mejor público, porque en los lugares de muchas hermandades abundaron las sillitas plegables , que pueden causar problemas para el desplazamiento de las personas y para la necesaria permeabilidad de las bullas, y un ambiente que no siempre parece el que más conviene a las hermandades. Otros lugares estuvieron más tranquilos. Serán aspectos que tengan que mover a la reflexión para una Semana Santa que está adaptándose a la Catedral y que necesita alternativas para el desplazamiento a la orilla izquierda del Guadalquivir . Ha sido la Semana Santa del oro . No del pan de oro que se aplica a los pasos de Cristo, en una amplia mayoría ya terminados, sino del hilo que con el arte de los bordadores ya empieza a cubrir también el terciopelo de los palios. Y en el sentido de una metáfora, también el color de la luz del sol que ha bañado a las hermandades en sus recorridos bajo un cielo sin nubes, probabilidades de precipitación ni ningún miedo a la lluvia. Se sabía desde unos días antes y se ha confirmado: la Semana Santa de 2026, que este domingo culminará la cofradía del Señor Resucitado desde Santa Marina, no ha tenido ninguna ausencia por lluvia ni por otro motivo. Es la primera que llega de forma plena desde 2023 y la sexta en todo este siglo XXI.Y ha sido también la primera de la historia con 39 cofradías, después de que el Lunes Santo se sumara la hermandad de la Presentación al Pueblo . Se había consolidado en las vísperas y demostró una madurez que sorprendió a muchos, tanto en su forma de estar en la calle como en su cortejo de nazarenos blancos de cola, con el guion sacramental, paños de bocinas y atributos. Noticia relacionada general No No El fenómeno de las sillas en las aceras se consolida durante la Semana Santa Juan Carlos JiménezCumplió sus horarios, caminó de prisa en una jornada de hermandades que saben también hacerlo y dejó la buena impresión que tenían quienes habían acudido el Sábado de Pasión a verla a Cañero.La Semana Santa de Córdoba sumó este año a su crecimiento el bordado en oro de varios palios. Es la época, después de haber concluido muchos de misterio. Se presentó acabado en los exteriores es el de la Virgen de la Piedad del Prendimiento, que cambia por completo su fisonomía y que admiró el Martes Santo. Es obra de Pérez Artés y Jesús Rosado con diseño de Julio Ferreira.El mismo día estaba muy avanzado, con las caídas laterales, el de la Virgen de la Trinidad. La hermandad de la Santa Faz ha forjado un conjunto, ideado por Rafael de Rueda en estilo rocalla, con mucha personalidad , que ya se muestra casi completo, a falta de techo y algo más de candelería. Se empezó a ver el palio de la Virgen del Mayor Dolor , que que han dibujado tres hermanos del Calvario: Fernando y Juan Manuel Chiachío y José Luis Vivas, y que ha bordado Mercedes Castro, con un concepto muy personal y entroncado con el carisma de la cofradía en signos de la pasión. El último gran avance está en la Esperanza , con la caída trasera que ha realizado el taller de Sucesores de Caro.Es el buen sabor que deja una Semana Santa en que hasta no hace demasiado eran mayoría los palios del todo lisos y que empieza a avanzar en una tarea tan costosa como agradecida para quien ve a las cofradías en la calle. No hay un crecimiento exponencial de nazarenos, pero se sigue observando a falta de cifras objetivas, un crecimiento continuado. Algunas están en el entorno de los 150, cada vez menos, otras muchas alrededor de los 200 y cada vez más acercándose a los 300 con picos como los de la Sentencia , la Paz y Jesús Caído, que siguen entre las más numerosas.Dejaron, como siempre, las hermandades también el regusto efímero de las flores de sus pasos y en esta ocasión hubo equilibrio entre las propuestas más tradicionales, sobre todo en los pasos de Cristo, y las más innovadoras en los de Virgen. Así, con los claveles rojos iban el Cristo de la Misericordia, el Señor de la Caridad, el Señor de los Afligidos, Sentencia o Redención, entre otros muchos. Ha sido la sexta Semana Santa del siglo XXI en que han salido todas las cofradías, la primera sin lluvia desde 2023Con más innovación llegaba el Señor del Perdón, el paso de misterio de la hermandad de la Conversión, el Amarrado en torno al malva o el de la Santa Faz en tonos muy oscuros. El Cristo de la Buena Muerte llamó la atención con dos jarras de flores a los lados. Con gran delicadeza simbólica y estética se presentó el Señor de la Sangre con los cardos azules.Entre los pasos de la Virgen llamó mucho la atención la Virgen del Rocío y Lágrimas, en que Pinsapo apostó por incluir peras y manzanas, y el de la Trinidad. La Paz se llenó del espíritu de los años 80 y 90 con los gladiolos exuberantes y la Estrella siguió en el rosa, tan clásico. Las rosas blancas en el Rosario y en la Reina de los Mártires (otra vez con cera rizada ) estuvieron presentes en bastantes pasos.Ninguna Semana Santa es ajena a su época y la de 2026 está inserta en la tendencia de cuadrillas de costaleros muy poderosas y sobradas de efectivos, que consiguen una impresión de mucho poderío en los pasos, o en la mayoría de ellos. No tienen los capataces problemas para ir de un lugar a otro ni para buscar relevos. A la escala de crecimiento de las cofradías se suman también las bandas, con la Esperanza, la Redención y Cristo de Gracia mostrando que no es necesarios buscar fuera de la ciudad para acompañar a las imágenes con personalidad, sonoridad, afinación y gusto que dejó añoranza en los días en que faltan. Caído y Fuensanta brilló en lo más clásico, como Coronación de Espinas, mientras que la Estrella sigue en crecimiento y la Salud mostró la pujanza y personalidad de una estética sonora que impacta. De fuera volvió Esencia con un sonido clásico y depurado, sin otros instrumentos que las cornetas, y también el Sol, con la Sentencia. Pasión de Linares y la banda de la Soledad de Cantillana, debutante, demostraron también un gran nivel.ProblemasCualquier fiesta con tantos aspectos muestra también aquellos en los que es necesario mejorar después de una reflexión, porque no todos tienen fácil solución. Fue, para empezar, un año marcado por retrasos más o menos significativos en la carrera oficial. La Agrupación de Cofradías hizo públicos los horarios y mostró que el Domingo de Ramos llegó a ser de media hora y el Lunes Santo de 15. El Martes llegó a rozar la media hora, «por un un transcurso muy lento, fuera de lo común y esperado, dentro de la Catedral», aunque cayó a 21.Mucho menores fueron el Miércoles Santo y algo también se notó el Jueves en la llegada a la carrera oficial de las Angustias, que también llegó a San Agustín con demora. El Viernes Santo la tendencia fue la contraria: las cofradías emplearon una velocidad extraordinaria. El Santo Sepulcro fue la primera en una decisión insólita que de alguna forma denunciaba unos horarios muy tardíos que es necesario reformar de raíz y salió de la carrera oficial, igual que la Soledad, con diez minutos de antelación y los Dolores alivió su camino con filas de nazarenos a tres que lograron no dejar retrasos. La novedad fue que las autoridades, con el obispo a la cabeza, volvieron a caminar detrás de la Señora de Córdoba, como sucedió durante un siglo entero, hasta la década de 1940.Domingo de Ramos y Martes Santo sufrieron retrasos de casi media hora, pero el Viernes fue un día con adelantoHa sido 2026 un año con muchas bullas en las calles, pero que deja la sensación de una distribución irregular del público. El diseño de la carrera oficial que se estrenó en el año 2017 favorece que muchas hermandades se sigan unas a otras, a veces hasta cuatro de forma consecutiva, y eso lleva a muchas personas a Cardenal González, Cruz del Rastro y calle de la Feria a la vuelta y al Potro a la ida.No es el mejor público, porque en los lugares de muchas hermandades abundaron las sillitas plegables , que pueden causar problemas para el desplazamiento de las personas y para la necesaria permeabilidad de las bullas, y un ambiente que no siempre parece el que más conviene a las hermandades. Otros lugares estuvieron más tranquilos. Serán aspectos que tengan que mover a la reflexión para una Semana Santa que está adaptándose a la Catedral y que necesita alternativas para el desplazamiento a la orilla izquierda del Guadalquivir . RSS de noticias de espana/andalucia
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