Esta semana, en medio del ruido atronador de Ceuta, una noticia se deslizaba a media tarde entre el caudal informativo, como silbando y mirando hacia otro lado. Enrique Riquelme, dueño de Cox Energy y candidato a la presidencia del Real Madrid, se lleva su fortuna a Panamá. Riquelme Capital SL, el holding con el que controla su estructura corporativa, hace las maletas y se marcha al país centroamericano, ilustre paraíso fiscal por su opacidad y nula cooperación con Europa en materia tributaria. En esa lista comunitaria, por cierto, Marruecos está en la zona gris, en un limbo entre el paraíso y el infierno impositivo. El viaje hacia el país del canal se produce apenas tres años después de haberse adjudicado la compañía estratégica Abengoa y de que el juez del tribunal mercantil de Sevilla que se la entregó a Riquelme resaltara su «compromiso y disposición demostrada», por encima de otros candidatos ilustres como Urbas, RCP o Terramar.Un año después, el Grupo Cox ya monetizaba su valor al salir a Bolsa por 810 millones de euros y unos meses después compraba los activos de Iberdrola en México por 3.700 millones de euros, operación apalancada con un crédito sindicado con siete bancos: Citi, Barclays, BBVA, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Santander y Scotiabank. Sin embargo, el minuto de la fama de Riquelme no llegaría hasta este año, cuando presentó su candidatura a la presidencia del club blanco acompañado precisamente de otros buenos conocidos como David Mesonero, directivo de Iberdrola con quien cerró el trato de México, y yerno de Ignacio Sánchez Galán, presidente de la compañía energética española. En la candidatura también figuraba el sevillano Rosauro Varo. Poco tardó el presidente del Real Madrid , Florentino Pérez, en atacar la línea de flotación de sus rivales calificando a Riquelme como «ese que habla con las eléctricas y tiene acento mexicano», y a su grupo como «los niños» que querían quedarse el Madrid para sus intereses personales.Panamá está considerado como uno de los mejores países del mundo para retirarse con dinero, amén de las ventajas fiscales que presenta. Sin embargo, el trasiego deja en pelota picada el relato patriótico del Gobierno a la hora de pasar por la túrmix a empresas y empresarios. ¿Se acuerdan de la que le montaron a Rafael del Pino por trasladar la sede de Ferrovial a Países Bajos ? Pedro Sánchez y la entonces vicepresidenta económica, Nadia Calviño, dijeron entre otras lindezas que era «una inaceptable falta de solidaridad con el país que había impulsado el crecimiento de Del Pino y de Ferrovial». Ahora la cosa es bien distinta. Moncloa no ha dicho ni mu. Se entiende que porque el encargado del ‘chiringuito’, Manuel de la Rocha, está muy atareado intentando ver cómo se ensamblan esas dichosas gafas de leer que lleva al cuello, y porque el Gobierno está volcado 24/7 con la invasión ceutí.Lo más gordo es que esta marcha se produce en las tripas del sanchismo . La tocata y fuga no proviene de esos ‘señoros’ con chistera y puro que asedian al Gobierno de progreso, sino que está ejecutada por su ‘smart people’, esa generación de jóvenes empresarios criados al calor del PSOE y de Pedro Sánchez que estaban llamados a dar la vuelta como un calcetín al viejuno tejido empresarial español. Moncloa calla y otorga. Resulta que la belleza del sanchismo era esto, poesía panameña y el maldito parné. ¿Qué decir?Mención aparte resaltar la última de las espías ‘smart’ sanchista en ‘casa Prisa’, que no se va ni con agua caliente para asombro del resto de sus compañeros de reuniones. Hablo de María José ‘Pepita’ Marín Rey-Stolle, en el consejo de administración del grupo de medios desde febrero de 2021 por recomendación expresa de Varo , entonces vicepresidente del mismo. Marín, que aterrizó etiquetada como la mejor emprendedora joven y brillante al frente de la tienda online española de kits para tejer ‘We Are Knitters’, quebró su compañía en 2025, a pesar de que un grupo de inversores, entre los que estaban, ¡oh sorpresa!, el propio Varo y Javier Monzón (expresidente de Indra y Prisa), intentaron rescatarla, si bien la empresa entró finalmente en liquidación. ¿No sería normal que alguien que se ha cargado su empresa dimita de un consejo de tal nivel? Algo hay, a sabiendas de que el presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian, forzó la salida del resto de los miembros más afines al sanchismo . Por decir que no quede: Marín, con categoría de consejera independiente, es la pareja de Luis Arroyo, quien ocupó varios cargos de responsabilidad junto al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien asesora en los casos judiciales como el de las famosas joyas encontradas en su despacho. Asimismo, Arroyo es el presidente del Ateneo de Madrid, donde Marín ocupa el cargo de secretaria primera.Y mientras el sanchismo ‘smart’ va al paraíso (fiscal) -menudos son ellos-, el resto de mortales agoniza en un infierno impositivo que deteriora la competitividad del país. Según el Índice de Competitividad Fiscal (ICF) , la presión fiscal normativa se sitúa en España un 17% superior a la media de los países de la Unión Europea y un 18% por encima de la OCDE. España soporta una presión fiscal empresarial superior a la media europea, tanto en términos de recaudación como de PIB. Las empresas aportaron el 33,9% de los ingresos públicos, frente al 26% de la UE-27, y su carga fiscal equivalió al 12,5% del PIB, por encima del promedio europeo del 10,3%. Y todo en un contexto en el que España lleva 15 meses consecutivos con la inflación más alta de la economía del euro. A ver si va a llevar razón Riquelme…¿Han probado a llenar el depósito? ¿Y a comprar pescado fresco? ¿Y a pagar la hipoteca variable? Pregúntenle al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Si necesitan ayuda, que la pidan. Todos a Panamá. Esta semana, en medio del ruido atronador de Ceuta, una noticia se deslizaba a media tarde entre el caudal informativo, como silbando y mirando hacia otro lado. Enrique Riquelme, dueño de Cox Energy y candidato a la presidencia del Real Madrid, se lleva su fortuna a Panamá. Riquelme Capital SL, el holding con el que controla su estructura corporativa, hace las maletas y se marcha al país centroamericano, ilustre paraíso fiscal por su opacidad y nula cooperación con Europa en materia tributaria. En esa lista comunitaria, por cierto, Marruecos está en la zona gris, en un limbo entre el paraíso y el infierno impositivo. El viaje hacia el país del canal se produce apenas tres años después de haberse adjudicado la compañía estratégica Abengoa y de que el juez del tribunal mercantil de Sevilla que se la entregó a Riquelme resaltara su «compromiso y disposición demostrada», por encima de otros candidatos ilustres como Urbas, RCP o Terramar.Un año después, el Grupo Cox ya monetizaba su valor al salir a Bolsa por 810 millones de euros y unos meses después compraba los activos de Iberdrola en México por 3.700 millones de euros, operación apalancada con un crédito sindicado con siete bancos: Citi, Barclays, BBVA, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Santander y Scotiabank. Sin embargo, el minuto de la fama de Riquelme no llegaría hasta este año, cuando presentó su candidatura a la presidencia del club blanco acompañado precisamente de otros buenos conocidos como David Mesonero, directivo de Iberdrola con quien cerró el trato de México, y yerno de Ignacio Sánchez Galán, presidente de la compañía energética española. En la candidatura también figuraba el sevillano Rosauro Varo. Poco tardó el presidente del Real Madrid , Florentino Pérez, en atacar la línea de flotación de sus rivales calificando a Riquelme como «ese que habla con las eléctricas y tiene acento mexicano», y a su grupo como «los niños» que querían quedarse el Madrid para sus intereses personales.Panamá está considerado como uno de los mejores países del mundo para retirarse con dinero, amén de las ventajas fiscales que presenta. Sin embargo, el trasiego deja en pelota picada el relato patriótico del Gobierno a la hora de pasar por la túrmix a empresas y empresarios. ¿Se acuerdan de la que le montaron a Rafael del Pino por trasladar la sede de Ferrovial a Países Bajos ? Pedro Sánchez y la entonces vicepresidenta económica, Nadia Calviño, dijeron entre otras lindezas que era «una inaceptable falta de solidaridad con el país que había impulsado el crecimiento de Del Pino y de Ferrovial». Ahora la cosa es bien distinta. Moncloa no ha dicho ni mu. Se entiende que porque el encargado del ‘chiringuito’, Manuel de la Rocha, está muy atareado intentando ver cómo se ensamblan esas dichosas gafas de leer que lleva al cuello, y porque el Gobierno está volcado 24/7 con la invasión ceutí.Lo más gordo es que esta marcha se produce en las tripas del sanchismo . La tocata y fuga no proviene de esos ‘señoros’ con chistera y puro que asedian al Gobierno de progreso, sino que está ejecutada por su ‘smart people’, esa generación de jóvenes empresarios criados al calor del PSOE y de Pedro Sánchez que estaban llamados a dar la vuelta como un calcetín al viejuno tejido empresarial español. Moncloa calla y otorga. Resulta que la belleza del sanchismo era esto, poesía panameña y el maldito parné. ¿Qué decir?Mención aparte resaltar la última de las espías ‘smart’ sanchista en ‘casa Prisa’, que no se va ni con agua caliente para asombro del resto de sus compañeros de reuniones. Hablo de María José ‘Pepita’ Marín Rey-Stolle, en el consejo de administración del grupo de medios desde febrero de 2021 por recomendación expresa de Varo , entonces vicepresidente del mismo. Marín, que aterrizó etiquetada como la mejor emprendedora joven y brillante al frente de la tienda online española de kits para tejer ‘We Are Knitters’, quebró su compañía en 2025, a pesar de que un grupo de inversores, entre los que estaban, ¡oh sorpresa!, el propio Varo y Javier Monzón (expresidente de Indra y Prisa), intentaron rescatarla, si bien la empresa entró finalmente en liquidación. ¿No sería normal que alguien que se ha cargado su empresa dimita de un consejo de tal nivel? Algo hay, a sabiendas de que el presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian, forzó la salida del resto de los miembros más afines al sanchismo . Por decir que no quede: Marín, con categoría de consejera independiente, es la pareja de Luis Arroyo, quien ocupó varios cargos de responsabilidad junto al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien asesora en los casos judiciales como el de las famosas joyas encontradas en su despacho. Asimismo, Arroyo es el presidente del Ateneo de Madrid, donde Marín ocupa el cargo de secretaria primera.Y mientras el sanchismo ‘smart’ va al paraíso (fiscal) -menudos son ellos-, el resto de mortales agoniza en un infierno impositivo que deteriora la competitividad del país. Según el Índice de Competitividad Fiscal (ICF) , la presión fiscal normativa se sitúa en España un 17% superior a la media de los países de la Unión Europea y un 18% por encima de la OCDE. España soporta una presión fiscal empresarial superior a la media europea, tanto en términos de recaudación como de PIB. Las empresas aportaron el 33,9% de los ingresos públicos, frente al 26% de la UE-27, y su carga fiscal equivalió al 12,5% del PIB, por encima del promedio europeo del 10,3%. Y todo en un contexto en el que España lleva 15 meses consecutivos con la inflación más alta de la economía del euro. A ver si va a llevar razón Riquelme…¿Han probado a llenar el depósito? ¿Y a comprar pescado fresco? ¿Y a pagar la hipoteca variable? Pregúntenle al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Si necesitan ayuda, que la pidan. Todos a Panamá. Esta semana, en medio del ruido atronador de Ceuta, una noticia se deslizaba a media tarde entre el caudal informativo, como silbando y mirando hacia otro lado. Enrique Riquelme, dueño de Cox Energy y candidato a la presidencia del Real Madrid, se lleva su fortuna a Panamá. Riquelme Capital SL, el holding con el que controla su estructura corporativa, hace las maletas y se marcha al país centroamericano, ilustre paraíso fiscal por su opacidad y nula cooperación con Europa en materia tributaria. En esa lista comunitaria, por cierto, Marruecos está en la zona gris, en un limbo entre el paraíso y el infierno impositivo. El viaje hacia el país del canal se produce apenas tres años después de haberse adjudicado la compañía estratégica Abengoa y de que el juez del tribunal mercantil de Sevilla que se la entregó a Riquelme resaltara su «compromiso y disposición demostrada», por encima de otros candidatos ilustres como Urbas, RCP o Terramar.Un año después, el Grupo Cox ya monetizaba su valor al salir a Bolsa por 810 millones de euros y unos meses después compraba los activos de Iberdrola en México por 3.700 millones de euros, operación apalancada con un crédito sindicado con siete bancos: Citi, Barclays, BBVA, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Santander y Scotiabank. Sin embargo, el minuto de la fama de Riquelme no llegaría hasta este año, cuando presentó su candidatura a la presidencia del club blanco acompañado precisamente de otros buenos conocidos como David Mesonero, directivo de Iberdrola con quien cerró el trato de México, y yerno de Ignacio Sánchez Galán, presidente de la compañía energética española. En la candidatura también figuraba el sevillano Rosauro Varo. Poco tardó el presidente del Real Madrid , Florentino Pérez, en atacar la línea de flotación de sus rivales calificando a Riquelme como «ese que habla con las eléctricas y tiene acento mexicano», y a su grupo como «los niños» que querían quedarse el Madrid para sus intereses personales.Panamá está considerado como uno de los mejores países del mundo para retirarse con dinero, amén de las ventajas fiscales que presenta. Sin embargo, el trasiego deja en pelota picada el relato patriótico del Gobierno a la hora de pasar por la túrmix a empresas y empresarios. ¿Se acuerdan de la que le montaron a Rafael del Pino por trasladar la sede de Ferrovial a Países Bajos ? Pedro Sánchez y la entonces vicepresidenta económica, Nadia Calviño, dijeron entre otras lindezas que era «una inaceptable falta de solidaridad con el país que había impulsado el crecimiento de Del Pino y de Ferrovial». Ahora la cosa es bien distinta. Moncloa no ha dicho ni mu. Se entiende que porque el encargado del ‘chiringuito’, Manuel de la Rocha, está muy atareado intentando ver cómo se ensamblan esas dichosas gafas de leer que lleva al cuello, y porque el Gobierno está volcado 24/7 con la invasión ceutí.Lo más gordo es que esta marcha se produce en las tripas del sanchismo . La tocata y fuga no proviene de esos ‘señoros’ con chistera y puro que asedian al Gobierno de progreso, sino que está ejecutada por su ‘smart people’, esa generación de jóvenes empresarios criados al calor del PSOE y de Pedro Sánchez que estaban llamados a dar la vuelta como un calcetín al viejuno tejido empresarial español. Moncloa calla y otorga. Resulta que la belleza del sanchismo era esto, poesía panameña y el maldito parné. ¿Qué decir?Mención aparte resaltar la última de las espías ‘smart’ sanchista en ‘casa Prisa’, que no se va ni con agua caliente para asombro del resto de sus compañeros de reuniones. Hablo de María José ‘Pepita’ Marín Rey-Stolle, en el consejo de administración del grupo de medios desde febrero de 2021 por recomendación expresa de Varo , entonces vicepresidente del mismo. Marín, que aterrizó etiquetada como la mejor emprendedora joven y brillante al frente de la tienda online española de kits para tejer ‘We Are Knitters’, quebró su compañía en 2025, a pesar de que un grupo de inversores, entre los que estaban, ¡oh sorpresa!, el propio Varo y Javier Monzón (expresidente de Indra y Prisa), intentaron rescatarla, si bien la empresa entró finalmente en liquidación. ¿No sería normal que alguien que se ha cargado su empresa dimita de un consejo de tal nivel? Algo hay, a sabiendas de que el presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian, forzó la salida del resto de los miembros más afines al sanchismo . Por decir que no quede: Marín, con categoría de consejera independiente, es la pareja de Luis Arroyo, quien ocupó varios cargos de responsabilidad junto al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien asesora en los casos judiciales como el de las famosas joyas encontradas en su despacho. Asimismo, Arroyo es el presidente del Ateneo de Madrid, donde Marín ocupa el cargo de secretaria primera.Y mientras el sanchismo ‘smart’ va al paraíso (fiscal) -menudos son ellos-, el resto de mortales agoniza en un infierno impositivo que deteriora la competitividad del país. Según el Índice de Competitividad Fiscal (ICF) , la presión fiscal normativa se sitúa en España un 17% superior a la media de los países de la Unión Europea y un 18% por encima de la OCDE. España soporta una presión fiscal empresarial superior a la media europea, tanto en términos de recaudación como de PIB. Las empresas aportaron el 33,9% de los ingresos públicos, frente al 26% de la UE-27, y su carga fiscal equivalió al 12,5% del PIB, por encima del promedio europeo del 10,3%. Y todo en un contexto en el que España lleva 15 meses consecutivos con la inflación más alta de la economía del euro. A ver si va a llevar razón Riquelme…¿Han probado a llenar el depósito? ¿Y a comprar pescado fresco? ¿Y a pagar la hipoteca variable? Pregúntenle al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Si necesitan ayuda, que la pidan. Todos a Panamá. RSS de noticias de economia
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