Como ante el Maccabi el pasado 8 de enero , el Madrid no necesitó de su público para sumar, esta vez ante el Hapoel , una nueva victoria en el Palacio, la decimosexta en los 17 encuentros que ha conseguido como local en esta Euroliga. Un récord impresionante, abrasador, que se vio prolongado ante los israelíes por una nueva exhibición coral de los blancos. El grupo ha alcanzado una eficiencia defensiva digna de mención y, además, cuenta con tal retahíla de individualidades (Maledon, Campazzo y Hezonja fueron los mejores) contra la que nada pudo hacer un grupo de alta gama como el dirigido por Itoudis. Una vez más, la presencia de un equipo israelí obligó a vaciar las gradas del Palacio y a observar una manifestación propalestina en sus inmediaciones. El que sí pudo agradecer la fantasmagórica escena fue Scariolo, pitado con constancia por la afición blanca desde el categórico tropiezo de la última Copa del Rey. Pero ya sea con o sin público, el Madrid se siente una máquina en su feudo e inició las hostilidades con un sólido parcial liderado por Campazzo, autor de diez puntos casi consecutivos. Sin embargo, el talento del Hapoel comenzó a emerger gracias al poderoso Oturu y alcanzó su culmen de la mano de Bryant , uno de los jugadores más en forma de la competición. La irrupción de Maledon y el acierto desde la línea de personal mantenían una aceptable ventaja para los merengues, brecha que se empeñó en aumentar Deck con sus letales cortes hacia el aro. Una gran bandeja de Hezonja aumentó su ventaja hasta los ocho puntos, y les tocaba a los visitantes cambiar de rumbo para no encallar, porque el talento de Bryant no era suficiente y Micic seguía sin eclosionar. Mientras se decidían, el exvalencianista Chris Jones tomó la palabra para reducir la sangría hasta el descanso. Real Madrid: 92 Campazzo (11), Abalde (6), Hezonja (15), Okeke (6), Tavares (6); Lyles (12), Maledon (13), Deck (8), Garuba (2), Llull (3), Feliz (10), Len (0). Hapoel Tel Aviv: 83 Micic (8), Bryant (13), Wainright (5), Malcolm (2), Oturu (10); Motley (13), Jones (15), Blakeney (3), Edwards (10), Randolph (2), Timor (2), Madar (0). Parciales: 24-19; 21-16 (45-35); 26-25 (71-60); 21-23 (92-83). Los árbitros: Damir Javor (Eslovenia), Gytis Vilius (Lituania) y Saulius Racys (Lituania). Tras el paso por los vestuarios, Tavares prolongó la frustración de Micic con un soberano tapón, acción seguida de un lejanísimo triple de Hezonja que dejó hecho papilla al Hapoel, que ya estaba 16 abajo cuando solo habían transcurrido tres minutos de la segunda parte. La lluvia de triples de los locales intimidaba, una fiesta a la que incluso se sumó Okeke después de demasiados intentos fallidos. Jones , a base de puro talento en el uno contra uno, como en el primer acto, intentaba maquillar un electrónico que, por momentos, amenazaba con ruborizar a los chicos de Itoudis. Para rematar la faena, Scariolo sacó a su hidra de tres cabezas particular, aquella formada por Feliz, Garuba y Deck , un motor de energía inagotable que poco a poco comenzó a derretir a sus rivales. Un triple del primero puso el +18, daga que hizo desfallecer a los israelíes. De hecho, su técnico optó por buscar en lo más profundo de su banquillo a los menos habituales, consciente de que la batalla estaba perdida desde hacía tiempo. Los blancos bajaron la marcha, el resultado fue maquillado , pero la victoria del Madrid era una vez más incontestable. Como ante el Maccabi el pasado 8 de enero , el Madrid no necesitó de su público para sumar, esta vez ante el Hapoel , una nueva victoria en el Palacio, la decimosexta en los 17 encuentros que ha conseguido como local en esta Euroliga. Un récord impresionante, abrasador, que se vio prolongado ante los israelíes por una nueva exhibición coral de los blancos. El grupo ha alcanzado una eficiencia defensiva digna de mención y, además, cuenta con tal retahíla de individualidades (Maledon, Campazzo y Hezonja fueron los mejores) contra la que nada pudo hacer un grupo de alta gama como el dirigido por Itoudis. Una vez más, la presencia de un equipo israelí obligó a vaciar las gradas del Palacio y a observar una manifestación propalestina en sus inmediaciones. El que sí pudo agradecer la fantasmagórica escena fue Scariolo, pitado con constancia por la afición blanca desde el categórico tropiezo de la última Copa del Rey. Pero ya sea con o sin público, el Madrid se siente una máquina en su feudo e inició las hostilidades con un sólido parcial liderado por Campazzo, autor de diez puntos casi consecutivos. Sin embargo, el talento del Hapoel comenzó a emerger gracias al poderoso Oturu y alcanzó su culmen de la mano de Bryant , uno de los jugadores más en forma de la competición. La irrupción de Maledon y el acierto desde la línea de personal mantenían una aceptable ventaja para los merengues, brecha que se empeñó en aumentar Deck con sus letales cortes hacia el aro. Una gran bandeja de Hezonja aumentó su ventaja hasta los ocho puntos, y les tocaba a los visitantes cambiar de rumbo para no encallar, porque el talento de Bryant no era suficiente y Micic seguía sin eclosionar. Mientras se decidían, el exvalencianista Chris Jones tomó la palabra para reducir la sangría hasta el descanso. Real Madrid: 92 Campazzo (11), Abalde (6), Hezonja (15), Okeke (6), Tavares (6); Lyles (12), Maledon (13), Deck (8), Garuba (2), Llull (3), Feliz (10), Len (0). Hapoel Tel Aviv: 83 Micic (8), Bryant (13), Wainright (5), Malcolm (2), Oturu (10); Motley (13), Jones (15), Blakeney (3), Edwards (10), Randolph (2), Timor (2), Madar (0). Parciales: 24-19; 21-16 (45-35); 26-25 (71-60); 21-23 (92-83). Los árbitros: Damir Javor (Eslovenia), Gytis Vilius (Lituania) y Saulius Racys (Lituania). Tras el paso por los vestuarios, Tavares prolongó la frustración de Micic con un soberano tapón, acción seguida de un lejanísimo triple de Hezonja que dejó hecho papilla al Hapoel, que ya estaba 16 abajo cuando solo habían transcurrido tres minutos de la segunda parte. La lluvia de triples de los locales intimidaba, una fiesta a la que incluso se sumó Okeke después de demasiados intentos fallidos. Jones , a base de puro talento en el uno contra uno, como en el primer acto, intentaba maquillar un electrónico que, por momentos, amenazaba con ruborizar a los chicos de Itoudis. Para rematar la faena, Scariolo sacó a su hidra de tres cabezas particular, aquella formada por Feliz, Garuba y Deck , un motor de energía inagotable que poco a poco comenzó a derretir a sus rivales. Un triple del primero puso el +18, daga que hizo desfallecer a los israelíes. De hecho, su técnico optó por buscar en lo más profundo de su banquillo a los menos habituales, consciente de que la batalla estaba perdida desde hacía tiempo. Los blancos bajaron la marcha, el resultado fue maquillado , pero la victoria del Madrid era una vez más incontestable. Como ante el Maccabi el pasado 8 de enero , el Madrid no necesitó de su público para sumar, esta vez ante el Hapoel , una nueva victoria en el Palacio, la decimosexta en los 17 encuentros que ha conseguido como local en esta Euroliga. Un récord impresionante, abrasador, que se vio prolongado ante los israelíes por una nueva exhibición coral de los blancos. El grupo ha alcanzado una eficiencia defensiva digna de mención y, además, cuenta con tal retahíla de individualidades (Maledon, Campazzo y Hezonja fueron los mejores) contra la que nada pudo hacer un grupo de alta gama como el dirigido por Itoudis. Una vez más, la presencia de un equipo israelí obligó a vaciar las gradas del Palacio y a observar una manifestación propalestina en sus inmediaciones. El que sí pudo agradecer la fantasmagórica escena fue Scariolo, pitado con constancia por la afición blanca desde el categórico tropiezo de la última Copa del Rey. Pero ya sea con o sin público, el Madrid se siente una máquina en su feudo e inició las hostilidades con un sólido parcial liderado por Campazzo, autor de diez puntos casi consecutivos. Sin embargo, el talento del Hapoel comenzó a emerger gracias al poderoso Oturu y alcanzó su culmen de la mano de Bryant , uno de los jugadores más en forma de la competición. La irrupción de Maledon y el acierto desde la línea de personal mantenían una aceptable ventaja para los merengues, brecha que se empeñó en aumentar Deck con sus letales cortes hacia el aro. Una gran bandeja de Hezonja aumentó su ventaja hasta los ocho puntos, y les tocaba a los visitantes cambiar de rumbo para no encallar, porque el talento de Bryant no era suficiente y Micic seguía sin eclosionar. Mientras se decidían, el exvalencianista Chris Jones tomó la palabra para reducir la sangría hasta el descanso. Real Madrid: 92 Campazzo (11), Abalde (6), Hezonja (15), Okeke (6), Tavares (6); Lyles (12), Maledon (13), Deck (8), Garuba (2), Llull (3), Feliz (10), Len (0). Hapoel Tel Aviv: 83 Micic (8), Bryant (13), Wainright (5), Malcolm (2), Oturu (10); Motley (13), Jones (15), Blakeney (3), Edwards (10), Randolph (2), Timor (2), Madar (0). Parciales: 24-19; 21-16 (45-35); 26-25 (71-60); 21-23 (92-83). Los árbitros: Damir Javor (Eslovenia), Gytis Vilius (Lituania) y Saulius Racys (Lituania). Tras el paso por los vestuarios, Tavares prolongó la frustración de Micic con un soberano tapón, acción seguida de un lejanísimo triple de Hezonja que dejó hecho papilla al Hapoel, que ya estaba 16 abajo cuando solo habían transcurrido tres minutos de la segunda parte. La lluvia de triples de los locales intimidaba, una fiesta a la que incluso se sumó Okeke después de demasiados intentos fallidos. Jones , a base de puro talento en el uno contra uno, como en el primer acto, intentaba maquillar un electrónico que, por momentos, amenazaba con ruborizar a los chicos de Itoudis. Para rematar la faena, Scariolo sacó a su hidra de tres cabezas particular, aquella formada por Feliz, Garuba y Deck , un motor de energía inagotable que poco a poco comenzó a derretir a sus rivales. Un triple del primero puso el +18, daga que hizo desfallecer a los israelíes. De hecho, su técnico optó por buscar en lo más profundo de su banquillo a los menos habituales, consciente de que la batalla estaba perdida desde hacía tiempo. Los blancos bajaron la marcha, el resultado fue maquillado , pero la victoria del Madrid era una vez más incontestable. RSS de noticias de deportes
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