La conexión entre Galicia y Venezuela es histórica, con más de 30.000 gallegos residentes en el país sudamericano fruto, sobre todo, de décadas de emigración. Pero está, si cabe, ahora más viva que nunca, pues ese contacto se establece en una doble dirección, con otros 30.000 venezolanos que ahora viven en la comunidad autónoma. Es el caso de Adela Taberneiro y Yhosvany Hernández, un matrimonio venezolano que desde hace más de un lustro vive en Marín (Pontevedra). El sábado partieron hacia Venezuela para pasar el verano con el resto de la familia. Viajaron con sus dos hijos, Lía y Ulises, de nueve y siete años. No hay noticias de ellos. Forman parte del más de un centenar de españoles desaparecidos.El matrimonio es muy conocido en la localidad pontevedresa porque en 2021 fundó, en colaboración con el Colegio Inmaculada, el Marinenses Hockey Club, donde juegan también sus hijos. Adela es la presidenta y Yhosvany, el entrenador. Quienes les conocen los describen como una familia trabajadora, cercana y muy vinculada al centro educativo. «Se fueron el sábado, estaban muy ilusionados», explicaba Lucía Guede, la directora del colegio donde estudian los niños. Ella se enteró por las redes sociales de que estaban buscando a la familia.Fue precisamente el colegio el que alertó al Ayuntamiento. Desde ese momento, el centro educativo, el Concello y también la Federación Galega de Hóckey se movilizaron para tratar de localizar a la familia desaparecida, con la esperanza de encontrarla sana y salva. «Hoy, nuestro pensamiento y nuestro corazón están con la familia de nuestra comunidad educativa que está viviendo momentos de enorme angustia en Venezuela, especialmente con sus niños y niñas», recogía el centro educativo en un comunicado.«Hoy, nuestro corazón está con la familia de nuestra comunidad educativa, especialmente con sus niños y niñas»Tenían previsto pasar unas cinco semanas en la zona de playa de Los Cocos, en la localidad de Caraballeda, en el estado de La Guaira. Precisamente, una de las zonas más sacudidas por la tragedia. Habían emigrado a España cuando el niño era solo un bebé y desde entonces no habían vuelto a Venezuela. Allí vive todavía la madre de Yhosvany, que también está desaparecida. El viernes era el día de entregar las notas en el colegio. Y no se hablaba de otra cosa. Todos preguntaban si se sabía algo de la familia.El caso de la familia de Marín es uno de los ejemplos más nítidos de la conexión entre la angustia que se vive sobre el terreno y la que se siente en la distancia. Pero también son muchos los que desde Galicia tratan de localizar a familiares que viven en Venezuela. Los teléfonos móviles echan humo. Sobre todo, las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para tratar de localizar a amigos y familiares de los que no se tienen noticias desde que el pasado miércoles un doble terremoto sacudió especialmente el estado de La Guaira. «Cada vez que suena mi teléfono me da un infarto», explica a ABC Olga Pantoja, la portavoz de la Asociación Venezolana de Rías Baixas.La desesperación de los venezolanos, con miles de desaparecidos tras los dos terremotos que han sacudido el país sudamericano, se replica en Galicia, donde se une la impotencia de no poder ayudar sobre el terreno. «Hay socios a los que les han dicho ya que les han fallecido familiares. Y tenemos una familia completa en un edificio que se va a caer y no tienen quien los saque de allí. Cayeron algunas paredes y los niños no murieron de casualidad porque estaban jugando atrás con el perro», explica la portavoz de esta asociación de venezolanos.Ante la tragedia, Galicia se está volcando con Venezuela. Por ejemplo, un equipo especializado en búsqueda y rescate, conformado por ocho personas —seis bomberos y dos técnicos sanitarios—, ha viajado este sábado para colaborar en la emergencia. Están preparados para realizar labores de perforación, control de atmósferas, búsqueda técnica o rescates con cuerdas, y tienen experiencia en este tipo de emergencias, pues ya estuvieron en Turquía tras los terremotos y en Libia por las inundaciones. En este caso, partieron este sábado desde Torrejón de Ardoz (Madrid), porque están integrados en un equipo conjunto de medios coordinados de toda España a través del Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (Cenem).Colaboración institucional«La Xunta se mantiene en contacto permanente tanto con la embajada como con el consulado, a disposición de ayudar en todo lo que podamos», explica a ABC Antonio Rodríguez Miranda, secretario general de Emigración. Aunque las competencias autonómicas son limitadas en el terreno de la diplomacia internacional, desde la Xunta están en línea directa con el consulado para ayudar a tratar de localizar a los desaparecidos. «En estos primeros momentos, lo importante es tratar de rescatar a las víctimas», subraya Rodríguez Miranda, quien reconoce que sería «absolutamente milagroso» que no hubiera víctimas mortales ni personas con origen gallego afectadas.En cuanto a estos colectivos, los centros gallegos se han convertido en un canal fundamental para la búsqueda e identificación de víctimas con vínculos con la comunidad autónoma. Y es que prácticamente el 90 % de los gallegos que residen en Venezuela están asociados a alguno de estos centros. No había constancia, hasta el momento, de víctimas gallegas en Caracas porque, aunque es verdad que muchos edificios colapsaron en la ciudad por los sismos, no afectó a La Candelaria, el barrio con mayor presencia tradicional de gallegos. Sí que algunos edificios de este barrio sufrieron grietas, caídas de techos y se registraron pérdidas en negocios, pero allí, «en principio no hay que lamentar pérdidas humanas», explica Rodríguez Miranda.El seísmo apenas afectó a La Candelaria, el barrio de Caracas donde más gallegos vivenEn cuanto al estado de La Guaira, el más golpeado por los sismos, las comunicaciones son más difíciles en estos primeros días para tratar de conocer el alcance de los daños —las cifras oficiales recogían en la tarde de este sábado más de 900 fallecidos y más de 3.000 heridos—. Pero, en lo que a la comunidad gallega se refiere, en La Guaira no residen muchos gallegos. Allí la población mayoritaria entre los españoles es la canaria.Además, el Ejecutivo gallego sigue trabajando en la búsqueda de las vías más eficaces para canalizar la ayuda a los afectados. Por ejemplo, activó un convenio de colaboración con Farmamundi y otro con Cruz Roja para atender específicamente esta emergencia humanitaria.Críticas al chavismoEl secretario general de Emigración de la Xunta y la portavoz de los venezolanos en las Rías Baixas coinciden en que las casi tres décadas de chavismo han dejado a Venezuela en una situación muy vulnerable. El país ya estaba «en una situación de colapso», señala Rodríguez Miranda, y esto limita la capacidad para responder como correspondería a una tragedia de esta magnitud.Olga Pantoja ahonda en el mal estado de las infraestructuras: «El Gobierno en 20 años no mantuvo los hospitales, los más importantes se han caído». Y lamenta: «Es que venimos de una crisis económica, de una crisis social, y ahora, aún encima, no es un terremoto, sino dos». La conexión entre Galicia y Venezuela es histórica, con más de 30.000 gallegos residentes en el país sudamericano fruto, sobre todo, de décadas de emigración. Pero está, si cabe, ahora más viva que nunca, pues ese contacto se establece en una doble dirección, con otros 30.000 venezolanos que ahora viven en la comunidad autónoma. Es el caso de Adela Taberneiro y Yhosvany Hernández, un matrimonio venezolano que desde hace más de un lustro vive en Marín (Pontevedra). El sábado partieron hacia Venezuela para pasar el verano con el resto de la familia. Viajaron con sus dos hijos, Lía y Ulises, de nueve y siete años. No hay noticias de ellos. Forman parte del más de un centenar de españoles desaparecidos.El matrimonio es muy conocido en la localidad pontevedresa porque en 2021 fundó, en colaboración con el Colegio Inmaculada, el Marinenses Hockey Club, donde juegan también sus hijos. Adela es la presidenta y Yhosvany, el entrenador. Quienes les conocen los describen como una familia trabajadora, cercana y muy vinculada al centro educativo. «Se fueron el sábado, estaban muy ilusionados», explicaba Lucía Guede, la directora del colegio donde estudian los niños. Ella se enteró por las redes sociales de que estaban buscando a la familia.Fue precisamente el colegio el que alertó al Ayuntamiento. Desde ese momento, el centro educativo, el Concello y también la Federación Galega de Hóckey se movilizaron para tratar de localizar a la familia desaparecida, con la esperanza de encontrarla sana y salva. «Hoy, nuestro pensamiento y nuestro corazón están con la familia de nuestra comunidad educativa que está viviendo momentos de enorme angustia en Venezuela, especialmente con sus niños y niñas», recogía el centro educativo en un comunicado.«Hoy, nuestro corazón está con la familia de nuestra comunidad educativa, especialmente con sus niños y niñas»Tenían previsto pasar unas cinco semanas en la zona de playa de Los Cocos, en la localidad de Caraballeda, en el estado de La Guaira. Precisamente, una de las zonas más sacudidas por la tragedia. Habían emigrado a España cuando el niño era solo un bebé y desde entonces no habían vuelto a Venezuela. Allí vive todavía la madre de Yhosvany, que también está desaparecida. El viernes era el día de entregar las notas en el colegio. Y no se hablaba de otra cosa. Todos preguntaban si se sabía algo de la familia.El caso de la familia de Marín es uno de los ejemplos más nítidos de la conexión entre la angustia que se vive sobre el terreno y la que se siente en la distancia. Pero también son muchos los que desde Galicia tratan de localizar a familiares que viven en Venezuela. Los teléfonos móviles echan humo. Sobre todo, las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para tratar de localizar a amigos y familiares de los que no se tienen noticias desde que el pasado miércoles un doble terremoto sacudió especialmente el estado de La Guaira. «Cada vez que suena mi teléfono me da un infarto», explica a ABC Olga Pantoja, la portavoz de la Asociación Venezolana de Rías Baixas.La desesperación de los venezolanos, con miles de desaparecidos tras los dos terremotos que han sacudido el país sudamericano, se replica en Galicia, donde se une la impotencia de no poder ayudar sobre el terreno. «Hay socios a los que les han dicho ya que les han fallecido familiares. Y tenemos una familia completa en un edificio que se va a caer y no tienen quien los saque de allí. Cayeron algunas paredes y los niños no murieron de casualidad porque estaban jugando atrás con el perro», explica la portavoz de esta asociación de venezolanos.Ante la tragedia, Galicia se está volcando con Venezuela. Por ejemplo, un equipo especializado en búsqueda y rescate, conformado por ocho personas —seis bomberos y dos técnicos sanitarios—, ha viajado este sábado para colaborar en la emergencia. Están preparados para realizar labores de perforación, control de atmósferas, búsqueda técnica o rescates con cuerdas, y tienen experiencia en este tipo de emergencias, pues ya estuvieron en Turquía tras los terremotos y en Libia por las inundaciones. En este caso, partieron este sábado desde Torrejón de Ardoz (Madrid), porque están integrados en un equipo conjunto de medios coordinados de toda España a través del Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (Cenem).Colaboración institucional«La Xunta se mantiene en contacto permanente tanto con la embajada como con el consulado, a disposición de ayudar en todo lo que podamos», explica a ABC Antonio Rodríguez Miranda, secretario general de Emigración. Aunque las competencias autonómicas son limitadas en el terreno de la diplomacia internacional, desde la Xunta están en línea directa con el consulado para ayudar a tratar de localizar a los desaparecidos. «En estos primeros momentos, lo importante es tratar de rescatar a las víctimas», subraya Rodríguez Miranda, quien reconoce que sería «absolutamente milagroso» que no hubiera víctimas mortales ni personas con origen gallego afectadas.En cuanto a estos colectivos, los centros gallegos se han convertido en un canal fundamental para la búsqueda e identificación de víctimas con vínculos con la comunidad autónoma. Y es que prácticamente el 90 % de los gallegos que residen en Venezuela están asociados a alguno de estos centros. No había constancia, hasta el momento, de víctimas gallegas en Caracas porque, aunque es verdad que muchos edificios colapsaron en la ciudad por los sismos, no afectó a La Candelaria, el barrio con mayor presencia tradicional de gallegos. Sí que algunos edificios de este barrio sufrieron grietas, caídas de techos y se registraron pérdidas en negocios, pero allí, «en principio no hay que lamentar pérdidas humanas», explica Rodríguez Miranda.El seísmo apenas afectó a La Candelaria, el barrio de Caracas donde más gallegos vivenEn cuanto al estado de La Guaira, el más golpeado por los sismos, las comunicaciones son más difíciles en estos primeros días para tratar de conocer el alcance de los daños —las cifras oficiales recogían en la tarde de este sábado más de 900 fallecidos y más de 3.000 heridos—. Pero, en lo que a la comunidad gallega se refiere, en La Guaira no residen muchos gallegos. Allí la población mayoritaria entre los españoles es la canaria.Además, el Ejecutivo gallego sigue trabajando en la búsqueda de las vías más eficaces para canalizar la ayuda a los afectados. Por ejemplo, activó un convenio de colaboración con Farmamundi y otro con Cruz Roja para atender específicamente esta emergencia humanitaria.Críticas al chavismoEl secretario general de Emigración de la Xunta y la portavoz de los venezolanos en las Rías Baixas coinciden en que las casi tres décadas de chavismo han dejado a Venezuela en una situación muy vulnerable. El país ya estaba «en una situación de colapso», señala Rodríguez Miranda, y esto limita la capacidad para responder como correspondería a una tragedia de esta magnitud.Olga Pantoja ahonda en el mal estado de las infraestructuras: «El Gobierno en 20 años no mantuvo los hospitales, los más importantes se han caído». Y lamenta: «Es que venimos de una crisis económica, de una crisis social, y ahora, aún encima, no es un terremoto, sino dos». La conexión entre Galicia y Venezuela es histórica, con más de 30.000 gallegos residentes en el país sudamericano fruto, sobre todo, de décadas de emigración. Pero está, si cabe, ahora más viva que nunca, pues ese contacto se establece en una doble dirección, con otros 30.000 venezolanos que ahora viven en la comunidad autónoma. Es el caso de Adela Taberneiro y Yhosvany Hernández, un matrimonio venezolano que desde hace más de un lustro vive en Marín (Pontevedra). El sábado partieron hacia Venezuela para pasar el verano con el resto de la familia. Viajaron con sus dos hijos, Lía y Ulises, de nueve y siete años. No hay noticias de ellos. Forman parte del más de un centenar de españoles desaparecidos.El matrimonio es muy conocido en la localidad pontevedresa porque en 2021 fundó, en colaboración con el Colegio Inmaculada, el Marinenses Hockey Club, donde juegan también sus hijos. Adela es la presidenta y Yhosvany, el entrenador. Quienes les conocen los describen como una familia trabajadora, cercana y muy vinculada al centro educativo. «Se fueron el sábado, estaban muy ilusionados», explicaba Lucía Guede, la directora del colegio donde estudian los niños. Ella se enteró por las redes sociales de que estaban buscando a la familia.Fue precisamente el colegio el que alertó al Ayuntamiento. Desde ese momento, el centro educativo, el Concello y también la Federación Galega de Hóckey se movilizaron para tratar de localizar a la familia desaparecida, con la esperanza de encontrarla sana y salva. «Hoy, nuestro pensamiento y nuestro corazón están con la familia de nuestra comunidad educativa que está viviendo momentos de enorme angustia en Venezuela, especialmente con sus niños y niñas», recogía el centro educativo en un comunicado.«Hoy, nuestro corazón está con la familia de nuestra comunidad educativa, especialmente con sus niños y niñas»Tenían previsto pasar unas cinco semanas en la zona de playa de Los Cocos, en la localidad de Caraballeda, en el estado de La Guaira. Precisamente, una de las zonas más sacudidas por la tragedia. Habían emigrado a España cuando el niño era solo un bebé y desde entonces no habían vuelto a Venezuela. Allí vive todavía la madre de Yhosvany, que también está desaparecida. El viernes era el día de entregar las notas en el colegio. Y no se hablaba de otra cosa. Todos preguntaban si se sabía algo de la familia.El caso de la familia de Marín es uno de los ejemplos más nítidos de la conexión entre la angustia que se vive sobre el terreno y la que se siente en la distancia. Pero también son muchos los que desde Galicia tratan de localizar a familiares que viven en Venezuela. Los teléfonos móviles echan humo. Sobre todo, las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para tratar de localizar a amigos y familiares de los que no se tienen noticias desde que el pasado miércoles un doble terremoto sacudió especialmente el estado de La Guaira. «Cada vez que suena mi teléfono me da un infarto», explica a ABC Olga Pantoja, la portavoz de la Asociación Venezolana de Rías Baixas.La desesperación de los venezolanos, con miles de desaparecidos tras los dos terremotos que han sacudido el país sudamericano, se replica en Galicia, donde se une la impotencia de no poder ayudar sobre el terreno. «Hay socios a los que les han dicho ya que les han fallecido familiares. Y tenemos una familia completa en un edificio que se va a caer y no tienen quien los saque de allí. Cayeron algunas paredes y los niños no murieron de casualidad porque estaban jugando atrás con el perro», explica la portavoz de esta asociación de venezolanos.Ante la tragedia, Galicia se está volcando con Venezuela. Por ejemplo, un equipo especializado en búsqueda y rescate, conformado por ocho personas —seis bomberos y dos técnicos sanitarios—, ha viajado este sábado para colaborar en la emergencia. Están preparados para realizar labores de perforación, control de atmósferas, búsqueda técnica o rescates con cuerdas, y tienen experiencia en este tipo de emergencias, pues ya estuvieron en Turquía tras los terremotos y en Libia por las inundaciones. En este caso, partieron este sábado desde Torrejón de Ardoz (Madrid), porque están integrados en un equipo conjunto de medios coordinados de toda España a través del Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (Cenem).Colaboración institucional«La Xunta se mantiene en contacto permanente tanto con la embajada como con el consulado, a disposición de ayudar en todo lo que podamos», explica a ABC Antonio Rodríguez Miranda, secretario general de Emigración. Aunque las competencias autonómicas son limitadas en el terreno de la diplomacia internacional, desde la Xunta están en línea directa con el consulado para ayudar a tratar de localizar a los desaparecidos. «En estos primeros momentos, lo importante es tratar de rescatar a las víctimas», subraya Rodríguez Miranda, quien reconoce que sería «absolutamente milagroso» que no hubiera víctimas mortales ni personas con origen gallego afectadas.En cuanto a estos colectivos, los centros gallegos se han convertido en un canal fundamental para la búsqueda e identificación de víctimas con vínculos con la comunidad autónoma. Y es que prácticamente el 90 % de los gallegos que residen en Venezuela están asociados a alguno de estos centros. No había constancia, hasta el momento, de víctimas gallegas en Caracas porque, aunque es verdad que muchos edificios colapsaron en la ciudad por los sismos, no afectó a La Candelaria, el barrio con mayor presencia tradicional de gallegos. Sí que algunos edificios de este barrio sufrieron grietas, caídas de techos y se registraron pérdidas en negocios, pero allí, «en principio no hay que lamentar pérdidas humanas», explica Rodríguez Miranda.El seísmo apenas afectó a La Candelaria, el barrio de Caracas donde más gallegos vivenEn cuanto al estado de La Guaira, el más golpeado por los sismos, las comunicaciones son más difíciles en estos primeros días para tratar de conocer el alcance de los daños —las cifras oficiales recogían en la tarde de este sábado más de 900 fallecidos y más de 3.000 heridos—. Pero, en lo que a la comunidad gallega se refiere, en La Guaira no residen muchos gallegos. Allí la población mayoritaria entre los españoles es la canaria.Además, el Ejecutivo gallego sigue trabajando en la búsqueda de las vías más eficaces para canalizar la ayuda a los afectados. Por ejemplo, activó un convenio de colaboración con Farmamundi y otro con Cruz Roja para atender específicamente esta emergencia humanitaria.Críticas al chavismoEl secretario general de Emigración de la Xunta y la portavoz de los venezolanos en las Rías Baixas coinciden en que las casi tres décadas de chavismo han dejado a Venezuela en una situación muy vulnerable. El país ya estaba «en una situación de colapso», señala Rodríguez Miranda, y esto limita la capacidad para responder como correspondería a una tragedia de esta magnitud.Olga Pantoja ahonda en el mal estado de las infraestructuras: «El Gobierno en 20 años no mantuvo los hospitales, los más importantes se han caído». Y lamenta: «Es que venimos de una crisis económica, de una crisis social, y ahora, aún encima, no es un terremoto, sino dos». RSS de noticias de espana
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